A PESAR DE LOS PROBLEMAS: ¿LA ECONOMÍA ECUATORIANA SE FORTALECE O EL DISCURSO ES DIFERENTE A LA REALIDAD? 



Rodrigo Santillán Peralbo 



El Ecuador ha sufrido una serie de problemas económicos, políticos y sociales desatados por la Presidencias de la República, movimiento indígena, movimientos sociales, las oligarquías, la desarticulada y débil oposición política de la nueva y vieja partidocracia y por el “impasse” en las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y el paisito de la mitad del mundo. El imperio, fiel a su tradición histórica, aún se considera dueño del Ecuador al que le debe premiar o castigar según sean sus necesidades e intereses geopolíticos y, por otra parte, el discurso antiimperialista de Correa y sus ministros, choca con los hechos y la realidad del día a día.

Así por ejemplo, el Presidente de la República, Rafael Correa Delgado, minimizó el impacto en la economía ecuatoriana, por la liquidación definitiva de los beneficios arancelarios ATPDEA que concede Estados Unidos, como una especie de recompensa o incentivo a los países andinos que luchan contra el narcotráfico internacional. La suspensión definitiva de ese segmento arancelario, es una de las consecuencias de la apresurada expulsión de la embajadora H. Hodges, dispuesta por el Gobierno.

Según datos oficiales, el fin de la ATPDEA tampoco será un factor determinante en la posible pérdida de empleos que, de acuerdo a datos presentados por empresarios que dicen fundamentarse en estudios de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) podría alcanzar la cifra de 500.000 puestos de trabajo. Al respecto Correa dijo que un estudio técnico efectuado sobre el problema, demuestra que sólo "18.000 puestos directos de empleo se afectarían".

En realidad las preferencias arancelarias expiraron en febrero del 2011, pero el gobierno de Correa esperaba que avancen las negociaciones entre autoridades ecuatorianas y legisladores estadounidenses a fin de obtener su renovación a corto o mediano plazo, las que fracasaron al suspenderse los diálogos bilaterales de acuerdo con la decisión unilateral del Departamento de Estado..

Correa y sus ministros han tratado de convencer al sector agroexportador e industrial comercial de que el Gobierno está preparado para enfrentar la crisis y que está listo un plan de asistencia a los exportadores que incluye una "abono tributario", es decir un certificado que servirá para el pago de impuestos internos, y cuyo monto dependerá del nivel de venta que tenía cada sector en el mercado estadounidense.

Según informes provenientes del Ministerio Coordinador de la Política Económica, la ATPDEA cubría a unas 6.000 partidas o productos de los cuales Ecuador utilizaba únicamente el 7%, por lo cual el impacto económico, únicamente equivaldría a unos 21 millones de dólares, cifra que ha sido cuestionada por las cámaras de la producción y del comercio.

Con la ATPDEA o sin ella, la economía ecuatoriana tiende a estabilizarse, a pesar de las crisis generadas por un excesivo gasto público, el mantenimiento de subsidios a los combustibles que significa un egreso superior a los 3.500 millones de dólares anuales o subsidios a los pobres del país con el denominado bono de desarrollo humano, y a pesar de los problemas políticos surgidos por las acciones de los viejos partidos políticos (partidocracia) que intentan articular una oposición coherente, pese a las continuas demandas de las oligarquías, al permanente enfrentamiento de Correa con la prensa y a la consulta popular-referéndum que terminó por polarizar a la ciudadanía entre correistas y anticorreistas.

Analistas de la economía política de diversas tendencias coinciden, aunque con reparos, en sostener que la economía ecuatoriana “goza de buena salud”, fundamentalmente debido a los altos precios del petróleo que a estas fechas sobrepasa los USD 97,00 por barril.

El Gobierno de Correa reconoce que el petróleo y su alto precio inciden directamente en la estabilidad económica y que ese será el factor de moverá las finanzas este año. Según los cálculos estatales, el crecimiento del país en el 2011 será del 5,1%. “La exitosa renegociación de los contratos petroleros, las nuevas inversiones que llegarán amparadas en el Código de la Producción, y los efectos de la inversión realizada por el Estado nos hacen prever que terminaremos el año con un gran crecimiento”, sostuvo la Ministra Coordinadora de la Política Económica, Katiuska King.

Estas perspectivas superan las previstas por la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), que fijó el porcentaje de crecimiento en apenas 3,5%.

El analista económico, Walter Spurrier, sostiene que la inflación se mantendrá en el mismo rango del año pasado, es decir entre 3 y 4%. Sin embargo, la situación final estará atada a la permanencia de los precios del crudo. “Según la última encuesta realizada por Cedatos-Gallup, el Ecuador es uno de los países del mundo que más optimismo tiene en materia económica. Esto se debe, según los resultados del estudio, a la mejoría de la situación económica de los sectores tradicionalmente marginados. Esto se ha logrado con la aplicación de nuevas políticas sociales, y a una mejor distribución de la riqueza. Esto determinó que Ecuador se ubique entre los países que ven sus perspectivas económicas con “mucha expectativa” y menos pesimismo.

Mientras el Gobierno ha sostenido que la inversión extranjera se mantiene dentro de los niveles previstos, la oposición afirma que uno de los mayores obstáculos que ha enfrentado el Gobierno en los últimos años ha sido la reducción y casi eliminación de la inversión extranjera que se explica por la tendencia ideológica-política al insistir en la entrada del Ecuador al denominado Socialismo del Siglo XXI, y a la amistad muy cercana de Correa con el Presidente de Venezuela.

Según el economista de CORDES, Vicente Albornoz, identificado con la Democracia Cristiana tradicional del ex presidente Oswaldo Hurtado, esta crisis económica y política y la reducción de las inversiones extranjeras, se ha producido por la inestabilidad política y los continuos cambios en “las reglas del juego”. “Una muestra de ello fue la eliminación de los tratados de protección de inversiones que Ecuador mantenía con 13 países del mundo. Entre ellos, Gran Bretaña, Estados Unidos, China, Canadá... “La inestabilidad nos da una mala imagen internacional y los empresarios no se arriesgan a invertir”, señaló Albornoz.
Además, considera que este problema no solo afecta a los inversionistas externos, sino a los nacionales también, que temen que sus empresas se vean afectadas por la falta de seguridad jurídica.

El analista W. Spurrier expresa que la inestabilidad habida se ha evidenciado en la propuesta de renegociación de los contratos petroleros, en los cuales solo 10 empresas de las 17 que operaban en el país, seguirán trabajando.

De acuerdo con el nuevo modelo de contrato establecido por el Gobierno, las empresas pasan a ser prestadoras de servicios y a recibir una tarifa fija por ello, mientras que el dueño legal del petróleo es el Estado. De esta forma, toda subida del valor del crudo redundará en beneficio del Gobierno, cuyo objetivo, con todo el proceso, era recaudar más y obligar a las compañías a elevar la inversión. Esto significará un incremento de los ingresos del país de más de 2.100 millones de dólares.

Otro eje de inversión será la explotación de los campos mineros. Según Spurrier, uno de los contratos más importantes con el Estado es el que firmó la empresa Ecuacorrientes para explotar cobre en la Cordillera del Cóndor. Esto dejará un gran margen de ganancias extras para el Estado.

DÉFICIT EN LA BALANZA COMERCIAL

Uno de los mayores problemas de la economía ecuatoriana es su abultado déficit en la balanza comercial. Algunos analistas opinan que el incremento de las importaciones se debe a la reducción de las inversiones. Las importaciones se incrementaron en los rubros de combustibles, maquinaria, vehículos, medicinas, enlatados y vestimenta.

El Gobierno de Correa ha tratado de limitar las importaciones con una serie de medidas tributarias y arancelarias, pero no han dado los resultados esperados porque la población de los estratos medios y altos demuestra elevados índices de consumo, pues los ecuatorianos no tienen costumbre de practicar el ahorro.

Por otra parte los productos ecuatorianos carecen de competividad debido a los altos costos de producción, menor calidad según costumbre de despreciar lo nacional, razón que ha llevado a los empresarios a preferir importar productos. Los empresarios no se muestran deseosos de invertir en infraestructura moderna equipada con tecnología de punta.

Spurrier afirma que los productos primarios importados, como el trigo, la soya y algunos granos tendrán un incremento en su precio, pero no repercutirá directamente en la inflación, ni en el aumento del valor de la canasta básica familiar. “Hace algunos meses teníamos una excedente de producción de leche, que incluso tuvimos que regalar y exportar a precios muy bajos a Venezuela. Esto hace que haya un equilibrio en el valor de la canasta”, dijo

Un ejemplo del crecimiento de las importaciones está en el rubro de vehículos. En el 2008 se vendieron 112.000 vehículos, en el 2009, la cifra bajó a 92.000 y el año 2010 creció a 125.000.



EL PROBLEMA DE LOS CRÉDITOS INTERNOS Y EXTERNOS

“Después de varios años difíciles, en los que los bancos restringieron los créditos privilegiando la liquidez y las empresas estaban recelosas de pedir créditos, la situación del sistema financiero vuelve a ser positiva. Durante el 2009, el crédito privado creció muy lentamente, pero durante casi todo el 2010 hubo un crecimiento sostenido que se mantendrá este año, según las proyecciones de la banca. Por ello, se espera que el monto de los créditos llegue a los 18.000 millones de dólares. De hecho, durante casi toda la mitad del año pasado, se aprecia que el crecimiento de los créditos supera al de los depósitos, lo cual es un reflejo de que las empresas están retomando sus inversiones y las familias están también más dispuestas a tomar deudas.

Este escenario ha sido similar en materia externa. El país durante el 2010 mantuvo un nivel de crédito muy alto, especialmente con países como China, con el que adquirió una deuda de cerca de 3.000 millones de dólares, sin sumar el dinero que ese Gobierno ha invertido en infraestructura, especialmente en temas de energía e hidrocarburos. Para Spurrier, la política de endeudamiento del país está planificada hasta el 2014 y el ritmo de créditos será de cerca de 3.000 millones de dólares anuales, pero tiene dudas de que China y otros países sigan concediendo los créditos de forma tan “liberal”, lo que en su momento generará una brecha fiscal mayor a la que existe actualmente (cerca de 3.700 millones)

“La política del Gobierno ha sido muy dura con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros organismos de crédito, por lo que no creo que a futuro nos puedan prestar dinero y serán los únicos donantes que queden”, manifestó Spurrier. Además, la brecha comercial no petrolera alcanzó los 5.434 millones de dólares hasta septiembre del 2010, 51% más que en el mismo lapso del 2009. Si bien gran parte de este déficit proviene del aumento de las importaciones de bienes de capital y materias primas, también se origina en las crecientes importaciones de consumo provocadas por el desmedido crecimiento burocrático del actual régimen.

El Régimen estableció que en el 2011 necesitará 23.950’249.957 millones de dólares. Este dinero saldrá de diferentes fuentes de financiamiento, como el petróleo, los impuestos, la inversión privada y los créditos externos.

OTRAS CIFRAS

El PBI (Producto Bruto Interno) de Ecuador registrará en el 2011 un crecimiento de 5,1% gracias a las inversiones que se han realizado y se ejecutarán en los sectores privado y público. Un ejemplo es el caso del campo petrolero Pañacocha, puesto en marcha el pasado septiembre y que comienza a generar efectos positivos.

Se considera que esta mejoría avanzará hasta el año 2012 inclusive, ya que la apertura de este nuevo centro petrolífero generará una extraordinaria expansión de la producción.

El Fondo Monetario Internacional no es tan optimista como el gobierno de Correa. El FMI prevé un crecimiento bastante inferior de solamente el 2,2% para el 2011 y un 2% para el 2012.

En lo que se refiere al dinero estatal, se invertirá en desarrollo social, energía y en mejorar la productividad. Se advierte que el desarrollo económico que vive el Ecuador podría verse afectado por el aumento de importación de productos derivados del petróleo y las bajas en el funcionamiento de las refinerías que podrían colapsar en cualquier momento. A pesar de todo, la visión del gobierno de Correa es altamente optimista, pues la economía ecuatoriana se encuentra en buen estado, según afirmación de la ministra coordinadora de la Política Económica Katiuska King.

Así debe ser, porque por cada dólar que se incremente en el precio del barril de petróleo, el Estado recibe ingresos adicionales por cerca de 80 millones de dólares al año que podrían ser destinados a inversión pública y proyectos hidroeléctricos.

Es necesario destacar que las exportaciones ecuatorianas del primer trimestre del año 2011 crecieron en un 14 % con respecto a igual período del año anterior, pero este incremento podría verse afectado por la suspensión de la ATPDEA.

VISIÓN DEL ECUADOR ACTUAL

Por sobre las reiteradas negociaciones y extensos lobbys de delegaciones ecuatorianas ante las cámaras de representantes y senadores de Estados Unidos, la ATPDEA o Acuerdo de Preferencias Arancelarias y Erradicación de Drogas, venció el pasado 12 de febrero. Nunca se produjo un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos, debido a la oposición radical de los republicanos que ven, en Correa, la continuación del chavismo venezolano.

Las denominadas negociaciones de alto nivel entre ambos países que tendrían que darse en junio y donde Ecuador pretendía posicionar el acuerdo comercial para el desarrollo –modelo de negociación para comercio exterior que el Ecuador posiciona como alternativa al TLC, los cuales están prohibidos por mandato constitucional-, quedaron suspendidos por decisión unilateral de Estados Unidos y como una represalia a la expulsión de la embajadora Hodges.

La ATPDEA es un tratado de preferencias arancelarias aplicado por el imperio de forma chantajista y unilateral (no es un acuerdo, no intervienen en la decisión estadounidense los países beneficiarios), dado que evalúa anualmente su renovación en función de los resultados obtenidos por los países andinos en la lucha antinarcóticos. “En el caso ecuatoriano, la ATPDEA permitía que aproximadamente unos 6.900 productos nacionales ingresaran sin pagar aranceles al mercado estadounidense, lo que permitía que fueran más competitivos con respecto a otros mercados. Este bloqueo en la renovación de la ATPDEA se debió al conflicto en las cámaras norteamericanas entre republicanos y demócratas, por el cual los conservadores manifiestan su intención de que primero se ratifiquen los Tratados de Libre Comercio (TLC) con Colombia, Panamá y Corea del Sur, pretendiendo golpear económicamente a países como Ecuador. Así las cosas, la expulsión de la diplomática estadounidense posiciona como casi imposible las posibilidades de renovación de la ATPDEA.

Respecto al mercado europeo, tras la ruptura de negociaciones durante el 2009 como consecuencia de la reiterada no aplicación por parte de la UE de las resoluciones de la OMC respecto al banano, solicitó tras la resolución de dicho conflicto, la reanudación de negociaciones sobre el Acuerdo UE. Con la situación actual, los europeos pasan a ser los más beneficiados de la crisis diplomática ecuatoriana-estadounidense.

Bajo la hipotética imposibilidad de renovar la ATPDEA y no encontrar mecanismos alternativos en un acuerdo comercial para el desarrollo con los Estados Unidos, el gobierno ecuatoriano estará obligado a generar alternativas inmediatas para el sector primario exportador nacional, lo cual generaría menores resistencias para la firma de un Acuerdo de Asociación con la UE de manera rápida y discreta, bajando el nivel de las pretensiones ecuatorianas en la mesa de negociación, sostiene el experto en cuestiones internacionales Decio Machado.

Vale la pena referenciar en este sentido, el trabajo de simulación técnica desarrollado por el Centro de Investigaciones Económicas y de la Pequeña y Mediana Empresa del Programa de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales (FLACSO-Ecuador), por el cual se demuestra que la firma de este pretendido acuerdo con la UE significaría efectos positivos insignificantes para el país andino: 0,4% de incremento en el PIB, reducción de la pobreza menor al 1%, nula disminución de la desigualdad, crecimiento de exportaciones mucho menor al crecimiento de importaciones, profundización negativa de la balanza comercial, profundización del patrón de comercio primario exportador, lo que dejaría en entredicho el modelo de desarrollo endógeno nacional, entre otros.

De ahí que, el resultado final de la expulsión de la embajadora de los Estados Unidos en Ecuador, Heather Hodges, va a producir efectos negativos tanto políticos como económicos. Esta razón impulsa a Correa a buscar una rápida superación de la crisis que, ciertamente, no fue provocada por el Ecuador. Por otra parte, algunos analistas sostienen que el “impasse” diplomático con Estados Unidos, le ayuda políticamente a Correa, a reposicionarse ante varios sectores sociales y ciudadanos que han comenzado a denunciar la derechización del gobierno de Correa.

En realidad, fue el despotismo y prepotencia de la funcionaria norteamericana la que impulsó al Gobierno a declarar a Hodges persona no grata, eso sí, aclarando enfáticamente que la indignación del gobierno no es con el gobierno de los Estados Unidos sino con la diplomática en cuestión. “Las relaciones no se deben afectar”, manifestó el Canciller Patiño como queriendo minimizar el hecho.

La embajadora Hodges en su historial se destaca por estar presente en zonas conflictivas creadas por el imperio. La investigación de D. Machado señala:

Esta diplomática estadounidense se inició en el servicio exterior en 1980, trabajando en durante su carrera en el Departamento de Estado en países como Venezuela, Guatemala, Nicaragua, España en dos ocasiones, Perú y Moldavia.

Las oficinas del servicio exterior de los EEUU son el principal mecanismo de acción de la “inteligencia norteamericana” en las intervenciones que este país desarrolla en el conjunto del planeta. Si analizamos los momentos y lugares en los que Hodges participó como funcionaria del servicio exterior, es fácil detectar algunas coincidencias con conflictos de interés para los Estados Unidos, así como determinadas acciones de la CIA:

- Venezuela, 1980: mientras la funcionaria estadounidense ejercía en la embajada de los Estados Unidos en la Sección de Visado para no-inmigrantes, el gobierno neoliberal de Luis Herrera Campins, reveló sus vínculos con la CIA al liberar a Luís Posada Carriles, acusado del asesinato de 73 personas en un vuelo de Cubana de Aviación.

- Guatemala, 1983-1985: mientras la funcionaria estadounidense ejercía en el servicio consular, se da la transición de la ya insostenible dictadura militar del genocida Ríos Montt al gobierno de Óscar Mejía Víctores, momento previo a la fase de “regímenes democráticos” tutelados que se dio con posterioridad. El traspaso de poderes del régimen militar al civil se dio con fuerte implicación y control por los Estados Unidos.

- Bilbao –País Vasco- Estado español, 1989-1991: mientras la funcionaria estadounidense ejercía como cónsul en Bilbao, se desarrolla parte del período de la “guerra sucia” del Estado español contra la organización independentista ETA y su entorno político y social. Documentos posteriores han revelado el apoyo a nivel de información que la CIA brindó al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) los servicios de inteligencia españoles de la época.

- En 1991, la diplomática estadounidense accedió al puesto de Subdirectora de la Oficina de Asuntos Cubanos, desempeñando sus funciones en la época del derrumbe soviético y el proyecto Ley Torricelli, que promulgó la extraterritorialidad del vergonzante bloqueo a Cuba en la época del primer George Bush.

- Nicaragua, 1993: la funcionaria estadounidense se desempeña como ministra consejera de la misión, durante el gobierno de Violeta Chamorro (quien previamente había vencido electoralmente al sandinismo tras el desgaste por años de guerra frente a la Contra en la frontera con Honduras). El gobierno de Chamorro, aliado de Estados Unidos, fue el responsable de la privatización de la banca, minas, transporte, salud, educación y bajo el cual se incrementaron dramáticamente los índices de narcotráfico, analfabetismo y corrupción en el país. La intervención estadounidense en el conflicto nicaragüense fue demostrada en múltiples ocasiones, siendo el más notorio de sus escándalos, la trama que se conoció popularmente como Irán-contras.

- Perú, 1997-2000: mientras la funcionaria estadounidense ejercía como jefe de misión diplomática en ese país, mantuvo reuniones con Vladimiro Montesinos (jefe de facto del Servicio de Inteligencia Nacional del Perú (SIN) -uno de los más siniestros servicios de inteligencia de América Latina-, y asesor presidencial entre 1990 y el año 2000, durante el mandato de Alberto Fujimori. Hodges aparece incluso en un “Vladivideo”, sobre lo que manifestó públicamente que por criticado que fuese Montesinos, la relación era imprescindible si se quería efectividad en la lucha contra el narcotráfico. Se hace necesario recordar, que a pesar de las múltiples declaraciones desde el Departamento de Estado cuestionando la figura de Montesinos, varios funcionarios norteamericanos han dado cuenta de que sus relaciones con la CIA se mantuvieron, incluso cuando se conformó el lamentablemente famoso “Grupo Colina”

- Madrid, Estado español, 2000-2003: mientras la funcionaria estadounidense ejercía como jefa de la misión diplomática, comenzaron (2002-2003) las escalas en España de los vuelos hacia Guantánamo que transportaban supuestos “terroristas”, los cuales eran secuestrados ilegalmente por la CIA en diversas partes del planeta.

- Moldavia, 2003-2006: la funcionaria estadounidense ejerció como embajadora. Si bien no se registran sucesos notables durante su etapa, Moldavia mantiene un conflicto de baja intensidad en la región pro-rusa de Transnistria (incluso con conflicto armado entre 1990 y 1992). La posición de los Estados Unidos en el caso, es la total incorporación de dicho territorio a Moldavia, con la finalidad de acabar con la influencia rusa en la región y abrir la posibilidad al establecimiento de bases militares de gran valor geoestratégico en la zona, según sostiene Decio Machado.

El analista afirma que las primeras declaraciones de Hodges como embajadora estadounidense en Ecuador (agosto 2008), daban cuenta de que sus principales preocupaciones y objetivos al frente de la misión diplomática estadounidense en Ecuador: recuperación de los diálogos entre Quito y Bogotá (rotos tras los sucesos de Angostura y la necesidad de acciones ecuatorianas para impedir el paso de la insurgencia colombiana dentro de su territorio). Para los EEUU ambas cuestiones eran herramientas fundamentales para el fortalecimiento y efectividad del Plan Colombia.

Durante la gestión de Heather Hodges como embajadora en Ecuador, los militares estadounidenses abandonaban el país, debido a la decisión ecuatoriana de no renovar el acuerdo de uso de la Base de Manta con los EEUU (septiembre 2009), en cumpliendo de los principios recogidos en la Constitución de Montecristi.

Sin embargo y a pesar del primer tropezón –esta situación ya estaba decidida desde la asunción de Rafael Correa a la Presidencia de la República en enero de 2007-, los dos objetivos estratégicos y fundamentales que posicionó la diplomática estadounidense llegaron a buen fin. Las relaciones entre Colombia y Ecuador se normalizaron durante el desempeño de su responsabilidad diplomática, habiéndose nombrado sendos embajadores en los correspondientes países (el ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Fernando Arboleda, como embajador de Colombia en Ecuador y el ex ministro Raúl Vallejo como representante de Ecuador en el país vecino).

La fase final y más resolutiva de los muchos meses de gestión que llevó al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, se ha dado ya en el mandato de Juan Manuel Santos, lo que ha sido legitimado por el presidente Correa con el argumento de que Santos no es Uribe. Cabe recordar que Santos era el ministro de Defensa de Álvaro Uribe durante la llamada Operación Fénix (bombardeo de Angostura), apareciendo como héroe nacional tras la violación de la soberanía territorial ecuatoriana y los veintiséis asesinados que este hecho conllevó, capitalizando políticamente el golpe militar que significó la “baja” del Comandante Raúl Reyes para las FARC. Apenas tres meses después, a finales de marzo del presente año, se sobreseyó la causa que en contra Juan Manuel Santos se procedía en la Corte de la provincia amazónica de Sucumbíos. En este proceso, se imputaba a Santos la autoría intelectual del bombardeo de Angostura, y según declaró en su momento el juez Daniel Méndez, sobre quien recaía el caso, la Justicia ecuatoriana sobreseyó el caso debido a que la Fiscalía General del Estado se abstuvo de acusar al que ya era el jefe de Estado en Colombia.

Adjudicar a la embajadora Heather Hodges este logró diplomático tan deseado por los EEUU sería faltar a la verdad, sin embargo, la diplomática fue una pieza más en un tablero en el cual jugaron con mayor o menor fortuna -depende de los casos-, personajes como Jimmy Carter, José Miguel Insulza, Hillary Clinton, Alán García, Miguel Ángel Moratinos y Trinidad Jiménez, entre otros.

Con respecto a su segundo objetivo, tras los sucesos de Angostura el Ecuador militarizó su frontera norte, llegando a posicionar 10.000 efectivos en la zona y realizando una fuerte inversión en tecnología militar, infraestructuras y armamento. De hecho el Ecuador se ha involucrado en el Plan Colombia, durante el gobierno de Correa.

La normalización de las relaciones entre Ecuador y Colombia fue precedida por la asunción de parte ecuatoriana del plan estratégico colombiano de combate a la insurgencia en la zona sur, el cual se conoció popularmente como la “estrategia del yunque y el martillo”. Según dicha estrategia, desde Colombia se golpea militarmente a la insurgencia (el martillo) quedando imposibilitado su repliegue por la acción del ejército ecuatoriano (el yunque) en su zona de retaguardia. Desde las posiciones oficiales de Ecuador, la cuestión se limita estrictamente a defender la soberanía territorial del país, no permitiendo el ingreso de grupos armados irregulares a territorio ecuatoriano. De una forma o de otra, el hecho es que Ecuador se ha visto involucrado en la lógica del conflicto interno colombiano y esa fue siempre la estrategia colombiana desde mucho antes de la presencia del Rafael Correa en el Palacio presidencial de Carondelet.

El presidente Correa, a nivel internacional ha obtenido varios logros aparentemente soberanos: firme posición mantenida respecto al golpe de Estado en Honduras, fuerte crítica en la Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en Copenhague en diciembre de 2009, la denuncia pública sobre el modelo de política migratoria aplicada por Europa que viola los derechos humanos de las personas migrantes, la solidaridad con Cuba y otras situaciones de similar naturaleza.

Respecto de la UNASUR, el presidente Correa ha sido y es uno de sus más grandes impulsores de la institucionalidad regional y de su posicionamiento independiente ante varios conflictos generados por Colombia, Honduras o por hechos de la naturaleza como la solidaridad con Haití y Chile azotados por los terremotos. La Presidencia Pro Témpore de Rafael Correa finalizada en el último trimestre del año pasado ha sido trascendente para la integración que, en la actualidad sufre una especie de retroceso, a raíz de la entrega de su Presidencia Pro Témpore a la República Cooperativa de Guayana el pasado mes de noviembre.

Cabe destacar la diversificación de las relaciones internacionales que se desarrollan durante el mandato de Rafael Correa, estableciéndose prioridades anteriormente inexistentes como relaciones con China, Irán, Rusia, países árabes, India, etc…, y la apuesta por la integración regional.

PRODUCCIÓN, COMERCIO Y FINANZAS

Al cierre del ejercicio pasado, la balanza comercial global entre los Estados Unidos y Ecuador era superavitaria para el país andino. Ecuador mantuvo una tendencia al alza de las exportaciones con un crecimiento medio del 27% mientras que las importaciones crecían en un 20%. Sin embargo, la balanza comercial no petrolera marca más bien un déficit creciente. Se pasó de -72 millones en el 2003 a -1000 millones en el 2008, la evolución de las exportaciones no petroleras es de 2% mientras que las importaciones crecen al 15%.

Las 10 principales partidas exportadoras hacia EEUU representan el 91,51 % de las exportaciones totales. Más del 80% de las exportaciones a los EEUU son de tipo petrolero. Las exportaciones privadas como banano, camarones y rosas vienen a sumar el 10% de las exportaciones totales.

Del total del comercio, el 99,7% ingresa al mercado estadounidense bajo preferencia, ya sean regímenes del ATPDEA o del SGP norteamericano o cuando el arancel concedido dentro de la cláusula nación más favorecida es igual a 0, de ahí que para el Ecuador sea sumamente importante mantener los beneficios de los sistemas unilaterales de concesión de preferencias. Esto quiere decir que el acceso del Ecuador al mercado estadounidense es básicamente un asunto político.

La actual propuesta económica y financiera de los EEUU no ha cambiado mayormente respecto a la visión neoliberal de los años 90. Para esto, los EEUU consideran necesario eliminar los obstáculos a la circulación de divisas, la protección de derechos de propiedad intelectual, la flexibilización laboral y la eliminación de los controles a las tasas de interés. Para lograr ese objetivo, consideran importante la creación de espacios de diálogo entre lo público y lo privado previo al fortalecimiento de las organizaciones del sector privado (grupos empresariales).

La plataforma para ello es el Comité Ecuatoriano para el Desarrollo Económico y Territorial (CEDET). Su función consiste en permear los objetivos del ajuste estructural neoliberal no solo a nivel nacional sino también a nivel regional y local. Esto implica un nivel de trabajo con asociaciones empresariales, pequeños productores rurales, universidades, instituciones financieras y gobiernos locales e incluye una sólida propuesta de gestión para los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD). La misión de CEDET es posicionar estrategias para incrementar la competitividad de los “clusters” productivos e ir tomando progresivamente el liderazgo en los temas esenciales. En conclusión, a nivel productivo y comercial, la USAID busca promover el establecimiento de grupos de trabajo a nivel nacional y provincial para discutir “temas estratégicos” con el gobierno y sus instituciones a través de la plataforma CEDET.

Los mecanismos son varios: asistencia técnica, posicionamiento del discurso a través de publicaciones y seminarios, colocación de recursos, trabajar directamente con las empresas familiares y en general con todos los actores de las principales cadenas de producción así como con las instituciones financieras. Todo esto orientado a crear las bases para la implementación de iniciativas productivas de alta envergadura.

Esta intervención está en marcha, y se realiza desde la colaboración con entidades públicas, ministerios, la CONCOPE, asociaciones gremiales y gobiernos locales, bajo la lógica de apoyar la introducción de atracción de inversiones proactivas a nivel nacional y regional, así como apoyo a cadenas productivas y la integración de estas en las estrategias de financiamiento con el fin de mejorar el “clima de negocios” en Ecuador.

La base conceptual de esta propuesta está en total correspondencia con la política de desarrollo productivo que tiene el actual gobierno de la Revolución Ciudadana, lo cual no ha generado grandes rupturas en este sentido. Quizás por ello, resultan irrisorias las denuncias realizadas desde el gobierno ecuatoriano respecto a la cooperación proveniente de los EEUU para financiar programas de acción social o gobernabilidad de determinadas ONGs ecuatorianas entre las que se incluyen algunas de perfil indígena, sostiene Machado.

OBSERVACIONES FINALES

Los wikicables que están siendo publicados en la actualidad por los diarios ecuatorianos El Universo y El Comercio demuestran la aptitud de desprecio y superioridad que emana de las crónicas de la embajadora Hodges hacia sus superiores del Departamento de Estado cuando hace alusión a las instituciones y responsables políticos ecuatorianos.

En este sentido, la actuación del gobierno ecuatoriano con respecto a la expulsión de dicha embajadora está más que justificada, quedando en entre dicho las formas de dicha expulsión. Respecto a esto, si la lógica no es de conflicto con los Estados Unidos, hecho que se demuestra por el nivel y número de acuerdos de cooperación existentes entre ambos países y las propias declaraciones del canciller Patiño, la salida de Hodges podría haberse enmarcado en un acuerdos con el Departamento de Estado que significara la renuncia propia de dicha embajadora por motivos personales, lo cual hubiese sido claramente entendible con el conjunto de la ciudadanía ecuatoriana tras la publicación del wikicable por el diario El País de España (una situación de tintes similares se dio en México recientemente respecto al embajador estadounidense en ese país).

La retórica antiimperialista utilizada por algunos miembros del gobierno ecuatoriano y en particular por el presidente Correa, no se ajustan a la realidad de las relaciones entre Ecuador y los EEUU, situación que hace pensar que una vez publicado el cable de la embajadora estadounidense, el gobierno del Ecuador puso en marcha su aparato propagandístico sin prever con anterioridad las consecuencias para el país andino.

Dado los intereses regionales norteamericanos, todo parece indicar que el conflicto con los Estados Unidos quedará limitado al ámbito comercial, situación que generará mejores condiciones para que la Un ión Europea posicione sus intereses particulares y el de sus transnacionales por encima de los intereses del Ecuador en el marco de negociación del Acuerdo de Asociación con la UE.

Las infiltraciones denunciadas de las agencias de inteligencia estadounidenses en los cuerpos de seguridad ecuatorianos no se van a solucionar por la salida de la embajadora Hodges, dado que son el fruto de la cooperación en materia de política antinarcóticos entre ambos países.

Mientras UNASUR no sea capaz de generar una política de lucha contra las redes delictivas en el ámbito de drogas propia de los países de la región, y autónoma de la política de la DEA, los EEUU seguirán siendo el principal proveedor económico, tecnológico y de información de los grupos especializados de la policía y ejército en esa materia, lo cual significa que la relación directa con los grupos especiales de la Policía Nacional ecuatoriana seguirá vigente, por encima de la actual situación.

Por último, es interesante señalar en el plano de lo positivo que el congelamiento de la ATPDEA con los EEUU conllevará la necesidad de dotar de alternativas comerciales y agudizar la necesaria diversificación de mercados para los productos ecuatorianos. Esto es bueno, necesario, y además, obliga al Ecuador de liberarse de una política chantajista y unilateral aplicada por el gobierno de los EEUU al país, si bien, ahora se hace acuciante su necesidad sin que el Ecuador se haya dotado aun de estrategias adecuadas y debidamente evaluadas para posicionar sus políticas alternativas, según el pensamiento de Decio Machado.


NUEVA AGRESIÓN IMPERIAL
El director de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos para la Región Andina, Jay Bergman, es el autor confeso de una nueva y grave agresión contra el Ecuador que según él, se ha convertido en las Naciones Unidas del crimen organizado ya que narcotraficantes procedentes de otros países lo utilizan como refugio o como base para negociar la droga o conformar acuerdos entre los carteles internacionales.
Para mayor ofensa, Bergman afirmó: "Tenemos casos del crimen organizado de Albania, Ucrania, Italia, China, todos en Ecuador, todos consiguiendo su producto para distribuir en sus respectivos países", en declaraciones a Reuters. ¿Por qué no ha entregado esa información al gobierno de Correa si la DEA trabaja conjuntamente con la policía ecuatoriana o con qué propósito ocultó esa información?
El Ecuador está en el medio de Perú y Colombia que son los grandes productores de cocaína y cierto que utilizan al Ecuador como territorio de tránsito de la droga. Se sabe que los cárteles colombianos controlaban las redes de distribución mundial de cocaína, “pero ahora están fragmentados y debilitados tras una ofensiva de las fuerzas de seguridad de Colombia con el respaldo de miles de millones de dólares que envía Washington”. Pero esos miles de millones de dólares están destinados al Plan Colombia y Plan Patriota y, no precisamente, para combatir al narcotráfico internacional porque al final, es buen negocio para el imperio.
La DEA sabe que “las bandas colombianas ahora trabajan mayormente como proveedoras y entregan los trabajos peligrosos a los cárteles mexicanos --que controlan el acceso a Estados Unidos, el mayor mercado mundial de drogas-- y a otros grupos criminales internacionales que trabajan en Europa, el segundo destino de los estupefacientes.
Con el aumento del control en Colombia, los narcotraficantes prefieren mover las drogas rápido a través de sus fronteras terrestres a Ecuador y Venezuela y conectar con socios comerciales, comentó Bergman. "Si soy un traficante de drogas italiano organizado y quiero encontrarme con mi par colombiano (...) es probable que prefiera encontrarme en Ecuador antes que en Colombia". Bergman debe saber cómo piensan los capos internacionales al afirmar también: Es más fácil "hacerme sellar el pasaporte en Ecuador y decir, 'Sí, fui a las islas Galápagos de vacaciones'". Pero si existiera en verdad un aumento del control en Colombia o si se diesen resultados positivos de la estrategia estadounidense en la lucha antidrogas, la producción habría sufrido sustanciosa rebaja y eso no ha pasado, más bien hay una mayor producción y una mayor cantidad de hectáreas con sembríos de coca.
Lo que no dijo el pequeño zar antidrogas es que su país es el principal mercado mundial de consumidores de cocaína principalmente, de heroína y otras sustancias sicotrópicas y estupefacientes. Tampoco informó acerca del combate contra los narcotraficantes y jefes de las mafias estadounidenses que, como buenos imperialistas, se quedan con la mayor parte de las ganancias del ilícito negocio y pequeñas pero sustanciosas utilidades para los subdesarrollados productores y narcos latinoamericanos.
Calló sobre las estrategias de la lucha antidrogas y los verdaderos objetivos geopolíticos del imperio que utiliza al narcotráfico como pretexto para sembrar de bases militares y agentes de la DEA y CIA a lo largo y ancho de América Latina y, en especial en Colombia. Desconoció los inmensos sacrificios del gobierno y pueblo ecuatorianos para capturar a capos del narcotráfico y decenas de toneladas de cocaína y marihuana destinadas a Estados Unidos y a Europa en menores cantidades.
Ante tanta y descarada ofensa, el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, sólo atinó a responder que quisiera saber cómo está el crimen organizado en Estados Unidos y cuánto ha logrado disminuir el consumo de drogas y la “trata de blancas” en Estados Unidos al tiempo que informaba que el Gobierno había enviado una comunicación a la Organización Antidrogas de Estados Unidos (DEA), pidiendo explicaciones sobre las afirmaciones de que el Ecuador es la ONU del crimen organizado.
Patiño justificó la expulsión de la embajadora H. Hodges al afirmar que ésta diplomática en sus informes enviados el Departamento de Estado y publicados en wikileaks, había ofendido al honor del Presidente de la República Rafael Correa Delgado. Ahora que se ha proferido una grave ofensa al honor de la República del Ecuador, sólo existe el tibio pronunciamiento del Canciller Patiño. ¿En qué queda la tan cacareada posición antiimperialista de la llamada “Revolución Ciudadana?