GUAYASAMIN CUMPLE 95 AÑOS 



EL HOMBRE QUE LLEGÓ A LA INMORTALIDAD HABÍA NACIDO EN 1919 



“¡Yo soy indio, carajo!” proclamaba Oswaldo Guayasamín mientras sus ojos claros miraban al infinito, hacia las regiones donde mora la inmortalidad. Allá en su casa, con una guitarra y una copa de vino conversaba con sus amigos y entre cantos, conversaciones inagotables sobre arte y literatura, política e inquietudes socio-económicas que radiografiaban a los dictadores y sus miserias, y enaltecían a los revolucionarios de todo el mundo, llegaba el alba que, a veces obligaba al descanso.
Pero el maestro no siempre descansaba. Iba hacia su estudio y seguía la tertulia con sus pinceles, colores y lienzos hasta lograr obras extraordinarias que luego serían admiradas por el mundo entero.
Ese hombre que llegó a la inmortalidad, había nacido en un hogar humilde el 6 de julio de 1919. La pobreza era el pan de cada día, y en medio de estrecheces creció Oswaldo que habría de vender cuadros, pinturas y bocetos infantiles para ayudar a la economía del hogar. Recurría a cartones, cartulinas y papeles reciclados, para anunciar los productos que su madre vendía en una tienda de abarrotes.
De su infancia recordaba que “lloró porque no tenía zapatos, hasta cuando vio a un niño que no tenía pies” Por esa etapa de su existencia habría nacido y forjado su amor a los otros, a los pobres y desheredados, su solidaridad colmada de ternura, el ferviente deseo de ser útil a los más necesitados, valores que le habrían de acompañar toda la vida.
El diario Hoy digital decía del maestro Oswaldo Guayasamín: Su aptitud artística despierta a temprana edad. Antes de los ocho años, hace caricaturas de los maestros y compañeros de la escuela. Todas las semanas renueva los anuncios de la tienda abierta por su madre. También vende algunos cuadros hechos sobre trozos de lienzo y cartón, con paisajes y retratos de estrellas de cine, en la Plaza de la Independencia.
En 1932, a pesar de la oposición de su padre, ingresa a la Escuela de Bellas Artes de Quito. Es la época de la "guerra de los cuatro días", un levantamiento obrero. Durante una manifestación, muere su gran amigo Manjarrés. Este acontecimiento, que más tarde inspirará su obra "Los niños muertos", marca su visión de la gente y de la sociedad.
Continúa sus estudios en la Escuela y en 1941 obtiene el diploma de pintor y escultor, tras haber seguido también estudios de arquitectura.
En 1942 expone por primera vez en una sala particular de Quito y provoca un escándalo. La crítica considera esta muestra como un enfrentamiento con la exposición oficial de la Escuela de Bellas Artes. Nelson Rockefeller, impresionado por la obra, compra varios cuadros y ayuda a Guayasamín en el futuro.
Lugo viajaría a Estados Unidos en donde permanece por un lapso de seis meses ente 1942 y 1943. Con el dinero ganado, viaja a México, en donde conoce al maestro Orozco, quien acepta a Guayasamín como asistente. También entabla amistad con Pablo Neruda y un año después viaja por diversos países de América Latina, entre ellos Perú, Brasil, Chile, Argentina y Uruguay, encontrando en todos ellos una sociedad indígena oprimida, temática que, desde entonces, aparece siempre en sus obras.
Es elegido presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en 1971.
Sus obras han sido expuestas en las mejores galerías del mundo: Venezuela, Francia, México, Cuba, Italia, España, EEUU, Brasil, Colombia, Unión Soviética, China, entre otros.
Mantuvo una gran amistad con el presidente cubano Fidel Castro y con el escritor colombiano Gabriel García Márquez.
En 1976 crea la Fundación Guayasamín, en Quito, a la que dona su obra y sus colecciones de arte, ya que concibe el arte como un patrimonio de los pueblos.
En 1978 es nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de España, y un año después, miembro de honor de la Academia de Artes de Italia.
En 1982 se inaugura en el Aeropuerto de Barajas un mural de 120 metros pintado por Guayasamín. Ese gran mural, elaborado con acrílicos y polvo de marmol, está dividido en dos partes: una de ellas dedicada a España y la otra a Hispanoamérica.
En agosto de 1988 hace entrega al Congreso ecuatoriano de un mural de unos 360 metros cuadrados que quedó instalado en el salón de sesiones de la Cámara. El gobierno estadounidense lo criticó por este mural (inaugurado en la toma de posesión del presidente Rodrigo Borja), en el cual aparece un rostro "calavérico": un casco nazi con las siglas "CIA", en alusión a la Agencia Central de Inteligencia norteamericana. En ese acto, el representante de Estados Unidos abandonó la sala como expresión de rechazo.
También donó un mural a la UNESCO que se instaló en la entrada de la sede de ese organismo en París y que está dedicado "a los millones de niños que mueren cada año de hambre en el mundo".
Es el autor del mural principal de la sede permanente del Parlamento Latinoamericano, que se inauguró en septiembre de 1992. Ese año recibió el premio "Eugenio Espejo", el principal galardón cultural otorgado por el Gobierno ecuatoriano.
En enero de 1993 viajó a Cuba para inaugurar su casa-museo en La Habana. En esta ocasión anunció que el primer cuadro que pintará será un nuevo retrato del presidente cubano ya que, según sus palabras, "es la primera persona de los cientos de retratos que he hecho que no puedo captar de una sola vez".
Los últimos días el maestro vivió recogido en su residencia debido a un problema que tenía en la vista y que le llevó a Estados Unidos el último 17 de febrero.
En una breve biografía del maestro Oswaldo Guayasamín, aparecida en www.biografiasyvidas.com/biografia/g/guayasamin.htm se lee: “El período durante el cual Guayasamín recibió su formación estética fue el de mayor auge de la Escuela Indigenista, y la influencia de esta corriente en el pintor es evidente desde sus obras iniciales. En 1942 realizó su primera exposición en Quito, que causó gran escándalo por su marcado carácter de denuncia social. Poco después se trasladó a México, donde trabajó algunos meses con el gran muralista Orozco, quien ejerció una importante influencia en la definición del lenguaje estético del joven pintor ecuatoriano.
En 1943 pasó siete meses en los Estados Unidos recorriendo distintos museos a fin de estudiar las obras de Goya y El Greco, entre otros maestros. A comienzos de la década de 1940 trabó amistad con Pablo Neruda y realizó un largo viaje por Chile, Perú, Argentina, Bolivia y Uruguay, durante el cual tomó apuntes para su gran serie Huacayñán ("El camino del llanto"), compuesta por más de cien telas que giran en torno a la temática del indígena, el negro y el mestizo en América.
La realización de este trascendental trabajo fue posible gracias al apoyo que le brindó Benjamín Carrión desde la recién creada Casa de la Cultura. Las telas que integran la serie Huacayñán fueron expuestas por primera vez en 1952, en el Museo de Arte Colonial de Quito y, a lo largo del mismo año, en la Unión Panamericana de Washington y en la III Bienal Hispanoamericana de Arte, realizada en Barcelona (España), que le concedió el Gran Premio de Pintura.
Guayasamín ha aunado la fuerza de la temática indígena con los logros de las vanguardias de principios de siglo, especialmente el cubismo y el expresionismo, elementos que se advierten en el mural en mosaico de cristal veneciano denominado Homenaje al Hombre Americano, que realizó en 1954 para el Centro Simón Bolívar de la ciudad de Caracas, Venezuela. En 1957 recibió el Premio Mejor Pintor de Sudamérica, concedido por la Bienal de São Paulo, Brasil.
Durante 1958 realizó dos importantes murales en el Ecuador: El descubrimiento del Río Amazonas, realizado en mosaico veneciano, que se encuentra en el Palacio de Gobierno de Quito, y el mural Historia del Hombre y la Cultura, para la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central del Ecuador. En 1960 recibió el Gran Premio del Salón de Honor de la II Bienal de Pintura, Escultura y Grabado de México, un galardón que significó el comienzo de su proyección internacional.
Tras varios años de intenso trabajo, en 1968 presentó en el Museo de Bellas Artes de la Ciudad de México su segunda serie de envergadura, titulada La edad de la ira y compuesta por 260 obras que se agrupan por series (Las manos, Cabezas, El rostro del hombre, Los campos de concentración, Mujeres llorando), en las que el pintor recoge diversos elementos de su experiencia vital para plasmar en una deslumbrante sucesión de telas el drama y la tragedia del hombre de nuestro tiempo.
La edad de la ira ha sido considerada una de las últimas grandes realizaciones del cartel político en pintura del siglo XX y tras su exhibición en México fue presentada, a lo largo de 1973, en el Palacio de la Virreina (Barcelona), en las Galerías Nacionales de Praga y en el Museo de Arte Moderno de París. En 1971 se dedicó al monumento escultórico denominado La Patria Joven, que se encuentra en la ciudad de Guayaquil y, al año siguiente, el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid acogió una muestra de sus últimas obras.
En 1973 fue nombrado vicepresidente, y luego presidente, de la Casa de la Cultura de Quito, cargo que le permitió realizar un amplio programa de difusión cultural. En 1974 recibió la Condecoración del gobierno de Francia, que por primera vez se concedió a un artista latinoamericano. Durante el año 1977, como homenaje a su trabajo, el Ministerio de Relaciones Exteriores organizó en Quito una retrospectiva de su obra, parte de la cual se expuso simultáneamente en varias ciudades de España. En 1980 inauguró su mural Ecuador en el Consejo Provincial de Pichincha y, en 1982, terminó otro mural, denominado España-Hispanoamérica, que se encuentra en el Aeropuerto Internacional de Barajas, en Madrid.
En 1981 la Cámara de Representantes del Ecuador reconoció la obra y la trascendencia del artista mediante la creación de la Fundación Guayasamín, patrimonio cultural del país, a la que el pintor donó sus obras y colecciones de arte. En sus cuadros Guayasamín denunció siempre con convicción los horrores, los desastres y los dramas del hombre, dando a sus obras una expresividad particular dentro de la escuela indigenista”.
Fue un hombre solidario y de extrema generosidad que se expresaba en el Comité Ecuatoriano de Intelectuales por la Soberanía de Nuestra América. Apoyó con entusiasmo a las Casas de Solidaridad con los pueblos en Lucha. Fue Presidente del Instituto Cultural Ecuatoriano-Cubano José Martí y formó parte de las dirigencias de diversos organismos que se creaban para apoyar a cientos de refugiados que llegaban al Ecuador desde diversos países que eran gobernados por las tenebrosas dictaduras fascistas.
Ayudó económicamente a la Revista SIEMPRE que en una ocasión acogió a un numeroso grupo de hombres, mujeres y niños que llegaban de Chile. Para darles alojamiento, alguna comida y agua durante dos o tres días, se acudió al maestro Oswaldo Guayasamín, quien, con su acostumbrada generosidad, entregó una cantidad de dinero para satisfacer las necesidades vitales de los refugiados. A veces, las oficinas de la Revista SIEMPRE se parecían a ACNUR de la ONU por la cantidad de personas que llegaban desde variados países en busca de refugio temporal. Oswaldo siempre estuvo presto para colaborar en todo cuando podía.
Con eterna gratitud,

REVISTA SIEMPRE