COLOMBIA: THE WASHINGTON POST´ DICE QUE MEDIA DOCENA DE LÍDERES DE LA GUERRILLA HAN MUERTO POR BOMBAS TELEDIRIGIDAS.  



LA CIA AYUDÓ A MATAR A RAÚL REYES 



Crédito: Archivo
Diciembre 23 de 2013.-Una gigantesca operación encubierta de la CIA, con un costo millonario y que empezó a principios de la década pasada, ha servido para que Colombia haya dado de baja a por lo menos media docena de líderes de las FARC, incluido `Raúl Reyes´. Así lo afirma este domingo, en un extenso artículo de primera plana, desarrollado en dos páginas y media de la sección principal, el diario estadounidense The Washington Post.
“Las FARC, consideradas en algún momento como la insurgencia mejor financiada del mundo, se encuentra en su estado más vulnerable en décadas, en parte por un programa encubierto de la CIA por el cual han sido dados de baja al menos media docena de líderes de esa guerrilla”, explica el periódico con respecto a la Agencia Central de Inteligencia norteamericana.
Piezas claves en el programa han sido unas bombas teledirigidas, equipadas con un GPS, cuyo costo unitario es de unos 30.000 dólares. Tales explosivos se han cobrado la vida de jefes guerrilleros como el `Negro Acacio´ el 1 de septiembre de 2007 y, seis semanas después, `Martín Caballero´. El operativo en el que fue dado de baja `Raúl Reyes´ fue diseñado de la misma forma.
La CIA no es la única agencia estadounidense involucrada en el plan. También se encuentra la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés), envuelta este año en un enorme escándalo tras haberse descubierto que ha espiado no sólo miles de comunicaciones de ciudadanos comunes sino también los teléfonos de líderes mundiales como la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, y la canciller federal alemana Angela Merkel.
De acuerdo con el Post, “la asistencia secreta a Colombia incluye asimismo interceptaciones por parte de la NSA y se enmarca en una iniciativa multimillonaria que procede de un presupuesto oscuro. No está relacionada con el respaldo público de unos 9.000 millones de dólares conocido como el Plan Colombia y que se puso en marcha en el año 2000”.
Según el periódico, la operación encubierta comenzó extraoficialmente el 13 de febrero de 2003, cuando las FARC secuestraron a cuatro norteamericanos que volaban en una avioneta en Colombia. Sin embargo, se oficializó tres años más tarde por cuenta del contacto que un coronel estadounidense hizo con el entonces ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, en el que le manifestó la necesidad de mejorar la tecnología para combatir a la guerrilla.
Convencido por el coronel, Santos habló con el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, y logró que en junio de 2006 el presidente Álvaro Uribe consiguiera el visto bueno de su colega estadounidense George W. Bush. De acuerdo con The Washington Post, fue decisivo el hecho de que Uribe le recordó a Bush el exitoso operativo que había concluido con la muerte de Abu Musab al-Zarqawi, líder de Al Qaeda, como consecuencia de una bomba teledirigida de unos 225 kilos de peso.
El artículo del Post dice, además, que Colombia era considerada hace casi una década un Estado fallido, pero que ha mejorado mucho gracias a la lucha contra el delito.
Por Juan Carlos Iragorri, corresponsal de SEMANA en Estados Unidos
Chomsky: ¿Que pasaria si comandos aterrizarían en la casa de George W. Bush y lo asesinarían?
Contrainjerencia
Se torna cada vez más claro que la operación fue un asesinato planificado, violando de forma múltiple las normas elementales de la ley internacional. No parece haber existido intención alguna de arrestar al individuo desarmado –como supuestamente podría haber ocurrido– teniendo en cuenta los 80 efectivos de los Navy Seals que no encontraron resistencia alguna, a excepción, según ellos alegan, de su esposa, quien se abalanzó sobre los uniformados.
En sociedades que profesan algún tipo de respeto por la ley, los sospechosos son aprehendidos y llevados a un juicio justo. Y quiero resaltar el término “sospechosos”.
En abril de 2002, la cabeza del FBI de aquel entonces, Robert Mueller, informó a la prensa que luego de la investigación más exhaustiva de la historia, el FBI tan sólo podía inferir que la trama había sido pergeñada en Afganistán, aunque implementada en los Emiratos Arabes y Alemania. Lo que tan sólo inferían en abril de 2002, obviamente no lo sabían ocho meses antes, cuando Washington declinó una oferta (cuán seria, no lo sabemos, ya que fue automáticamente descartada) por parte de los talibán para extraditar a Bin Laden, si se presentaba evidencia, la cual pronto nos enteramos que Washington no poseía.
Así que Obama mentía cuando dijo en su declaración de la Casa Blanca que “rápidamente tomamos conocimiento de que los ataques del 11 de septiembre fueron perpetrados por Al Qaida”. Nada muy serio se ha probado desde aquel entonces. Se habla mucho de la supuesta confesión de Bin Laden, pero eso es como decir que yo confieso haber ganado el maratón de Boston. Es como jactarse de haber hecho algo que, uno cree, constituye un gran mérito.
Hay también mucha discusión en los medios acerca del enojo de Washington con Pakistán por no haber entregado a Bin Laden, aunque con seguridad existen elementos dentro de las fuerzas militares y de seguridad que sabían acerca de su presencia en Abbottabad. Menos se dice acerca del enojo de Pakistán, por la invasión norteamericana en su territorio para llevar a cabo un asesinato político. Ya de por sí, el fervor antinorteamericano es muy fuerte en Pakistán, y acontecimientos como éste no hacen más que exacerbarlo. La decisión de arrojar el cuerpo al mar ya debe estar provocando tanto furia como escepticismo en gran parte del mundo musulmán.
Podríamos preguntarnos cómo reaccionaríamos si comandos iraquíes aterrizaran en la casa de George W. Bush, lo asesinaran y arrojaran su cuerpo al océano Atlántico. No quedan dudas de que sus crímenes exceden ampliamente a los de Bin Laden, y sin embargo no es un “sospechoso”, pero sí quien daba las órdenes para cometer “crímenes internacionales que difieren de otros crímenes de guerra que contienen todo el daño acumulado” (citando al Tribunal de Nuremberg) por el cual los nazis fueron ejecutados: los cientos de miles de muertos, millones de refugiados, la destrucción de un país y un conflicto sectario que se ha propagado por el resto de la región.
Mucho hay para decir acerca de Bosch, quien hace poco murió en paz en Florida, con su referencia a la doctrina Bush, de que las sociedades que albergan terroristas son tan terroristas como ellas, y que en consecuencia deberían ser tratadas como tales. Parecía que nadie se daba cuenta de que lo que Bush en realidad estaba pidiendo era la invasión y destrucción de Estados Unidos y el asesinato de su presidente criminal.
Lo mismo con el nombre, Operación Geónimo. La mentalidad imperial es tan profunda, a lo largo de toda la sociedad occidental, que nadie puede percibir que de esa manera glorifican a Bin Laden, al identificarlo con la resistencia corajuda contra los invasores genocidas. Es lo mismo que bautizar a nuestras armas de destrucción masiva como las víctimas de nuestros propios crímenes: Apache, Tomahawk. Es como si la Luftwaffe les spusiera a sus aviones de guerra “Judío” o “Gitano”.
Hay mucho más por decir. Pero aun los hechos más obvios deberían proveernos una buena razón para pensar en ellos.
Militar e Inteligencia
CIA participó en asesinato de líderes guerrilleros colombianos, confirma The Washington Post
Cubadebate
Un programa encubierto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) ayudó a militares colombianos a asesinar a líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) durante los años recientes, en un programa de asistencia clandestina que también incluyó espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y fuerzas especiales estadunidenses, con autorización de, primero, el presidente George W. Bush a principios de este siglo y continuada en la presidencia de Barack Obama, según reporta el Washington Post.
El programa en Colombia es parte de un número selecto de iniciativas de inteligencia de Estados Unidos hasta ahora desconocidas por la opinión pública, ubicadas en países donde cárteles de la droga han generado inestabilidad, incluido México, reporta el rotativo. De hecho, la asistencia de inteligencia estadunidense a México es la más grande fuera de Afganistán, algo reportado anteriormente por elPost.
En su extenso reportaje de investigación basado en entrevistas con más de 30 oficiales activos y jubilados de Estados Unidos y Colombia, la periodista Dana Priest, del Washington Post, informa que el amplio programa clandestino, y hasta ahora desconocido, se financia con un presupuesto secreto que no es parte delPlan Colombia y otorga dos servicios claves en la guerra contra las FARC y el Ejército de Liberación Nacional: inteligencia en tiempo real para ubicar y cazar a líderes rebeldes y, desde 2006, un arma efectiva para matarlos: una tecnología de GPS que convierte una bomba de gravedad de 500 libras en una bomba inteligente guiada con gran precisión para matar a un individuo si se saben las coordenadas de su ubicación, sin importar que esté en la selva.
En las nuevas misiones coordinadas por la CIA empleando inteligencia de la NSA, la nueva arma secreta y unidades colombianas capacitadas por fuerzas especiales estadunidenses, se logró matar a por lo menos 24 líderes rebeldes.
Una de estas misiones fue la que resultó en la muerte de Raúl Reyes, considerado el número dos en la jerarquía suprema de las FARC, en marzo de 2008, en territorio ecuatoriano junto a la frontera con Colombia. Aunque el avión colombiano se mantuvo sobre su espacio aéreo nacional, la bomba inteligente que lanzó cruzó la frontera. La justificación empleada fue el derecho de la autodefensa de Colombia ante fuerzas terroristas, estén donde estén; la misma que emplea la CIA para las misiones con drones contra fuerzas terroristas en países como Pakistán y Yemen. Sin embargo, el ataque detonó una crisis diplomática entre Colombia y Ecuador, y aliados como Venezuela y Nicaragua.
El papel estadunidense se fue ampliando durante la primera parte del gobierno de Bush vía el Plan Colombia, y para 2003 la presencia de Estados Unidos incluía 40 agencias y 4 mil 500 personas, entre ellos contratistas, todos trabajando desde la embajada de ese país en Bogotá, entonces la más grande del mundo hasta mediados de 2004, cuando le ganó la sede diplomática en Afganistán.
Al llegar Bush a la Casa Blanca, ya había dos directrices ejecutivas existentes –autorizaciones necesarias para el empleo de acciones encubiertas estadunidenses en el extranjero– una que permitía a la CIA operar contra organizaciones terroristas internacionales, y otra para acciones contra narcotraficantes internacionales. La directriz antinarcóticos había permitido a la CIA y a una unidad técnica del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC, por sus siglas en inglés) otorgar apoyo en la persecución del capo Pablo Escobar, muerto hace justo 20 años, y también permitió operaciones apoyadas por la CIA en Bolivia y Perú.
En el caso de Colombia, la CIA no puede participar directamente en operaciones, y tampoco militares estadunidenses, por medidas promovidas por el Capitolio. Según el Post, la iniciativa encubierta contra las FARC se inició en febrero de 2003. La CIA realizó un operativo (hoy día aún encubierto, y por tanto el Post no divulga su nombre) que estableció una Célula de Fusión de Inteligencia en la embajada estadunidense, desde donde se realizan las operaciones de ubicación y rastreo de movimientos de las FARC, ayudado con la intervención de comunicaciones por la NSA.
A la vez, comandos de JSOC iniciaron sesiones de capacitación con las fuerzas colombianas. A partir de ahí, el programa se enfocó en el liderazgo de las FARC, justo lo mismo que habían hecho la CIA y JSOC al otro lado del mundo contra Al Qaeda. Sin embargo, en un principio no hubo grandes resultados en términos de aniquilar el liderazgo, hasta 2006, cuando un coronel estadunidense, al evaluar la situación, tuvo la idea de armar las bombas inteligentes con una tecnología simple y no tan costosa.
Después de buscar el tipo de avión que se prestaba para esto, decidieron por los viejos Cessna A-37 Dragonfly, desarrollados primero por fuerzas especiales estadunidenses para uso en Vietnam y después empleados en la guerra civil de El Salvador.
Pero surgió un problema para los estadunidenses: la justificación legal de lo que en esencia era un asesinato con un arma precisa contra un individuo, lo cual está prohibido por la ley estadunidense. Lo resolvieron empleando la misma justificación que habían usado para el asesinato de líderes de Al Qaeda. El nuevo programa apuntó hacia su primera víctima: Tomás Medina Caracas, también conocido como Negro Acacio, abatido en septiembre de 2007. Siguieron por lo menos 23 más. Las misiones contaron con el apoyo clave de inteligencia de la NSA y en algunos casos, la presencia física de tropas de JSOC.
(Con información de La Jornada)
Washington Post: EEUU ayudó a asesinar decenas de líderes de las FARC
Un programa encubierto de la CIA ha ayudado al gobierno de Colombia a matar al menos a dos decenas de líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de acuerdo con un reporte publicado por el diario The Washington Post.
El periódico agregó que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) norteamericana también ha brindado “sustancial ayuda de espionaje” al gobierno colombiano.
Además, el prestigioso medio indicó que Estados Unidos ha proporcionado a Colombia equipo para sistema de posicionamiento global (GPS) que puede ser usado para transformar municiones normales en “bombas inteligentes” capaces de dar en el blanco con exactitud en objetivos específicos, aún así en selvas densas como las que habitan el grupo narcoguerrillero.
En marzo de 2008, las fuerzas colombianas mataron al comandante de las FARC Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes, en uno de los varios campamentos en la selva que las fuerzas rebeldes tienen en Ecuador, cerca de la frontera con Colombia. El reporte del Post señaló que Colombia usó bombas inteligentes de fabricación estadounidense en la operación.
La publicación del Washington Post se basa en entrevistas a más de 30 ex funcionarios y actuales funcionarios de Estados Unidos y Colombia, que hablaron bajo anonimato debido a que el programa es confidencial y se encuentra en curso.
La CIA no hizo declaraciones sobre el reporte. Sin entrar en detalles, el presidente colombiano Juan Manuel Santos dijo al Post que la CIA ha sido “de ayuda” al brindar a las fuerzas de Colombia mejor entrenamiento y conocimiento.
El programa multimillonario recibió fondos en secreto y aparte de los 9.000 millones de dólares en ayuda que Estados Unidos ha otorgado abiertamente a Colombia, en su mayoría en ayuda militar. El programa fue autorizado por el entonces presidente George W. Bush y ha continuado en el mandato de Barack Obama, reportó el periódico.
El gobierno de Colombia y las FARC han sostenido reuniones de paz en La Habana desde finales de 2012, pero no ha habido un cese al fuego entre ambas partes. A principios de este mes, Santos culpó a los rebeldes de un ataque a un puesto de control de la policía que dejó nueve muertos, entre ellos civiles, militares y un policía.
Agencias
El 1 de marzo de 2008 Colombia atacó militarmente suelo ecuatoriano.
El ataque no permisado que en 2008 Colombia lanzó contra Ecuador, y que significó la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países, contó con la participación de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), con pleno conocimiento del gobierno de George W. Bush.
Así lo reveló el presidente de Ecuador, Rafael Correa, a través de su cuenta en la red social Twitter @MashiRafael, en la que cita un artículo del diario Washington Post.
“Feliz semana a tod@s. Washington Post: en ataque de Angostura participó CIA con conocimiento del Gobierno de USA”, cita el mandatario latinoamericano.
Para Correa, quien en 2008 tuvo una posición firme de defensa de la inviolabilidad de la soberanía de su territorio, estas nueva revelaciones son un hecho “Gravísimo!”, y se preguntó si formaban parte de una estrategia para “las relaciones con USA, con Colombia y, sobre todo, el proceso de paz? A estas alturas, ya no creo en ‘casualidades’”, dijo.
“La extrema derecha colombiana e internacional es capaz de todo! Feliz Navidad, con la paz de las conciencias tranquilas. ¡Los buenos somos más!”, añadió.
El 1 de marzo de 2008 el Ejército colombiano invadió territorio ecuatoriano para de “neutralizar” un campamento temporal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
En el suceso murieron 25 personas entre ellas el número dos del grupo armado, Raúl Reyes, y cuatro estudiantes mexicanos.
¿CÓMO FUNCIONA?
Según el artículo del Washinton Post citado por Correa, el programa secreto de la CIA en Colombia recibe un presupuesto anual diferente al del Plan Colombia. Con estos fondos multimillonarios, llamados por el diario “presupuesto negro”, Washington pretende acabar con las FARC y el ELN, a través de ataques a sus líderes.
El “apoyo” de Washington fue autorizado en el 2000 por George W. Bush y continúa en la administración de Barack Obama.
De acuerdo al Washington Post, desde que se puso en funcionamiento este programa secreto, que también cuenta con el apoyo de la cuestionada Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su sigla en inglés), ha asesinado a 24 líderes de las FARC, según revelaron al medio más de 30 oficiales colombianos y estadounidenses.
Además de programas de espionaje, asesorados por la NSA, la intervención de la CIA maneja una sofisticada “bomba inteligente (smart bomb)”, también llamada Municiones de Precisión Guiada (PGMs, en inglés), que con sólo introducir las coordenadas de ubicación geográfica de un individuo al que se desee asesinar, el artefacto puede atravesar tres capas densas de selva hasta llegar a su objetivo.
Este es sólo uno de los muchos programas de este tipo que ha puesto en funcionamiento la CIA tras los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York en septiembre de 2011.
Las revelaciones de los oficiales se dieron bajo la condición de anonimato, pues el programa aún está vigente, según detalla el Washington Post.
Según lo publicado por el Washington Post, la CIA creó una célula de inteligencia en la embajada de EE.UU. en Colombia, conocida informalmente como “el búnker”.
Vía satélite, la CIA localizaba los puntos de concentración de lasFARC-EP y transmitía la información al Ejército colombiano.
Posteriormente tropas colombianas recogían los cadáveres y también a los sobrevivientes en la zona afectada.
La primera operación de este tipo se realizó en 2007 cuando fue asesinado el comandante Tomás Medina Caracas, conocido como “Negro Acacio”
Al año siguiente vino el ataque más notorio, contra el campamento temporal de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano.
Algunas operaciones han aumentado desde la llegada a la presidencia de Juan Manuel Santos, especialmente en los últimos dos años, en medio de los Diálogos de Paz que se llevan a cabo en Cuba.
UNA VIEJA HISTORIA
Ya en 2009, el Gobierno de Ecuador reveló que tras concluir su investigación sobre el ataque de Angostura, podía afirmarse que el Gobierno de Estados Unidos había participado en él.
El para entonces ministro de Defensa de Ecuador, Javier Ponce, reveló un informe oficial según el cual “existen indicios sugerentes” de que el bombardeo contra las FARC se realizó “en base a una operación combinada entre Colombia y Estados Unidos”.
Agregó que también intervino una red de inteligencia extranjera operando en Ecuador “que conocía con antelación del bombardeo y de los pasos subsecuentes que el gobierno de Bogotá iba a tomar”.
Al divulgar la indagación sobre la infiltración de los servicios de espionaje estadounidense en la fuerza pública de Ecuador, el funcionario anotó que la CIA “estaba en pleno conocimiento de lo que estaba ocurriendo en Angostura”, un área selvática donde se registró el ataque a las FARC.
“Incluso se detectó una llamada de la CIA la madrugada del 1 de marzo anunciando el ataque en Angostura”, agregó y enfatizó que en el país se produjeron “intervenciones informales que constituyeron claras formas de infiltración del servicio de inteligencia norteamericanos”.
(Con información de teleSUR)
EEUU COLOMBIA
El programa secreto empezó bajo el presidente George W. Bush y prosiguió con Obama
Inés Santaeulalia
El Gobierno colombiano ha recibido ayuda de Estados Unidos en su lucha contra la guerrilla de las FARC a través de un programa de seguridad secreto que comenzó a principios de los 2000, ha revelado este domingo por el diario The Washington Post. El apoyo estadounidense, a través de la CIA, permitió a las fuerzas de seguridad colombianas acabar con la vida de al menos 24 líderes rebeldes.
El programa secreto de la agencia de inteligencia estadounidense fue autorizado por el expresidente George W. Bush, pero continuó durante el mandato del actual presidente, Barack Obama. La ayuda a Colombia necesitó una inversión multimillonaria de la que se desconoce su monto exacto y que no forma parte de los 9.000 millones de dólares que Estados Unidos destinó al Plan Colombia, creado en el año 2000 por el expresidente colombiano Andrés Pastrana y que nació para involucrar a la comunidad internacional en la lucha contra la guerrilla.
La ayuda estadounidense también ha contribuido en la lucha del Ejército colombiano contra el ELN (Ejército de Liberación Nacional), la segunda guerrilla del país. La labor de la CIA ha permitido hacer seguimientos en tiempo real de los líderes rebeldes y a partir de 2006 se comenzó a utilizar un arma que, gracias a un sistema de GPS y con un precio de 30.000 dólares, puede determinar el lugar exacto del objetivo, incluso en medio de la selva donde se esconden los miembros de las guerrillas.
Esa tecnología, a través de las llamadas bombas inteligentes, permitió en marzo de 2008 matar al entonces número dos de las FARC, Raúl Reyes, que cayó en una zona fronteriza de Ecuador, confirmaron al diario estadounidenses autoridades colombianas y de EE UU. La muerte de Reyes, en la que nunca hasta ahora se había involucrado a EE UU, creó un problema diplomático entre Colombia y Ecuador, molesto porque la acción militar se desarrolló en su territorio.
La mayoría de las personas que han revelado la existencia del plan de ayuda secreto no han querido dar su nombre porque se trata de un programa clasificado y que aún podría seguir en marcha. Tampoco es la primera que se oculta la existencia de un plan de inteligencia a la opinión pública, según el diario, sobre todo desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, preguntado por The Washington Post, no quiso hacer comentarios sobre el plan, pero sí reconoció la ayuda de EE UU y de otros países en la lucha contra las guerrillas.
El Gobierno colombiano y las FARC mantienen desde hace poco más de un año un proceso de paz en La Habana (Cuba) pero nunca se ha pactado una tregua para frenar la violencia. Durante 2013, la guerrilla ha protagonizado varios ataques, lo que ha llevado a parte de la sociedad colombiana a pedir que se firme un alto el fuego, pero el presidente Santos es un firme partidario de continuar con la acción militar mientras no se acuerde el final del conflicto, que ya suma 50 años.

Las bombas inteligentes de la CIA en Colombia.
Editorial ANNCOL
LA OPINIÓN PÚBLICA de los EE.UU., por medio de un reportaje de la periodista Elyssa Pachico en el diario Washington Post (1) acaba de ser informada en detalle sobre cómo el gobierno federal de los Estados Unidos de America, ha gastado los impuestos de sus ciudadanos en un gigantesco gasto clandestino del Plan Colombia, y de los detalles de cómo la CIA y el Comando Sur del US. Army se involucraron directamente en la guerra contrainsurgente del Plan Colombia; la que mirada en perspectiva, es una guerra que el Imperialismo adelanta desde hace 65 años en Colombia: No es sino recordar como antecedentes indiscutibles, la participación directa de los servicios secretos de EE.UU. en el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán en 1948 en Bogotá y, en el Plan Lasso (Latin American Security Operation diseñado en la embajada de Bogotá ) de 1964 contra Marquetalia y Riochiquito que dieron origen a las Farc.
Si bien los colombianos sabíamos por experiencia propia y de muchos años, de la participación y sostenimiento que el Imperialismo Yankie le ha dado a la Oligarquía lacaya colombiana para que adelantara esta guerra, y que esta clase de cínicos, asesinos y corruptos, siempre contra- argumentó que era un disco rayado y calumnioso de los comunistas y los “narco terroristas” guerrilleros; hoy finalmente y después de 65 años (¡sesentaicinco años!) un importante periódico de USA da la prueba flagrante y concreta de la planeación y ejecución del gobierno de los EEUU, usando de manera secreta los impuestos del pueblo norteamericano para masacrar a sangre fría, no solo a guerrilleros alzados en armas, quienes nunca se han quejado por las muertes de sus camaradas, sino causando daños y bajas colaterales a la población civil como en el caso bien conocido del bombardeo del caserio de Santo Domingo en el departamento de Arauca el 13 de diciembre de 1998.
En febrero de 2003 fueron derribados cinco agentes de la CIA bajo la fachada de "consultores civiles".
El pueblo colombiano luchaba desde hacía muchos años contra la “Intervención” de los Estados Unidos en Colombia, porque no se sabía aún, lo que acaba de publicar el Washington Post: que en realidad se estaba luchando DIRECTAMENTE con tropas estadounidenses armadas y financiadas secretamente por el gobierno Imperialista de los EEUU para atacar y bombardear al pueblo colombiano. Hasta aquí, como dice el Pibe Valderrama “todo bien, todo bien”.
Pero una vez conocida esta prueba concreta y contundente, surge la pregunta ¿Por qué se publica hoy, precisamente hoy cuando se discute el tercer punto de la agenda para terminar el conflicto armado colombiano que se está pactando en la Habana?
Como es sabido, viniendo de los EEUU no hay azar: Es algo premeditado. Es un “bombazo inteligente” contra el proceso de la Habana, que tiene necesariamente que asociarse con la solicitud de extradición hacia los EEUU de dos miembros de la delegación de las Farc que se encuentran en Cuba y, con la ofensiva mediática justificadora de su oscura labor, que está adelantando el “vampiro”, como llamó Lleras de la Fuente al ex embajador gringo en Bogotá (1994-1997) Miles Frechette, y tiene que ver con los secretos sobre narcotráfico, muy bien guardados, de los gobiernos de Gaviria y Samper que acaba de publicar Pastrana, el apátrida y pérfido lacayo gringo que le tendiera la trampa del Caguán a la insurgencia de las Farc, con el objetivo de sacarlos a la luz pública para que la televisión y los satélites gringos los fotografiaran y los pusieran en sus computadores y bombas inteligentes y luego asesinarlos con el componente secreto del Plan Colombia que hoy documenta el Washington Post. Ni más ni menos.
LA OTRA EXPLICACIÓN TAMBIÉN INTERNA, tiene que ver primero con el caos institucional, la constitución del 91 y el Proceso Constituyente Popular que está avanzando aceleradamente, y en segundo lugar, con el desgaste que ha sufrido el Poder de JM Santos, a quien el pueblo colombiano movilizado por la Paz y la Democracia y sobre todo por la Soberanía (léase bien S-o-b-e-r-a-n-i-a) no le cree los argumentos insulsos con los cuales se niega a pactar una tregua bilateral y, no tiene justificación ni política ni moral creíble, ante el acto de fortaleza y unidad interna en las filas de las Farc, quienes acaban de decretar una tregua bilateral navideña.
La misma periodista quien escribe el artículo al final lo explica: Es como si el gobierno de los EEUU dijera, si no le creen a JM Santos, entonces tendrán que creer en el terror de las bombas inteligentes de una tonelada, con las que garantizamos nuestra afirmación, las que el ministro Pinzón espera, moviendo la cola, al chasquido de los dedos de su amo para lanzarlas indiscriminadamente sobre los colombianos y así demostrarles que la guerrilla está derrotada, asustada y que no tuvo más remedio que sentarse a negociar en la Habana, como repetidas veces lo viene diciendo .
Y No, como es en realidad, porque desde su nacimiento en 1965, la guerrilla de las FARC siempre planteó la Solución Política al conflicto armado como única solución del mismo.
Así las cosas, ¿cómo se puede avanzar hacia la paz sino es con la movilización popular cada vez más unitaria y consciente?
(1) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178552&titular=destapan-multimillonario-plan-de-la-cia-para-asesinar-a-dirigentes-de-la-insurgencia-