CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA DE LA NACIÓN CUBANA Y DEMOCRACIA 



Por Arnold August 



El Artículo 5 de la Constitución cubana estipula que el Partido
Comunista de Cuba es la “vanguardia organizada de la nación cubana”.
La relación simbiótica entre el Partido y la nación ha sido demostrada
numerosas veces durante las décadas transcurridas desde el establecimiento del Partido en 1965.

Esta herencia singular tiene sus raíces en el Partido Revolucionario
Cubano establecido por José Martí en 1892 el cual fue tan exitoso en
su orientación política, estrategia militar y organización que el
Partido Revolucionario Cubano llevó a la nación a derrotar a los
colonialistas españoles en 1898; victoria esta robada por los Estados
Unidos en el último momento.
En la Sierra Maestra desde diciembre 1956 hasta el 1 de enero de 1959, la victoria que se escapó del pueblo cubano en el siglo anterior, fue finalmente alcanzada.

Esto tuvo lugar, entre otros factores, gracias a los indestructibles
lazos entre las fuerzas dirigentes en esos momentos, por un lado el
Movimiento 26 de Julio y el Ejército Rebelde liderado por Fidel Castro
y del otro lado los sectores más humildes del pueblo cubano. Más aun,
describir esta relación simplemente en términos de lazos y vínculos
sería en realidad subestimar el hecho de que el liderazgo y el pueblo
eran solo uno.

¿Cómo es entonces posible que esa pequeña fuerza derrotara a un
enemigo tan poderoso como los Estados Unidos? La histórica victoria en
Playa Girón probó ser una segunda instancia demostrando la unidad
entre el liderazgo y el pueblo, que de hecho lucharon una guerra
defensiva de todo el pueblo en contra de la invasión mercenaria
apoyada por los Estados Unidos. Esta es la tradición en cuyo principio
el Partido Comunista de Cuba, como vanguardia organizada de la nación,
está basado y se ha nutrido.

El Sexto Congreso del Partido es el último de los muchos ejemplos en
esta tradición. Cuba, en una coyuntura crítica de su historia, comenzó
la discusión masiva en 2007 sobre la base del ahora famoso discurso de
Raúl Castro el 26 de Julio de ese año; él exhorto a sus compatriotas a
exponer abiertamente sus preocupaciones y sugerencias para tratar los
complejos problemas que atraviesa la nación. Así lo hicieron, y
después de un proceso serio y metódico la dirección del país elaboró
el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del
Partido y la Revolución.

Tan pronto como este Proyecto de Lineamientos fue difundido, comenzó
de hecho el Sexto Congreso del Partido con los debates y las
discusiones en los centros de trabajo y estudio y en los barrios. Raúl
Castro anunció en su Informe al Congreso el 16 de Abril que desde
diciembre 1 de 2010 hasta febrero 28 de 2011 cerca de nueve millones
de personas participaron en más de 163.000 reuniones en las que más de
tres millones contribuyeron con sus opiniones y sugerencias.

Describir esta consulta como hizo Raúl en términos de un “referéndum popular”
no es en modo alguno algo exagerado. El resumen de las discusiones,
cambios, propuestas, modificaciones, adiciones y supresiones es en sí
un testimonio fehaciente del debate efectivo que tuvo lugar a todos
los niveles de la sociedad cubana [1]. El documento elaborado como
resultado de este proceso fue lo que recibieron los Delegados electos
al Congreso. El documento llegó a sus manos incluso antes del inicio
de las discusiones de modo que pudieran prepararse anticipadamente con
esta versión revisada a partir de las opiniones de las organizaciones
de base en las cuales ellos fueron electos. Las deliberaciones del
Congreso en las Comisiones probaron ser una impresionante y viva
escena de debates, discusiones y propusieron cambios que resultaron en
una serie de dictámenes a ser tomados en cuenta para elaborar lo que
probablemente será una nueva versión, la final, para fortalecer el
socialismo y la Revolución.

El tema de los estrechos, indestructibles vínculos entre el liderazgo
y el pueblo, la vanguardia del Partido Comunista y la nación, toma una
suerte de giro personal y emocional con las tres reflexiones de Fidel
durante el periodo de cuatro días del Congreso. La primera tuvo que
ver con la parada militar del 16 de abril y la manifestación de las
habaneras y habaneros en respaldo a la Revolución y al socialismo. En
la segunda, ofreció sus pensamientos acerca de los debates del
Congreso y en la tercera acerca de la composición del Comité Central y
su ausencia en tan importante cuerpo. En el estilo único que le es
característico a este icónico líder revolucionario, sus ideas
respondieron a lo que estaba en la mente de la inmensa mayoría del
pueblo cubano (y de muchos de nosotros, observadores extranjeros,
también). Fue de este modo que trató con los aliados campesinos en
1957- 58; de modo similar con las personas de todas las diversas
procedencias en las Primera y Segunda Declaración de la Habana (1960,
1962) en los intercambios con multitudes cercanas al millón de
personas en cada ocasión.

Ahí está, por supuesto, la proclamación el 16 de Abril de 1961 del Carácter Socialista de la Revolución que emergió como algo espontáneo de la interacción dialéctica del líder con el pueblo.

El título de este artículo incluye el término “democracia”. No
obstante, él no ha sido usado en el artículo hasta ahora. No existe
una definición universal de democracia; el universalismo es usado por
los poderes que tienen su base en los Estados Unidos y en muchos
países europeos como un pretexto para definir la democracia del modo
más arbitrario y entonces usar su propia definición con el más
evidente doble rasero, para tratar de imponer su dominación sobre el
mundo, especialmente el Tercer Mundo. Cuba, como ejemplificamos en lo
expuesto anteriormente, forja su propia democracia en el curso de
luchas, lo que incluye la relación del Partido Comunista y la nación.

Para aquellos de nosotros que prestan de cerca atención a este muy
controversial tema de la democracia, con lo ejemplificado en el
Congreso, su preparación y el desarrollo efectivo, parecían estar
llegando a su fin las valiosas lecciones. No obstante, el Presidente
de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, subió al
podio. El se refirió a una institución completamente diferente, que no
es el Partido, son el estado, el Gobierno y las Elecciones a estas
instancias. Presentó la “Resolución sobre el Perfeccionamiento de los
Órganos del Poder Popular, el Sistema Electoral y la División Político
Administrativa” del país. Su esencia es perfeccionar aún más el Poder
Popular en Cuba y el sistema electoral buscando hacerlo más
democrático y participativo. Una vez que sean elaboradas las sugerencias y sean propuestas a la Asamblea Nacional, los Diputados electos por todos los ciudadanos trabajarán en los cambios sugeridos.

Para quienes en el mundo sienten interés verdadero en la democracia
Cubana, aquí están los hechos: la experiencia del Congreso y éste
llamado a perfeccionar aun más el Poder Popular. ¡Qué mejores
argumentos para contrarrestar cualquier presión ideológica y política
en contra de Cuba y su sistema político! Pero siempre será el pueblo
cubano quien determine su tipo de democracia, ¡nadie más!

[1] http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/6to-congreso-pcc/artic-027.html