CON OLLANTA POR UNA REVOLUCIÓN MORAL 



REYNALDO TRINIDAD 



ENTREVISTA A REYNALDO TRINIDAD

He percibido que Ollanta Humala y su equipo están convencidos de que la primera revolución que requiere el Perú es una revolución moral, una revolución de honestidad, una revolución que empiece por el fiel cumplimiento de la palabra empeñada, para fijar un paradigma ético en el alma de nuestro pueblo.

¿Qué han dicho o hecho la actual congresista Keiko Fujimori y su bancada frente a las flagrantes transgresiones del gobierno de Alan García contra los artículos 88 y 63 de la Constitución , las políticas de Estado XV y XXIII del Acuerdo Nacional, el Derecho de Consulta Previa e Informada a los Pueblos Indígenas?

Con más de 40 años de periodista especializado, Reynaldo Trinidad Ardiles tiene opiniones que pesan respecto a la agricultura, sector que los últimos gobiernos han dejado de lado a pesar de su importancia económica y social.

La experiencia y los aportes de Trinidad en los temas de alimentación y nutrición han sido valorados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) que lo ha premiado en tres oportunidades. Es director de la revista especializada Agronoticias, que ha cumplido más de 30 años de vigencia.

En esta entrevista aborda de lleno temas políticos y ratifica su compromiso con la candidatura de Ollanta Humala, tras haberse integrado en el movimiento de intelectuales y profesionales que respaldan a Gana Perú.

-¿Qué te impulsó a apoyar la candidatura presidencial de Ollanta Humala?
-Básicamente su clara comprensión del siguiente axioma que le expuse personalmente hace algunos años: LA PRIMERAnecesidad del ser humano es comer y el único sector que puede satisfacerla inagotablemente es el agro; razón por la cual todos los países exitosos de la tierra, en todos los tiempos y todos los sistemas políticos, siempre han basado su desarrollo en la prioridad A-1 del agro. Pues jamás un estómago mal alimentado puede dar un cerebro ilustrado.

A partir de ello, me atrajo su identificación conceptual y emocional con las necesidades, expectativas y posibilidades de las grandes mayorías nacionales, empezando por las del campo; su determinación por erradicar la corrupción en el manejo del Estado, puesto que ésta es el principal lastre que enerva las posibilidades de autorrealización de los peruanos dignos, y su compromiso de hacer cumplir fielmente los preceptos proagrarios de la Constitución , el Acuerdo Nacional y el Convenio 169 de la OIT sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, comenzando por la consulta previa. Adicionalmente, me pareció encomiable su reciente convocatoria a personalidades independientes y técnicos calificados de otras tiendas políticas para revisar y readecuar el plan de Gana Perú, considerando las expectativas razonables del 68% de compatriotas que no votó por esta opción en LA PRIMERA vuelta electoral.

-¿No temes una frustración?
-El riesgo siempre existe. Pero he percibido que Ollanta Humala y su equipo están convencidos de que LA PRIMERA revolución que requiere el Perú es una revolución moral, una revolución de honestidad, una revolución que empiece por el fiel cumplimiento de la palabra empeñada, para fijar un paradigma ético en el alma de nuestro pueblo.

En este sentido, recuerdo una frase sabia de Alfonso Barrantes ante la inminente posibilidad de que la derecha neoliberal llegara al poder en 1990: “No importa que el próximo gobierno sea de derecha, centro o izquierda, lo importante es que sea un gobierno honesto, porque hacer un gobierno honesto en el Perú ya sería hacer una revolución”. Suscribo plenamente este concepto.

En todo caso, si el posible gobierno de Gana Perú se tornara impostor, para eso están los principios constitucionales que amparan la vacancia presidencial por incapacidad moral y la insurgencia popular. Principios de los que -dicho sea de paso- no suelen hablar los enconados enemigos de la opción nacionalista, posiblemente porque ellos jamás tuvieron el coraje de enrostrarles sus transgresiones de lesa Constitución a los gobiernos de Fujimori, Toledo y García.

-A propósito, como veterano periodista, ¿qué opinas de la campaña de la mayoría de medios de comunicación contra la candidatura de Ollanta Humala?
-Siento vergüenza ajena y tal como decía el maestro Alfredo Vignolo Maldonado, el periodismo no es el quinto poder del Estado, sino el poder de un pueblo libre, en la medida que se ejerza con transparencia. A todos los medios periodísticos les asiste el derecho de tener una posición política y para ello están sus espacios de opinión, pero también tienen el deber de informar objetivamente al pueblo y de clarificar los temas dudosos contrastando los puntos de vista de los actores y analistas, mucho más aún en un país tan multicultural como el nuestro .Sin embargo, ahora vemos con asombro que varios medios “editorializan” hasta en sus componentes “noticiosos” y “recreativos” sólo por tratar de tumbarse a Ollanta Humala, hasta convertir a “la más noble de las profesiones” en “el más vil de los oficios”,para decirlo parafraseando a don Luis Miró Quesada de la Guerra , extinto director-ícono del diario “El Comercio”.

-¿Imaginas cuáles serían las principales diferencias entre un gobierno de Ollanta Humala y uno de Keiko Fujimori?
-Como ha dicho una lúcida observadora norteamericana, sobre lo que podría ser el gobierno de Fujimori hay pruebas o antecedentes, mientras que respecto al posible de Humala hay dudas que están siendo despejadas por la readecuación racional de su plan de gobierno.

Aunque, para los agrarios, la mejor respuesta podría surgir de la siguiente pregunta : ¿Qué han dicho o hecho la actual congresista Keiko Fujimori y su bancada frente a las flagrantes transgresiones del gobierno de Alan García contra los artículos 88 y 63 de la Constitución , las políticas de Estado XV y XXIII del Acuerdo Nacional, el Derecho de Consulta Previa e Informada a los Pueblos Indígenas sobre las medidas administrativas o legislativas que pudieran afectarlos, la ley del Consejo Nacional de Concertación Agraria y las cinco leyes que disponen la compra directa, obligatoria y descentralizada de alimentos exclusivamente nacionales por los programas de asistencia social y otros mercados cautivos que maneja el Estado?

Si demuestran públicamente que dijeron o hicieron algo para que prevalezca el Estado de Derecho para el olvidado sector nutricio, Fuerza 2011 tendría La Victoria asegurada, puesto que el campo representa al 26% del electorado nacional, sin considerar a los campesinos urbanizados que nos mantenemos fieles a nuestros orígenes.

-¿Qué es lo primero que debería hacer el posible gobierno de Ollanta Humala en el agro?

- Justicia a los productores agrarios, campesinos y nativos, para que ellos puedan satisfacer perdurablemente LA PRIMERA necesidad de nuestro pueblo, cual es la alimentación, a la vez de incorporarse dignamente a la economía moderna, incluso para exportar. Me explico, el agro representa al 26% de la población nacional, el 36.7% de la población económicamente activa y produce el 70% de los alimentos que consumimos todos los peruanos, en razón de lo cual –precisamente- el artículo 88 de la Constitución dispone : “El Estado apoya preferentemente al desarrollo agrario”. Pero ¿sabe lo que ocurre en la práctica? Desde la época de Fujimori hasta hoy, este sector recibe -en los tres niveles de gobierno- apenas el 0.5 % del presupuesto nacional: !una miseria! que explica la situación del sector

-¿Pero acaso no estamos batiendo récord de agroexportaciones?
- Sí, pero mucho más en importaciones alimentarias: mil 500 millones de dólares al año, el equivalente de lo que producirían dos millones 700 mil hectáreas.
- ¿Por qué no lo producimos?
-Porque desde los tiempos de Fujimori la política agraria de los gobiernos de turno está minuciosamente orientada a liquidar a los pequeños productores y las comunidades campesinas y nativas, para que sus tierras, aguas y mercados pasen a los neolatifundistas en acecho. Y, desde entonces, el mayor estrangulamiento se da mediante el retiro sistemático de las defensas arancelarias y afines frente a las importaciones agroalimentarias subsidiadas o subvaluadas en el exterior, contra lo estatuido en el artículo 63 de la Constitución nada menos, hasta llegar a niveles inicuos en el actual gobierno del apóstata Alan García
-¿Qué pasaría con el agro y los millones de productores agrarios si llegara al poder Keiko Fujimori?

-Como ella no conoce al campo, es posible que no lo imagine. Pero varios de los “tiburones” neoliberales y mercantilistas que la rodean, lo tienen muy bien planificado: profundizar el deshumanizado y reconcentrador modelo vigente, para que los predios de los campesinos y nativos pasen masivamente a manos de los neo-megaterratenientes y en el mejor de los casos- ellos se conviertan en meros peones. Hace algún tiempo, uno de aquellos me lo dijo de este modo: “¿Que es preferible para que llegue la modernidad a todo el agro? ¿Un mal minifundista o un buen asalariado?”

- ¿Cuál es la respuesta?
-Quizás esta alternativa sea válida en países como Estados Unidos, Australia o Argentina, donde sobran tierras y falta población rural; no en el Perú, por las siguientes razones: primero, acá la accidentada geografía determina la existencia de pocas tierras útiles y muchos campesinos, sobre todo en los Andes y la Amazonía , tanto que si dividiésemos las 3’000,000 de hectáreas agrícolas que tenemos en actividad entre los 2’000,000 de productores, la parcela promedio sería de sólo 1.5 hectáreas por cabeza.

Segundo, no obstante el contexto político-económico desfavorable desde la colonia española, acá los campesinos permanecen en la chacra no porque les guste ser pobres, sino porque sienten una identificación milenaria con la tierra, tanto que la consideran algo viviente (Pachamama), no sólo un medio de producción y menos aún una simple mercancía.

Y tercero, porque acá la pequeña producción no solamente es la que cubre el 70% de la alimentación interna, sino también la que mejor conserva y maneja el gran tesoro de nuestra biodiversidad y la que está haciendo posible la espectacular revolución incluyente de nuestra gastronomía, a la vez de darnos lauros internacionales crecientes, por ejemplo en papas nativas, maíz amiláceo, kiwicha, café y cacao.

Transgénicos y compromiso nacional

-A propósito, ¿cuál ha sido la posición de los dos candidatos presidenciales sobre el tema de los transgénicos?
-Es curioso. Hace algún tiempo las bancadas nacionalista y Fujimorista del Congreso presentaron –independientemente- sendos proyectos de ley orientados a declarar la moratoria o veto temporal al ingreso de los productos transgénicos, para definir en un período razonable la posición nacional frente al tema, pero cuando el 15 de abril último el gobierno impuso el malhadado Decreto Supremo Nº 003-2011-AG , sólo Gana Perú se sumó de inmediato al rechazo de Conveagro, Apega, Aspec y AMPE -entre otras instituciones- a tal engendro.

Aún más, la congresista y candidata vicepresidencial Marisol Espinoza viene batiéndose como una leona por la moratoria. En cambio, Keiko Fujimori recién hace poco ha emitido un tibio cuestionamiento, quizás alertada por la creciente resistencia social al decreto, pero sin condenar al gobierno, los ministros y los funcionarios responsables de este atentado de lesa patria.

- Una reflexión final
Sólo una cosa: si algún lugar ocupa el Perú en la historia universal es porque los antiguos peruanos fueron capaces de desarrollar la civilización agraria más espléndida del mundo antiguo en un medio naturalmente poco apto para esta actividad. Frente a los grandes desafíos del calentamiento global, la globalización sin equidad y la intermitente crisis económica internacional, los peruanos de hoy no tenemos mejor alternativa que retomar esa escuela para tener una patria con suficiente pan, suficiente justicia y suficiente libertad en beneficio de nuestros descendientes. Siento que la posibilidad de lograrlo está cerca.