LOS JUDÍOS SIONISTAS SON GENOCIDAS, CRÍMINALES DE GUERRA Y DE LESA HUMANIDAD QUE DEBEN SER JUZGADOS Y CONDENADOS POR LA CORTE PENAL INTERNACIONAL 



EL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS SE ALIMENTA DE CINISMO 



Por REDACCIÓN SIEMPRE
El gobierno de Estados Unidos se alimenta de cinismo y practica la moral de las gallinas: come estiércol y se limpia el pico. En pleno genocidio cometido contra los gazatíes, el emperador de turno del imperio, Barack Obama, curiosamente declarado Premio Nobel de la Paz, llegó a decir que lamentaba la matanza de niños y mujeres como consecuencia de los bombardeos en Gaza cometida por judíos sionistas, pero de inmediato se informó que Estados Unidos aumentaba la ayuda militar a Israel en 30 mil millones de dólares hasta 2017 y que más más 225 millones de dólares en municiones de entrega inmediata, se han enviado a Israel. Al mismo tiempo, Obama exigía la devolución de un soldado israelí que dijo había sido capturado por Hamás, pero calló sobre los crímenes de guerra y de lesa humanidad a manos del ejército sionista. El soldado que nunca fue secuestrado, apareció “muerto en combate” según formaron los propios sionistas.

Aviones sionistas arrojan bombas y lanzan misiles fabricados por la industria bélica estadounidense. Poderosos tanques de guerra bombardean sin piedad para destruir y matar y las ciudades palestinas han sido devastadas, lo mismo que los niños asesinados con su cabecitas reventadas o partidos en dos, mujeres mutiladas, ancianos masacrados, decenas de cadáveres bajo los escombros. Familias enteras han sido asesinadas y los sobrevivientes deambulan en busca de comida y agua. Los hospitales rebozaban de agónicos heridos y ni siquiera hay electricidad.

Los sionistas, con apoyo estadounidense, bombardean centros de salud y hospitales. Escuelas de la ONU que servían de refugio se han convertidos en tumbas de centenares de personas: Mezquitas con gente adentro, edificios gubernamentales y de viviendas han sido arrasadas. Los noticieros de televisión muestran todo el horror desatado por los nazi-sionistas de este siglo, en contra de los palestinos de la Franja de Gaza.

Miles de millones de dólares para destruir y matar, pero el Congreso de Estados Unidos es incapaz de aprobar un pobre presupuesto para ayudar a los niños migrantes de Honduras, El Salvador, Guatemala, México que mueren o son deportados del “paraíso de los derechos humanos y libertades.”

La agresión israelí desplazó a más de 400 mil palestinos. La crisis humanitaria exige atención inmediata que, al parecer, nadie es capaz de solucionarla y menos de imponer la paz para detener el genocidio que es el resultado de “los actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal. Entre dichos actos se incluye la matanza de miembros del grupo, las medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo, el traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo, etc.
Los crímenes de lesa humanidad son “cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil: asesinato, exterminio, deportación, tortura, violación, etc.
Los crímenes de guerra son “infracciones graves de los Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949, a saber: matar intencionalmente, someter a tortura o a otros tratos inhumanos, incluidos los experimentos biológicos, destruir bienes, tomar rehenes, etc.
Todo esto y mucho más han cometidos los judíos sionistas contra el pueblo palestino y por tanto deben ser juzgados y condenados por la Corte Penal Internacional. Tantos crímenes no deben permanecer en la impunidad. Netanyahu es el criminal mayor y por tanto debe ser encerrado en una cárcel internacional.

El periodista Glenn Greenwald, publicó en The Guardian un informe especial en el que señalaba que “el gobierno estadounidense ha prodigado durante mucho tiempo una abrumadora ayuda económica y militar a Israel, pues proporciona dinero, armas y tecnología de vigilancia (espionaje) que desempeñan un papel crucial en los ataques de Israel contra sus vecinos y en especial contra Palestina.

Expresa que documentos secretos proporcionados por el denunciante de la NSA, (Agencia Nacional de Seguridad) Edward Snowden, arrojan nueva luz substancial sobre cómo los Estados Unidos y sus socios de la Unión Europea, permiten directamente que se produzcan agresiones militares de Israel, como las de Gaza.

Greenwald sostiene que en la última década, la NSA ha aumentado significativamente la asistencia de espionaje que proporciona a su homólogo israelí: la unidad nacional israelí de SIGINT (ISNU; también conocido como unidad 8200), incluyendo los datos que son utilizados para controlar, apuntar bombardeos y lanzamiento de misiles sobre los palestinos. En muchos casos, la NSA y ISNU trabajaron en cooperación con las agencias de espionaje británicas y canadienses, la GCHQ. Estas agencias de espionaje, como un modo de financiamiento permiten el comercio o explotación sexual.

Afirma que la relación espionaje-sexo, se demuestra cuando al menos en una ocasión, el sionismo, exigió el pago de una gran cantidad de dinero en efectivo a los agentes israelíes encubiertos. Más allá de sus propios programas de espionaje, las agencias estadounidenses y británicas dependen de los regímenes árabes apoyadas por EU, incluyendo la monarquía Jordana.

Los nuevos documentos ponen de relieve la participación directa del gobierno de Estados Unidos y sus aliados en la agresión de Israel contra sus vecinos, en especial contra Palestina. Ese apoyo encubierto ocasiona molestias en algunos funcionarios del gobierno de Obama que desean un involucramiento directo de Estados Unidos para apoyar a Israel.

Surgen numerosas contradicciones tanto que el presidente Obama, en una conferencia de prensa llegó a decir que "es doloroso ver lo que está pasando allí," refiriéndose a la destrucción y muerte de civiles en Gaza. El profesor Corey Robin del Brooklin College, al referirse a las palabras de Obama, dijo que sus expresiones son "como si él fuese sólo un mero espectador, mirando todo el despliegue bélico. "Obama habla de Gaza como si fuese un desastre natural, un evento biológico incontrolable", añadía Corey Robin

Cada vez que Israel ataca Gaza y masacra a su atrapada población civil, como ocurrió a finales de 2008 o en el otoño del 2012, y ahora otra vez, es el mismo proceso que se repite en círculos viciosos: el gobierno de Estados Unidos alimenta a Israel con las armas que usa, en tanto defiende la agresión públicamente como en la ONU; mientras el Congreso de EEUU promulga por unanimidad una resolución que en realidad es el soporte de la agresión de Israel. Al mismo tiempo, los voceros de los partidos y figuras del gobierno de Obama sostienen cínicamente que el ataque israelí no tiene nada que ver con su país, que sólo es una especie de conflicto, por desgracia insuperable, entre el Hamás y el Estado de Israel, igualmente intransigentes. En definitiva, todos los americanos decentes repudian la agresión, pero en realidad vomitan en sus manos, tratando de demostrar que no tienen ninguna responsabilidad en los crueles ataques.

"Estados Unidos ha tratado de negociar la paz en el Medio Oriente durante los últimos 20 años," escribió el comentarista liberal Kevin Drum en Mother Jones. Al día siguiente, CNN informó que la administración Obama "accedió a petición de Israel de reabastecimiento con varios tipos de municiones.. Entre esas municiones enviadas por Estados Unidos de manera urgente a Israel, están morteros de 120 mm y 40 mm, municiones para lanzagranadas", misiles y otros artefactos que siembran muerte y destrucción en Gaza.
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Los nuevos documentos de Snowden ilustran un hecho crucial: la agresión israelí sería imposible sin el apoyo constante en armas y espionaje que suman miles de millones de dólares, y la protección del gobierno estadounidense, en tanto que se proclama neutral para buscar la paz y al mismo tiempo ser un intermediación en estos ataques. La relación entre la NSA y sus socios van en una mano con la Agencia de espionaje israelí, mientras la otra está en el centro de esa habilitación de crímenes de lesa humanidad.

En septiembre pasado, The Guardian reveló que la NSA "rutinariamente realiza acciones para la entrega de datos de inteligencia a Israel, son datos crudos sin tamizar primero para extraer información sobre los ciudadanos estadounidenses." El periódico publicó de manera completa el Memorándum secreto de entendimiento entre los dos organismos que rigen el intercambio, pero la relación de la NSA/ISNU se extiende mucho más allá.

Un reciente documento secreto de la NSA, con fecha 13 de abril de 2013 relata que la "NSA mantiene una relación técnica y analítica trascendental con el israelí SIGINT unidad nacional (ISNU) compartiendo información sobre acceso, intercepción, focalización, lengua, análisis y presentación de informes."

En concreto, "esta relación con SIGINT cada vez ha sido el mayor catalizador para una relación más amplia de inteligencia entre Estados Unidos e Israel". Por otra parte, "las asociaciones de cyber de la NSA expandido más allá de ISNU incluyen a la Israelí Defense Intelligence [División de operaciones especiales] SOD y Mossad."

Bajo esta cooperación ampliada, los estadounidenses e israelíes trabajan juntos para acceder a "destinos geográficos [que] los países del norte de África, el Medio Oriente, el Golfo Pérsico, Asia del sur y las repúblicas islámicas de la ex Unión Soviética". También incluye "una línea de comunicación dedicada entre la NSA y ISNU [que] apoya el intercambio de materias primas, así como correspondencia analítica y técnica diaria."

La relación ha proporcionado a Israel un amplio apoyo para inteligencia y vigilancia: "el lado israelí goza de los beneficios de acceso geográfico ampliado a la NSA a nivel mundial para que mejoren en experiencia e ingeniería la SIGINT y también las ganancias controladas por el acceso a Estados Unidos de tecnología avanzada y equipos a través de compra de alojamiento y ventas militares extranjeras". Entre las prioridades de Israel para la cooperación está lo que la NSA denomina "Terrorismo palestino".

La cooperación entre la NSA y ISNU comenzó hace décadas. Un acuerdo secreto entre los dos organismos desde julio de 1999 relata que el primer acuerdo de intercambio de inteligencia formal se celebró en 1968 entre el Presidente estadounidense Lyndon Johnson y el primer ministro israelí Levi Eshkol y comenzó informalmente en la década de 1950. Pero la relación ha crecido rápidamente en la última década.

En 2003 y 2004, los israelíes estaban presionando a la NSA a aceptar una relación de intercambio de inteligencia enormemente ampliada llamada a "Gladiador". Como parte de ese proceso, Israel quería que los americanos pagaran cientos de millones de dólares para financiar actividades israelíes. El Convenio específico de "Gladiador" propuesto parece que nunca ha sido consumado, porque se descarriló debido a exigencias israelíes y a la negativa de Estados Unidos de asumir el costo total, pero los documentos en el archivo Snowden pertenecientes a esas negociaciones, contienen lo que parecen ser dos recibos de pagos de uno o más de 500.000 dólares en efectivo a las autoridades israelíes para fines no especificados. Queda más que demostrada la complicidad cínica de Estados Unidos en el cometimiento de crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio cometidos por el sionismo en contra del pueblo palestino en la Granja de Gaza.
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Las cifras del extermino son espeluznantes con más de dos mil asesinados: mujeres, niños yn ancianos y más de 10.000 heridos, pero el impacto de la guerra en Gaza no deja de ser duro para aquellos que están vivos. Según cifras de Naciones Unidas unos 373.000 niños han tenido que recibir asistencia psico-social, 485.000 personas han sido desplazadas, lo que las ha llevado a refugios de emergencia o a hogares de otras familias palestinas. Además, un millón y medio de personas que no viven en refugios no tienen acceso a agua potable.

Sin embargo, para entender el conflicto palestino-israelí es necesario ver más allá de los números. BBC Mundo repasa las preguntas básicas necesarias para comprender por qué este antiguo enfrentamiento entre israelíes y palestinos es tan complejo y genera tanta polarización.
1. ¿Cómo empezó el conflicto?
Alentado por el antisemitismo que sufrían los judíos en Europa, a comienzos del siglo XX tomó fuerza el movimiento sionista, que buscaba establecer un Estado para los judíos.
La región de Palestina, entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, considerada sagrada para musulmanes, judíos y católicos, pertenecía por aquellos años al Imperio Otomano y estaba ocupada mayormente por árabes y otras comunidades musulmanas. Pero una fuerte inmigración judía, fomentada por las aspiraciones sionistas, comenzaba a generar resistencia entre las comunidades.
Tras la desintegración del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, Reino Unido recibió un mandato de la Liga de Naciones para administrar el territorio de Palestina.
Pero antes y durante la guerra, los británicos habían hecho diversas promesas a los árabes y a los judíos que luego no cumplieron, entre otros motivos porque ya se habían dividido el Medio Oriente con Francia. Esto provocó un clima de tensión entre nacionalistas árabes y sionistas que desencadenó en enfrentamientos entre grupos paramilitares judíos y grupos árabes.
Luego de la Segunda Guerra Mundial aumentó la presión por establecer un Estado judío. El plan original contemplaba la partición del territorio controlado por la potencia europea entre judíos y palestinos.
Tras la fundación de Israel el 14 de mayo de 1948, la tensión pasó de ser un tema local a un asunto regional. Al día siguiente, Egipto, Jordania, Siria e Irak invadieron este territorio. Fue la primera guerra árabe-israelí, también conocida por los judíos como guerra de la independencia o de la liberación. Tras el conflicto, el territorio inicialmente previsto por las Naciones Unidas para un Estado árabe se redujo a la mitad.
Para los palestinos, comenzó la Nakba, la llamada "destrucción" o "catástrofe": el inicio de la tragedia nacional. 750.000 palestinos huyeron a países vecinos o fueron expulsados por tropas judías.
Pero 1948 no sería el último enfrentamiento entre árabes y judíos. En 1956, una crisis por el Canal de Suez enfrentaría al Estado de Israel con Egipto, que no sería definida en el terreno de combate sino por la presión internacional sobre Israel, Francia e Inglaterra.
Pero los combates sí tendrían la última palabra en 1967 en la Guerra de los Seis Días. Lo que ocurrió entre el 5 el 10 de junio de ese año tuvo consecuencias profundas y duraderas a distintos niveles. Fue una victoria de Israel frente a una coalición árabe. Israel capturó la Franja de Gaza y la península del Sinaí a Egipto, Cisjordania (incluida Jerusalén Oriental) a Jordania y los Altos del Golán a Siria. Medio millón de palestinos huyeron.
El último conflicto árabe-israelí será la guerra de Yom Kipur en 1973, que enfrentó a Egipto y Siria contra Israel y le permitió a El Cairo recuperar el Sinaí, pero no Gaza. Seis años después, Egipto se convierte en el primer país árabe en firmar la paz con Israel, un ejemplo solo seguido por Jordania.
2. ¿Por qué se fundó Israel en Medio Oriente?
La tradición judía indica que la zona en la que se asienta Israel es la Tierra Prometida por Dios al primer patriarca, Abraham, y a sus descendientes.
La zona fue invadida en la Antigüedad por asirios, babilonios, persas, macedonios y romanos. Roma fue el imperio que le puso a la región el nombre de Palestina y que, siete décadas después de Cristo, expulsó a los judíos de su tierra tras combatir a los movimientos nacionalistas que perseguían la independencia.
Con el surgimiento del Islam, en el siglo VII después de Cristo, Palestina fue ocupada por los árabes y luego conquistada por los cruzados europeos. En 1516 se estableció la dominación turca que duraría hasta la Primera Guerra Mundial, cuando se impuso el mandato británico.
El Comité Especial de las Naciones Unidas sobre Palestina (UNSCOP, por sus siglas en inglés) aseguró en su informe a la Asamblea General del 3 de septiembre de 1947 que los motivos para que un Estado judío se estableciera en Medio Oriente se centraban en "argumentos basados en fuentes bíblicas e históricas", la Declaración de Balfour de 1917 en la que el gobierno británico se declara a favor de un "hogar nacional" para los judíos en Palestina y en el Mandato británico sobre Palestina.
Al no poder resolver la polarización entre el nacionalismo árabe y el sionismo, el gobierno británico llevó el problema a la ONU.
El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General aprobó un plan para la partición de Palestina, que recomendaba la creación de un Estado árabe independiente y uno judío y un régimen especial para la ciudad de Jerusalén.
El plan fue aceptado por los israelíes pero no por los árabes, que lo veían como una pérdida de su territorio. Por eso nunca se implementó.
Un día antes de que expirara el Mandato británico de Palestina, el 14 de mayo de 1948, la Agencia Judía para Israel, representante de los judíos durante el Mandato, declaró la independencia del Estado de Israel.
Al día siguiente Israel solicitó ser miembro de Naciones Unidas, estatus que finalmente logró un año después. El 83% de los miembros actuales reconocen a Israel (160 de 192).
3. ¿Por qué hay dos territorios palestinos?
El Comité Especial de las Naciones Unidas sobre Palestina (UNSCOP, por sus siglas en inglés), en su informe a la Asamblea General en 1947, recomendó que el Estado árabe incluyera "Galilea Occidental, la región montañosa de Samaria y Judea, con la exclusión de la ciudad de Jerusalén, y la llanura costera de Isdud hasta la frontera egipcia".
Pero la división del territorio quedó definida por la Línea de Armisticio de 1949, establecida tras la creación artificial de Israel y la primera guerra árabe-israelí.
Los dos territorios palestinos son Cisjordania (que incluye Jerusalén Oriental) y la Franja de Gaza, que se encuentran a unos 45 km de distancia. Tienen un área de 5.970 km2 y 365 km2, respectivamente.
Cisjordania se encuentra entre Jerusalén, reclamada como capital tanto por palestinos como por israelíes, y Jordania hacia el este, mientras que Gaza es una franja de 41 km de largo y entre 6 y 12 km de ancho.
Gaza tiene una frontera de 51 km con Israel, 7 km con Egipto y 40 km de costa sobre el Mar Mediterráneo.
Originalmente ocupada por israelíes que aún mantienen el control de su frontera sur, la Franja de Gaza fue capturada por Israel en la guerra de 1967 y recién la desocupó en 2005, aunque mantiene un bloqueo por aire, mar y tierra que restringe el movimiento de bienes, servicios y gente.
Actualmente la Franja está controlada por Hamas, el principal grupo islámico palestino que nunca ha reconocido los acuerdos firmado entre otras facciones palestinas e Israel.
Cisjordania, en cambio, está regida por la Autoridad Nacional Palestina, el gobierno palestino reconocido internacionalmente cuya principal facción, Fatah, no es islámica sino secular.
4. ¿Nunca firmaron la paz palestinos e israelíes?
Tras la creación del Estado de Israel y el desplazamiento de miles de personas que perdieron sus hogares, el movimiento nacionalista palestino comenzó a reagruparse en Cisjordania y Gaza, controlados respectivamente por Jordania y Egipto, y en los campos de refugiados creados en otros estados árabes.
Poco antes de la guerra de 1967, organizaciones palestinas como Fatah -liderada por Yasser Arafat- conformaron la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y lanzaron operaciones contra Israel primero desde Jordania y luego desde Líbano. Pero estos ataques incluyeron también atentados contra objetivos israelíes en territorio europeo que no discriminaron entre aviones, embajadas o atletas.
Tras años de atentados palestinos y asesinatos selectivos de las fuerzas de seguridad israelíes, la OLP e Israel firmarían en 1993 los acuerdos de paz de Oslo, en los que la organización palestina renunció a "la violencia y el terrorismo" y reconoció el "derecho" de Israel "a existir en paz y seguridad", un reconocimiento que la organización islámica palestina Hamas nunca aceptó.
Tras los acuerdos firmados en la capital noruega fue creada la Autoridad Nacional Palestina, que representa a los palestinos ante los foros internacionales. Su presidente es elegido por voto directo y él a su vez escoge un primer ministro y a los miembros de su gabinete. Sus autoridades civiles y de seguridad controlan áreas urbanas (Área A según Oslo), mientras que solo sus representantes civiles -y no de seguridad- controlan áreas rurales (Área B).
Jerusalén Oriental, considerada la capital histórica por parte de los palestinos, no está incluida en este acuerdo.
Jerusalén es uno de los puntos más conflictivos entre ambas partes.
5. ¿Cuáles son los principales puntos de conflicto entre palestinos e israelíes?
La demora para el establecimiento de un Estado palestino independiente, la construcción de asentamientos de colonos judíos en Cisjordania y la barrera de seguridad en torno a ese territorio -condenada por la Corte Internacional de Justicia de La Haya- han complicado el avance de un proceso de paz.
Pero éstos no son los únicos obstáculos, tal como quedó claro en el fracaso de las últimas conversaciones de paz serias entre ambos grupos que tuvieron lugar en Camp David, Estados Unidos, en el año 2000, cuando un saliente Bill Clinton no logró un acuerdo entre Arafat y el entonces primer ministro israelí, Ehud Barak.
Las diferencias que parecen irreconciliables son las siguientes:
Jerusalén: Israel reclama soberanía sobre la ciudad (sagrada para judíos, musulmanes y cristianos) y asegura que es su capital tras tomar Jerusalén Oriental en 1967. Eso no es reconocido internacionalmente. Los palestinos quieren que Jerusalén Oriental sea su capital.
Fronteras y terreno: Los palestinos demandan que su futuro Estado se conforme de acuerdo a los límites previos al 4 de junio de 1967, antes del comienzo de la Guerra de los Seis Días, algo que Israel rechaza.
Asentamientos: Son viviendas, ilegales de acuerdo al derecho internacional, construidas por el gobierno israelí en los territorios ocupados por Israel tras la guerra de 1967. En Cisjordania y Jerusalén Oriental hay más de medio millón de colonos judíos.
Refugiados palestinos: Los palestinos sostienen que los refugiados (10,6 millones según la OLP, de los cuales casi la mitad están registrados en la ONU) tienen el derecho de regreso a lo que hoy es Israel, pero para Israel abrir la puerta destruiría su identidad como Estado judío.
6. ¿Es Palestina un país?
La ONU reconoció a Palestina como "Estado observador no miembro" a fines de 2012 y dejó de ser una "entidad observadora".
El cambio les permitió a los palestinos participar en los debates de la Asamblea General y mejorar las posibilidades de ser miembro de agencias de la ONU y otros organismos.
Pero el voto no creó al Estado palestino. Un año antes, los palestinos lo intentaron pero no consiguieron apoyo suficiente en el Consejo de Seguridad.
Casi el 70% de los miembros de la Asamblea General de ONU (134 de 192) reconoce a Palestina como Estado.
7. ¿Por qué Estados Unidos es el principal aliado de Israel? ¿Quién apoya a los palestinos?
Primero hay que considerar la existencia de un importante y poderoso cabildeo pro-Israel en Estados Unidos y el hecho de que la opinión pública suele ser favorable a la postura israelí, por lo que para un presidente quitarle el apoyo a Israel es virtualmente imposible.
De acuerdo a una encuesta encargada por la BBC el año pasado en 22 países, EE.UU. fue el único país occidental con una opinión favorable de Israel, y el único país de la encuesta con una mayoría de opiniones positivas (51%).
Además, ambas naciones son aliadas militares: Israel es uno de los mayores receptores de ayuda estadounidense y la mayoría llega en subvenciones para la compra de armamento.
Los palestinos no tienen el apoyo abierto de una potencia.
En la región, Egipto dejó de apoyar a Hamas, tras la deposición por parte del ejército del presidente islamista Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes -históricamente asociados con el grupo palestinos- mientras que Siria e Irán y el grupo libanés Hezbolá son sus principales apoyos y aunque su causa genera simpatía en muchos sectores, por lo general no se traduce en hechos.
8. ¿Por qué están peleando ahora?
Tras el colapso de las conversaciones de paz auspiciadas por Estados Unidos y el anuncio a comienzos de junio de un gobierno de unidad entre las facciones palestinas de Fatah y Hamas, considerado inaceptable por Israel, comenzó una escalada de violencia.
El 12 de junio tres jóvenes israelíes fueron secuestrados en Cisjordania y días después aparecieron asesinados. Israel culpó a Hamas y arrestó a cientos de miembros del grupo.
Esta semana Israel reconoció que no podía asegurar que el autor haya sido Hamas o una célula independiente.
Tras los arrestos, Hamas lanzó cohetes sobre territorio israelí e Israel lanzó ataques aéreos sobre Gaza.
El 2 de julio -un día después del entierro de los israelíes- un palestino de 16 años fue secuestrado en Jerusalén Oriental y asesinado. Tres israelíes fueron acusados y desde Gaza se incrementó el lanzamiento de cohetes hacia Israel.
El 7 de julio Hamas se atribuyó la responsabilidad por el lanzamiento de cohetes por primera vez en casi dos años, tras una serie de ataques aéreos israelíes en los que murieron varios miembros de su brazo armado.
Al día siguiente las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron la Operación Margen Protector contra los militantes de Hamas en la Franja de Gaza.
9. ¿Cómo justifica Israel la violencia y cómo los palestinos?
La decisión de dar luz verde a la fase militar en el terreno tiene, según Israel, un objetivo limitado: desarmar a los militantes palestinos y destruir los túneles construidos por Hamas y otros grupos con el objetivo de infiltrarse en Israel.
Israel quiere el fin de los lanzamientos de cohetes de Hamas contra territorio israelí, la mayoría de los cuales no impactan porque cuenta con la Cúpula de Hierro, un avanzado sistema antimisiles.
Israel dice que tiene derecho a defenderse y suele decir que cualquier Estado que se vea enfrentado a la realidad de convivir con un vecino que le lanza cohetes, reaccionaría como lo está haciendo, y culpa a Hamas de usar escudos humanos y de atacar desde zonas civiles en Gaza, algo que el grupo palestino niega.
Hamas asegura que lanza cohetes contra Israel como legítima defensa, en represalia contra la muerte de partidarios de Hamas a manos de israelíes y en el marco de su derecho a resistir la ocupación y el bloqueo.
10. ¿Qué tendría que ocurrir para que haya una oportunidad de paz duradera?
Los israelíes tendrían que apoyar un Estado soberano para los palestinos que incluya a Hamas, levantar el bloqueo a Gaza y las restricciones de movimiento en Cisjordania y Jerusalén Oriental.
Los grupos palestinos deberían renunciar a la violencia y reconocer el Estado de Israel.
Y se tendrían que alcanzar acuerdos razonables en materia de fronteras, asentamientos judíos y retorno de refugiados.
Sin embargo, desde 1948, año de la creación del Estado de Israel, muchas cosas han cambiado, en especial la configuración de los territorios en disputa tras las guerras entre árabes e israelíes.
Para Israel eso son hechos consumados, para los palestinos no, ya que insisten en que las fronteras a negociar deberían ser aquellas que existían antes de la guerra de 1967.
Además, mientras en el terreno bélico las cosas son cada vez más incontrolables en la Franja de Gaza, existe una especie de guerra silenciosa en Cisjordania con la continua construcción de asentamientos judíos, lo que reduce, de hecho, el territorio palestino en esas zonas autónomas.
Pero quizás el tema más complicado por su simbolismo es Jerusalén, la capital tanto para palestinos como para israelíes.
Tanto la Autoridad Nacional Palestina, que gobierna Cisjordania, como el grupo Hamas, en Gaza, reclaman la parte oriental como su capital pese a que Israel la ocupó en 1967.
Un pacto definitivo nunca será posible sin resolver este punto. Otros podrían negociarse con concesiones, Jerusalén no.