LA CAPACIDAD DEFENSIVA DE LOS CUBANOS, UNA HISTORIA POCO CONTADA 



CAPACIDAD Y DECISIÓN DE LOS CUBANOS PARA DEFENDER A SU PAÍS 




DAVID URRA / CONTRAINJERENCIA/
Cuando se habla de la Crisis de Octubre, casi siempre se hace referencia a los cohetes con cabezas nucleares, al peligro que corrió el mundo de una guerra nuclear, a las decisiones correctas o no de las dos potencias mundiales, a la “solución” que se le dio al final, pero poco se dice de la real capacidad y decisión de los cubanos a defender su país al costo que fuera necesario.
Para poder aquilatar en su justo valor el papel del pueblo cubano y su dirigencia en esta Crisis, se hace necesario retrotraernos a la época y valorar lo que sucedía en Cuba en estos momentos.
En los momentos mas álgidos de la Crisis, había transcurrido solo 1 año y pocos meses de la derrota de los mercenarios financiados y organizados por los EE.UU en Bahía de Cochinos, que pretendía servir de colofón al amplio plan de desestabilización orquestado por la CIA, por indicaciones del Gobierno norteamericano, para derrocar a la naciente revolución cubana.
Es importante resaltar que los poderes políticos en EE.UU pretendían reinstalar a los corruptos, asesinos y depredadores que habían sido desplazados por el pueblo cubano del poder. El objetivo estaba determinado por la necesidad de restablecer además, el saqueo que las transnacionales norteamericanas ejercían en el país con total impunidad.
El Gobierno del Presidente Kennedy había heredado la acción de Bahía de Cochinos y tuvo que asumir su descalabro, pero quedó resentido por ello e inmediatamente organizo su propio Plan aprobado a pocos meses de la derrota y con el nombre codificado de Operación Mangosta.
Dicha Operación consistía en todo un plan de desestabilización contra el país, que incluía medidas económicas, financieras, políticas, militares y hasta biológicas.
Era la implantación de un terrorismo de estado al máximo nivel, sin tapujos ni medias tintas. Había que derrotar a la revolución cubana a cualquier precio, solo que el verdadero costo lo debería pagar el pueblo.
Más de 5000 actos de sabotaje de todo tipo, incluyendo objetivos civiles fueron los resultados de dicha operación en el transcurso de alrededor de un año de duración.
No obstante esto, la moral combativa de los cubanos era extraordinariamente alta, imbuidos del patriotismo generado por sentirse libres de su destino y bajo el efecto engrandecedor de haber derrotado en las arenas de Playa Girón a las huestes mercenarias, el pueblo había cerrado filas en derredor de los dirigentes de la revolución y su decisión de defenderse a cualquier precio se reflejaba en la masiva participación e incorporación a las milicias revolucionarias, creadas para darle participación a todos en la defensa del país.
Pero no solo con entusiasmo defenderían los cubanos el suelo que los vio nacer. El país, aunque no era ni mucho menos una potencia militar tenía recursos para su defensa. Y no pocos.
Debemos considerar que el triunfo de las guerrillas comandadas por Fidel Castro fue tan fulminante, que cogió por sorpresa a los EE.UU. Si ellos se hubieran percatado de lo que significaba este proceso, de seguro hubieran invadido antes el país. Pero no lo hicieron y esto les costó caro.
Esto permitió que el movimiento insurgente pudiera capturar casi intactos todos los medios militares que poseía el Ejército anterior y emplearlos para su defensa. Igualmente los jóvenes dirigentes cubanos no se durmieron en los laureles y conociendo que más temprano que tarde los EE.UU se lanzarían contra ellos, se dieron a la tarea de reforzar la defensa adquiriendo nuevos medios en países que se ofertaron para tal propósito. Así las cosas, se compraron armamentos y medios para la defensa en distintos países de Europa.
Pero, como dijimos anteriormente EE.UU no descansaba y bloqueaba por todos los medios la adquisición de estos medios en países afines con sus políticas. Es de esta manera que, los dirigentes cubanos se ven obligados a realizar compras y establecer vínculos con el campo socialista para obtener lo que occidente les negaba.
Hay que destacar que fue esencialmente la URSS la nación que en realidad asumió una posición de franco apoyo a la defensa de la naciente revolución, lo que se reflejó en la rápida respuesta a las solicitudes cubanas, con facilidades de pago y pronto despacho. De esta manera, ya en Playa Girón se estrenaron los primeros armamentos y medios soviéticos que habían sido adquiridos por Cuba.
Posterior a la victoria cubana en abril del 61, se intensificó la llegada de medios militares soviéticos al país, lo que unido al proceso acelerado de preparación de especialistas en las diferentes ramas del arte militar, reforzaban de forma apreciable la capacidad defensiva de los cubanos.
Cuando la Operación Mangosta estaba en su apogeo y la posibilidad de una invasión por parte del Ejercito norteamericano no le cabía en duda a nadie, se toma la decisión por parte de los soviéticos de reforzar la defensa de Cuba con el objetivo de evitar la casi inminente acción militar que bañaría en sangre al pueblo cubano y al norteamericano.
El contingente de refuerzo llamado Agrupación de Tropas Soviéticas (ATS), no solo estaba compuesto por los cohetes nucleares, sino que incluía una importante fuerza convencional compuesta por cuatro regimientos motorizados; dos regimientos de cohetes alados tácticos; un regimiento de helicópteros; una escuadrilla independiente de bombarderos ligeros; dos divisiones coheteriles antiaéreas, dos batallones radiotécnicos; un regimiento de aviación de caza; una escuadra integrada por dos cruceros, cuatro destructores y once submarinos; una brigada de lanchas coheteras; un regimiento coheteril de defensa costera; un regimiento de aviación equipado con minas y torpedos y otras unidades de aseguramiento. En total 53000 hombres.
Pero esta no era la fuerza principal para la defensa de Cuba, ya que los cubanos habían logrado crear sus propias fuerzas, que por demás tenían un sinnúmero de factores a su favor, como por ejemplo:
Alta moral combativa, determinada por la victoria de Bahía de Cochinos y las ansias de independencia y patriotismo de su pueblo, correctamente canalizadas por los dirigentes de la revolución,
Pleno conocimiento y adaptación al terreno o Teatro de Operaciones donde se realizarían las acciones militares,
Experiencia combativa, adquirida durante la Guerra de liberación y las acciones posteriores de Bahía de Cochinos y operaciones contra bandidos en las zonas montañosas.
Creciente apoyo internacional, reflejado en las constantes manifestaciones que los pueblos de Latinoamérica y el mundo estaban desarrollando en defensa de la soberanía de Cuba,
Apoyo irrestricto, fundamentalmente de la dirigencia soviética y del campo socialista.
No menos importante fue en esos momentos la sabia dirección que los jóvenes gobernantes de la isla supieron aplicar a sus condiciones y posibilidades. La idea estratégica de defender al país con todo un pueblo en armas y no solo con las FF.AA, fue y siguió siendo válida para garantizar la supervivencia de la Cuba de hoy.
Los norteamericanos en su planificación de la agresión a Cuba volvieron a cometer los mismos errores que en la invasión de Playa Girón. La inteligencia norteamericana no podía superar su prepotencia y menoscabo del enemigo. En los documentos ahora desclasificados se puede observar, no solo cuanto desconocían los especialistas del Pentágono y la CIA la realidad cubana, sino y la ligereza en las evaluaciones de cómo afrontar la invasión a Cuba, lo cual les hubiera representado un costo enorme. Su punto más débil era la apreciación de que tomar el territorio cubano con sus tropas significaba la victoria, sin comprender que ese era solo el comienzo de un largo camino que culminaría con la derrota.
Los ejemplos de la URSS, Corea, Vietnam, Angola, Afganistán, Iraq y otros muchos demuestran que la lucha contra el invasor no termina solo hasta que es expulsado.
Pero no solo con entusiasmo defenderían los cubanos la invasión norteamericana. Cuba había logrado crear una fuerza que enfrentaría con medios importantes la agresión urdida por Washington.
Para el momento de la crisis los cubanos tenían preparada una agrupación de fuerzas que mataría de envidia a cualquier general norteamericano y compuesta en lo fundamental por:
TROPAS TERRESTRES
54 divisiones de infantería.
Una brigada de tanques T-34/85
Tres brigadas de artillería.
17 batallones independientes.
Seis grupos de artillería reactiva BM-24 y RM-51.
Tres grupos independientes de morteros 120 mm
118 baterías de artillería anti aérea (entre 12,7 mm y 57 mm)
Miles de milicianos con elevada moral combativa y armados de fusiles semiautomáticos M-52, metralletas 23/25, fusiles FAL y otros.

FUERZA AÉREA
11 MIG-19P.
Tres escuadrones cada uno con 10 MiG-15bis.
1 Rbis
Un UTI.

MARINA DE GUERRA
20 unidades navales entre ellas torpederas, patrulleras y buques caza submarinos todas soviéticas.
En total cerca de 270,000 hombres sobre las armas, mas los milicianos hacían un gran total de cerca de 400,000 combatientes.
La respuesta al llamado a la defensa del país fue total y los cubanos estaban preparados tranquilamente para resistir el bloqueo, los golpes aéreos e inclusive la invasión.
Todos los recursos de la nación se pusieron a disposición de la defensa de la Patria amenazada. Dondequiera había gente armada con fusiles, ametralladoras, pistolas y revólveres de los más diversos sistemas y años de fabricación; desde las subametralladoras PPSH soviéticas, fusiles checos, belgas y estadounidenses, automáticos, semiautomáticos y mecánicos, hasta cualquier cosa.
Por toda la costa se abrieron trincheras, ocupadas por soldados y milicianos, se emplazaron cañones, tanques y otros armamentos, mientras que por carreteras y caminos se desplazaban interminables columnas de tropas cubanas que se dirigían hacia todas partes.
En las ciudades tenían lugar mítines masivos y se organizaban nuevas unidades de milicianos con los voluntarios de última hora; en los edificios habían colocado telas y carteles con consignas y llamados: ¡Patria o Muerte!, ¡Venceremos!, ¡Cuba sí, yanquis no!, ¡Todos a las armas! y otros. En caminos y puentes, e incluso en las tuberías del acueducto, en la Carretera Central, había centinelas para no permitir acciones de sabotaje.
Para algunos incrédulos, esto solo era entusiasmo que no era suficiente para derrotar al mitológico ejército norteamericano, que de solo mencionarlo en América Latina, caían Gobiernos y se derrumbaban esperanzas.
Solo que la vida es más rica que las mitologías y Vietnam demostró cuan equivocados estaban los incrédulos.
Tratar de definir cuál sería el resultado final de esta confrontación, entra en el campo de la especulación. Solo hay algo que queda claro, esa fuerza creada por el pueblo cubano para su defensa, aconsejó al fin y al cabo a los estrategas norteamericanos y les señaló el impagable costo que una agresión a la isla caribeña podría tener.
Como reiterara el líder cubano Fidel Castro, la Guerra se gana evitándola.