EL LINCHAMIENTO MEDIÁTICO YA ES DE TODOS…LOS DIARIOS 



LA SIP DICE QUE NO HAY LEY QUE VALGA 



Alberto Maldonado S.
Periodista – Ecuador

Desde que era joven (hace fuuu) sabía que ninguna ley es completa; para ser Ley necesita solucionar los problema de muchos y sacrificar a unos pocos. O al revés. Por ello, no soy de los que me alarmo por lo que le está pasando a la nueva Ley de Comunicación (no de medios) que acaba de dictar la nueva Asamblea Nacional del Ecuador. Y por eso no me admiro de lo que dicen los que se sienten perjudicados y los que no. Los que se sienten perjudicados por la nueva Ley (que, al momento de escribir este comentario, no se ha dictado aún, espero que si) dicen que es mejor que la que había desde hace años y que le permitió al actual gobierno enjuiciar al célebre El Universo de Guayaquil y a su editor estrella (o estrellado) el señor Emilio Palacio, que desde entonces está en Miami EE.UU.
Para ir por el principio, digo y sostengo con la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) que en comunicación “la mejor ley es la que no existe”. Algo así como que soy de los machos, que si no le acuso al que sea de “irrespeto a la libertad de expresión” Todavía leo todo (yo soy de los lectores irredentos, aun leo todo, aún cuando sea pendejadas) Por eso sé que en Chapultepec (México) hay la tal declaración de Chapultepec, que le acomodan, a los del SIP; y que en esa declaración la SIP dice que en materia de comunicación (por supuesto) no hay ley que valga; la mejor ley de comunicación es la que no existe.
Por eso supongo que ponen el grito en el cielo (en donde más han de poner, ya que ellos son muy religiosos) por lo que puede pasar, en el futuro. Ya que en la era de Correa no hay un periodista preso, uno perseguido (los que si, se han ido a Miami) es porque ahí los señores Pérez, o El Universo, les dan trabajo. No hay un medio cerrado; y no hay una radio cerrada. Hay muchas que han hecho méritos, pero don Rafael Correa se ha aguantado las ganas de cerrarles el pico, a los que dicen cualquier cosa, aprovechando que tienen las libertad de insultar al que es y al que no es. Más que eso, “no hay libertad de expresión” dicen algunos y se quedan en el país. Deberían irse a cualquier parte ya que aquí en Ecuador, no hay tal libertad de decirle al que sea, samba canuta. Nunca la ha habido.
Desde la escuela (no digamos el colegio) supe que para unos una ley es buena, buenísima, mientras que para otros, es mala. Todo depende con el cristal con el que se mire. Por eso no me extraña que 53 diarios de Colombia (el vecino narco del norte) han puesto el grito en el cielo por lo de la Ley de comunicación en el Ecuador Y yo les digo a los colombianos, ¿entonces por qué hay tanto colombiano en nuestra casa? (el Ecuador) ¿No será porque en Colombia si que matan y se quedan tan triunfantes, como que no han quebrado un plato, sino que le pregunten al señor Álvaro Uribe y los “falsos positivos”?. Y no vaya a ser que los colombianos no tienen problemas. Aficionados como son, han descubierto que unas fotos pueden pasar no más. Ya el Tiempo de Bogotá (que es de una cadena de España) le salió la bigotera al revés; dijo muy suelto de huesos que era el ex Ministro Gustavo Larrea entrevistándose con el fallecido Reyes, de las FARC; y resultó que era una camarada de otro país. Ahora al pobre Ing. Restrepo (que es colombiano) le publican una foto de cuando era joven y en época de Febres Cordero reclamaba en la Plaza Grande de Quito, a su hijos que desparecieron, hasta hoy.
En fin, si hubieran leído la antigua Ley (lo dudo) se hubiesen acogido a ella, a pesar de que fue lanzada por una Dictadura (¿militar?) No hicieron el escándalo que hacen ahora porque Mauro Andino (Asambleísta de Alianza País) introdujo (según ellos) algunas normas que no constaban en las discusiones. Más que eso. Se quejan porque no hubo debate; como se dio en el antiguo Congreso. Y para el pobre señor de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU no hubo discusión; y “debía” el Presidente regresar a la Asamblea Nacional, el texto para “ser debatido”. ¿Quieren más? Según la Constitución, que fue aprobada en Montecristi (Manabí) en el 2008, tenían un año para dictar esta y otras layes. Después vino la consulta popular; y les dieron otro año para lo mismo. Y no la dictaron. Será que como tenemos la SIP en nuestras narices, ¿no hubo suficiente discusión? ¡Hasta cuándo, padre Almeida! diríamos con los curas (digo, los sacerdotes católicos)
En la nueva Ley de Comunicación (no de medios) hay la figura del “linchamiento mediático”, que tanto revuelo ha causado. Y es cierto. ¿Quién les ha dado permiso para decir lo que quieren de unos cuantos; y que no respondan ante las acusaciones porque tienen plata para comprarse una imprenta o una estación de radio o de televisión? Que en esa estamos. Lo que quieran; y no una nueva ley, nos vayan a obligar a leerla. Eso del linchamiento mediático viene como anillo al dedo. No solamente a las personas (sino que le pregunten a la asambleísta María Augusta Calle) sino a todo el mundo. ¿Cómo se puede catalogar el hecho de que periódicos de Colombia, del Perú, de Chile y Argentina, de Venezuela, de Centro América, y hasta la mismísima EE.UU. han dicho que no es buena la Ley que acaba de dictarse en este Ecuador?. Y en cuanto a los gringos, que se cuiden, porque no más de 10 grandes asociaciones son las que controlan el periodismo; en ese país de 360 millones de habitantes, de los cuales cerca de 60 millones son de indocumentados. Sino que lean la revista de los académicos y sus alumnos que se edita (o se editaba) en Sonoma, una Universidad de Los Ángeles (California).
En fin, ya son “democráticos” algunos medios de esta América Latina. Porque, si mal no recuerdo, los diarios de Chile y los de Argentina, apoyaron las dictaduras más crueles; que dejaron algunos miles de muertos y heridos. No digamos las de Centro América y las de Honduras y de México, que andan contando los periodistas que mueren todos los días; y no saben nada más. Yo me alegro mucho que El Mercurio de Santiago y La Nación y Clarín de Buenos Aires, sean ahora democráticos y estén luchando por una Ley que no les pertenece. Lo mismo puedo decir de Venezuela y de Centro América. Yo me alegro que se hayan “democratizado” Ojalá les dure. Y no sea sino hervor de un momento. Que para eso están. Especialmente si les injurio a los diarios que un día motivaron y respaldaron a feroces dictaduras y que ahora claman por una Ley que no es de ellos.
La propia Ley de Comunicación ha sido materia, estos días, de un “linchamiento mediático” No es en este Ecuador que vamos a mirar las cosas. Es en Colombia, en Perú, en Chile donde una prensa que se autocalifica de “libre” hace lo que le viene en gana. Y ya no puede; no vaya a ser que mal interprete mis palabras; y la de muchos. Por si, les recuerdo que han perdido elecciones en Venezuela, en este Ecuador, en Bolivia, etc. Si fuesen inteligentes (lo dudo) y leyeran no solamente la Ley de Comunicación sino otras leyes, se ahorrarían el “linchamiento mediático” que les viene encima.
Me explico. Eso del “linchamiento” es una figura penal que se han inventado los asambleístas, para protestar porque los medios impresos (escritos, llaman en otros lares) se han dedicado, hace tiempo, a una cacería de brujas. Siempre lo han hecho. Pero de unos 30 años a esta parte, han perdido toda noción de moral y ética. Desaparecieron los viejos partidos políticos (el conservador, el liberal y otros) y han quedado los medios impresos. No sabía el porqué en los años 50-60-70 del siglo pasado, los que tenían plata se dedicaron a la tarea de comprar medios de comunicación. Como ya no les era buen negocio los medios impresos, pues se pasaron a la televisión, que es más directa y da más. Pruebas al canto: el 80% está dedicado a la televisión; y solo un triste 20% para los radiales y los medios impresos. Por eso es que están cerrando sus ediciones. No vamos a hablar de América Latina, sino de los desarrollados, con Estados Unidos a la cabeza.
Y digo, sin temor a equivocarme: que en el mundo entero hay no un cambio de época sino una época nueva. La señora Dilma en Brasil, anda buscándole 7 pies al gato que le dejó Lula. Los pueblos que antes creían eran los patios traseros, están que saltan; basta una chispa para que salten. Es que quieren vivir mejor que lo que han vivido. Y no se dan cuenta que para allá vamos. Y tienen de palancas, los viejos diarios y revistas que para eso han quedado. Para ellos la invasión de Siria es un hecho; solo que unos “cuántos vándalos” (entre los que me cuente yo) se oponen. Quieren más.
He dicho.