ESTAMOS POR LA PAZ, LA SOBERANÍA Y LA PATRIA 



Dr. Jaime Galarza Zavala Escritor, poeta. Autor de trascendentales ensayos: El Yugo Feudal, El Festín del Petróleo, Estos mataron a Roldós. Vicepresidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión 



La visión panorámica que acabamos de escuchar en la palabra de Eduardo Zurita Gil, respecto a la situación de Libia, país norteafricano que vive una franca agresión militar capitaneada por los Estados Unidos e instrumentada por ese organismo títere de Norte América que es la OTAN, nos pone ante un cuadro verdaderamente pavoroso del dominio imperial, el país que llegara a ser, en la historia de la humanidad, el más grande imperio de todos los tiempos, que deja muy atrás a los imperios europeos, al romano, a todos los que en un momento ejercieron el dominio absoluto sobre muchos pueblos, y que pisotearon soberanías de naciones, establecieron colonias por distintos lados del orbe, como ocurriera, justamente, con nuestra América.

En fin, las razones fundamentales de la agresión norteamericana han sido mencionadas. Solamente faltaría decir que hay un elemento más que ha sido poco difundido, pero que es importante tenerlo en cuenta: el capitalismo salvaje representado por Estados Unidos y las potencias europeas que es un capitalismo que padece una crisis muy fuerte en este momento y necesita dinero físico con el objeto de solventar la crisis de varios países dependientes del sistema capitalista como es el caso de Grecia, el caso de Portugal, el caso de Irlanda que no son, sino ejemplos de lo que ocurre.

Y resulta que Libia ha hecho, en todos estos años, depósitos gigantescos de dólares en la banca estadounidense y en la banca europea, no es dinero depositado a nombre de la familia Gaddafi como se ha dicho, son depósitos oficiales del Estado de Libia.

Se calcula que alrededor de cien mil millones de dólares originarios de Libia están en poder de la banca mundial, y esa es una de las razones para el asalto criminal contra el pueblo árabe de Libia.

No se trata de excusar errores y horrores cometidos por el gobierno de Gaddafi. No es esta la oportunidad para un debate respecto de este tema, pero aquí hay que señalar que ningún país, ninguna potencia tiene el menor derecho para invadir naciones con cualquier pretexto, porque eso es pisotear la soberanía de las naciones, eso es irrespetar principios consagrados por la Carta de las Naciones Unidas, eso es burlarse del derecho internacional y lo que ocurre en Libia, no es sino la repetición sistemática, pero agravada de lo que hicieron los propios Estados Unidos cuando invadieron Afganistán disque por la persecución del líder de Al Qaeda Bin Laden.

O cuando invadiera en el año 2003 a Irak, con el falso pretexto de que el dictador Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva y que, por tanto, se había convertido en un peligro para la humanidad; ahora todos sabemos que se mintió nde modo escandaloso en el caso de Irak, y se llegó incluso al ajusticiamiento del dirigente Saddam Hussein en un juicio donde no hubo abogados, en donde a puerta cerrada se le condenó a la horca y se le ejecutó en esa condición.

Gaddafi puede haber cometido muchos errores, puede haber ejercido una dictadura más allá de lo que supone, podría ser cierto que algunas de las acusaciones, algunas, tengan fundamento, pero lo que no es cierto es que alguien tenga derecho para invadir un pueblo, y esto es importante señalarlo, porque esa amenaza recorre el mundo. La amenaza norteamericana está presente en nuestra América Latina, está presente en nuestra patria ecuatoriana y es lo que tenemos que tomar en cuenta cuando hablamos de la paz, de la soberanía de las naciones, cuando hablamos de la integridad de los territorios de los distintos países.

¿Por qué decimos esto? Recordemos las proféticas palabras de Simón Bolívar, El Libertador, poco antes de su muerte, en agosto de 1829 cuando escribió una carta a su amigo, el cónsul británico en Bogotá, coronel Patrick Campbell. En esa carta escrita desde la ciudad de Guayaquil decía: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para sembrar de miseria en nuestra América, en nombre de la libertad”, y lo que dijera Bolívar se ha cumplido sistemáticamente. Nuestro Libertador, tuvo razón.

España fue derrotada por el levantamiento de los pueblos de América, pero pronto veríamos a ese imperio reemplazado por el imperio del Norte y veríamos caer el gran garrote, el big stic que impusieron, cruelmente, los gobiernos norteamericanos sobre distintas repúblicas del continente a las que agredieron militarmente, y luego vino la invasión de Cuba, de Nicaragua, la invasión de toda Centro América.

Vimos en los últimos años otras invasiones como las de Granada, como las de la República Dominicana. Vemos este rato la ocupación militar, con el pretexto del terremoto de Haití, con diez mil soldados norteamericanos que no están para dar pan al hambriento sino que están para dar bala a los haitianos rebeldes, cuando se alzan contra los gobiernos pro yanquis que, desgraciadamente, han proliferado, también, en ese hermano país.

Si Bolívar profetizó sobre lo que ocurriría en nuestra América Latina, los seguidores del Libertador, en distintos momentos históricos, reafirmaron la misma situación. Lo dijo José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba, al señalar que declaraba la segunda independencia de América Latina, frente a la dominación norteamericana y a las agresiones del imperio. Lo dijo Eloy Alfaro más de una vez, especialmente, durante las gestiones que hiciera para que se reconstruyese la Gran Colombia.

Iniciativa suya fue la convocatoria de una conferencia en Caracas para tratar este problema y al que se invitó a distinto países latinoamericanos, México incluido, y el Perú que no había formado parte de la Gran Colombia pero que, desgraciadamente, no pudo culminar esa reunión, porque el Perú presentó obstáculos por las diferencias limítrofes con la República del Ecuador. Pero ahí está la constancia histórica del esfuerzo de Eloy Alfaro, una reivindicación de nuestros países, y si la ciudadanía y los estudiantes quieren conocer más sobre lo que se vivió en nuestro continente y en nuestra patria, abran las páginas del libro de uno de los principales alfaristas, José Peralta, quien en agosto de 1927 publicó, en Panamá, un libro extraordinario que se llama “La esclavitud de América Latina”, en donde condena al imperialismo norteamericano con todas sus palabras y, en la actualidad, debemos tomar en cuenta, que hay un proceso de cambios en el continente.

No estamos aquí para hacer la defensa ni de Hugo Chávez ni de Rafael Correa, no estamos aquí para proclamar que hay verdaderas revoluciones en estos países ni cosas parecidas, particularmente tenemos fe en que los pueblos están marchando por un camino de cambios, lo mismo en Venezuela que en el Ecuador, en Bolivia y toda la América Latina, pero si estamos aquí para advertir que se nos viene en América Latina una ofensiva norteamericana sumamente fuerte.

Señalaba Eduardo Zurita sobre el problema del petróleo de Libia, con mayor razón la amenaza es a Venezuela que tiene cinco veces más petróleo que Libia y que está a pocos kilómetros de los Estados Unidos; con mayor razón es la amenaza contra el Ecuador que está también a corta distancia, y que se ha sacudido del dominio norteamericano en más de una ocasión; por ejemplo, cuando Alfaro se negó a entregar Galápagos en arriendo por 99 años a los Estados Unidos en 1911, o cuando la Asamblea Constituyente de 1944 echó fuera del Ecuador, fuera de Galápagos y de Salinas a las bases militares norteamericanas o cuando Rafael Correa echó fuera de Manta, con el apoyo de todo el Ecuador, la base militar implantada allí con el pretexto de combatir el narcotráfico, pero en realidad para intervenir militarmente contra el pueblo colombiano y contra los pueblos de América Latina.

Por eso es que queremos hacer esta advertencia, no es cuestión simple lo que está ocurriendo en Libia, ¿cómo va a ser una cuestión simple ver armar a las grandes potencias contra un país que tiene solo seis millones de habitantes? Toda la población de Libia cabe en unos cuantos barrios de Nueva York, y es la potencia más grande del mundo los Estados Unidos, unida a Francia, Inglaterra o Italia; en cierta manera Alemania, Dinamarca, Noruega y otros países están ahí, justamente lanzando una ofensiva para acabar con el régimen de Gaddafi, dicen en nombre de los derechos humanos, asesinando población civil como si fuera justificable, ¡de ninguna manera!

Es importante, ciudadanos, estudiantes, es importante profesores, es importante militares ecuatorianos que nos alcemos todos en defensa de la soberanía del Ecuador, en defensa de la soberanía de América Latina, que hagamos un esfuerzo porque la Gran Colombia reviva y que se extienda por todos los horizontes del continente, porque esa será la única garantía para que nuestros pueblos no sean humillados por la voz de los invasores norteamericanos y cuando decimos invasores norteamericanos, cuando hablamos de la potencia imperial, cuando denunciamos la agresión de los gringos, tenemos también que tomar en cuenta que aquí dentro del Ecuador están siempre las avanzadillas del imperio, yo les llamo los ecuagringos, porque estos supuestos ecuatorianos, de tal solo tienen la cédula de identidad, pero su corazón, su espíritu, su cabeza, todo está colocado hacia allá a favor del imperio.

Ellos no representan ninguna posibilidad de soberanía de nuestra patria, ellos son los adelantados de la dominación imperial en nuestro país y los ecuagringos deben ser denunciados, deben ser desenmascarados y deben ser combatidos, porque no podemos admitir quinta columnistas que vengan en nombre de supuestos derechos humanos, en nombre de supuestas libertades, a allanar el camino para que invasores del norte pisoteen la soberanía que tanta sangre y tantas lágrimas le ha costado al pueblo ecuatoriano, como les ha costado a los pueblos de América Latina.

Yo hago la invocación: Aquí tenemos un conjunto de brillantes expositores, me honro con ser amigo de ellos, yo se que tenemos diferencias de criterios en más de un punto, eso no interesa, lo que interesa es que todos estamos por la paz, lo que interesa es que todos estamos por la soberanía, lo que interesa es que estemos con la patria muy metida dentro de nuestras fibras y que estemos siempre dispuestos a levantarnos en defensa de la nación ecuatoriana, de nuestro pueblo, el pueblo ecuatoriano que ha dado pruebas, siempre de ser un pueblo rebelde, insumiso, que no acepta el dominio de imperios extranjeros.