UNIVERSIDAD CENTRAL IMPORTANTE ACCIÓN UNITARIA DIO AL TRASTE EL MODELO AUTORITARIO 



FUE DERROTADO EL RECTOR DE AGRUPACIÓN NUEVA UNIVERSIDAD 



Dr. Marco Villarruel A. *
El fenómeno más importante de la vida política y académica del Ecuador en lo que va del año 2014 se produjo el jueves 16 de enero en la Universidad Central cuando una propuesta unitaria de tres listas electorales derrotaron al candidato Edgar Samaniego de la agrupación Nueva Universidad.
Samaniego accedió al rectorado en el 2009 en circunstancias complejas que vivía el país y particularmente la Universidad. Desde los espacios oficiales, el régimen recién conseguía insertar en la Constitución una serie de disposiciones que contemplaban desde la clasificación y eliminación de las universidades que habían sido ya catalogadas por el CONESUP y el CONEA; la creación de los entes oficiales que manejarían la educación superior; los nombramientos de las autoridades máximas y la puesta en marcha de varios proyectos delirantes aprobados en condiciones obscuras en Montecristi, es decir la creación de las cuatro universidades ”emblemáticas”: Yachay, de las Artes, Amazónica y de Educación.
El discurso electoral samanieguista de entonces fue de una virulencia brutal. Nadie recuerda su programa electoral académico, sí en cambio la imparable letanía de acusaciones contra las autoridades universitarias anteriores apuntando de manera sostenida al MPD y al FRIU como responsables del deterioro académico y especialmente de los hechos de violencia. Sea por su empecinamiento o por la coincidencia con el discurso oficial lo cierto es que esa táctica de ubicar el enemigo único (como aconsejan las estrategias de propaganda política) en dichas fuerzas políticas, le dio excelente resultado. Fue su plataforma principal para ganar las elecciones e inaugurar una administración personalista e improvisada.
Luego de leer nuevamente la centésima noticia tendenciosa de Mariela Rosero, un médico profesor de la Facultad de Ciencias Médica pregunta cuál misma es la ubicación política de Samaniego. Es difícil precisar la verdadera orientación política de Samaniego cuando asume sus funciones. Ni siquiera fue fácil al término de su período. Su pasado político es diverso y confuso pues se sabe que coqueteó con los mismos a quienes combatió y mantuvo excelentes relaciones con la fenecida Izquierda Democrática que a la larga nunca le confió ninguna candidatura. Con el apoyo de cuatro personas crea el movimiento Nueva Universidad a la que desesperadamente Napoleón Saltos trató de darle alguna identidad política comestible. Era patético que un ex militante de izquierda en congresos bien alimentados procurara darle una cédula de identidad a un grupo amorfo compuesto de voluntariosos adeptos de última hora, adheridos con esa pega que es la pega (empleo) y por una variopinta fauna de basura de la izquierda.
La condición más importante del mandato no fue precisamente la política porque siempre rehuyó pronunciarse con claridad. Iba desde el adulo interesado de la primera época al gobierno de Correa, pasando por las mediáticas y extravagantes exaltaciones a Evo Morales al concederle el doctorado Honoris Causa (que Morales trivializó con la expresión “Me convierto en Ecuador en un medallero”), pasando por la patética condecoración al poeta revolucionario Juan Gelman, terminando con la implacable persecución a la izquierda revolucionaria de la Universidad Central y un rompimiento estruendoso con determinados miembros del gobierno (que le proporcionó 94. 99 millones de dólares en el 2012 y 116.53 millones en el 2013).
El extravío político fue notorio cuando nunca tuvo una posición firme con respecto al procedimiento adoptado por el gobierno para aprobar la Ley Orgánica de Educación Superior. Sus pronunciamientos fueron tardíos y débiles, y cuando los hizo fue por la presión interna. De hecho nunca fue tan pobre la imagen de la Universidad Central del Ecuador pues lejos de orientar un gran movimiento de reformas a la ley y a los reglamentos, apuró una sicosis de aceptación instrumental de todo lo que venía especialmente en lo referente a la autoevaluación, evaluación y acreditación. En este intermedio desapareció la autonomía e hizo funcionar a la institución al margen de la ley al no conformar legalmente el Consejo Universitario
Fue el personalismo, una especie de autismo político a tal punto que los entendidos decían que lindaba con alguna patología política: se trataba de un enquistamiento autoritario que le hacía dudar de cuanta persona esté a su lado y una buena prueba son las constantes pugnas con sus colaboradores (la más sonada fue la defección de su Vicerrector a los pocos meses de gestión).
El grupo de “investigación laboratorial”
El culto a sí mismo y el autoaseguramiento de tener la verdad le extravió por completo de la primordial y estratégica función que fue la académica. Nunca tuvo un proyecto organizado, en este sentido su discurso fue improvisado, remendado, superficial. No estuvo a la altura de las urgentes demandas del momento político-académico del país. La historia de su gestión no registra absolutamente ninguna innovación de trascendencia. Existe consenso en señalar que las oportunidades que ofrecían las reformas provenientes de las instancias oficiales no fueron aprovechadas. Pero otra fuerte demostración es la carencia absoluta de una línea académica fuerte, consistente, apoyada por un grupo humano especializado, que pueda sortear con éxito la iniciativa del poder. Un examen de la trayectoria de las personas que desempeñaron la Coordinación General Académica, el Instituto Universitario de Capacitación Pedagógica (que perversamente dice que él lo fundó cundo ya existía hace años) y la Comisión de Evaluación y Acreditación , dibujan un panorama excesivamente débil, sin personalidad, sin ideas, La improvisación y la ineficiencia fueron las razones que, a la par de un método cuestionado por la comunidad académica del país, terminarían enviando a la Central a la Categoría B.
Lo cierto es que en este período la Universidad neoliberal creció a través de la sumisión total a los procesos de evaluación, autoevaluación y acreditación provenientes del CEAACES y del SENESCYT y de sus consultores. Las tesis de la “alta calidad”, “de las competencias” vendida por los voceros del poder fue aceptada sin ningún espíritu crítico y con ello se subordinó la universidad por completo.
El poco socializado Modelo Pedagógico de la Universidad Central no logró construir un pensamiento académico científico y autónomo institucional y más bien abrió de par en par las puertas al proyecto transnacional Bolonia propiciado por las burguesías europeas y latinoamericanas y ya fracasado en tantos países latinoamericanos. Para graficar de alguna manera los resultados de este entreguismo están en las diferencias cualitativas y cuantitativas con las que vienen los estudiantes hasta de tercer semestre pues los sistemas de admisión cambiaron el alma misma de la vocación y pertenencia para poner a cambio numerosos testimonios de “Apliqué para medicina en la UC y me tocó como tercera opción ingeniería automotriz en Latacunga y terminé en comunicación social en la UC”.
Los cambios de títulos de las carreras, los obstáculos para la organización de los posgrados, la creación electorera de facultades, el encono político y perversidad suma contra la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación, el manejo personalista de los fondos de la gratuidad, el extravío total en las políticas de investigación, la parálisis en investigación propia, la lentitud en los programas de movilidad docente y estudiantil son, entre otras, completan un panorama de precariedad intelectual y científica. La tesis de crear ciencia con la investigación “laboratorial” de siete PhD no cuajó en el sistema y quedamos a fojas cero.
Un solo propósito
Samaniego prometió pulverizar todo rastro de la izquierda radical identificada con el MPD y el FRIU así como con otras organizaciones de estudiantes y profesores para lo cual nunca descansó en intervenir en facultades y carreras, expedir reglamentos y, especialmente, desatar una incansable cacería contra las personas a través de los sumarios y expedientes. Muchas veces se jactó socarronamente de la cantidad de juicios que ha debido afrontar.
En esta campaña de cuatro años contra esas organizaciones políticas Samaniego contó con el apoyo total de la prensa y de las altas esferas gubernamentales que nunca descansaron de publicitar los videos de los incidentes en el Consejo Universitario el 8 de diciembre del 2009. Solamente con el paso del tiempo y de las continuas denuncias los periodistas se mostraron renuentes a dialogar con él por la arrogancia y prepotencia, principales características del mandato.
Los resultados de este antigobierno son claros. En el último proceso electoral el número total de votos (no ponderados) a favor de Edgar Samaniego fue 5 465 votos, en tanto que 17 674 votos totales para la oposición, y si los números no son suficientes hay que decir que la tesis de la unidad universitaria fue la auténtica ganadora, lo cual es ya una luz en el camino de la lucha contra la democracia disciplinar que nos agobia. Es también un buen augurio para iniciar un amplio programa de reformas a la LOSEP (Servidores públicos), LOES (Ley Orgánica de Educción Superior) y para iniciar un amplio debate sobre los problemas nacionales.

* Docente universitario
Ex Decano de la Facultad de Comunicación Social
Periodista