LOS CIEN AÑOS DE PEDRO JORGE VERA  



LA LITERATURA FUE SU AMOR, EL PERIODISMO SU PASIÓN 



¿Qué murió? Es mentira. Sólo se sabe que nació en Guayaquil el 16 de junio de 1914 y que con el pasar de los años se convirtió en periodista indoblegable, en maestro de juventudes con antorchas iluminadas para la eternidad, en escritor de novelas, cuentos, dramas, poemas, ensayos. Todo y mucho más. Era…es, mi maestro, amigo, confidente, compañero y camarada de luchas con algunas victorias y variadas derrotas.

En mi adolescencia leí Los Animales Puros y sólo sabía que había sido escrita por el “mono” Pedro Jorge. De a poco llegaba algún cuento u otra novela como La Semilla Estéril. La lectura fue mi primer contacto con el maestro como yo le decía. Llegué a la Universidad Central a estudiar periodismo y allí, en la Escuela de Ciencias de la Información, lo conocí en persona, en carne y hueso, al escritor admirado.

De alumno pasé a ser su trabajador. Un día me dijo que fuera a trabajar con él en la famosa Revista Mañana que él había fundado y que la mantenía a fuerza de coraje y pulso, a fuerza de escribir contra los gobiernos, de criticar frontalmente sus errores, demagogias y corruptelas o de tanto de proponer luchas ideológicas marxistas, incluidas las luchas sin descartar las guerrillas. Por eso su poema al Che de América que luego fuera musicalizado por Pueblo Nuevo.

Pedro Jorge Vera fue…es uno de los escritores más grandes del siglo XX en su segunda mitad. Fue marxista, comunista sin partido y jamás claudicó en sus ideales reflejados en cada una de sus obras. Guerrillero de pluma en ristre, pensador de utopías, soñador de un país nuevo y por eso exiliado por las dictaduras y los velasquismos vivió en Chile y Cuba. A donde iba forjó amistades imborrables nacidas de identidades ideológicas, de amor a la literatura, la bohemia y de su risa triunfal.

Clausurada la Revista Mañana por el último velasquismo, perseguido por el sobrino Jorge Acosta Velasco que fungía como Ministro de Defensa tuvo que esconderse para que no fuera asesinado y hasta soportó bombazos en su casa que, con su esposa Eugenia, tenía por la Floresta, un barrio de Quito. Luego iría a vivir en un pequeño departamento, en donde reunía a sus amigos y allí exhalaría su final suspiro.

Hombre sincero, leal, íntegro, colaboró con la Revista SIEMPRE y fue uno de los editorialistas del Diario La Hora. Su amor fue la literatura, su pasión fue el periodismo.

El escritor Raúl Pérez Torres, actual Presidente de la Casa de la Cultura diría: “Mi palabra escrita pocas veces se ha llenado de alegría como esta vez en que miro de cuerpo entero lo que la inteligencia y el coraje pueden hacer con nuestro tiempo”

El poeta y escritor Simón Zavala Guzmán afirmaba: Pedro Jorge Vera, intelectual, ha juntado su condición de escritor a esta otra suerte de conductor de pueblos. Su palabra de escritor ha estado siempre unida a la voz de su conciencia. Nunca claudicó. Siempre ha sido esa metáfora mayor que nos ha dicho por dónde debemos caminar”

Maestro siempre, maestro entonces y ahora. Al prologar mi libro En las garras del imperio dijo que yo era la nueva voz antiimperialista de América Latina. No le defraudé maestro. Y si en sus memorias Gracias a la Vida demuestra su compromiso con su pueblo, yo sólo debo decir: Gracias maestro por todo lo vivido, por su vida que fue un crisol de compromiso y militancia inclaudicable. Nos enseñó, con su ejemplo, a ser honestos y consecuentes con lo que pensamos, decimos y escribimos.

Rodrigo Santillán Peralbo

Nota: En esta misma sección encontrará dos bellos poemas: El Niño que hay mí de Martín M. Mafla Ruales y Canto a la paz de Alfonso Monsalve Ramírez


EL NIÑO QUE HAY EN MI
Soy un niño y qué…!!!!!!!
Aún me gusta jugar con carros de cartón
Andar a traer en mi bolsillo mi cimbra, las canicas, las piolas y los trompos
Me siento vivo cuando camino por los charcos en un día lluvioso.
Me encanta la ingenuidad que me hace único
Soy un huracán, un cataclismo pues nunca me canso
Y disfruto la ternura de una niña cuando ama a su primer amiga, su muñeca.
No me llena el verme siempre formalito
Pues doy mi vida por un balón, una rodilla raspada
Y una ropa que entre más sucia más me encanta.
Soy un aventurero, me tienen sin cuidado los complejos
Me emociona jugar con cada niño que Dios pone en mi camino
No me interesa la guerra porque siempre vivo amando
Y cuando pienso…qué haré siendo grande
Solo acierto en decir que no quiero ver más niños abandonados en la calle.
Soy un niño y qué…!!!!!!!
Rebelde, introvertido, extrovertido, locuaz, triste a ratos
Pero siempre con mi mejor sonrisa entre mis labios
Amo ser el centro de atención sea a la buena o a la mala
Dependiendo cual es la importancia que el adulto en mi repara
Soy el niño que nunca se pierde
Soy el niño que nunca te abandona
Soy aquel que te hace sentir siempre vivo
Y si alguien pretende lastimarme pues le digo que tengo muchos que a mí me defienden
Mi tío que es marinero, mi padrino que tiene un porta aviones y es dueño del océano,
El hermano de mi papi que es karateka
Mi hermano que es luchador y ha vencido a más de diez de un solo puño
Y para que vean que no estoy solo,
Tengo a mi padre y a mi madre que son mis súper héroes
Y si ellos me faltaran, de seguro está Jesús
Soy un niño y qué…!!!!!!!
Un niño que brinca cuando le llegan con juguetes
Pero más brinca cuando siente la ternura de un abrazo
Y ahora que recuerdo, debo irme a seguir jugando
Les confieso que me encanta patear el balón
Con los zapatos rotos que tengo
Porque es divertido ver como desde el,
Sale siempre el dedo gordo de mi pie.
Siempre seré un niño…..!!!!!!!!
MAGO
Martín M, Mafla Ruales


CANTO A LA PAZ

Riela la luna en su cielo sin cadenas
danzan en sus constelaciones las estrellas
arrulla en la montaña a la naciente noche el manantial
cantan en pizzicato las ranas las cigarras y los inquietos grillos
sube la aurora entre velos de nubes transparentes
su desnudez llena el mundo de músicas eróticas
en su nido el gorrión despierta a sus polluelos con sus trinos
la niña sale a regar en el jardín sus margaritas y geranios
el joven despereza sus brazos y adiestra su energía
la anciana llena sus fogones de sedosos aromas de café
y el abuelo asciende a la loma a recoger las chispas guardadas en la leña
marchan los labriegos a preñar las sementeras con sus sueños erectos
los motores se unen al temprano concierto rodeados de muchachas
la secretaria renueva el agua de la rosa que danza en puntas en su escritorio
las máquinas estallan en un tutti de tromba de la tronante orquesta laboriosa
los niños abren los pétalos de sus cartillas para rastrear los tréboles
las niñas recogen sobre el hombro sus trenzas para seducir a sus cuadernos
la jornada se desplaza como un astro rodante afinando sus órbitas
y al caer el ocaso entre mantos de oro y orlas de arco iris
las parejas se toman de las manos en los recodos de noche del camino
para unir sus labios y sellar con miel y promesas sus pactos de corolas y néctares
el soldado envaina sus bayonetas y afila el azadón
los ejércitos se rinden como fichas de dominó doblegadas por sus duelos
en su lugar se alistan escuadrones de obreros armados de entusiasmos unísonos
el poeta recorre cabizbajo los meandros de la melancolía
la maestra prepara las tareas para los amaneceres que se avecinan
los caminos abren calles de honor a sus alumnos para que crucen el océano de la calle
mientras los estudiantes arañan ecuaciones de rimas y de métricas
y al final de la tarde entrenan en la cancha sus equipos de esperanzas
para jugar el domingo en el estadio el gran partido de fútbol
que hará retumbar en las graderías de la vida escuadrones de aplausos
la patria es una fiesta el mundo es un jardín
ahora todos se alejan hacia sus hogares izando en sus rostros como trompetas
las sonrisas triunfales de la paz.

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Alfonso Monsalve Ramírez
Cumbayá, julio 23 de 2013