ALBA: EN DEFENSA PROPIA 



PAÍSES DEL ALBA ELABORAN DOCTRINA CON IDENTIDAD ESTRATÉGICA COMÚN 



“Somos pueblos incómodos para la potencia imperial porque decidimos construir sociedades distintas a las sociedades capitalistas. No comulgamos con el libre mercado ni con las democracias liberales, porque la competencia salvaje entre unos y otros permite que los fuertes se coman a los débiles. No compartimos sus políticas de seguridad militaristas, y expansionistas porque son políticas de intervención y domesticación. No compartimos su doctrina militar, ni sus formas abusivas de invadir pueblos, y saquear sus recursos naturales. Separados y solos somos débiles, juntos somos fuertes e invencibles decía Simón Bolívar”. Evo Morales
-------------

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) comenzó el proceso de formación de una doctrina propia en materia de defensa. Lo hizo a través del Primer Seminario Internacional de Seguridad y Defensa de los países del bloque, que se desarrolló en Bolivia y que contó con la presencia de jefes militares y funcionarios civiles del área de Defensa de Bolivia, Cuba, Ecuador, Venezuela y Nicaragua.
Durante la inauguración del seminario, el presidente Evo Morales detalló los principales puntos de la propuesta que llevaría a una mayor integración regional en el ámbito militar. Pero, como subrayó Morales, “rechazando el militarismo” como base de las políticas de defensa. “La paz es igual a la dignidad y no hay paz sin justicia, igualdad y soberanía. Mientras el capitalismo promueve la guerra como política para aniquilar nuestros pueblos, controlar recursos naturales, destruir economías y civilizaciones, los países del ALBA tenemos la obligación de construir una región de paz”, explicó en su discurso.
“Nuestras Fuerzas Armadas del ALBA deben defender la soberanía nacional de cualquier intervención imperial, y por lo tanto asumir que una agresión contra uno de nuestros pueblos significa una agresión a todo el bloque”, enfatizó en lo que describió como el primer principio fundamental de la nueva estrategia. “Nuestra doctrina debe estar basada en la lucha política e ideológica contra el capitalismo, imperialismo y el colonialismo”.
Según los funcionarios de los países involucrados, se trata de un hecho histórico. Los ministerios de Defensa y los ejércitos son, en todo país moderno, entes que se involucran cotidianamente en las relaciones internacionales, influyendo en negociaciones, encuentros y desencuentros entre los países. Hasta hoy, la política en este ámbito a nivel Latinoamericano ha sido marcada por la Junta Interamericana de Defensa, organismo creado a partir de las Conferencias Panamericanas de ministros de Defensa de que se iniciaron en el año 1995.
Su estructura y objetivos fueron reforzados durante la Conferencia Especial sobre Seguridad realizada en Ciudad de México en 2003, donde se adoptó la “Declaración sobre Seguridad en las Américas”. Este es el pilar ideológico que rige la actuación de los ejércitos del continente, notablemente influenciada por las doctrinas militares norteamericanas, especialmente la llamada Doctrina Bush -basada en el principio de que los Estados Unidos tenían derecho de enemistarse, e inclusive atacar a aquellos países que apoyaran o dieran cobijo a organizaciones que ellos consideren terroristas-. En la declaración de 2003, se habla de intervención ’multidimensional’ de las fuerzas armadas para combatir las principales amenazas para el continente, identificadas en desastres naturales, las pandemias, el narcotráfico, el crimen transnacional organizado y el crimen cibernético.
En 2006, la Junta Interamericana de Defensa pasó oficialmente en la órbita de la Organización de Estados Americanos (OEA), generando nuevos espacios de dirección de la doctrina militar continental como el Consejo de Delegados y la Secretaría y el Colegio Interamericano de Defensa (CID). Según denuncian los países del ALBA, estos organismos han sido hegemonizados por funcionarios norteamericanos y sus doctrinas. Así como el esfuerzo diplomático se ha empeñado en restar peso e importancia a la OEA por la influencia de los países del norte en sus decisiones -la creación de la CELAC, el rol de UNASUR y MERCOSUR, dan una idea cabal de este intento de aislar a estos países de las decisiones diplomáticas latinoamericanas-, lo mismo ocurre en el ámbito de la defensa. Los países del ALBA anunciaron en junio su salida de la JID, ya que, como denunció el canciller ecuatoriano en esa ocasión, la entidad trataría de “transformar nuestras fuerzas armadas y policía en apéndices de los poderes norteamericanos”.
La estrategia elegida por los países del ALBA, fue impulsar una nueva Escuela Suramericana de Defensa en el marco de la UNASUR, cuyo proyecto ya ha sido aprobado en noviembre pasado y forma parte del Plan de Acción 2013 del organismo internacional. Sin embargo, ya desde 2009 el bloque impulsó la creación de la Escuela de Defensa del ALBA, oficializada en la ciudad boliviana de Santa Cruz en mayo de 2011, “con orientación anticolonialista, antiimperialista y anticapitalista”.
“Debemos construir desde esta escuela una doctrina con identidad estratégica común, basada en la unidad, solidaridad y complementariedad”, profundizó Morales en este sentido durante la inauguración del seminario. “Somos pueblos incómodos para la potencia imperial porque decidimos construir sociedades distintas a las sociedades capitalistas. No comulgamos con el libre mercado ni con las democracias liberales, porque la competencia salvaje entre unos y otros permite que los fuertes se coman a los débiles. No compartimos sus políticas de seguridad militaristas, y expansionistas porque son políticas de intervención y domesticación. No compartimos su doctrina militar, ni sus formas abusivas de invadir pueblos, y saquear sus recursos naturales. Separados y solos somos débiles, juntos somos fuertes e invencibles decía simón Bolívar”.
A través de un documento dividido en diez puntos, Morales propuso una nueva doctrina “inspirada en el papel protagónico de los líderes anticoloniales y antiimperiales, que dieron su vida en cuatro grandes dimensiones o momentos históricos: la resistencia colonial de nuestros pueblos indígenas; el proyecto de unidad bolivariana entre nuestros pueblos; los procesos políticos de militares nacionalistas-socialistas; y el papel que cumplen hoy los movimientos sociales como movimientos de liberación e independencia”.
ALBA: antiimperialista y ya tiene nueve países miembros

La Alianza Bolivariana de Nuestra América (ALBA) realizó con éxito su XII Cumbre de Presidentes. En Guayaquil, sumó a su noveno miembro, la caribeña Santa Lucía. Fue la primera cita sin el gran ausente-presente Hugo Chávez.
EMILIO MARIN
La Alianza Bolivariana de Nuestra América (ALBA) nació poco antes de su gran contrincante, el ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) pero tuvo mucho mejor suerte. El proyecto del neoliberalismo capotó en Mar del Plata, en 2005, pese a los esfuerzos de George W. Bush por mantenerlo en vuelo con ayuda de Vicente Fox y Álvaro Uribe.
Los autores de que las multitudes latinoamericanas pudieran festejar haber mandado ese libreto ALCA-rajo fueron Néstor Kirchner y Hugo Chávez. Este lo hizo con coherencia, pues en diciembre de 2004 había fundado un espacio antiimperialista con Fidel Castro. Lo habían bautizado Alternativa Bolivariana de Nuestra América. La Alternativa mudó a Alianza, pero fue lo mismo: una sociedad entre Cuba y Venezuela, abierta a la integración de todos los pueblos que José Martí llamó Nuestra América.
Fidel Castro está retirado de la presidencia desde 2006 y Chávez murió de cáncer cuando se aprestaba a asumir un nuevo mandato. Este, que hubiera cumplido 59 años el pasado 28 de julio y su mentor, del que se consideraba hijo, que cumplirá 87 el próximo 13 de agosto, tienen un balance positivo de esa asociación.
Nueve miembros.
El 30 de julio cerró exitosamente en Guayaquil, Ecuador, la XII Cumbre de presidentes del ALBA, con Rafael Correa como anfitrión. Estuvieron los presidentes y/o representantes de los ocho socios y una flamante integrante, la caribeña Santa Lucía: Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y Santa Lucía. Como invitados especiales hubo dirigentes de Uruguay, Argentina, Brasil, Surinam, Guyana y Haití.
Esos nueve integrantes deberían ser diez, pero el golpe de Estado de 2009 en Tegucigalpa logró seccionarle la membrecía a Honduras. De todas maneras, por el curso que está tomando la región, no van a faltar nuevos países que pidan su admisión. Incluso podría ser Honduras, si en las próximas elecciones ganara Xiomara Castro, la esposa del derrocado Manuel Zelaya.

Mucha unidad.
El documento de Guayaquil rechazó las pretensiones de Estados Unidos y otras potencias por neocolonizar la región y convertirla en un instrumento para la satisfacción de las necesidades de sus negocios. La ALBA valoró la nueva época que "se ha traducido en un empoderamiento de las mayorías a partir de un aumento de la militancia en movimientos sociales y de la llegada al poder de gobiernos revolucionarios en Latinoamérica y el Caribe".
Según el reporte de la agencia cubana Prensa Latina, el cónclave reiteró el objetivo de "trabajar en conjunto para que, la educación, la salud, la atención a personas con discapacidad, entre otros, sean garantizados gratuitamente, como servicios públicos de calidad".
Esa exquisita sensibilidad social y política reconoce el ADN de los cofundadores como Fidel Castro y Hugo Chávez, así como un punto de vista que unifica a los demás líderes tercermundistas.
En Cuba.
Varios de ellos se habían encontrado pocos días antes en Santiago de Cuba, donde participaron del acto por los 60 años del Asalto al Cuartel Moncada junto a Raúl Castro, casos de Nicolás Maduro, Evo Morales, el premier de Antigua y Barbuda, el canciller de Ecuador Ricardo Patiño y alguien que no pertenece al espacio pero sí al Mercado Común del Sur, José Mujica.

Correa estaba en Caracas por la relación bilateral con Venezuela y debió regresar a Ecuador para afinar detalles de la cumbre donde era dueño de casa; por eso mandó a Patiño al acto del Moncada. A su vez Raúl Castro esta vez se quedó en Cuba, desde donde también es presidente protémpore de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe), por lo que envió a Guayaquil al vicepresidente José R. Machado Ventura.
Lo importante es que los nueve socios tuvieron asistencia perfecta, algo que lamentablemente no ocurrió en la Unasur reunida en Cochabamba el 4 de julio, cuando se debía repudiar la maniobra imperial contra Evo Morales. Esa vez faltaron Santos, Piñera y Ollanta, tres líderes de la Alianza del Pacífico, que junto a su cuarto aliado, Enrique Peña Nieto, de México, son dependientes de EEUU.
A propósito, la de Guayaquil se tituló "Declaración del ALBA desde el Pacífico". ¿Habrá sido un desafío a aquella derecha regional y una forma decirle que está dispuesta a dar batalla sobre ese litoral?
Nueva época.
Hace años el presidente Correa patentó su definición que la región no vive una época de cambios sino un cambio de época. Siendo anfitrión, volvió a la denuncia encendida y bien fundamentada contra del imperialismo. Economista de cuna, analizó el dominio del capital y el parasitismo de un sistema en crisis en Europa y la superpotencia. Por eso que el documento final planteó que la del ALBA implica "una visión integral y alternativa de desarrollo, que no se limite a buscar sólo acuerdos comerciales sino que se debe garantizar un desarrollo productivo en áreas como la energía, el comercio intrarregional, la producción de alimentos, las industrias intermedias, inversiones y financiamiento".
En paralelo a la cumbre de mandatarios deliberó una cumbre de movimientos del ALBA, que realizaron una movilización de 10.000 personas. Unos 200 dirigentes sociales, al cabo de la marcha, fueron recibidos por los presidentes y les entregaron un manifiesto con los puntos de vista de los movimientos. Lejos de ver contraposición en el planteo, Correa, Maduro, Evo y los demás enfatizaron que en ese espacio hay una fina sintonía entre los gobiernos y los pueblos. El común denominador es el antiimperialismo.
Sentido popular.
La nueva época aludida por Correa se advierte en el contenido político de las reuniones como la Guayaquil y las anteriores de Unasur en Cochabamba y del Mercosur en Montevideo, muy recientes.

Y hubo más foros de similar sentido popular. La Cumbre Antiimperialista y Anticolonialista delibera en Cochabamba, convocada por el Pacto por la Unidad de cinco organizaciones sociales bolivianas. Ayer cerraba su primera jornada el presidente Morales y luego intervendrían el vice Alvaro García Linera y el canciller David Choquehuanca. Había delegaciones de varios países.
Y aunque el Foro de San Pablo ya no tiene el filo de cambio de años atrás, desgastado por la variante muy socialdemócrata del PT brasileño, está realizando desde ayer y hasta el domingo 4 de agosto su reunión en aquella ciudad brasileña. Participan un centenar de partidos y agrupaciones, y también habrá una Cumbre Social paralela. Se prevé que en el cierra asistan Maduro, Evo y los locales Dilma Rousseff y Lula da Silva.
Cristina debería tomar nota.
Las intervenciones de Correa y del documento final tuvo un gran valor para el pueblo y el gobierno argentino, que harían bien en tomar nota. El anfitrión denunció el martes 30 la complicidad entre empresas transnacionales y cortes internacionales de arbitraje. "Uno de los peligros que enfrentan los procesos de cambio -dijo- es el imperio del capital, que tiene más derecho que los seres humanos y puede llevar directamente a cualquier Estado a un centro de arbitraje internacional, por demás corruptos y deshonestos".
Estaba refiriéndose al Ciadi, el tribunal arbitral del Banco Mundial, y a los Tratados de Protección Recíproca de Inversiones (TPI). En esos ámbitos hay maniobras de Occidental Petroleum y Chevron contra Ecuador, amparados ilegalmente en el TPI. El presidente explicó que dichos tratados no contemplan las demandas de la comunidad amazónica contra Chevron por daños ambientales y a la salud ocasionados por Texaco. Chevron-Texaco fueron condenadas a pagar 18.000 millones de dólares de indemnización a los pueblos amazónicos, y ahora pretenden que esa suma la afronte el gobierno ecuatoriano.
Chevron invirtió 400 millones de dólares en 900 abogados para intentar revertir dicha sentencia. "La tercera empresa más grande de Estados Unidos quiere sentar un precedente de que los grandes negocios no pueden ser juzgados", advirtió el presidente ecuatoriano.
Declaración.
La declaración de Guayaquil aseguró que "asistimos a la aparición de nuevas formas de explotación, por la vía de la imposición de herramientas como los tratados bilaterales de protección de inversiones". ALBA dijo que "respalda a Ecuador, perjudicado por transnacionales como Oxy y Chevron, cuyos daños se extienden a otros países, y en diferentes magnitudes".

Como el gobierno de Cristina Fernández firmó el 16 de julio un acuerdo con Chevron, lubricado por el decreto 923, favorable a las petroleras extranjeras que hicieran inversiones superiores a los mil millones de dólares, sería bueno que tomara nota de las denuncias de su colega ecuatoriano y la ALBA.
En cuanto a los cargos levantados en Guayaquil contra el Ciadi no deberían ser novedad para Argentina pues se trata del país más demandado por las multinacionales, en unas 40 oportunidades y con al menos dos sentencias en su contra (Azurix-Enron y Blue Rigde-Bank Of America). De ese tribunal arbitral tan favorable a las multinacionales se retiró Venezuela en enero de 2012 y antes lo habían hecho Ecuador y Bolivia. ¿Qué espera Cristina Fernández para abandonar ese tribunal tan injusto y denunciar los TPI?
Declaración de Movimientos Sociales del ALBA
Por: Movimientos Sociales ALBA
Crédito: LaraTvec, Televisora Comunal
Guayaquíl, Ecuador
Nosotros, Movimientos Sociales de América Latina y El Caribe, reunidos en Guayaquil, Ecuador, el 29 y 30 de julio de 2013, para celebrar la Cumbre de Movimientos Sociales de la ALBA, con el desafío de profundizar nuestras propuestas de participación protagónica, en la construcción de esta gran alianza de los pueblos y de fortalecer el Poder Popular en nuestros países y en la región, rendimos homenaje al legado de Hugo Chávez, y expresamos:
La ALBA es el resultado de la lucha de los pueblos que, en resistencia al capitalismo neoliberal y a sus fórmulas de tratados de libre comercio, generó una visión alternativa y transformadora de integración, basada en principios de cooperación, complementariedad, solidaridad y justicia, es decir aquellos que subyacen a las formas de convivencia y de subsistencia propias y que son hoy la pauta de lo nuevo, del futuro que se abre camino en Nuestra América.
Una integración de los pueblos y para los pueblos implicaun salto democrático inédito,que pasa por redefinir las instancias de toma de decisiones, ampliándolas con un sentido de simetría y complementariedad entre las representaciones de gobiernos y las de los movimientos sociales. Invitamos, por ello, a avanzar en una incorporación orgánica y plena del Poder Popular en el proceso de toma de decisiones de la ALBA.
Reafirmamos la vocación de soberanía de nuestros pueblos, nos reconocemos en el horizonte de transformación integral quela ALBA levanta, en sus principios y en sus estrategias en procura del ‘bien común’. Nos sentimos parte de sus esfuerzos para generar nuevas relaciones políticas y geopolíticas, formuladas con pensamiento propio, desde la región Latinoamericana y del Caribe, que es su espacio de geo economía endógena.
Defendemos decididamente la visión de la ALBA que buscan un nuevo orden mundial multipolar y pluricéntrico, basado en relaciones políticas y económicas internacionales horizontales, respetuosas de los equilibrios entre humanos y naturaleza.
Alentamos a nuestros gobiernos a profundizar la construcción de una América Latina y un Caribe liberados de todo rezago de patriarcado, de racismo, de colonialismo, de neocolonialismo, del dominio del capital, del control de los emporios financieros y mediáticos ydel poder de las transnacionales.
Llamamos a la ALBA a emprender un proceso intensivo e integral para despatriarcalizar los Estados y los alentamos a avanzar sus políticas públicas y de reconocimiento de la diversidad sexual y de género, y así lograr los derechos de todas las personas a decidir libremente sobre su cuerpo y su sexualidad.
Consideramos fundamental sumar compromisos, acciones y creatividad para profundizar un cambio estructuralintegral en los países ALBA, donde nuestras luchas por la justicia, en dialogo con el derecho a la existencia y proyección histórica de todos los pueblos ancestrales y afrodescendientes, fructifiquen en las visiones del Socialismo en el Siglo XXI, de Buen Vivir / Vivir Bien, y otros procesos de transformación. Los avances y concreciones de estos procesos, son sin duda el mejor aporte de los pueblos y Movimientos que han hecho suya la propuesta de la ALBA en sus luchas de resistencias al capitalismo.
En el camino para construir sistemas económicos sociales y solidarios en nuestros territorios, las experiencias que viene desarrollando con éxito la ALBA, con enfoque de cooperación y complementariedad, son de la mayor importancia. Abogamos por el fortalecimiento y multiplicación de iniciativas como las Grannacionales y Petrocaribe, que plasman formas de articulación e intercambios económicos justos y complementarios, que abren otras posibilidades de eficiencia y sostenibilidad económica.
El rol de la ALBA frente al imperativo de la Soberanía Alimentaria en nuestros territorios es estratégico, más aún en un contexto de crisis alimentaria mundial,producida principalmente por las prácticas especulativas del agronegocio, de los asedios para universalizar biotecnologías, que amenazancon destruir nuestro acervo de capacidades propias de producción y autosustento. Urgimos a nuestros gobiernos a extender y profundizar todos los mecanismos contemplados en la ALBA, para asegurar que los procesos de producción, intercambio y consumo de alimentos se orienten de manera prioritaria a una verdadera revolución agraria, a la atención de las necesidades de nuestros pueblos, fortaleciendo las capacidades propias, recuperando saberes e impulsando esquemas de agroecología y comercio justo.
Respaldamos las iniciativas de nuestros países,para ampliar y consolidar una institucionalidad regionalcentrada en los intereses de nuestros pueblos, capaz de atender las múltiples dimensiones de una unidad regional de raíz Bolivariana, distinta y opuesta a los intereses extra regionales y a las lógicas neoliberales, que se encarnan en tratados de libre comercio y en tratados de inversión, diseñados para asegurar sin límites los derechos del capital a costa de los derechos de los pueblos.

Incitamos a los países de la ALBA a auditar los Tratados Bilaterales de Inversión –TBI-, a transparentar sus dinámicas y descartar estos y todos los instrumentos comerciales que colocan la reproducción del capital por encima de la reproducción de la vida.

Urgimos a acelerar el diseño e implementación de una arquitectura financiera propia, con fundamentos socialistas y de Buen Vivir/ Vivir Bien, con instrumentos financieros innovadores, distintos de los especulativos, y a acelerar la validación y el reconocimiento de las múltiples formas de intercambio, inherentes a la diversidad económica y productiva existente en la región.

Rechazamos cualquier intento de retorno al neoliberalismo, al gobierno directo del sector privado empresarial y sus ‘cámaras’,los intentos de remozar la hegemonía imperialista en el hemisferio que se expresa, entre otros, en el impulso de la llamada Alianza del Pacífico. Repudiamos la permeabilidad de aquellos gobiernos dispuestos a renunciar al afianzamiento de un tejido interrelacionado de mecanismos de integración regional, en beneficio de intereses elitistas y privados, lejanos del bien común.

Respaldamos las posturas de dignidad expresadas por nuestros gobiernos, en defensa de los derechos de los pueblos a la autodeterminación y de las personas a la privacidad. Congratulamos sus esfuerzos por develar los mecanismos de control imperialista, tales como el espionaje, ola usurpación y almacenamiento de datos, sobre países y personas. Los alentamos a continuar con sus posturas soberanas y decisivas, para defender los derechos de los afectados por el espionaje y de quienes lo transparenten.

Alertamos sobre el peligro que representa cualquier enclave, convenio o contrato para espiar, para hacerse cómplice de las ocupaciones territoriales y la militarización que, con pretensiones de control universal, imponen los Estados Unidos y la OTAN en todas las latitudes.

Respaldamos las iniciativas de soberanía tecnológica y del conocimiento impulsadas en nuestros países, los urgimos a ahondar sus esfuerzos por desarrollar mecanismos telecomunicacionales propios y de software libre.

Alentamos a todos los países ALBA a profundizar sus procesos de democratización de la comunicación y los incitamos a legislar en esta materia, para afirmar el derecho de los pueblos a comunicarse libremente y a afianzar modelos de redistribución socialistade los espectros radioeléctricos.

Congratulamos su visión estratégica al consolidar, de manera simultánea, los distintos mecanismos y procesos de integración regional, y desde el Sur. Aunamos nuestros esfuerzos de unidad hacia una Patria Grande y Socialista