COMUNICACIÓN SOCIAL ¿LIBERACIÓN O DEPENDENCIA? 



EL PERIODISMO ES MUY COMPLEJO PARA DEJARLO SIN CONTROL 



COMUNICACIÓN SOCIAL
¿LIBERACIÓN O DEPENDENCIA?
Rodrigo Santillán Peralbo


El periodismo es demasiado serio y complejo como para dejar su ejercicio, sin ningún control, en manos del poder económico-empresarial, o dejarlo en manos inexpertas, carentes de elevada formación académica. Muchos son los ciudadanos y gobiernos que afirman que una ley debe regular a los medios de comunicación y el trabajo de los periodistas, en tanto que otros sostienen que “la mejor ley de medios es la que no existe”, idea expresada, inclusive, por el ex tupamaro Presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica.

Es innegable la trascendencia del periodismo en la vida de los pueblos porque, además, se relaciona con la vigencia y práctica del derecho a la libertad de expresión del pensamiento y opinión, y el derecho de la ciudadanía a la información que, casi siempre han pretendido ser manipulados y monopolizados por las grandes empresas de comunicación social y periodistas que, interesadamente, han llegado a confundir libertad de empresa con libertad de prensa.

En el caso ecuatoriano, se ha pasado de un extremo a tro. De una libertad casi salvaje a un severo control por parte del Estado. Hoy existe una Ley de Comunicación y un nuevo Código Penal Integral que no sólo regulan el ejercicio del periodismo, sino que penalizan y criminalizan a empresas y periodistas por sus informaciones y opiniones, no siempre por mal ejercicio del periodismo.

Están en funciones el Consejo Regulador de la Comunicación y la Superintendencia de Información y Comunicación, dos organismos que desempeñarán el papel de Gran Censor y que están integrados por personas afines al Gobierno de la “Revolución Ciudadana”. Dos organismos claves convertidos en juez y parte.

Dígase lo que se quiera, el periodismo actual requiere de regulaciones y las empresas de comunicación social requieren de controles, ¿pero de qué manera se puede ejercer control desde el Estado y el poder político, sin afectar la libertad de expresión del pensamiento y el derecho a emitir de opiniones?

Sin la intervención del Estado existe la deontología profesional y muchas empresas han dictado sus propios códigos de ética, en especial cuando definen sus políticas de comunicación o las normas de redacción y presentación de noticias y opiniones; pero ni deontologías profesionales, ni códigos internos han sido respetados y peor acatados por los empresarios de la comunicación y tampoco por los periodistas, siempre obligados a obedecer al empleador y defender sus intereses personales o de clase.
Casi siempre, el periodista ha sido impedido de ejercer su derecho a informar y opinar, porque esos derechos esenciales sólo han pertenecido a los empresarios dueños del poder económico y, por tanto, dueños de los medios, y a los usufructuarios del poder político que han provenido de esa misma clase socio-económica. Esa es la razón fundamental para que los medios de comunicación defiendan intereses y privilegios económicos, políticos, sociales y culturales de las clases dominantes que no son los mismos de los pueblos.
Si se respetasen códigos de ética como los que fueron adoptados por la Organización Internacional de Periodistas (OIP), por la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), por la Federación Ecuatoriana de Periodistas (FENAPE), quizá no hubiese sido necesario que el Gobierno del Ecuador imponga su Ley de Comunicación. Bastaría revisar esos códigos para que se comprenda en dónde radica la responsabilidad social del periodista, su compromiso con la verdad-realidad socioeconómica-política y con los genuinos intereses de sus pueblos y se comprenderá también que “el mejor oficio del mundo” no es ni puede ser independiente, y tampoco objetivo, verdades que sólo corresponden a los propietarios de las grandes empresas transnacionales y nacionales, es decir a los que están insertos en el sistema capitalista y lucran de él.
El poder casi omnímodo de los propietarios de la “gran prensa” ha sido duramente cuestionado desde las derechas e izquierdas. Por ejemplo:
"La redacción de periódicos que es la profesión más noble y santa, merece ser altamente respetada, sin embargo ha llegado a ser la ocupación más profana gracias a los empujones y empellones de empresarios codiciosos y la vileza de los periodistas, cuya ejecución ordinaria y comercial es muy dañina para la salud síquica y moral del pueblo." (Dr. Eduard Reich).

"Los proletarios mentales tienen la obligación de llenar diariamente las columnas largas sobre mil y un asuntos, sobre la política, leyes, economía, erudición; acerca de los campos de la legislación, sobre las condiciones diplomáticas e históricas de todas las naciones. Sea que entienda lo suficiente, o por lo menos lo mínimo, acerca del tema o no, hay que tratar el asunto y llenar el papel. Toda falta de comprensión, todo desconocimiento de los temas, todo tiene que ser ocultado, si es posible, bajo las frases gastadas y muy trilladas. Es por eso que cualquier persona medio educada que inicie una carrera periodística actualmente habrá olvidado dentro de dos o tres años, lo poco que sabía al comienzo, se habrá destruido mental y moralmente, y habrá llegado a ser una persona indiferente y frívola que ya no cree en nada grande ni se esfuerza por obtenerlo y se habrá dedicado únicamente al poderío de la Camarilla. Por todas estas causas ha sucedido que con pocas excepciones los elementos capaces que trabajan en el periodismo se han retirado gradualmente y han dejado que se convierta en un punto de reunión de todas las mediocridades, todas las existencias arruinadas, todos aquellos que evaden el trabajo y todos los ignorantes, quienes, incapaces de realizar algún trabajo verdadero, todavía encuentran en el periodismo una existencia más fácil y rentable que en otra parte." Ferdinand Lassalle en un discurso en 1863 a la "Allgemeiner Deutscher Arbeiterverein" (Asociación General de Trabajadores Alemanes.)

"La libertad de prensa es la libertad para 200 personas adineradas de difundir sus opiniones." (Paul Sethe, publicista conservador alemán.)

"La 'libertad de prensa' de una sociedad burguesa consiste en la libertad de los ricos para defraudar, desmoralizar y ridiculizar sistemáticamente e incesantemente a las masas explotadas y oprimidas de la gente: los pobres. La cuestión es si se puede combatir un mal que grita así a los cielos y cómo hacerlo. La respuesta es el monopolio estatal." (Lenin, 1917.)

Las citas anteriores son mencionadas por Michael Kunezik, en su obra: Conceptos del Periodismo. Norte Sur, precisamente para destacar el valor de la prensa en las diversas sociedades en las que actúan, influyen o pretenden influir y en las que inevitablemente producen determinados efectos.
Agrupaciones de periodistas, cientistas sociales, investigadores de la comunicación social y organismos internacionales, han dedicado sus esfuerzos a desentrañar la estructura de la comunicación social y sus efectos en el área capitalista, y en especial los efectos resultantes de las relaciones que se desarrollan entre los centros hegemónicos con los países del tercer mundo, de capitalismo dependiente o en desarrollo. Nadie duda del valor de los procesos de la comunicación e información y su incidencia directa en las masas receptoras de mensajes con elevadas intencionalidades de provocar determinados efectos.
Los Estados miembros de las Naciones Unidas y participantes en los programas de la UNESCO, en la década de los ochenta discutieron sobre la necesidad de establecer un Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación.

Entre esos Estados constaban los países de la subregión Andina y lógicamente el Ecuador; los que habían suscrito una serie de convenios tendentes a superar los efectos originados por el accionar de las empresas privadas de la comunicación social y para tratar de establecer un equilibrio en el flujo de la información entre los países desarrollados con los países dependientes, subdesarrollados o en desarrollo.

La tesis programática en la que se basaba la discusión internacional que pretendía establecer un Nuevo Orden Informativo, provenía de diversos fundamentos jurídicos y filosóficos que conceptualizan la libertad de información, opinión, expresión del pensamiento; libertades y derechos que son meros enunciados en tanto no se corrijan los defectos de la circulación de la información, la práctica del derecho a la información y el uso responsable de la libertad de expresión del pensamiento, extendido a todos los sectores sociales y a los individuos que conforman la estructura social.

La UNESCO, al señalar responsabilidades a los medios de comunicación enunció que es indispensable: "Promover los derechos humanos, en particular haciendo oír la voz de los pueblos oprimidos que luchan contra el colonialismo, el neocolonialismo, la ocupación extranjera y todas las formas de discriminación racial y de opresión". En ese sentido exigía que se corrijan las desigualdades y defectos de la circulación de la información entre los países desarrollados, dependientes y, entre estos a fin de promover los valores culturales, sociales, económicos, políticos y su problemática, para desmitificar los valores impuestos por los centros de decisión del capitalismo mundial, a través de los sistemas de comunicación existentes, que en forma constante están al servicio de los intereses de los grupos transnacionales y que casi siempre se oponen al pleno ejercicio de los derechos humanos entre los pueblos, a la soberanía , independencia y autodeterminación de los Estados, a los que se sojuzga a través de los procesos de neocolonización para beneficio de sus negocios e intereses monopólicos, caracterizados por la explotación inmisericorde de los recursos humanos y naturales de nuestros pueblos.

Para el logro de esos objetivos mantienen y controlan a las empresas de comunicación nacionales y a las agencias transnacionales de información. La dependencia de las empresas nacionales de comunicación social está determinada por la ley de la oferta y la demanda, bajo la concepción capitalista de mercado.

El capitalismo transnacional y oligárquico-feudal subvenciona, paga, compra y en consecuencia mantiene a los medios de comunicación. La relación económica se convierte en dependencia ideológica-política ante la que se estrella todo intento de transformación y cambio, por mínimos que sean. En otras palabras; directa o indirectamente, el capitalismo fija y define las políticas de comunicación de las empresas de comunicación social y tanto que, con sinceridad o autoconvencimiento, los empresarios de los medios de comunicación pertenecientes a las clases dominantes o mensajeros de ellas, son capaces de defender las mismas tesis económico-políticas, que sostienen los detentadores del poder económico mundial, en detrimento de los intereses nacionales y de sus valores esenciales.

A partir de 1990, con el descalabro de la Unión Soviética se consolida el capitalismo neoliberal iniciado por los gobiernos de Margareth Tatcher en Inglaterra y Ronald Reagan en Estados Unidos, en la década de los ochenta, sobre la base de las teorías económicas de Milton Friedman y sus seguidores de la Escuela de Chicago. Ese neoliberalismo se extiende y consolida en América Latina ya sea como consecuencia directa de la desintegración de la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín o como imposición imperial para su propio beneficio, para defender los intereses económicos de las transnacionales y de las oligarquías nacionales ávidas de solucionar problemas económicos, superar las crisis cíclicas del c . Una ola triunfalista de la derecha neoliberal radicalizó las propuestas fondomentaristas al tiempo que se difundían ampliamente las doctrinas de dominación, fundamentadas en tesis tales como el "Fin de las ideologías" y el "Fin de la historia", reproducidas por el profesor japonés-norteamericano Francis Fukiyama.

Esta situación redefinió el papel de los medios de comunicación social y de los comunicadores y periodistas en su conjunto. Las grandes empresas de comunicación se identificaron plenamente con el neo liberalismo y sus teorías sobre la modernización del Estado, los procesos de privatización, la economía de mercado, el imperio de la ley de la libre oferta y demanda y la reducción del tamaño del Estado. Naturalmente que el neo liberalismo oculta que su objetivo es la reacumulación de capital y el consiguiente incremento de la neocolonización y neodependencia, que se concretan en conceptos tales como la soberanía limitada y la globalización de la economía.

El neoliberalismo fue, en esencia, una nueva etapa del imperialismo; una búsqueda de recursos y mecanismos que permitan al capitalismo paliar las crisis cíclicas en las que está sumido. Las propuestas neoliberales apuntan a solucionar los problemas económicos de las clases dominantes en perjuicio de los pueblos que se ven condenados a la pobreza-miseria, puesto que a los gobiernos neoliberales no les interesa la solución de los problemas sociales: empleo, educación, salud, vivienda, sino tan sólo la macroeconomía que se expresa en reducción de los índices de inflación, el incremento de la reserva monetaria internacional; en soluciones impracticables del problema de la deuda externa que convertida en deuda eterna, es un dogal que asfixia a los pueblos y los condena al permanente subdesarrollo, atraso, marginalidad; para beneficio de los intereses monopólicos del imperio capitalista y sus empresas transnacionales.

La comunicación social bajo el neoliberalismo fue utilizada para difundir los fundamentos ideológicos y programáticos, las estrategias y planes de la supuesta modernización del Estado, sobre la base de los dictados impuestos por el Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, convertidos en los gemelos de la neo-explotación, brazos de dominación económica de los Estados Unidos, centro hegemónico del imperialismo.

La comunicación social empresarial uncida a la ideología neoliberal es válido mecanismo y fundamental instrumento de neodominación y neodependencia. Los contenidos de los mensajes reproducen la ideología dominante al tiempo que desvalorizan los valores populares en la economía, cultura, la integración social, la soberanía, independencia y libertad de los pueblos.

En esta etapa neoliberal, los medios de comunicación popular, alternativos, democráticos, tienden a desaparecer envueltos en las garras de la libre oferta y demanda, de las leyes del mercado y del desprecio a los valores esenciales del humanismo: libertad, democracia, paz, justicia social, igualdad económica, solidaridad.

En un mundo de economía y política neoliberal y en estos tiempos de globalización y de ejercicio del poder imperial desarrollado por la ex potencia unipolar monopolizada por Estados Unidos, la comunicación popular-alternativa es una necesidad ineludible y un deber ejercerla para contrarrestar, aunque sea en mínima parte la todopoderosa influencia de las grandes empresas de comunicación social.

Por otra parte, hemos sido testigos de la más asombrosa revolución científico-técnica en la que los hechos sociales, económicos, culturales y políticos se superponen unos a otros con extraordinaria rapidez, tanto que no permiten su comprensión cabal, el razonamiento y análisis de las cambiantes situaciones. Más aún, esa revolución ha originado profundas contradicciones, mayores desigualdades e innegables injusticias socio-económicas que se generan desde los centros hegemónicos de dominación mundial hacia países y pueblos periféricos.

Generalmente los países subdesarrollados o tercermundistas son los recipiendarios de los productos científicos y tecnológicos del primer mundo o mundo desarrollado; pero siempre con retraso considerable y cuando otros productos reemplazan a los obsoletos.

La modernidad y postmodernidad llegan a los países latinoamericanos y al Ecuador con siglos y décadas de distancias diferidas, lo que demuestra la existencia del desarrollo desigual que, a su vez, causa distorsiones profundas en las relaciones del hombre con el mundo, sus seres y sus cosas.

La modernidad en la conceptualización de Anthony Hidden, se refiere a los modos de vida y de organización social que surgieron en Europa en el siglo XVII; pero esa visión pertenece a una realidad extraña a la existente en el Ecuador y en América Latina. Sin embargo, es la cultura occidental propia de los países desarrollados, la que pretende imponerse por sobre la multiplicidad de culturas de nuestros pueblos y países con la intencionalidad última de forjar una supracultura dominante.

Un proyecto de modernidad para América Latina, debería privilegiar al hombre como sujeto esencial de los procesos de desarrollo, lo que equivale a recuperar a la persona humana como forjadora de la realidad, hacedora de cultura, constructora de sociedades.

El problema de la modernidad, en el pensamiento occidental, está en que ha sido incapaz de la realización del hombre como sujeto y en la confusión conceptual del progreso al entender que no es una meta en si, sino un medio para alcanzar mejores condiciones de vida para los pueblos.

La modernidad es la matriz del capitalismo y éste niega la existencia de sociedades con actores, con sujetos, porque en ese sistema socio-económico-político-cultural, el hombre sólo es un objeto de la sociedad consumista. "La única posibilidad del desarrollo de la modernización" (capitalista) se relaciona con la incorporación de la tecnología a los sistemas de comunicación social e interhumana; pero en el proceso se han impuesto las corrientes objetivistas que dan una versión de que todo lo que ha producido Occidente en tecnología ha sido para objetivizar al hombre, masificarlo, cosificarlo.

El funcionalismo clásico impulsa esa corriente al pensar que el hombre es el objeto y no el sujeto y al considerar que sólo lo instrumental posee valor y legitima el poder desde la óptica de la homogeneización, masificación y cosificación de las sociedades y el hombre. En el proyecto de modernización funcional ha triunfado la razón instrumental que se expresa en las tecnologías y en los medios de comunicación social.

El estructuralismo es más filosófico y su pensamiento se desarrolla a comienzos del siglo XX y en especial a partir de las décadas de los 30 y 40 en los que toma fuerza al lanzar la teoría de códigos y lenguajes que legitiman la realidad. Para los estructuralistas leguaje y código adquieren la categoría del todo. Códigos y lenguajes son usados para satisfacer las necesidades de las sociedades de consumo. La lógica: racionalidad, orden, sistema, coherencia, se visualiza en la comunicación lógica que se manifiesta en los códigos del lenguaje verbal: oral y escrito.

La Escuela de Francfort es profundamente crítica a las corrientes objetivitas y en particular a las tesis del funcionalismo clásico, al analizar que tanto modernidad como consumismo degradan al hombre como sujeto, depredan la naturaleza, deterioran la vida. Los miembros de esa Escuela afirman que la modernidad es una falacia, un engaño, una mentira.

Las corrientes subjetivistas se proponen recuperar al hombre como sujeto esencial del proceso de la comunicación.

El capitalismo y la comunicación social empresarial-capitalista, transformaron al hombre en simple objeto y como tal es objeto pasivo de los mensajes difundidos por los medios de comunicación de masas. Estos medios causan efectos profundamente negativos entre los receptores de mensajes. El hombre es objeto porque es alienado, aculturado, deshumanizado, desnacionalizado. Así, por efecto de los mensajes que recepta es despojado de su identidad, de los valores de su cultura, de la esencia de lo humano para beneficio del consumismo, de los fundamentos de su nación.

El hombre es sujeto cuando recupera su personalidad, cuando lucha con voz y rostro propios para recuperar su identidad arrebatada, cuando es capaz de alcanzar elevados niveles de conciencia de su realidad que acaban por transformarla y conducirlo a realizar su vida con dignidad.

Modernidad, funcionalismo, estructuralismo fueron concebidos por la ideología capitalista para fundamentar su existencia y consolidación en algunas hipótesis con visos de "teoría científica". El neoliberalismo es en esencia una nueva etapa del capitalismo imperialista; una nueva búsqueda de mecanismos y recursos que permitan al capitalismo paliar las crisis cíclicas que padece desde fines del siglo XIX. Las propuestas neoliberales apuntan a solucionar los problemas económicos de las clases dominantes y esta situación redefinió el papel de los medios de comunicación social y de comunicadores y periodistas en su conjunto. Las grandes empresas de comunicación se identificaron con el neoliberalismo y sus teorías sobre la modernización del Estado, los procesos privatizadores, la economía de mercado, la reducción del tamaño del Estado, la imposición de las leyes de la oferta y demanda. El objetivo del neoliberalismo es la rápida reacumulación de capital para beneficio del sector dominante y el incremento de los procesos de neocolonización y neodependencia que se concretan en conceptos tales como la soberanía limitada, la globalización de la economía y la dolarización.

Para que los periodistas comprendamos los cambios tendentes a profundizar el capitalismo neoliberal es preciso reconocer que a más de los dos sistemas: social y de comunicación propuestos por Manuel Martín Serrano, existen otros que son inseparables de ellos: económico-productivo, político, cultural. La estructura de la producción y la tenencia o propiedad de los factores capital, tierra, trabajo, son causa de la estructura social que está organizada de conformidad con los papeles que la persona desempeña en la sociedad. Las relaciones sociales y humanas se inician, desarrollan y se mantienen dentro del campo interpersonal, según propuesta de Philipp Lersch.

El sistema de comunicación social responde a la organización del sistema económico-político y la infraestructura instalada es de propiedad del capitalista insertado en el segmento oligárquico o en el estrato socio-económico alto de la burguesía. En consecuencia, los propietarios del medio de comunicación diseñan e imponen las políticas comunicacionales que están orientadas para defender y servir los intereses de la clase dominante. En la definición de las políticas comunicacionales y en la selección de los contenidos de los mensajes, no participan los periodistas en ninguna de sus fases; de tal manera que el sistema de comunicación más que mediático es un instrumento de diálogo público entre los sectores dominantes.

Los medios de comunicación social (y mejor si se los llamaría medios de difusión de mensajes) sólo difunden acontecimientos públicos que son de interés de la empresa o del sector socio-económico que representa. Los productos de los actores sociales si son contrarios al sistema de dominación, simplemente, se los ignora, se les minimiza, se los tergiversa o manipula; tampoco se preocupan de las "relaciones entre el sistema social y el sistema de comunicación", sino en cuanto -eventualmente- se convierten en molestia o peligro para el "stablishment" .

Ningún acontecimiento público es aislado de otro u otros. La concatenación entre ellos es visible cuando se analizan las causas sociales, económicas, políticas, culturales que los originan. Augusto Pérez Lindo relaciona a los actores sociales, a la ideología, a los procesos, a las estructuras, al sistema jurídico, a la estructura urbana, familiar y otros en la producción de acontecimientos y los medios de comunicación y periodistas que los difunden, si no se detienen en el análisis relacional, "abandonan la posibilidad de entender las transformaciones del entorno que se producen en las sociedades modernas en función de los actores, ideas, procesos y estructuras", conforme con el pensamiento del profesor Raúl Moneada Landeta, quien además, refiere la existencia de tres mundos que participan en la construcción de la información, cuando sigue la propuesta de Humberto Eco y Miguel Rodrigo Alzina:

- El mundo real que es la fuente en que se producen los acontecimientos.
- El mundo de referencias que es el conjunto de las ideologías
- El mundo posible que es el "conjunto de relatos que se construyen a partir del mundo de referencia y del mundo real". Tal vez el mundo posible sea asimilable al mundo de las utopías.

Cierto que los medios funcionan sobre la base de la cultura occidental del mundo desarrollado y ya en plena postmodernidad; pero los periodistas no siempre se enmarcan entro de la cultura de la modernidad.

El mundo real ofrece múltiples lecturas. Paúl Watzlawick sostiene: "... se dan, de hecho, innumerables versiones de la realidad, que pueden ser muy opuestas entre sí, y que todas ellas son el resultado de la comunicación, y no el reflejo de verdades eternas y objetivas". La realidad es interpretada ideológicamente por cada individuo y la comunicación, en esencia, se construye desde una posición ideológica.

La comunicación es un proceso que transmite significados y en cuanto mediación, sería entendible sólo si en verdad otorgara sentido a la comunicación social. Lo que otorga sentido a la comunicación social es la posibilidad de construir la socialización de los hechos económicos, políticos, culturales y sociales; sólo allí, los medios de comunicación cumplirían su papel en la sociedad. Milton Eduardo Ortega afirma: "Como la existencia humana, la realidad social se presenta ambigua. Para penetrar en ella se necesita, no simple metodología, sino una actitud social profunda de observación, profundización y despojarse de prejuicios racionalistas".

Con ley de comunicación o sin ella, el debate sobre el rol que cumplen Los medios de comunicación y el papel que desempeñan los periodistas debe continuar y profundizarse para corregir los errores que se cometen cotidianamente y en busca de una perfectibilidad Hasta ahora desconocida.