TERRORISMO MEDIÁTICO 



EL TERRORISMO MEDIÁTICO ALTERA CONDUCTAS Y GENERA PARANOIAS 



Comencemos por el concepto de “terrorismo mediático”, para lo cual acudimos a una cita que define al término en toda su dimensión, realizada por la periodista Eva Golinger: “Es una actuación (comunicacional) diseñada y cometida con la intención de alterar conductas y generar “paranoia”, (perturbación mental fijada en una idea), agresión y violencia en una sociedad, tergiversar hechos positivos para crear un ambiente hostil y negativo hacia un Gobierno y construir realidades perversas y aberrantes para demonizar a una persona, una entidad política o Gobierno”.
La premisa expuesta la he tomado del diario El País de España, con ocasión de la celebración de una sesión de la SIP, Sociedad Interamericana de Prensa, que no se sabe por qué se celebra en España cuando es interamericana. Seguramente para que sus conclusiones condenatorias a los países latinoamericanos tengan resonancia mundial, sobre todo en Europa.
En lo que respecta a nuestro país, El Comercio detalla un informe llevado por el Presidente (sic) del diario La Hora, Clemente Vivanco, según el cual en el Ecuador se han cometido los peores desafueros contra la labor periodística, incluyendo un juicio contra la Hora por parte del Gobierno de Correa. En una segunda entrega se aclara que el presidente es Francisco y no Clemente. Mientras esto se informa a través del Comercio y otros periódicos del país, el Diario La Hora, con audacia indigna, informa a la sociedad ecuatoriana, como conclusión de la SIP fruto de una investigación suya, la que condena al Presidente Correa como “hostil a la prensa”. La Hora echa el muerto a la SIP Así de correcta, limpia, neutral, paradigmática y honesta es nuestra prensa.
Empero no se imaginaron nunca que el baldazo de agua helada lo recibiría la SIP del propio Rey de España, en cierto modo anfitrión de la reunión, cuando reclamó a la SIP imparcialidad y veracidad, distintivos intrínsecos, pero que habían sido omitidos desde siempre de su práctica en la diaria información. Cedieron al interés crematístico de sus socios bajo la máscara del decantado señuelo de la “libre expresión” para atender a la comunidad, entonces sí, con corrección y pulcritud, como si se tratase de un toma y daca del mercado. No obstante, jamás fue así. Siempre fue otra empresa.
Pero vale la pena referirnos a la SIP y su conformación. Ella no es más que una sociedad constituida por los dueños de periódicos de América, fundada en el año 1943, motivada por los problemas creados por las diferencias ideológicas de sus participantes. La segunda reunión celebrada en Quito en 1946, de los tres representantes de los EEUU, dos eran altos oficiales de los servicios de inteligencia, Jules Dubois y Joshua Powers. El tercero Jhon Wallace, alto funcionario del Departamento De Estado”.Ya se perfilaba la lucha por el liderato mundial de los EEUU y se propuso allí la siguiente reunión en 1950, cuando la guerra fría se había iniciado. Se cambiaron los estatutos, mientras “o no invitaron a los progresistas o no les dieron visas, bajo el pretexto de que eran comunistas”, recuerda el periodista cubano Ernesto Vera. Siguiendo con el relato de algunas de sus historias, debemos recordar que su Presidente en el período 2000-2001 fue Danilo Arbila, director de prensa de la dictadura de Juan María Bordaberri en Uruguay. Arbila ordenó el cierre de 173 medios de comunicación. Al conocerse este hecho el diario la República y la revista Postdata, en la carta de renuncia a la SIP, declararon que “su designación al frente del organismo que pretendía velar por la libertad de prensa, equivalía a poner a la zorra a cuidar las gallinas”. En chile el diario El Mercurio propiedad del exvicepresidente de la SIP, Agustín Edwards, dejó de circular con el objeto de armar un escándalo desinformativo contra el entonces presidente Salvador Allende.
Respecto del Ecuador, Clemente Vivanco dice que “la actitud agresiva del gobierno de Rafael Correa contra la prensa se ha redoblado. Al parecer como parte de su campaña de dividir y polarizar a los ciudadanos, para de ese modo captar los votos necesarios para el referéndum del 28 de septiembre, en el que los ciudadanos debían aprobar una nueva constitución”. El régimen continuó con su estrategia de convertir a los medios en su “opositor principal”.
Y claro que la prensa se ha erigido en la opositora principal porque siempre se ha considerado “el intocable cuarto poder del Estado”. Siendo así, debería permanecer como un medio de información ejemplar, sin darse el lujo de tomar partido a priori por tesis que los dueños de los periódicos consideran izquierdistas, cuyas consecuencias más tangibles e inmediatas serían la pérdida de su rol privilegiado en la conservación del Establecimiento del cual han formado parte esencial, ocultando o falseando, hechos inconvenientes al ejercicio oscuro de su real poder, porque una cosa es gobernar, que lo puede hacer cualquier impresionante coronel de a caballo, y otra muy distinta el ejercicio del verdadero Poder. Esto ha hecho la prensa con todos los gobiernos, que se han colado para ser parte acomplejada de la plutocracia más rancia de la capital, pero más que nada del puerto fluvial de Guayaquil. No tiene la marca de un gobierno aristocrático, sino apenas la vulgaridad elevada al plano falso del dinero, tratando de llegar a su ficticio estrato social.
En cambio el presidente actual, Rafael Correa, se manifiesta independiente y actúa frontalmente para acabar con el privilegio de todos los componentes de ese poder de siempre. Este no tardó en advertirlo y levantarse al unísono para atacar, embestir, desprestigiar, descalificar y hostigar con premeditación y audacia, utilizando los peores epítetos en su contra, aunque con la vana esperanza de que se hunda en el silencio y se vuelva un gobernante ciego, sordo y mudo, inclinado humildemente a su voluntad. Hasta ahora no logra vencerlo en su asedio y los falsos “vigías de la libre expresión” crujen de rabia en su oficio vulgar de comerciantes de la información, exhibida a su antojo, según el provecho de sus insaciables bolsillos.
¿Y saben quien salió elegido presidente de la SIP para el próximo período? Nada menos que Enrique Santos Calderón, el más conspicuo e incondicional vasallo del imperio, a través de su diario El Tiempo de Bogotá, primo del Ministro de Defensa de Uribe, a quien conserva a pesar de sus múltiples errores, por voluntad de Bush y porque se ha convertido en su mejor recadero en América Latina, insolente y vergonzoso eco del imperio. No importa su bagaje de genocidio del campesinado colombiano, ni que sea el soporte del narcotráfico, la narco- política, el narco- paramilitarismo y de las violaciones a los derechos humanos y la eliminación racista de pueblos de negros e indios. Mientras esté al servicio del policía mundial, será bienvenido.
Estos Son los enemigos del Presidente Correa en el exterior, a la que nuestra prensa les hace coro antipatriótico rayano en la traición.
Pretextan lucha contra el terrorismo guerrillero pero son los más desalmados terroristas de Estado, bajo el disfraz anti guerrilla, a la cual por desgracia no pueden evadirla, creando fingidos salvadores paramilitares. No obstante mientras más patalean por la ayuda que les damos y más se quejan de nuestros exiguos recursos, más hectáreas de coca se siembran en su territorio y más alijo se incauta de las entrañas de un país que vive de su producto en casi todos sus estratos políticos y sociales.
Enumeremos algunos de los epítetos confrontacionales que nuestra prensa enrostra al Presidente Correa para desprestigiarlo.: Prepotente, autoritario, majestad, abusivo, falsario, populista primitivo, irresponsable, cínico, ignorante, arbitrario, dictador, inconsecuente, grosero, insultador, atrevido, descalificador… En definitiva, no hay defecto o vicio que no sea una característica de este gobierno que acaba de triunfar arrolladoramente contra sus detractores, que no son otros que las clases y medios poderosos de la nación durante toda su historia.
Particularmente el diario La Hora, en sus editoriales nacionales se ha mostrado el más venenoso y malévolo. Se dice que no escribe Francisco Vivanco, porque no es su fuerte y además no es tan rabioso como lo suelen ser los vasallos al servicio de sus patronos. En este caso por el salario. Sé que lo hace un colombiano llamado Alejandro, o por lo menos lo hacía hasta hace poco.
Varias veces he criticado con franqueza, mediante comentarios directos a la sala se redacción de El Comercio y a sus editorialistas, sobre la tendenciosa publicación de sus titulares que no hacen sino escandalizar y crear zozobra en los lectores cuyo tiempo no les permite leer toda la noticia, la cual es diferente de lo que insinúan abiertamente en el titular. Y no solo eso, he criticado el fundamentalismo de la prensa grande que ha preferido escoger el camino de la fanática intransigencia, que la tomo como ceguera aberrante de los musulmanes como Bin Laden, o del cristianismo a lo Nebot o Bush, antes que la ecuanimidad y rectitud de la información. Tan solo con el enunciado ya retuercen la noticia hasta el punto de deformarla con descaro y malicia.
Se dio el caso de que a poco del primer comunicado de “Intolerable” contra Correa, que se exhibió como paradigma de la sabiduría política de la Asociación ecuatoriana de editores de periódicos, AEDEP, dándose de aleccionadores, eliminaron de la primera página en todos sus medios de comunicación la foto de Correa. Mientras tanto El Comercio hacía propaganda en esa página con solemnidad cardenalicia, de un lenocinio de San Roque en Quito, informando que había disminuido su clientela. Hasta ese punto llega el afán del desquite pareciéndose a la famosa venganza del chinito que suele referirse como causa de hilaridad en tertulia de amigos.
Dónde el periodismo serio, imparcial, veraz y elevado que reclama cualquier sociedad como un derecho y no como una caridad otorgada por quienes se han apropiado de ese derecho como modus vivendi y vaya que manera de vivir pues casi todos brillan por los millones que les produce el comercio de los relajos de la noticia, sin que les arredre el atentado contra la fama, la reputación o la verdad de los hechos, con tal de que se venda y atraiga más clientes a sus costosas páginas.
La ley exige que la aclaración de un ciudadano sea su derecho para que el periódico informador, gratuitamente publique esa explicación, pero no es sino en pequeñísimos espacios casi microscópicos que lo hace y en páginas que nadie o casi nadie lee. Pero si quiere ese ciudadano publicar una aclaración tan llamativa como la información que lo difamó, tiene que pagar millares de dólares.
Nuestra prensa ni siquiera es independiente en su comercio puesto que depende de la famosa SIP a la cual pertenecen 1300 periódicos, de los cuales 1100 son de los EEUU y son lo que mandan por su número y su poder económico y de infiltración para que las noticias sean cernidas de acuerdo a los intereses del imperio. Un periodismo tercermundista, donde se haya instaurado el terrorismo mediático, no nos debe llamar la atención en absoluto, aunque sí nos corresponde darlo a conocer a la ciudadanía y condenarlo como merece. Por ventaja el pueblo ha dado muestras palpables de su carácter intuitivo y sabio por más ignorancia que se le atribuya y ha dado respuestas contundentes a quienes han tratado de burlarlo.
Tengo la seguridad de que seguirá dando esas lecciones a la miseria humana, pese a toda su osadía mediática.
Fausto Abad Zúñiga www.liberrimaexpresion.blogspot.com
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