LA CIA SACA PECHO 



EL WASHINGTON POST REVELÓ OPERACIONES ENCUBIERTAS DE LA CIA 



Comandante Pablo Beltrán
ELN
evista Insurreción N° 405 --


El informe de Dana Priest publicado en el Washington Post del pasado 22 de diciembre, sobre las operaciones militares encubiertas de los Estados Unidos, realizadas en Colombia desde el año 2000, revela algunas verdades de la tradicional intervención imperial, en los asuntos internos colombianos.

La periodista recibió tales verdades de manos de los militares involucrados en estas operaciones, y con ellas salen a relucir la supuesta eficiencia estadounidense, colocada en contraste con la mediocridad de las autoridades colombianas.

El artículo describe las proezas de la CIA en Colombia, en las que mata dirigentes guerrilleros, con bombas guiadas de precisión (PGM), usando intercepciones de comunicaciones realizadas por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EU. Aparece este trabajo de la señora Priest en la coyuntura exacta, cuando la guerrilla inició una tregua unilateral, a partir del 15 de diciembre.

Pretende este informe que cualquier lector desprevenido concluya, que “las Farc están patas arriba” -como sostienen en el Pentágono-, y que se disponen al diálogo, como producto de la milagrosa mano militar de los EU, además de percibir la tregua unilateral como una muestra de la debilidad insurgente.

Haciendo a un lado las loas al intervencionismo norteamericano del artículo, no cabe duda que la presencia de los EU en 60 años de guerra colombiana, han dejado el mismo resultado que las libradas por ellos en el Medio Oriente y el Norte de África, en donde cosecharon inestabilidad política y grandes pérdidas económicas, para terminar dando ventajas a las fuerzas más retrógradas.


Veinte años después


Relata la periodista que el ultra secreto Comando de Operaciones Especiales Conjuntas (JSOC) y la CIA condujeron la cacería contra Pablo Escobar en 1993. Lo que no sabe o no dice, es que de las mafias aliadas en esta cacería, salieron fortalecidos los escuadrones paramilitares, que desataron la guerra sucia contra los revolucionarios colombianos, durante más de tres décadas, hasta que Álvaro Uribe los legalizó e integró al régimen.

De esta alianza quedaron “las fuerzas de seguridad corruptas” que describe la periodista Priest, y por ello “la mayoría de las drogas, las armas y el dinero están en manos de los paramilitares”, como lo reportaron en 2003, los analistas de la Célula de fusión de inteligencia de la Embajada de EU.

El coronel de la Fuerza Aérea informante de doña Dana, se quejaba en 2006, de la ineficiencia de las Fuerzas Armadas de Uribe: “¿por qué el tercer receptor en ayuda militar de EU (detrás de Egipto e Israel) había hecho tan pocos progresos?”. A propósito de que “unas 60 veces las fuerzas colombianas habían obtenido o se les había entregado información confiable, pero fallaron en capturar o matar a algún alto dirigente” (de la guerrilla).

Por la ineficiencia y corrupción de los militares y policías colombianos, es que los agentes estadounidenses le dijeron a la periodista, que “algunos altos oficiales estaban preocupados porque las fuerzas colombianas podrían utilizar las PGM para asesinar a quienes consideraban enemigos políticos… las preocupaciones eran grandes, dados sus problemas de derechos humanos”.

Aquí es necesario recordar los numerosos combates, sucedidos en la última década, entre unidades del ejército y la policía, alquilados unos y otros a distintos carteles del narcotráfico.

En conclusión, hay que preguntarse si el escalamiento militar de 2003-2004, que hicieron los EU en Colombia, la salvó de ser clasificada como un Estado fallido, como le dijeron a la Priest, o si tal salto militar dio continuidad al despeñadero en que EU hundió a Colombia, desde cuando la cacería de Pablo Escobar, de hace 20 años.



Las leyes de EU cobijan al universo


“Nos declaramos los dueños del mundo: Lo que decidimos se aplica universalmente. No importa lo que el derecho internacional estipule, EU viola el derecho internacional”.

Esto lo afirma Noam Chonsky, el académico estadounidense nacido en Boston en 1928.

Esta pretendida vigencia de la ley estadounidense sobre el resto de países, la aplicaron los gobernantes de Washington, cuando decidieron atacar a Ecuador usando pilotos y soldados colombianos, el primero de marzo de 2008. Acusaron a Ecuador de “no querer o no poder” detener a la guerrilla colombiana, que pasaba por su territorio, lo que justificaba la agresión como “un acto de defensa propia”, argucia legal que también esgrimió Uribe, hasta que en Unasur tuvo que pedir disculpas. Refiere Dana Priest que un alto militar estadounidense protestó diciendo: “no puedo creer que (Uribe) esté diciendo esto… era una locura renunciar a una importante argumentación legal".

Lo que no sabe, no dice o no le dijeron los militares a la periodista es que las leyes de los EU prohíben entregar material militar a regímenes violadores de derechos humanos como el de Colombia, y que también prohíbe usar tal material en contra de terceros países, como sucedió contra Ecuador, en donde usaron las bombas PGM entregadas por la CIA a Uribe.

Otras estratagemas legales que argumenta el imperio norteamericano, para maquillar su intervención en Colombia, las enumera la periodista en este orden:

* Matar a los dirigentes guerrilleros no es un asesinato.

* Los asesores militares enseñan “técnicas mejoradas de interrogatorio”, que supuestamente acatan la orden de no usar la tortura.

* Las bombas PGM solamente están autorizadas para usarse contra los mandos superiores de la insurgencia.

* Lo importante es matar a los dirigentes, pero también ocupar militarmente el territorio.

* Dicen cumplir la ley de No participación directa de tropas de EU, en operaciones en territorio colombiano, la que burlan por medio de Ejercicios militares conjuntos con fuerzas colombianas para encubrir la presencia militar directa, demostrada en el llamado Plan B del 2 de julio de 2008, cuando tropas y naves de EU estuvieron listas para participar en el rescate de los tres contratistas estadounidenses.



La huella ‘suave’


La descripción que hace la periodista del Washington Post sobre el régimen de Bogotá, es que posee “una vibrante economía y una elegante vida social”, las que no logran esconder las ganancias de la corporación Raytheon, la mayor productora de misiles guiados del mundo, quien vende los Kit de guiado Paveway II, usados por las bombas PGM.

En este fin de año, el Pentágono inicia a aplicar la estrategia de Huella Suave (light footprint) hacia América Latina y el Caribe, así las bombas PGM de 800 libras usadas en Colombia, no sean tan livianas.

Tres organismos estadounidenses de derechos humanos, el WOLA, el CIP y LAWGEF, así se refieren a la Huella Suave, en su informe “La hora de escuchar: tendencias en asistencia de seguridad de EU hacia América Latina y el Caribe”:

“Aunque el nivel de asistencia estadounidense se ha reducido a uno de los más bajos en una década, lo preocupante es un mayor énfasis en relaciones militares menos transparentes y la sordera ante el creciente coro a favor de repensar las políticas prohibicionistas sobre las drogas por todo el hemisferio”.

Esta tendencia hacia moverse cada vez más por las alcantarillas del accionar militar encubierto, es la que los EU desarrollan con el programa multimillonario de asesinatos a mandos de la insurgencia, autorizado por fuera del Plan Colombia.

Uno de los grandes interrogantes que queda planteado con este informe de la CIA, es el futuro de la paz para Colombia, porque ahora si queda mucho más claro por qué el gobierno de Santos no desiste de seguir negociando en medio de la guerra, lo que retrata con claridad cuál es su concepción de la solución política del conflicto, aunque podríamos decir que quien tiene la voz cantante sobre la paz de Colombia es el Pentágono y que Santos sencillamente obedece