LA EDUCACIÓN: ¿NUEVAMENTE EN MANOS DEL SANTO DEL PATÍBULO? 



SE HAN CREADO CUATRO UNIVERSIDADES 



PERIÓDICO OPCIÓN
Entre los planes para afianzar la revolución ciudadana, y como proyecto sin parangón de este gobierno está la creación de 4 nuevas universidades: Yachay, la Universidad de la Amazonía, la Universidad Nacional de la Educación (UNAE) y la Universidad de las artes, en las que no solo se apostaron esperanzas, sino ingentes recursos para su infraestructura y equipamiento.

La formación de los docentes es una de las estrategias, que se vendió incluso en las giras presidenciales como una muestra del cambio en la educción, y para concretarla, el régimen promocionó programas con incentivos económicos a propios y extraños, con el propósito de llenar las vacantes existentes en el sistema público de educación. El primer mandatario visito universidades de Estados Unidos, Rusia y España para pedir a esos centros de estudios e investigación profesores y profesionales que, según muchos han criticado, vendrían con una visión alienígena, nada comparada con la realidad de Latinoamérica, menos ecuatoriana.

Edgar Herrera Montalvo, decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Central del Ecuador, califica como otro fracaso del gobierno nacional, y como un despilfarro de recursos a la creación de la UNAE, pues tiene un costo de 4 millones 250 mil dólares, y es una institución dirigida por el Ministerio de Educación, creada con la clara intención de reemplazar a las Facultades de Filosofía del sistema público de Educación, o convirtiéndolas en auxiliares de la UNAE, alma mater que inició su funcionamiento el 30 de marzo pasado, con apenas 24 estudiantes inscritos para el curso de nivelación, de los cuales ya desertaron 5, reduciéndose a 19 estudiantes, que ocupan un área total de 46 hectáreas. “Por la poca acogida de los estudiantes y profesionales, añade Herrera, el oficialismo ha dispuesto que este centro de estudios quede para la capacitación de docentes en ejercicio”.

Para este docente de más de 30 años de experiencia, el problema educativo radica en el trato inadecuado que recibe el docente ecuatoriano, que se expresa en la extensa jornada de trabajo, la inestabilidad laboral, ya que de los 147 mil 129 docentes del sistema nacional de educación hasta el año 2013, solo 99.611 tenían nombramiento, mientras 47 mil 518 laboran bajo la modalidad de “contrato”, con un sueldo entre 430 y 530 dólares, “dejando en evidencia la despreocupación por la educación inicial y media, mientras se trató de acaparar la formación de la educación superior, con el criterio de mejorar la educación”.

Para Herrera, la falta de profesores a nivel nacional se debe también a las jubilaciones que se han dado en estos dos últimos años, lo que se agrava, ya que las 22 facultades universitarias de Educación no tuvieron alumnos en los cuatro primeros semestres, debido a la ilegal y antitécnica disposición (examen de la SENESCYT) para el ingreso de estudiantes con más de 800 puntos sobre mil.

Esta decisión afecta a la facultad, dice, ya que esta dependencia tenía 8 mil estudiantes, y con la aplicación de este nuevo régimen quedó en 4 mil, es decir el 50% de estudiantes llegaron, por la exigencia del puntaje, mientras para las otra carreras el puntaje requerido es relativamente bajo, por lo tanto, “es un tratamiento discriminatorio”.

En su afán por cubrir los requerimientos del sector, dice el Decano, El Ministerio de Educación ha promocionado el programa “Quiero ser Maestro”, en el que solo se requiere la voluntad de trabajar en esta profesión, pues no importa si solo tienen la condición de bachilleres u ostentan el título de cualquier profesión y someterlos a un cursillo de “pedagogización”; lo que equivale a decir que está vigente el empirismo y la improvisación, que ya se superó décadas atrás.

“Quiero ser Maestro” se promocionó también en otros países, para profesionales migrantes y extranjeros, sin que tenga la acogida deseada, a pesar de los fabulosos sueldos ofrecidos, que oscilaban desde los 2.226 hasta los 5.009 dólares, que difieren ampliamente de los 430 que recibe un docente fiscal a contrato.

Herrera señala que “es evidente la desesperación del régimen, que no sabe cómo llenar esas 10 mil vacantes por un lado, mientras por otro, con sus gestiones, orienta al sistema educativo a la dependencia, la recolonización y elitización de la educación superior”

“El gobierno ha restado valor social al maestro de educación básica con la jornada de 8 horas en el establecimiento, además se piensa que educar es recitar conocimientos sin relacionar la identidad nacional con el conocimiento, sin preocuparse de la realidad nacional, sin fortalecer los valores de patriotismo; y se debe entender que la actividad del magisterio es una actividad de mística”, concluye Herrera.

En ese contexto, Fabián Carrión, también catedrático universitario, menciona que “la orientación de la SENESCYT fue el fortalecimiento de la UNAE para una formación académica con una concepción y una determinada perspectiva política, que les permita sostener las condiciones en las que la propuesta de desarrollo del gobierno; de ahí se entiende que se no designen estudiantes para las facultades de Filosofía”.

Carrión cree que la propuesta del gobierno es funcional al desarrollo del proceso de modernización del capitalismo, “no busca una perspectiva emancipadora, que desarrolle una visión crítica de la realidad y no se quede solamente en la oferta de aplicación de una pedagogía crítica”.

Para este docente, el neoliberalismo se ha tomado las universidades de Latinoamerica en general, con una estrategia de fondo que es silenciar a los pueblos y domesticarlos a través de una educación tradicionalista. “El sistema planteado por el régimen adapta una serie de elementos y aleja al maestro, al ser humano, de su condición para reproducir los instrumentos fabricados, es lo que antes se llamaban los ‘enlatados’ que nos enviaban de los países desarrollados”, asevera.

Carrión habla de un retroceso, de una colonización que busca crear un pensamiento sumiso, subordinado, para que la gente no tenga posibilidad de reaccionar; “es un genocidio cultural, lo que hace desmerecer y desacreditar el conocimiento del maestro”.

Estas estrategias conservadoras podrían asimilarse con las aplicadas en su tiempo por Gabriel García Moreno, se señala. “Es una apropiación de la ciencia de los pueblos, pues en la visión de poder, cuando los pueblos se apropian de la ciencia son muy peligrosos y por eso tiene necesariamente que regularse”.

“Urge replantear las formas curriculares, a más de las existentes en la UC y en las demás facultades de educación, mediante un debate con los actores principales que son Ministerio de Educación, Facultades de Filosofía y docentes, para determinar cuáles son las áreas claves que deberían ser desarrolladas, en un espacio de discusión que puedan y no sean simplemente imposiciones, sino instancias donde se recupere y se valore la experiencia para un verdadero desarrollo del conocimiento”, asegura Fabían Carrión.