LAS BASES MILITARES SE ESTABLECEN PARA DOMINAR Y SAQUEAR A LOS PUEBLOS 



Dr. Diego Delgado Jara * * Profesor Universitario, ex diputado provincial y nacional. Ex candidato a la Presidencia de la República por el Partido Socialista Revolucionario y otros movimientos de izquierda. Autor de 30 libros y folletos.  



I. Agradecimiento y saludo

Quisiera empezar agradeciendo la bondadosa invitación que nos hicieran para participar en este encuentro de reflexión social y política relativo a la realidad de América Latina y Ecuador, eventos que han desaparecido, de manera programada, en la mayoría de universidades, sobre todo fiscales. Séame permitido, de modo expreso, saludar y reconocer en forma pública esta importante iniciativa de Rodrigo Santillán, a quien agradezco su convocatoria.

Saludo respetuosamente al señor Decano de la Facultad, al señor Director de la Escuela de Trabajo Social; a Eduardo Zurita, quien está coordinando esta mesa redonda, y, de la misma manera, a los compañeros de panel; a todas las damas y caballeros aquí reunidos.

Saludo en forma expresa a los compañeros de la Juventud Socialista Bolivariana, de la Juventud Socialista Revolucionaria Ecuatoriana, y a los miembros del Movimiento Resurgir, quienes activan en la Facultad de Jurisprudencia y en la Universidad Central del Ecuador.

II. Guerras por los recursos naturales

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Para abordar el tema central de este encuentro, es imprescindible preguntarnos: ¿De qué viven los pueblos? ¿De dónde obtienen los medios económicos para su desarrollo y para garantizar el bienestar de sus habitantes, partiendo de la dotación de sus servicios básicos, salud, vivienda, fomento agrícola, vivienda, vialidad, ciencia, cultura y otros aspectos imprescindibles? Y la respuesta es que los pueblos viven y se desarrollan sobre todo del uso racional y patriótico de sus recursos naturales, cuando disponen de gobiernos consecuentes.

Mientras más recursos naturales se dispongan y –se supone- de mejor modo empleen su patrimonio social y nacional, de manera más óptima se podrían impulsar mejores condiciones de vida para sus ciudadanos. Pero si esos recursos naturales y los servicios fiscales más lucrativos de una sociedad se entregan a manos de las grandes multinacionales, éstas acumularán inmensas riquezas; y los pueblos, auténticos y únicos dueños de esa riqueza, quedarán en el atraso, a causa del entreguismo y traición de quienes –en mala hora- han dirigido esas sociedades y han sido inconsecuentes con esas colectividades, verdaderas titulares de esos recursos.

Solo la mera existencia de recursos naturales, la constatación de la riqueza expresada en petróleo, minas, gas, biodiversidad, agua, tierras excelentes para la agricultura, reservas ictiológicas y pesqueras, es de por sí, a la vez, el origen de la insaciable codicia imperial y de las grandes corporaciones, y conlleva riesgos de agresiones y ataques de todo género para guerras de empuñe y saqueo, muchas veces con la complicidad de regímenes vendepatrias.

Recordemos que cuando una periodista de la agencia informativa norteamericana CNN le preguntó a un general Sánchez, que era el único oficial de apellido hispano de alto grado en la Guerra de Iraq, si le podría explicar las verdaderas razones del conflicto y por qué van a esa guerra los miembros de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos; éste le respondió: “¿Usted cree que si solo existiesen lechugas o nabos nos fuéramos a Iraq?”

¡Evidentemente se iban a esa guerra de agresión, y al genocidio de la nación iraquí, para apoderarse de las enormes reservas de su petróleo y su gas! ¡Todo ello bajo el disfraz de pretextos falsos y múltiples, violando en forma descarada la Carta de las Naciones Unidas, alegando que actuaban en defensa de la “seguridad nacional” de los EE. UU. como mecanismo “preventivo” para “evitar que Sadam Hussein utilice armas de destrucción masiva”, y que luego se demostró jamás existieron!

¡El apropiarse de los recursos naturales de una colectividad nacional, utilizando la fuerza y la guerra, como lo hicieron Estados Unidos, la OTAN y otros países de gobiernos infames, con el petróleo y reservas energéticas de Iraq, podrían reeditarlo en cualquier nación del Tercer Mundo o de América Latina, sobre todo donde también existe petróleo, minas, flora, fauna, agua, tierras aptas para la agricultura!

¡Nunca debemos olvidar que América Latina es la mayor reserva de riquezas naturales a nivel mundial, y por lo tanto es permanente centro de codicias imperialistas! ¡Lo más grave es que estos delincuentes globales muchas veces cuentan con la complicidad y entreguismo de regímenes títeres!

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Gran parte del desarrollo obtenido por países ubicados en el llamado primer mundo solo se explican por el uso de los recursos naturales de las naciones suministradoras de productos primarios, a los que les asignan estas tareas exportadoras. Unos países tienen petróleo pero por lo general otros procesan y disponen la gran industria petroquímica. Los casos abundan.

Demos un ejemplo clásico: ¿De dónde ha sacado Japón el metal y todas las materias primas fundamentales, de las que carece en su territorio pero que son imprescindibles para su colosal desarrollo industrial de las últimas décadas? Lo obtuvieron y obtienen sobre todo del complejo polimetálico de Carajás y de Sao Paulo, en Brasil; de allí sacan el hierro, bauxita, aluminio, y muchos otros minerales, sin los cuales no dispondrían de los actuales niveles de desarrollo.

Son tan primordiales los recursos de las reservas polimetálicas de Carajás, que para obtener su concesión, en el período de las privatizaciones intensivas, incluso viajó a Brasil su emperador; algo insólito e impensado en otras circunstancias. No olvidemos que allí, en el Estado de Sao Paulo, viven más de dos millones de votantes de origen japonés, que son los que deciden muchas elecciones y aspectos de carácter político y económico no sólo en el Estado de Sao Paulo, sino, a veces, en la República Federativa del Brasil.

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En el gobierno de Ronald Reagan, a raíz que se investigó y se difundió en las altas esferas de este régimen el llamado “Informe de la Comisión Gubernamental para los problemas de Abastecimiento Estratégico de los Estados Unidos”, el general Alexander Haig, quien fuera de Secretario de Estado, cargo equivalente al de canciller de nuestros países, manifestó: “América Latina será la única zona del globo terráqueo que posee todos los materiales deficitarios que Estados Unidos necesita y podrá retener en sus manos.”

Se estableció entonces que más del 60 por ciento de las materias primas utilizadas en esta potencia provenían de los países en vías de desarrollo. Una investigación de 1987 de Manuel Medina Castro, premio Casa de las Américas, daba cuenta de la enorme dependencia de minerales y energéticos de la economía norteamericana, donde demostraba que “Del 80 al ciento por ciento del abastecimiento de los 87 productos más indispensables a la industria norteamericana proviene de países latinoamericanos.”

La frase y “doctrina” del presidente de EE. UU. James Monroe (1817 a 1825), llamada “América para los americanos”, lo aplicaron siempre sus gobernantes en el sentido que América era para “los americanos del Norte”. Por ello George Kanande, Secretario de Estado durante el gobierno de Truman (1945 a 1953) luego de la Segunda Guerra Mundial, manifestó muy orondo: “Tenemos que proteger nuestros recursos, los de Estados Unidos; el hecho que estén en otros países es un accidente.”

Fue entonces que planificaron, como mecanismo enormemente facilitador de estas tareas, y para ablandar posibles resistencias en eventuales países suministradores de importantes recursos naturales que diseñaron y tomaron a su cargo, como línea medular para el cumplimiento de estos objetivos, la formación y perfeccionamiento de decenas de miles de oficiales escogidos de las fuerzas armadas de América Latina.

Eran, y son todavía, centros de amoldamiento ideológico y político (aunque nieguen que tienen este carácter) para atraerlos a su lado, y procurar subordinarlos en función de los intereses económicos de las grandes transnacionales. Constituyeron desde esa época grandes matrices de formación de valiosos aliados de la política depredadora de los EE. EE.

Así convencieron a muchos oficiales, varios de los cuales dirigirían con posterioridad nuestros países, que las sociedades “atrasadas”, “pobres y sin tecnología”, “precisamente por su pobreza”, necesitaban entregar sus recursos naturales, para su explotación “técnica y eficiente”, a grandes empresas multinacionales de los países desarrollados e industrializados. ¡Por supuesto que obviando explicar que gran parte de su inmensa opulencia nació del festín de nuestros recursos naturales entregados a esas manos por regímenes ignorantes e inconsecuentes!

En la administración de Bill Clinton, la relación del poder militar y la economía de las potencias mundiales se sinceró en la célebre declaración de Madelaine Albrigth, Secretaria de Estado, en 1999, cuando sin adornos verbales advirtió en muy altas y claras voces: “Para que la mundialización funcione, Estados Unidos no debe tener miedo de actuar como la Superpotencia que es en realidad. La mano invisible del Mercado no funcionará jamás sin un puño invisible. McDonald no puede expandirse sin McDuglas, el fabricante de los aviones F-15. El puño invisible que garantiza la seguridad mundial de las tecnologías y abastecimientos del Sillicon Valley, se llama Ejército de los Estados Unidos.”

Por supuesto que si pudiesen obviar el uso de la fuerza, así lo ejercitarían. Para ello se propusieron en los últimos tiempos tratados de desigual libre comercio y otros mecanismos que les permitan acceder a nuestros productos y mercados, en condiciones similares a como disputarían espacios entre un cordero atado y un tigre suelto. Para sortear inquietudes muchas empresas, mineras por ejemplo, adoptaron nacionalidad canadiense. Otros capitales fueron a la China y desde allá solicitan facilidades para tomar nuestras materias primas.

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Pero en los últimos años ha trascendido un nuevo motivo de codicia imperial y objetivo económico y militar de las potencias imperialistas encabezadas por el gobierno de Washington. Es el caso del agua, la flora y la fauna. Y para ello se ha relanzado la IV Flota de EE. UU. bajo el monitoreo del Pentágono por los mares y ríos de América Latina y el Caribe. Es notoria su presencia para supervigilar, junto a bases anteriores del mismo país en tierra, y posicionarse en países que cuentan con petróleo, gas natural, agua y biodiversidad.
El investigador mexicano Carlos Fazio nos hacía una ayuda memoria de cómo a inicios del 2006, “en un discurso pronunciado en la prestigiosa Chatham House de Londres, el ministro de Defensa británico, John Reid advirtió que al combinarse los efectos del cambio climático global y los mermados recursos naturales, se incrementaba la posibilidad de conflictos violentos por tierras, agua y energía. Aunque existían precedentes, dado su alto rango la predicción de Reid fue el anuncio oficial de que la era de las guerras por los recursos está próxima.”

Y continuaba: “Ya antes, la expresión más significativa de esa perspectiva había sido un informe preparado para el Pentágono, en 2003, por una consultora de California. Bajo el título “Un escenario de abrupto cambio climático y sus implicaciones para la Seguridad Nacional de Estados Unidos”, el documento advertía sobre la posibilidad de sucesos ambientales cataclísmicos y la emergencia de confrontaciones militares debido a la necesidad imperiosa de recursos naturales tales como energía, alimentos y agua, y no tanto por conflictos ideológicos, religiosos o de honor nacional.”

“Como esclarecían el discurso de Reid y el estudio del Pentágono, el mayor peligro no es la degradación de los ecosistemas per se, sino la desintegración de sociedades enteras, lo que produciría una hambruna descomunal, migraciones masivas y recurrentes conflictos por los recursos vitales. En la perspectiva de Reid, en países pobres e inestables, el riesgo resultante podrían ser colapsos estatales, guerras civiles y migración masiva. Un ejemplo que puso entonces fue la guerra en Darfur, África. A su vez, uno de los escenarios avizorados por el Pentágono era el uso de armas letales por los llamados “Estados guerreadores”, con la consiguiente proliferación de armas nucleares.”

“Como respuestas a esas predicciones, los países industrializados han venido confiando en su superioridad militar para hacerse de los recursos, así como en la fortificación de sus fronteras y costas y en leyes xenófobas para frenar la entrada de migrantes indeseables, que son criminalizados e, incluso, como en el caso de Estados Unidos, asimilados a la categoría de “terroristas”.

“En ese contexto, no escapa que entre los objetivos del relanzamiento de la IV Flota del Pentágono por los mares y ríos de América Latina y el Caribe, está el posicionarse en las zonas ribereñas de países que cuentan con petróleo, gas natural y agua. Se sigue la lógica imperial expuesta en el documento de Santa Fe IV (un tanque de pensamiento del Partido Republicano), que en 2003 planteó que “los recursos naturales del hemisferio están disponibles para responder a nuestras prioridades nacionales”.

“Poco después, en febrero de 2004, el diario inglés The Guardian dio a conocer un informe secreto de Andrew Marshall, consejero del Pentágono, en el cual advertía al presidente George W. Bush sobre “los oscuros efectos del calentamiento global en el planeta, a corto plazo”. La falta de agua potable, entre ellos. El estudio sugería que Washington debía prepararse para estar en condiciones de apropiarse de ese recurso estratégico “… “allí dónde esté, y cuando sea necesario”.

“Da la casualidad –prosigue este estudioso en la materia- que en América del Sur, más precisamente en la Cuenca del Plata, está el Acuífero Guaraní, el tercer reservorio subterráneo de agua dulce más grande del orbe, que supera en tamaño a España, Francia y Portugal juntos, y que puede abastecer durante 200 años a la población mundial. El Sistema del Acuífero Guaraní abarca, aproximadamente, un área de un millón 195 mil kilómetros cuadrados, 70 por ciento bajo suelo brasileño, 19 por ciento en Argentina, seis por ciento en Paraguay y cinco por ciento en Uruguay.”


“Allí está ubicada la “triple frontera”, una zona de confluencia de Argentina, Brasil y Paraguay visualizada como un punto crítico por el Pentágono desde el 11 de septiembre de 2001, bajo la fabricación propagandística de que habrían “células dormidas” de Al Qaeda. La excusa para establecer una base militar, instalar por lo pronto oficinas de la DEA y el FBI, hacer aprobar localmente leyes antiterroristas y negociar convenios de inmunidad para sus tropas.”

“Con ese andamiaje militar de carácter contrainsurgente, que opera en coordinación con los aparatos de seguridad de Estados Unidos en la zona, la CIA incluida, y su brazo “diplomático-civil”, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), el despliegue de la IV Flota ahora, en los ríos interiores de los países del Cono Sur, indica que la Casa Blanca está posicionada y preparada, para librar la guerra por el agua en esa porción de su “patio trasero” contra sus competidores de la “vieja Europa”, Japón y China.”

III. América Latina en el centro de la codicia de las potencias

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Si analizamos a América Latina, o a América del Sur, encontramos muy importantes recursos naturales y riquezas, que la vuelven motivo de inocultables codicias y potenciales actos de rapiña y agresiones.

Venezuela, por ejemplo, dispone de petróleo, minas, agua, biodiversidad. Colombia tiene petróleo, gas, minas, flora, fauna, agua. Ecuador posee petróleo, minas, gas, biodiversidad inmensa en flora y fauna, agua, riqueza ictiológica o pesquera, entre otras posibilidades.

Perú dispone de los mismos recursos que el Ecuador, al ser país amazónico y ribereño de la corriente marina fría de Humbolt. Bolivia posee, además del petróleo y el gas, enormes reservas de estaño, plata y minerales estratégicos. Chile tiene cobre, pesca, e importantes reservas de agua dulce en sus glaciares. Brasil, Argentina, Paraguay poseen petróleo, minas, agua. La biodiversidad del Brasil es de las más dotadas en el mundo, en cantidad, por su control sobre la mayor parte de la Amazonía.

En América Central quien no sabe sobre la biodiversidad de Costa Rica, Panamá, Honduras, Guatemala, Nicaragua, y de las colosales reservas petrolíferas de México. Mucha gente olvida o desconoce que para la sobrevivencia humana resultan cada vez más imprescindibles las áreas para cultivo, el agua, la biodiversidad, aparte de las tradicionales fuentes energéticas o mineras. Estas son realidades que no deberían ser ignoradas por las colectividades nacionales de América Latina. Y por ello existen cada vez mayores mecanismos de control sobre nuestras sociedades y el poder político que es el que finalmente determina lo que se hace con nuestros recursos.

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Después de una, dos o más generaciones, o luego de 100 años con cambios climáticos en el mundo entero, ¿de dónde se va a obtener el agua y los alimentos, las reservas energéticas y las materias primas para los medicamentos de la humanidad entera? La mayor reserva natural y fuente de recursos energéticos y mineros resultará sobre todo América Latina, y luego de África y Asia; eso está demostrado. Pero esas reservas son limitadas, incluida el agua que mucha gente supone un recurso acabable.

Existe un estudio científico de Francia, sobre las reservas hídricas en el mundo, el que recoge información de 200 sitios de monitoreo ubicados en los Andes sudamericanos, desde Venezuela hasta Bolivia, incluyendo la parte norte de Chile y, por supuesto, el Ecuador. Sus conclusiones, difundidas en Perú y en Argentina, en encuentros científicos sobre el calentamiento global, establecen que en cada año se reduce un espesor de 120 centímetros en lo atinente a los nevados ecuatorianos. Si partimos que al año existen 365 días, estamos hablando que cada tres días desaparece un centímetro de espesor de las nieves perpetuas.

Al respecto hagamos memoria que hace años hubo un accidente de aviación de la compañía Saeta –en un vuelo de Quito a Cuenca-, que desapareció el 15 de agosto de 1976; no lo encontraron a pesar que se peinó toda su trayectoria durante un año.

Entonces se tejieron distintas versiones explicativas; una de ellas sostenía que pudo la nave haberse clavado dentro del Chimborazo, en sus nieves que se las suponía perpetuas. En el año 2002, a causa del deshielo referido, apareció ese avión. A los casi veinte y siete años de su penetración en las nieves del coloso andino. Como se desprende, el agua no será eterna.

¿De dónde vamos a sacar el agua en las próximas décadas? En el caso de las ciudades de la Sierra, hay un importante análisis de varios centros científicos de los EE. UU. que dan cuenta, por ejemplo, que aquí en Quito y en la Sierra norte, existirán nevados probablemente solo hasta el año 2024 o 2025. ¡Una previsión científica verdaderamente alarmante!

No es al acaso que, incluso a pesar de estas previsiones, determinadas entidades de los llamados Países Bajos están comprando zonas de humedales en las partes altas andinas, porque suponen que serán los primeros países que quedaran sin agua en Europa.

Recordemos que existen previsiones de conflictos y guerras por el agua. Se supone y se ha establecido que en las próximas dos décadas habrán varios conflictos bélicos solo a causa del agua, y estiman que en pocas décadas no menos de treinta millones de personas podrían perecer por esta nueva causa de discordia. Y es que el agua resulta un bien insustituible pero limitado.

Recordemos que, según los documentos de la UNESCO, en el segundo Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el mundo, más de mil cien millones de personas no tienen acceso al agua potable, y que 2.600 millones de habitantes del planeta no dispone de redes de alcantarillado ni instalaciones de saneamiento básico. Más de cinco millones de personas mueren al año por falta de agua y saneamiento ambiental. El 97 por ciento del total del agua es salada y está en los mares. Del 3 por ciento restante un tercio está en lagos, ríos y acuíferos; y los dos tercios está congelada en los polos pero desde donde se deshiela en forma indetenible, yendo ese líquido a los mares. La diferencia promedio de consumo de agua entre países desarrollados y del Tercer Mundo es de veinte veces, pero un habitante de EE. UU. consume 600 litros diarios mientras en África no se llega a los 10 litros. En el año 2005, las muertes por falta de agua excedieron en diez veces el número de fallecimientos por todas las guerras en ese año. En el mismo informe de la UNESCO, referido por Luis E. Tuninetti, se indica que “los gobiernos deberán destinar 14 dólares de sus ingresos en medidas de salud por cada dólar que dejen de invertir para proporcionar agua potable a sus habitantes”.

“El 20 por ciento de las especies del planeta –prosigue el informe- se han extinguido o están en grave peligro de extinción debido a la falta de agua o a la presencia de agua contaminada. La calidad del agua ha disminuido considerablemente en varias regiones del mundo en los últimos años, lo que hace que se deterioren los ecosistemas y las especies vegetales y animales de agua dulce, además de las consecuencias para la población, como por ejemplo el lago Chad, del África, cuyo volumen de aguas ha disminuido en el 90 por ciento desde 1960 a causa de pastoreo excesivo, la deforestación y la realización de vastos proyectos de regadío incompatibles con el medio ambiente.”

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Recordemos que desde el 16 al 22 de marzo del 2006, se llevó a cabo en México el IV Foro Mundial del Agua, y, en seguida, el Foro Internacional de Defensa del Agua, donde se discutieron sobre los llamados “puntos calientes” de eventuales conflictos por el agua. Las aguas del río Nilo atraviesan diez naciones africanas, algunas allegadas al Oriente Medio, y esos países son: Etiopía, Sudán, Egipto, Uganda, Kenia, Tanzania, Burundi, Ruanda, República Democrática del Congo y Eritrea. Y cada quien quisiera mayores volúmenes de líquido elemento.

El río Indo, según un estudio de Luis E. Tuninetti, es motivo de constantes tensiones militares entre India y Paquistán. Por el río Mekong, cada vez con menores reservas pesqueras por su explotación excesiva, es motivo de constantes diferencias entre Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam. Por el río Syr Daya, tributario al mar de Aral, tienen diferencias permanentes sus repúblicas ribereñas, antes partes integrantes de las antigua Unión Soviética: Kasajstán, Kirguizistán y Uzbekistán.

Por las aguas de los ríos Tigris y Eufrates, durante miles de años, desde que existe la agricultura, han habido diferencias entre los pobladores ribereños, y sus actuales descendientes de Turquía, Siria e Iraq. En un estudio de Vandana Shiva, de junio del 2006, se señala que en parte el conflicto entre israelíes y palestinos pasa por el afán de control de las aguas del río Jordán, usadas por Israel, Jordania, Siria, Líbano y Cisjordania. Indica este mismo autor hindú: “La agricultura a escala industrial de Israel requiere agua de este río así como de las aguas subterráneas de Cisjordania. Aunque solo tres por ciento de la cuenca del río Jordán está en territorio israelí, proporciona el 60 por ciento de las necesidades de agua de Israel. La guerra de 1967 fue, en efecto, una guerra por el agua de las alturas del Golán, del Mar de Galilea, del río Jordán y de Cisjordania.”

En América, a pesar de la exuberancia de recursos hídricos, rememoremos que en los últimos años entre Estados Unidos y México han surgido diferencias por al uso de las aguas del río Colorado. No olvidemos que, según el informe referido de la UNESCO, “más de cien países comparten ríos y cuencas hidrológicas, pero en su mayoría carecen de reglas y
acuerdos para el buen manejo, preservación y distribución del agua.”

IV. Los nuevos motivos para la codicia y la agresión

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En América Latina están preparando el terreno para apoderarse de sus recursos naturales, sobre todo con medidas previas en dos campos. Uno, el ideológico, político, propagandístico, dentro y fuera de la región, a nivel mundial; y, otro, en forma paralela, el de la ubicación de bases militares imperiales, en sitios estratégicos, para explorar, sondear satelitalmente y ubicar las presas más apetecidas para un eventual asalto posterior de sus riquezas.

Alguien puede suponer que el referirnos a los recursos como el agua, la flora y la fauna, los espacios físicos para la agricultura y garantizar la soberanía alimentaria de nuestras comunidades nacionales, constituyen aspectos no muy importantes. Pero eso no es así; suponer aquello sería muy equivocado.

En un texto muy difundido en el sistema educativo de los EE. UU., de David Norman, titulado “Introduction to Geography”, se presenta a la Amazonía como un terreno que no pertenece a los países sudamericanos, sino que es una área sobre la que deben ejercer control y soberanía las potencias del mundo encabezadas por los Estados Unidos y las Naciones Unidas. Esto es lo que señala el referido autor en el capítulo “La Formación de una Reserva del Bosque Amazónico”:

“Desde la mitad de los años 80 el más importante bosque tropical del mundo, pasó a estar bajo la responsabilidad de los EE. UU. y de la ONU con el nombre de FINRAF (Farmer International Reserve of Amazon Forest), y su fundación se debió al hecho que la Amazonía está ubicada en Sudamérica, en una de las regiones más pobres del planeta y formada por países crueles, autoritarios e irresponsables. Esta área era una parte de 8 distintos y extraños países, que en la mayoría de los casos, son reinos de la violencia, comercio de drogas, analfabetismo y de pueblos primitivos y sin inteligencia.”

“La creación del FINRAF -prosigue el referido texto de estudio en los planteles educativos de los EE. UU.- obtuvo el apoyo del G-23 y fue realmente una misión especial de nuestro país (EE. UU.) y un regalo para el mundo, desde que la ocupación de estas valiosas tierras por países primitivos, sería condenar a los pulmones del mundo al desaparecimiento y total destrucción en pocos años.”

“Nosotros podemos considerar que esta área tiene la más grande biodiversidad del planeta, con un amplio número de especímenes de todos los tipos de animales y vegetales. El valor de esta área es incalculable; pero el planeta puede estar seguro que los EE. UU. no permitirán que estos países latinoamericanos destruyan esta propiedad de toda la humanidad.”

¿Cuáles son estos países que, según ellos, son “los reinos de la violencia, comercio de drogas, analfabetismo y de pueblos primitivos y sin inteligencia”? ¡Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Surinam, Guyana, y también Ecuador!

Luego se describe el afán de convertir a la Amazonía “en un parque internacional, con leyes muy severas contra la explotación”, y adjuntan un mapa con “algunos de los países más pobres y atrasados del mundo.” Una réplica del mapa lo publicó la revista “Petróleo y Sociedad”, en su número 2, de diciembre del 2001. Este trabajo tiene décadas en los EE. UU. Existen migrantes que traen textos de estudio en los establecimientos de ese país con versiones similares.

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Por supuesto que las grandes potencias coaligadas no apuntan solo a la biodiversidad (flora y fauna) y al agua (la mayor reserva en estado líquido está en el Amazonas con sus más de nueve mil afluentes), sino al petróleo y minas que pueden ser ubicados satelitalmente. La extraordinaria tecnología actual permite encontrar incluso vestigios arqueológicos bajo una selva o bajo el nivel del mar. En cuanto a concentraciones metálicas sus ventajas son mucho mayores. Los que espían saben mucho más que los dueños de los recursos que nos movemos sobre la superficie de nuestros países.

Los modernos piratas están agazapados y saben con absoluta precisión a dónde ir. Para ello, en forma planificada, apoyan a ciertas opciones políticas para nuestros países, preparadas todas ellas con antelación en sus centros de formación académica y política, esto es los conocidos centros de deslatinoamericanización y desnacionalización de cerebros y conciencias. A esos sectores los promocionan, los financian y apoyan publicitariamente en campañas políticas donde los mayores beneficiarios son sus propios promotores. Buscan facilitadores para tener acceso a nuestros recursos naturales y servicios fiscales más rentables.

No podemos ocultar, además, que en América Latina estamos en el centro de la riqueza biológica y material más importante del globo. Por ello preguntamos: ¿De dónde y de que van a vivir las nuevas generaciones después de 30, 50, 100, 200, 300 años? ¿Cuáles van a ser las materias primas para obtener las medicinas del futuro, y todos los demás elementos indispensables para la sobrevivencia de la especie humana? Ahora mismo, y como siempre, los medicamentos se obtienen de la naturaleza. Quien controle la flora y la fauna tendrá enormes ventajas.

Pero además existen ahora nuevos actores que están a la expectativa de tomar nuestros recursos, entre quienes destacan la República Popular China y la India, países que rivalizan por acaparar el petróleo, gas, cobre, hierro, aluminio, alimentos, y otros elementos y recursos. Además que ahora la lucha de espacios ya no se circunscribe al Golfo Pérsico, América Latina, África o Asia, sino que se extiende hasta los polos y a las profundidades submarinas. Debiendo anotarse que cuando una población dispone de mayores ingresos tiene a la vez un incremento en la capacidad de consumo, lo que está sucediendo con los chinos e hindúes, lo que aumenta la demanda de todo género de productos, empezando por los alimentos. Estamos asistiendo a un cambio del escenario mundial, donde existen nuevos y poderosos actores y donde todos quieren sus cuotas propias de recursos insoslayables, las que quizá no siempre se obtengan en forma pacífica.

John Grayc tiene un importante análisis sobre las rivalidades de China con India por el petróleo y gas natural en Asia Central, y de los preparativos entre Taiwán, Vietnam, Malasia e Indonesia por el petróleo del Mar del Sur de la China, así como de las rivalidades entre Arabia Saudita e Irán, y de este país con Turquía por los recursos naturales de cada área de influencia. Es evidente que los recursos energéticos, minerales, alimentos y agua estarán en el centro de la discordia futura.

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Respecto a los recursos de la biodiversidad y del agua de los países de América Latina que tienen acceso a la Amazonía, cabe transcribir un valioso y singular compendio de varios de los mejores análisis científicos y estudios verificados sobre esta parte del mundo, que lo publicó, como reportaje especial, para conocimiento de la ciudadanía brasileña, el diario “O Estado de Sao Paulo”, del 24 de mayo del 2000, donde se dan, entre otros, los siguientes datos que explican las razones adicionales de la desaforada codicia, para pretender ejercer su control, por parte de ciertas grandes potencias sobre esta inigualable riqueza biológica de América Latina, y que llevó en abril de 1990, al general Oswaldo Muñiz Oliva, entonces comandante de la Escuela Superior de Guerra de Brasil, a plantearse la necesidad para un eventual enfrentamiento bélico en su defensa que debería comprometer a los países ribereños de la cuenca amazónica. Este es un resumen de la publicación antes aludida:
“Como cuenca hidrográfica, la Amazonia con 7.2 millones de kilómetros cuadrados de extensión es la más grande del mundo. Es el 42% de Sudamérica y equivale al 73% de toda Europa, incluida la Rusia Europea. Genera la quinta parte del agua dulce del planeta, tiene el río más largo del mundo, el eje fluvial Ucayali-Solimoes-Amazonas (6.762 kilómetros) con casi 100 kilómetros sobre el Nilo, antes considerado el de mayor longitud. Descarga el 15% del agua de todos los ríos del planeta, casi cinco veces más de los que le siguen, esto es el Congo y el Orinoco.”

“El bosque tropical amazónico, en la cuenca y sus alrededores, que tiene una extensión de ocho millones de kilómetros cuadrados (de los cuales 6.3 millones están dentro de esa cuenca), es la más grande masa forestal dentro del planeta y representa alrededor del 70% de todos los bosques tropicales del mundo. Y sigue siendo el más grande y con el mayor futuro, pese a que ha sido deforestado en alrededor del 10% del total.”

“Constituye la más fabulosa concentración de biodiversidad del planeta, que es, a su vez, el más grande patrimonio de nuestros países. A pesar de cubrir apenas el 4.6 por ciento del total de las tierras emergidas del mundo, posee al menos la mitad de todas las especies vegetales y animales del planeta. Sólo el más pequeño de los territorios amazónicos, el ecuatoriano (escaso 1,67 por ciento de la cuenca) tiene ,más cantidad de todas las especies vegetales existentes en Estados Unidos o Europa.

A manera de ejemplo, en un corto trozo del curso superior del río Napo, en el Ecuador, se identificaron 473 especies de peces, mientras en toda Europa hay un total de 100 variedades.” “En la copa de un solo árbol en la zona de Madre de Dios, en Perú, se encontraron cinco mil especímenes de insectos, de los cuales el 80% eran nuevos para la ciencia.

De los 12 países con la más alta diversidad biológica del planeta, cinco son amazónicos y en cualquier tipo de registro de biodiversidad animal (mamíferos, insectos, aves, mariposas, peces, etc.) y vegetal, entre los ocho países con mayor número de especies en el planeta, siempre están 4 o 5 amazónicos en varios casos encabezando las listas.”

“A nivel de todo el planeta la mayoría de biodiversidad absoluta está en la Amazonia brasileña y la mayor biodiversidad planetaria en relación al tamaño está en la República del Ecuador. Pero la gran parte está por aprovecharse, porque, por ejemplo, de las dos mil especies de valor medicamentoso usados por los indígenas amazónicos, menos de diez han ingresado al comercio mundial farmacológico. De las cuatro mil especies maderables apenas cincuenta se usan con algún valor comercial, y, de ellas, 17 se emplean en exportaciones; y de la limitada utilización presente de productos de la biodiversidad amazónica, sólo se alcanzan cifras de exportaciones del orden de 1.500 millones de dólares.”

“Brasil tiene jurisdicción sobre el 67,8 por ciento de la cuenca amazónica, territorio que es el 58,5 por ciento de todo el país. Pero no puede pasarse por alto que, aunque Ecuador tiene solo el 1,67 por ciento de la cuenca, eso es la mitad de su territorio y una subregión con vital incidencia en su economía, al proveerle más de la mitad de los ingresos estatales.”

¡Ahora, diez años después de la difusión de esta información, ya no es así, pues por impuestos a la población casi se duplican los ingresos petroleros del Ecuador! ¡Más del 40 por ciento del financiamiento total de su presupuesto proviene de los tributos a todo; sólo el aire todavía no se cobra porque hasta el momento no saben cómo embotellarlo o graduarlo para establecer las participaciones fiscales! ¡Solo por incrementos tributarios en el gobierno de Rafael Correa, de la supuesta “revolución ciudadana”, se ha obtenido por año el equivalente, en dinero, a quince o veinte paquetazos de los antiguos, aquellos que incluían las repudiadas alzas de gasolina y que eran obligados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial!

Pero, para no distraernos, comparemos las áreas amazónicas con los otros países con acceso a su área: “En el Perú está el 13 por ciento de la cuenca amazónica, y que equivale al 74,4 por ciento del total de su territorio, subregión sustancial para su economía. El 11,2 por ciento de la cuenca amazónica está en Bolivia, donde representa el 75 por ciento de su extensión total. El 5,5 de la cuenca amazónica está en Colombia, donde representa el 36 por ciento de su extensión total. Los condueños de la Amazonía, los países de América Latina, debemos manejarla soberanamente, y debemos responder por lo bueno o deficiente de este manejo.”

Este estudio sobre los recursos naturales y las amenazas a nuestras naciones es bien largo; pero les podríamos enviar información ampliada al correo electrónico de quienes entreguen el suyo a los compañeros de la Juventud Socialista Bolivariana, de la Juventud Socialista Revolucionaria Ecuatoriana, para mandarles a través de ellos una referencia más completa sobre la Amazonia.


V. Las nuevas bases militares en la región

No olvidemos que esta riqueza colosal en la Amazonía ha motivado a que existan algunas nuevas bases militares en la región. ¿Donde están ubicadas las bases más recientes? En Colombia; donde acaban de instalar, a finales de octubre del 2009, con la venia del gobierno fascista de Alvaro Uribe Vélez y de su sucesor Juan Manuel Santos, siete bases. Son las de Palanquero, Aplay, Tolemaida y Larandia (que podrían utilizarse frente a Venezuela); las de Cartagena y Malambo, en el mar Caribe (de similares posibilidades de uso), y de Bahía Málaga en la costa del Pacífico, que serviría sobre todo para abastecimiento.

Conviene recordar que la ubicación de este país es estratégico en sumo grado, pues es una puerta de acceso tanto a la Amazonía como a Maracaibo y al Orinoco, donde están las mayores reservas del mundo de petróleo liviano y del gas de la más alta calidad, existiendo cálculos que dan cuenta que en las cantidades actuales de explotación podrían haber reservas cercanas a un siglo. El pretexto para la instalación de estas bases es la supuesta lucha contra el narcotráfico, lo que es una gran mentira si reparamos que la banca norteamericana recibe al año, por ingresos de estos negocios ilícitos, más de 700 mil millones de dólares, en cálculos realizados por sus propias universidades.

El 4 de noviembre del 2009 el internacionalista panameño Julio Yao denunció el acuerdo del presidente Ricardo Martinelli con la nueva Secretaria de Estado del régimen de Barack Obama, Hillary Clinton, para acceder a cuatro bases aeronavales en este país: Una en la Isla Chapera, en el Archipiélago de Las Perlas, cerca de la Isla Contadora. La segunda en Rambala, en la provincia Bocas del Toro. La tercera en Punta Coco, provincia de Veraguas. La cuarta en Bahía Piña, provincia de Darién, a pocos kilómetros de la frontera con Colombia.

Conviene recordar que los aviones Awak salieron de la base de Manta, de Ecuador, cuando se cumplió el tiempo autorizado para su uso, esto es hasta el 2009. Dichas aeronaves, de las más sofisticadas del planeta para labores de prospección y monitoreo gigantesco están ahora en Palanquero y Aplay. La salida de estos aviones a esas bases (según los wikileaks publicados en www.semana.com, revista que no circula en su edición impresa en el Ecuador más de dos años por prohibición oficial) fue decidida en mayo del año 2007 en una reunión entre el entonces presidente de Colombia Álvaro Uribe y John Negroponte, entonces Subsecretario del Departamento de Estado del régimen de George W. Bush.

En el aeropuerto de Manta está ahora una flota de aviones brasileños Super Tucano, que según la intervención sabatina del presidente Rafael Correa del 21 de noviembre del 2009, servirían “para repeler a las FARC”, conforme también puede verificarse en diario Hoy, del domingo 22 de noviembre del 2009, pág. 2. Declaración que se ajusta a las políticas del Plan Colombia, del que forma parte Ecuador. Reparemos que con el régimen de Rafael Correa están doce mil soldados en la frontera Norte, dentro del plan norteamericano llamado Plan Colombia.

Desde agosto del 2009 también están en la frontera Norte, en el límite Ecuador con Colombia, para las operaciones “Yunque y Martillo”, en las que participan las fuerzas armadas de los dos países, los aviones israelitas no tripulados, que dijeron los había comprado el Ecuador “por si acaso se necesiten en el mar si alguien estaba ahogándose”, en una burda mentira. La relación de esta nueva presencia aérea consta en diario Hoy, del jueces 13 de agosto del 2009, pág. 10, en El Diario, de Portoviejo, del mismo día, pág. 11, y El Universo, primera página, de idéntico día.

El Ecuador debe recordar que para trasladar las tropas desde la frontera Sur a la Norte, conforme a la imposición norteamericana, se suscribió el 26 de octubre de 1998 el Acuerdo Mahauad-Fujimori, en el que Ecuador reconoce la validez del infame Protocolo de Rio de Janeiro, tratado impuesto a la fuerza el 29 de enero de 1942 y mediante el cual se cercenó a nuestro país 180.000 kilómetros cuadrados.

El Acuerdo Mahauad- Fujimori fue inducido, en forma engañosa y silenciosa, a ser ratificado en la consulta del 28 de septiembre del 2008, cuando en el Art. 4, inciso primero, de la Constitución de Montecristi, se establece que los límites del país son “los determinados por los tratados vigentes”, cambiando el anterior texto constitucional que consagraba (caso del Art. 2 de la Constitución de 1998) que consagraba que “El territorio ecuatoriano es inalienable e irreductible. Comprende el de la Real Audiencia de Quito con las modificaciones de los tratados válidos…”

¿Desde cuándo un tratado impuesto con la ocupación militar parcial de un país puede resultar jurídicamente válido? Que se sepa, jamás en la historia de la humanidad han hecho que una nación apruebe su propia mutilación territorial. Francia jamás cedió Alsacia y Lorena. Polonia nunca admitió la pérdida de Danzing o Dansk. ¿Alguien cree que el pueblo palestino aceptaría quedarse con solo Gaza y Cisjordania? ¡En vez de ello las mujeres palestinas han decidido tener el mayor número de hijos, muchas de ellas con un promedio de hasta 16 vástagos!

La oligarquía del Ecuador no solo aceptó la validez del infame e inicuo Tratado de Río de Janeiro, llamado en forma cínica como “Tratado de Paz y Amistad”, sino que encima cedió la llamada Oreja del Cenepa a la oligarquía peruana (porque no es su pueblo el que gobierna este país), cuya área es de 14.300 kilómetros cuadrados, esto es un área superior a Pichincha y Santo Domingo de los Tsáchilas, que juntas suman 12.915 kilómetros cuadrados. El equivalente a dos tercios de El Salvador, Israel y la suma de Guayas con Santa Elena.

¡Cuántos de ustedes, aquí presentes, que votaron por el texto constitucional de Montecristi, el domingo 28 de septiembre del 2008, acabaron aprobando, quizá sin saberlo, la implícita ratificación de la validez del Protocolo de Rio de Janeiro que en su articulo dos dice precisamente que “El Gobierno del Perú retirará, dentro del plazo de quince días, a contar de esta fecha, las fuerzas militares a la línea que se halla descrita en el Artículo Octavo de este Protocolo.” Artículo Octavo donde se consagran nuevos límites y el cercenamiento del país. Tan estaba ocupado una parte del Ecuador que el Perú ofrece RETIRAR SUS TROPAS!

Tareas impostergables

Concluyo con una sola reflexión: Cuando a un país le asaltan no es solamente porque tiene riqueza sino porque su nación se deja.

Aquí nosotros no podemos dejarnos arrancar este país. Debemos nacionalizar y recuperar el patrimonio social y nacional que le pertenece no solo a ésta sino a las próximas generaciones. Para ello, para viabilizarlo, debemos hacer propuestas claras y por ello planteamos ir a una nueva Asamblea Nacional Constituyente, como plantea y permite el artículo 444 de la propia Constitución de Montecristi. Recojamos el 12% de firmas y vayamos a nacionalizar, ahora sí, el petróleo, las minas, hasta el agua potable entregada a las grandes corporaciones.

Impulsemos que las fuerzas de seguridad tengan nuevas tareas, de carácter patriótico, de preservar que los recursos naturales no renovables y los recursos fiscales más rentables sean de la nación, sean del pueblo, que se encarguen de proteger la flora, la fauna, el agua, que se respeten en forma motivada sus ascensos para evitar exclusiones antipatrióticas para excluir a muchos de sus mejores elementos.

Compatriotas, incluso cuando ha habido una invasión a un país, a la larga, el pueblo ha recuperado su soberanía y su patrimonio; miremos lo que paso con Vietnam, recordemos que en 1935 lo invadió Japón, luego de la derrota de este país al finalizar la Segunda Guerra Mundial, tomó la posta Francia, la que fue derrotada en 1954, luego invadieron los norteamericanos hasta ser derrotados el 30 de abril de 1975, y luego de cuarenta años de guerra e invasiones vencieron los patriotas vietnamitas, luego que soportaron un promedio de 451 kilogramos de explosivos por cada cabeza de ser humano vivo en su Patria.

El pueblo de Vietnam venció porque los pueblos que tienen conciencia y amor a su patria son invencibles, y el Ecuador, que no es menos que ninguno otro en el mundo, si tiene conciencia y amor por su Patria, será una nación invencible!