EL FASCISMO ES AMENAZA REAL Y PELIGRO LATENTE PARA AMÉRICA LATINA 



EL FASCISMO BROTA CON VIOLENCIA. 



Rodrigo Santillán Peralbo

Casi siempre, la política mal entendida y peor practicada suscita controversias infantiles y suspicacias tremendistas al ser difundidas por el poder mediático que maneja sus propios intereses, generalmente, ligados al poder económico oligárquico-feudal que se mantiene en América Latina. Los poderes fácticos son en sí mismos expresiones de las derechas más radicales y reaccionarias, casi siempre uncidas a la ideología neonazifascista que es un peligro real y latente en esta parte del mundo..

Las derechas políticas y económicas de América Latina, respaldadas por el poder mediático internacional tergiversan y manipulan los hechos socio-económicos y políticos para exacerbar las necesidades insatisfechas y sentidas de los pueblos, crear todo tipo de cuentos falaces y fabricar especulaciones de conformidad con los intereses del poder económico de las oligarquías, generalmente, ubicadas en las derechas radicales o francamente fascistas.

En América Latina el fascismo y neonazifascismo son realidades que brotan con violencia inaudita en algunos países. En Chile, la protesta estudiantil es reprimida por los carabineros, al mejor estilo pinochetista, y así debe ser si se considera que el presidente Piñera es el representante de la derecha tradicional y que su padre y hermano eran colaboradores cercanos y eficaces de Pinochet. Piñera ha ordenado la represión violenta a los mapuches. El fascismo chileno nunca acabó de irse.

En Argentina los brotes organizados por las derechas en contra de Cristina Fernández son constantes y siempre apoyados por la gran prensa que no se detiene ante ningún límite para “demostrar corruptelas”. Cacerolazos de las burguesías generan violencia nazifascista.

En Venezuela, el perdedor candidato de las derechas, Henrique Capriles, el 15 de abril, un día después de las elecciones, y que fue miembro activo de la fascista Tradición, Familia y Propiedad, desconoció el triunfo de Maduro y organizó violentas protestas que causaron alrededor de 10 muertos, más de 70 heridos e incendiaron centros de salud atendidos por médicos cubanos, además de agredir a chavistas, incendiaron casas construidas por la Revolución Bolivariana para los pobres. El fascismo venezolano es una realidad innegable.

En el Ecuador, la oposición llega a sostener que Correa utiliza métodos fascistas y totalitarios, seguramente, sin entender que el fascismo existe, está vigente, que es un amenaza real y un grave peligro no sólo para el Ecuador sino para otros pueblos latinoamericanos y caribeños que, inexorablemente, han entrado en un proceso calificado como cambio de época, seguramente con la esperanza de justicia social, equidad-igualdad, solidaridad, vigencia de los derechos humanos, libertades y justicia.

Cierto que se han producido y existen abusos de poder y que al presidente Correa le encanta la concentración de las funciones del Estado, al afirmar que todas son parte del Estado que administra y, por tanto, deben estar bajo su control. Desde el punto de vista de la democracia occidental y cristiana, esa visión es errónea y sofista en esencia, pero no es dable sostener que Correa sea un dictador totalitario y peor que intente siquiera ejercer la dictadura del proletariado ya que, para ello, se requiere de una ideología, teoría y conciencia revolucionaria, y de haber alcanzado el poder con una revolución armada. Estos no son tiempos de revoluciones armadas, y menos aún de la organización de una dictadura del proletariado porque, entre otras razones, no se han producido –por ahora- las condiciones objetivas y subjetivas, y porque existen una izquierda colaboracionista y otras izquierdas divididas y atomizadas que son capaces de plantear todo de todo, menos de “hacer una revolución armada”.

Es peligroso hablar de que el fascismo se ha instalado en el Ecuador porque Correa usa métodos fascistas al criminalizar la protesta social, calificar de terroristas y saboteadores o acusarlos de rebelión a dirigentes sociales, a grupos de ciudadanos como es el caso de los 10 de Lununcoto, o mantener el ensañamiento procesal contra los estudiantes del Colegio Central Técnico que son de humilde origen y de hogares pobres de solemnidad. Sin duda es un abuso del poder, pero Correa no es un gobernante fascista, ni ejerce la dictadura del proletariado.

El fascismo es la extrema derecha en acción y en el poder. Es una aberración histórica por la obsolescencia de su ideología de carácter militarista-gorilesco que exige una férrea y demencial disciplina de las masas frente a las disposiciones-órdenes del líder, caudillo o Jefe de Gobierno que deben ser acatadas sin protesta, y sin mirar siquiera otras opciones. Los fascistas contemporáneos son emuladores del Rey Sol de Francia Luis XIV que afirmaba: “El Estado soy Yo”. Para el fascismo el Estado es todo, el líder o caudillo es el soberano que jamás se equivoca, el que piensa por todos y el que decide el destino de todos y todas.

Es un sistema político, económico, social y cultural de extremado carácter nacionalista, sin considerar la realidad mundial que exige la interacción entre pueblos y Estados. El fascismo proclama al Estado como la entelequia suprema que ordena y manda, permite o prohíbe. El Estado es ley irrebatible, es el líder que encarna al Estado y su palabra es verdad suprema absoluta e indiscutible, porque el Estado piensa y habla por boca del caudillo que gobierna.

Los derechos del Estado están por sobre los derechos de las personas y, por tanto, se suprimen libertades y posibilidades hasta de disentir. La opinión ajena y el pensamiento que no coincidan con el caudillo gobernante sustentador de la doctrina fascista deben ser perseguidos y suprimidos con cárcel, torturas y muerte. El miedo es la mejor arma del fascismo porque sabe que un pueblo o conglomerado social que vive con miedo e incertidumbre no protesta, calla, consciente y acata.

El fascismo por su propia definición, cuando alcanza el poder, se convierte en una dictadura cruel, enemiga de la democracia occidental y cristiana y sus garantías fundamentales. Si suprime derechos básicos no tiene impedimento legal, ni ético para eliminar la vida o retacearla hasta su mínima expresión.

El fascismo es violencia social y si menosprecia al pueblo es lógico que menosprecie al proletario al que considera sólo una fuerza de trabajo explotable e indispensable para el desarrollo del empresario y, por ende del capitalismo, porque el fascismo nació para servir al Estado capitalista. Si el dinero tuviese un Dios, el dinero sería el Dios de los empresarios, porque también el capitalismo de extrema derecha es el Dios del Estado fascista.

Por su propia condición caudillesca, el fascismo crea enemigos para tener a quienes combatir y justificar la vigencia de la dictadura y los enemigos del fascismo son el socialismo, el comunismo. En consecuencia a la izquierda persigue y aniquila al interior del país sometido y extiende sus garras hacia el exterior. Un ejemplo de ese comportamiento fascista fue y es el Plan Cóndor que al parecer intenta ser resucitado. El fascismo es violencia criminal desatada contra sus enemigos y, este sentido y otros, es similar al imperio que lidera la dictadura del capitalismo a nivel mundial.

El fascismo es una aberración ahistórica que desprecia la paz pública y la paz entre naciones. El bienestar es para el Estado, no para las personas en la creencia de que si el Estado está bien, los pueblos estarán bien, pero al buscar la prosperidad del Estado no tiene importancia el ser humano que sólo es una pieza en la estructura del Estado fascista, porque la esencia del fascismo es la explotación forzada de la fuerza del trabajo para beneficio del Estado y del empresario capitalista.

En wikipedia se puede leer que el fascismo es una ideología y un movimiento político que surgió en la Europa de entreguerras (1918-1939) creado por Benito Mussolini. El término proviene del italiano fascio (‘haz, fasces’), y éste a su vez del latín fasces (plural de fascis).
El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea la sumisión de la razón a la voluntad y la acción, aplicando un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas o revanchistas que conducen a la violencia ya sea de las masas adoctrinadas o de las corporaciones de seguridad del régimen contra los que el Estado define como enemigos por medio de un eficaz aparato de propaganda, aunado a un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente diferentes enfoques ideológicos proporcionen diferentes visiones del fascismo. Los ejemplos más comunes, se dan en la historiografía, la politología y otras ciencias sociales de orientación marxista, al ubicar al fascismo en la extrema derecha, vinculándolo con la plutocracia, e identificándolo algunas veces como una variante del capitalismo de Estado, o bien de orientación liberal, identificándolo como una variante chovinista del socialismo de Estado.
Se presenta como una «tercera vía» o «tercera posición» que se opone radicalmente tanto a la democracia liberal en crisis (la forma de gobierno que representaba los valores de los vencedores en la Primera Guerra Mundial, como Inglaterra, Francia o Estados Unidos, a los que considera «decadentes») como a las ideologías del movimiento obrero tradicional en ascenso (anarquismo o marxismo, este último escindido a su vez entre la socialdemocracia y el comunismo, que desde 1917 tenía como referente al proyecto de Estado socialista que se estaba desarrollando en la Unión Soviética); aunque el número de las ideologías contra las que se afirma es más amplio:
El fascismo tiene sus enemigos agrupados en estos tres frentes: el social-comunista, el demoliberal-masónico y el populismo católico.
El concepto de «régimen fascista» puede aplicarse a algunos regímenes políticos totalitarios o autoritarios de la Europa de entreguerras y a prácticamente todos los que se impusieron por las potencias del Eje durante su ocupación del continente durante la Segunda Guerra Mundial.
De un modo destacado y en primer lugar a la Italia fascista de Benito Mussolini, (1922) que inaugura el modelo y acuña el término; seguida por la Alemania del III Reich de Adolf Hitler (1933) que lo lleva a sus últimas consecuencias; y, cerrando el ciclo, la España Nacional de Francisco Franco que se prolonga mucho más tiempo y evoluciona fuera del periodo (desde 1936 hasta 1975). Las diferencias de planteamientos ideológicos y trayectorias históricas entre cada uno de estos regímenes son notables. Por ejemplo, el fascismo en la Alemania nazi o nacional-socialismo añade un importante componente racista, que sólo es adoptado en un segundo momento y con mucho menor fundamento por el fascismo italiano y el resto de movimientos fascistas o fascistizantes. Para muchos de estos el componente religioso (católico u ortodoxo según el caso) fue mucho más esencial, tanto que Trevor-Roper ha podido definir el término fascismo clerical (entre los que estaría el nacionalcatolicismo español).
Puede considerarse que el fascismo italiano es un totalitarismo centrado en el Estado:
El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo.
Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.
El nazismo es, en su origen, la ideología oficial del NSDAP (Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes) comúnmente conocido como Partido Nazi. Su fundamento no tuvo excesiva elaboración teórica, apropiándose, en gran medida, de las ideas fascistas según las cuales el Estado, para reservar su cohesión y unidad, debía de ser totalitario. Para el nazismo, este argumento fue compaginado con la máxima racista de superioridad de la raza aria sobre el resto. La admiración por la fuerza bruta y el culto al jefe único fueron otras dos nuevas aportaciones del nazismo. La situación social y económica de Alemania después de la Primera Guerra Mundial y el oportunismo de Hitler hicieron el resto. Hitler y el Partido Nazi lograron un apoyo popular de gran magnitud como para animar a Alemania a lanzarse a la conquista de Europa, en lo que fue la Segunda Guerra Mundial.
Desde sectores de izquierda el nazismo ha sido denunciado como un producto inevitable del capitalismo y, sobre todo, como fruto de las tendencias imperialistas de los Estados más fuertes. Según estas impresiones, el germen capitalista que impregna la sociedad hace posible expresiones de este tipo que cíclicamente atenazan a la humanidad...
“Las bases doctrinales del fascismo fueron la oposición a la democracia y el parlamentarismo, el odio al socialismo y al internacionalismo, el rechazo a la creencia de progreso y a la virtualidad del pacifismo, el desprecio por los derechos individuales y la exaltación del Estado como suprema entidad histórica. Frente al pluralismo democrático, el fascismo erigió un totalitarismo político que rechaza toda posibilidad de convivencia con la oposición, aniquilando toda posibilidad de disidencia.

Frente a los valores sociales sustentados por los derechos del hombre, el fascismo esgrimió los derechos del Estado, crisol de los valores de la unidad moral de la nación. La ausencia de oposición y la omnipotencia del Estado, sentaron las bases de un totalitarismo intelectual sustentador y a la vez potenciador de la creencia en la posesión de la verdad; para dictarla en cada ocasión, se conformó una gran infraestructura de propaganda, que comenzaba en el sistema educativo, pasaba por la movilización de la juventud y alcanzaba el monopolio de los medio de comunicación. La suprema consideración de la entidad del Estado se plasmó efectivamente en un nacionalismo agresivo y victimita; su materialización se produjo en la autosuficiente aspiración a una economía autárquica y en el desarrollo de un imperialismo colonialista que pretendía resucitar la gloria del imperio romano.

En Italia se palpa en todas partes el espíritu revolucionario. En esta situación el gran capital recurre a los fascios de Benito Mussollini para atemorizar a los obreros y reventar las huelgas de forma violenta. En Italia las bandas de fascistas nacen entre 1914 y 1918. En 1922 están perfectamente organizados por Mussollini y marchan sobre Roma para conquistar el poder, que les es entregado por Víctor Manuel III. En cuanto a su filosofía, puede decirse que el fascismo alemán tenía una manifiesta afinidad con su congénere italiano. Ambos movimientos eran esencialmente colectivistas, autoritarios, nacionalistas, militaristas y románticos por definición (en el sentido de su anti-intelectualismo). Pero mediaban, no obstante, algunas diferencias manifiestas. El fascismo italiano nunca tuvo una base racial. Si bien es cierto que después de la formación del eje Roma-Berlín, Mussolini promulgó algunos decretos antisemitas, la mayoría de ellos parecen no haber sido cumplidos al pie de la letra. Por el contrario, el nacionalismo hizo del factor racial el pilar central de su teoría, argumentando que la raza aria tenía en los nórdicos sus más perfectos exponentes, era la única en todo el género humano que había hecho contribuciones realmente significativas al progreso de la humanidad.

En Alemania se produce una auténtica revolución obrera tras la derrota en la guerra. Para conjurar el peligro de otra revolución el gran capital acude a los cuerpos francos y las ligas de combate, que actúan violentamente contra los obreros. Adolfo Hitler organiza estos grupos en un sólo partido, el Partido Nacionalsocialista. Su programa político está definido: habla de los agravios de la guerra, de no pagar, del proteccionismo económico, de la docilidad del Estado, y de que el partido debe controlar el Estado. Tras el armisticio florecen en Alemania los grupos antisocialitas. Adolfo Hitler es quien controla estos grupos. En 1922 intenta dar un golpe de Estado. En 1933 gana las elecciones y se asienta en el poder.

El fascismo está al servicio de la clase dirigente, que tiene la posibilidad de crear un gobierno fuerte que sirva a sus intereses, por eso los fascismos son lanzados al poder.

Una vez en el poder el proceso es el mismo en todas partes. Se suspenden las libertades y los partidos, pero intentan mantener una apariencia legal cambiando la constitución. La burguesía capitalista comienza a retirar la confianza a los fascistas cuando empiezan a gobernar, porque ven que sus excesos generan violencia social y existe la posibilidad de una guerra. El Estado fascista purga al partido y se transforma en una dictadura militar y policíaca.”

Por otra parte, se debe considerar que ¨El fascismo se basa en un Estado todopoderoso que dice encarnar el espíritu del pueblo. La población no debe, por lo tanto, buscar nada fuera del Estado, que está en manos de un partido único. El Estado fascista ejerce su autoridad a través de la violencia, la represión y la propaganda (incluyendo la manipulación del sistema educativo).

El líder fascista es un caudillo que aparece por encima de los hombres comunes. Mussolini se autodenominaba como Il Duce, que deriva del latín Dux (“General”). Se trata de liderazgos mesiánicos y autoritarios, con un poder que se ejerce de manera unilateral y sin ningún tipo de consulta.

Además de todo ello hay que resaltar el hecho de que el Fascismo en Italia llevó a que se desarrollaran y promulgaran las que se dieran en llamar “leyes raciales”. Estas eran un compendio de medidas de discriminación y de persecución hacia todas aquellas personas que fueran o estuvieran en relación con los judíos italianos.

Dicha legislación dio lugar no sólo a que se llegara a hablar de una raza italiana “pura” sino también a que se abrieran campos de concentración donde los judíos eran recluidos, sometidos a trabajos forzosos, objetivos de todo tipo de torturas y abusos e incluso algunos de ellos fueron también asesinados.

En Alemania, el fascismo está asociado al nazismo. Este movimiento tuvo un fuerte componente racial, que promulgaba la superioridad de la raza aria y buscaba el exterminio de otras colectividades, como los judíos, los gitanos y los negros.

En este sentido, hay que subrayar que el Nazismo propagó en el año 1935 las conocidas Leyes de Nuremberg mediante las cuales no sólo se les privaba a los judíos de sus derechos como ciudadanos sino que también se les obligaba a portar una identificación como tal y a evitar relacionarse con los llamados arios. Pero ese sólo fue el punto de partida de una persecución indiscriminada y atroz contra aquellos ciudadanos alemanes que fueron víctima de torturas y asesinatos por parte de la conocida como SS, policía nazi.

EL FASCISMO EN AMÉRICA LATINA:

El golpe contra Allende y la agitación fascista en Venezuela

Iván Muñoz Rojas, en Rebelión sostenía: “Al aproximarnos a los 40 años del golpe que derribara al gobierno popular de Salvador Allende acecha el fascismo contra la Revolución Bolivariana gesta emancipadora de inmensa gravitación para América y el mundo, sirviéndose con maquiavélico oportunismo de la desaparición del Comandante Chávez y tras una nueva derrota electoral en un prístino proceso validado transversalmente por la comunidad internacional, con desparpajo invocando un supuesto fraude, la derecha fascista levanta una ola de provocaciones, estimulan el caos, la violencia y el desconcierto tras el perverso objetivo de dividir al país y llevarlo a una confrontación fratricida que cree las condiciones para que luego “en aras de la paz y la restauración democrática” legitime una intervención externa similares a las que ahogan en sangre a los pueblos árabes y tras el mismo objetivo, los recursos energéticos y de paso abortar el proceso integrador del cual ha sido un eje vital la Revolución Bolivariana.

La situación que vive Venezuela y el sibilino relato empleado para deslegitimar al gobierno de Nicolás Maduro, nos hacen revivir el clima previo al golpe fascista que derribó al gobierno del Presidente Allende con su secuela de muerte, desapariciones, dolor e inmenso retroceso de los avances impulsados por el gobierno popular en favor del pueblo de Chile y que instaló a sangre y fuego el laboratorio neoliberal expandiéndose como una mancha negra en todas direcciones imponiendo las leyes del mercado como panacea maravillosa para la oligarquía, jibarizando el rol del Estado a un papel subsidiario ,apropiándose desvergonzadamente de las empresas vitales creadas en decenios por todos los chilenos, retornando a manos transnacionales nuestra riqueza fundamental, el cobre, aplicando políticas que solo trajeron miseria y hambre y que es la perspectiva que se impondría si el fascismo se abriera camino en la tierra de Bolívar.

Los fenómenos políticos y sociales en nuestro continente tienen puntos de encuentro y similitudes , han transcurrido 40 años y los cambios en todos los planos son inmensos aún así es aconsejable invocar e intercambiar acontecimientos que guardan similitudes cuando en América se libran proyectos emancipadores y cursan procesos de integración y unidad entre pueblos hermanos más aún cuando emerge el fascismo y la agresividad intrínseca del imperialismo y las oligarquías como se han verificado contra Bolivia, Ecuador, Honduras, Paraguay y hoy contra el pueblo hermano de Venezuela.

Ambos procesos, el de la Unidad Popular liderado por Allende y la Revolución Bolivariana del Comandante Chávez surgieron de claros procesos electorales cabalgando en la movilización popular, las gestión de ambos gobiernos recuperaron para sus pueblo la dignidad de los seres humanos y en lo económico retorno a sus dueños legítimos las riquezas estratégicas en manos del imperialismo norteamericano y las transnacionales, Allende el cobre que bautizó como “la viga maestra de la economía” y Chávez la riqueza petrolera y el gas natural.

De estas medidas vitales surge el enemigo más encarnizado y permanente conspirador contra ambos procesos, el gobierno de Estados Unidos. Asumido el gobierno de Allende Nixon espetó, “hay que hacer aullar la economía chilena”, Bush califico a Venezuela en el eje del mal y hoy Obama desconoce el resultado electoral estimulando la sedición y la intervención.

Contra ambos procesos se emplearon y aplican los procedimientos diseñados por expertos de la comunicación y la manipulación de la conciencia colectiva, la guerra psicológica que conduzca a la alienación, la máxima del ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels “mentir, mentir, que algo siempre queda”, se aplicó en Chile desde antes que triunfara Allende y durante los mil días de su Gobierno. En Venezuela se demonizo la figura y gestión del presidente Chávez con métodos más modernos y sofisticados y hoy los embates mediáticos en contra del presidente Maduro van en la línea de deslegitimarlo, fue y es la misma matriz, crear la sensación de desgobierno, desacreditar a sus personeros, instalar la idea de que el país sufre una dictadura y los poderes del Estado están siendo avasallados e inescrupulosamente bajo el amparo de la Sociedad Interamericana de Prensa ,SIP chillaban en Chile y hoy en Venezuela de falta de libertad de prensa (sic), siendo precisamente El Mercurio, El Universal, El Nacional, respectivamente los poderosos centros de emisión permanente de injurias en la estrategia del terrorismo mediático fascistizante.

Sobre nuestro país el informe “Covert Action in Chile” redactado por la Comisión presidida por el legislador Frank Church del senado de Estados Unidos develó el financiamiento e intervención de la CIA para llevar adelante el golpe fascista que derribo al gobierno de Allende, denunció el soborno a ejecutivos y periodistas de El Mercurio, la fundación de diarios sediciosos como Tribuna y Sepa, la infiltración al medio periodístico, la edición de informativos radiales tendenciosos, etc... , la línea editorial de esta maquinaria propagandística, predecía el colapso económico, el temor a lo que viene, magnificando el desabastecimiento, especulando sobre la intromisión cubana etc., y el mismo informe del senado norteamericano señala las cuantiosas cifras en dólares que recibían los yanaconas.

En Venezuela se opta por el financiamiento de las ONG conspirativas y la remesa entre 2002 al 2012 de más de 200 millones de dólares para el financiamiento de campañas desinformativas incrementadas en torno a 40 millones de dólares en cada proceso electoral, así la línea editorial de los medios oligárquicos no dan tregua con sus ataques que rayan en la procacidad incitando impúdicamente a la sedición, invitando a “pronunciamientos militares”,- como recientemente reseña El Nacional en su artículo “Se anuncia tempestad”-, que de inmediato repican CNN , ABC, El País y demás componentes del arsenal mediático internacional controlada por los empresarios de la SIP y que integran en Chile, El Mercurio, La Tercera, los canales de TV. La historia se repite.

En la actual coyuntura venezolana un elemento profusamente explotado por los medios del imperio ha sido el desabastecimiento. Cuando se imponen políticas neoliberales y la economía de los gobiernos de turno aplican sin contrapeso los lineamientos del FMI y del Banco Mundial la mayoría de la población de esos países esta desabastecida, segmentos de ella sufren el hambre, no tienen acceso al estudio ni a derechos sociales, en estos días de lluvia en Chile hemos vistos las dramáticas y conmovedoras escenas en las poblaciones con casas anegadas, sin techo, sufriendo las inclemencias del frio, y madres que lastimosamente demandaban leche o pan para sus hijos, esto a pocos días que Piñera nos mostrara profusamente en las cadenas televisivas en su mensaje anual y… último, un Chile paradisiaco, de otra galaxia. En Europa bajo crisis galopante del sistema se llega al suicidio porque te arrebatan la vivienda o nos conmueven las imágenes de seres humanos hurgando en los tachos de la basura, bajo el neoliberalismo para un porcentaje mayoritario del pueblo, el desabastecimiento es perenne y sufre como señalaba Fidel, “la tortura de las vitrinas” abarrotadas como parte de un sistema que estimula el consumo irracional y sin medida, para esa mujer chilena que reclamaba leche, bajo la lluvia o esos seres que en Europa hurgan comida, las mercancías si están disponible, el terrible drama es el desabastecimiento o carencia de dinero con que adquirirla.

La oligarquía, la derecha saben cómo llevar adelante la guerra política, psicológica ,en 1970 al conocerse el triunfo de Allende se gatilló una “corrida bancaria”, se difundieron rumores sobre expropiaciones de viviendas acomodadas, se inicia el sabotaje económico, los ganaderos trasladan a Argentina 200 mil cabezas de ganado, estimulan el acaparamiento, la especulación, el mercado negro. El Mercurio profetiza en 1972 que no habría carne ni para comerse nuestra tradicional empanada, se instaló la psicosis por la adquisición de cualquier producto bajo la presión de la alarma del desabastecimiento. Las políticas implementadas por el gobierno popular estaban destinadas fundamentalmente a cubrir las necesidades de la población entregando por ejemplo gratuitamente medio litro de leche a cada niño alcanzando a repartir en 1973, - aún bajo las drásticas dificultades que se enfrentaban -, 49 millones de litros a 3 millones 600 mil niños, impulsando la redistribución del ingreso con marcados mejoramientos salariales que aumentaron drásticamente el poder de consumo de la población frente a una estructura de oferta que aún no se hacía equivalente a este crecimiento.

Los enemigos de clase desataron el boicot empresarial, el paro de los empresarios de camiones, el abarrotamiento de las mercancías en los almacenes portuarios ocasionado por los importadores que no las retiraban, el sabotaje contra el tendido eléctrico y puentes, los paros de gremios profesionales de clase media y toda una batería científicamente diseñada para transitar hacia el golpe fascista. Todo esto en medio de la práctica de una experiencia inédita, manejar por el pueblo las empresas que ancestralmente habían estado en manos de la oligarquía y pasaban al Estado en la perspectiva de la construcción socialista...

Como parte de la campaña del terror sobre el consumo, a la ayuda de barcos soviéticos y cubanos que incrementaban la pesca para paliar las necesidades alimentarias, difundían la patraña que estos pescados se vendían congelados porque estaba descompuestos y los rusos la inyectaban penicilina solidificando a bajas temperaturas para evitar el envenenamiento o que las conservas provenientes de China estaban contaminadas con peste porcina africana. (Sic).

Una de las formas de enfrentar el desabastecimiento por parte del gobierno fue mediante la creación de las Juntas de Abastecimientos y Precios, JAP, constituidas por los pobladores en cada unidad vecinal y que tenían como misión ayudar al aprovisionamiento del comerciante logrando regularizar la distribución y precio de los productos, denunciar el acaparamiento y especulación constituyéndose además en una forma de participación popular en la gestión de gobierno.

Encontramos elementos análogos en Venezuela cuando por primera vez el pueblo tiene acceso por diversas vías a la renta petrolera que por decenas de años absorbieron las transnacionales y la burguesía local bajo una estructura económica mono productora y rentista, el impulso de programas sociales mediante las Misiones para lograr plena y gratuita educación logrando que uno de cada tres venezolanos este integrado a programas de educación pública; llevar la salud a las poblaciones; fijar regulaciones de precio para poner los alimentos al alcance de la gente, montar circuitos como Mercal para lograr la Soberanía y Seguridad Alimentaria que permite que el 94% de todos los estratos de la población coman 3 a 4 veces al día y que 4.150.000 estudiantes reciban 2 comidas y una merienda en sus centros de estudio o que se provean vía MERCAL alimentos hasta con un 80% de descuento, se sustenta en el incremento de la inversión social a un 62,65% del total de los ingresos del país desde 1998 al 2012 . Junto a esto se determina la regulación de alquileres, medicinas, la construcción y entrega de 385 mil viviendas como parte de un plan de más de dos millones de viviendas dignas, se alcanza a dos millones cien mil pensiones de vejez; etc. Estas medidas revolucionarias que permiten recuperar la dignidad humana ha permitido que se hayan cumplido la Metas del Milenio antes del 2015 y mostrar el índice más bajo de desigualdad social, 0.039 puntos en América.

Este ha sido un esfuerzo titánico y por cierto prevalecen problemas e insuficiencias y se han cometido errores planteándose correcciones y cambios desde el gobierno recién iniciado con un sentido autocritico que es esencial en todo proceso revolucionario, los procesos de cambios como el intentado por Allende o Chávez se emprenden con una carga milenaria de concepciones, limitaciones, falencias propias de la ideología imperante y además con la estructura económica del sistema capitalista rodeado de un poderoso entorno hostil y agresivo.

En el caso de Revolución Bolivariana ha heredado un andamiaje económico, industrial y agrario construido durante todo el siglo pasado, las condiciones actuales devienen de la llamada “Venezuela Agraria” en que predominaba un sistema de producción agropecuario artesanal en que campeaba el “conuco” y que al pasar a la “Venezuela petrolera” generó la economía de puertos abriéndose a la importación de todo tipo de bienes condenando a la agricultura a la improductividad.

Este lastre económico gestado desde los años 20 del siglo pasado y mantenido incólume por los gobiernos “puntofijistas” se empieza recién a enfrentar con la emergencia de la Revolución Bolivariana que junto con adoptar medidas drásticas para redistribuir el ingreso inicia la titánica tarea de cambiar el sistema económico y productivo en que las plantas de la industria privada operan al 30% de su capacidad, con instalaciones obsoletas y agotadas y cuyos propietarios no tienen el menos interés en renovar por cuanto dirigen sus inversiones al lucro del mercado financiero apoyándose en el sistema cambiario, se importa a dólar controlado a Bs 6,30 y se vende a dólar paralelo a Bs 18,00, así la banca privada crece un 33% anual y sus utilidades se elevan sobre el 50 % en la intermediación financiera. A esto se agrega que la cadena de distribución de productos alimenticios está mayoritariamente en manos privadas.

El gobierno de Nicolás Maduro con profundo sentido social y de clase en favor del pueblo venezolano, ataca las formas en que se manifiesta el problema destinando ingentes recursos a la importación de productos para cubrir la creciente demanda de la gente que al recuperar la dignidad ha crecido en expectativas superiores de vida, enfrenta la especulación, el acaparamiento y el contrabando en medio de la miserable campaña de la oposición que exacerba el clima aprovechando las necesidades del pueblo del que no se preocupó por decenios, paralelamente el gobierno del Presidente Nicolás Maduro ataca el fondo de la situación heredada buscando sustituir las importaciones para lograr la soberanía y seguridad alimentaria yendo a la consecución de la tecnología y la inversión que permita la transformación industrial y agrícola construyendo una plataforma para la estructuración socialista y así consolidar las crecientes demandas y expectativas de los venezolanos estimuladas por la Revolución Bolivariana con la participación plena y protagónica del pueblo organizado.

El 15 de abril Capriles desató una jauría, le vimos desencajado, agitando frenético sus puños y llamando a: “descargar esa arrechera, que se oiga en todo el mundo, Ud... le da a las cacerolas…”…Convoco a desatar la violencia y el odio, resultado es la muerte, el incendio de locales, el ataque a centros de salud atendido por médicos cubanos, era el fascismo en acción.

¿Qué recordamos los chilenos de la situación previa al golpe contra Allende?, el pasquín Tribuna, creado por la derecha con financiamiento norteamericano, titulaba en una portada en 1973, ¡¡¡ Junten rabia chilenos…!!!, y esa rabia se materializaba en una marcha de mujeres de la burguesía elegantemente vestidas que por primera en su vida tomaban una cacerola y cuyos refrigeradores estaban sobradamente abastecidos, manifiestan agresivamente en el barrio alto de Santiago profiriendo groserías contra el presidente Allende y contra Fidel que se encontraba en Chile, las guardias blancas de los niños bien marchan agresivamente con cascos y premunidos de garrotes y armas cortas, - se diferenciaban de los camisas pardas de Hitler porque las suyas eran impolutamente blancas, un grupo de fascista manifestó frente a la residencia del presidente Allende. Era el odio desatado, la violencia descontrolada…, que coincidencia con 14 de abril de Capriles! Los métodos del fascismo no varían en el tiempo ni en las circunstancias históricas, ni en la Alemania de Hitler o la Italia de Mussolini, ni la España de Franco, ni el Chile de Pinochet.

Porque los chilenos conocimos el terror del fascismo en carne propia en que fueron asesinados millares de compatriotas, en que nos hicieron desaparecer a miles de luchadores , porque sufrimos la cárcel, la tortura, el exilio, porque se destruyó lo avanzado en decenas de años en conquistas sociales y económicas , porque se eliminó lo conquistado desde la época de Luis Emilio Recabarren y aún vivimos bajo la institucionalidad fascista de Pinochet que nos impuso el neoliberalismo bajo una democracia virtual, maquillada, no queremos que se repita esto para nuestros hermanos venezolanos, estamos con la Venezuela de Chávez, con el pueblo que eligió limpiamente a Maduro, con la Revolución Bolivariana y tenemos que redoblar la solidaridad, desmitificar la mentira, avanzar en conjunto por la integración y la unidad de nuestros pueblos, ¡NO PASARAN…!!

El escritor cubano, Jorge Gómez Barata, en su análisis “El fascismo de ahora” decía: El fascismo no es una ideología sino una degeneración ideológica, sostenida no por una clase social sino mediante alianzas entre fuerzas que operan en los márgenes del sistema y que, lejos de ser portadoras de propuestas democráticas, aspiran a instalar su dictadura. El fascismo es tan refractario y hostil al marxismo como al liberalismo, incluso al cristianismo. El fascismo es sólo eso.

Añadía: Hay todavía mentalidades más retrógradas que por razones más o menos parecidas y por la fatalista creencia de que las deformaciones estructurales gestadas en más de 500 años de ocupación y saqueo se han enquistado de tal modo que resultan inamovibles, hacen extensivo semejante criterio a más de 100 países subdesarrollados. Según este punto de vista, la aspiración al desarrollo es una esquiva e inalcanzable quimera.

En una repugnante analogía, hay autores que se refieren a estos países como entidades que saltaron edades, comparándolas con la inexistente e imposible condición de seres humanos que hubieran pasado de la niñez a la decrepitud, para los cuales no existen opciones. Semejante punto de vista no escatima los meritos de las culturas originales de América y África, aunque asume que el azar les hizo perder sus oportunidades. En la historia natural, a una especie sin capacidad de evolucionar y adaptarse, le espera únicamente la muerte. Así de sencillo.

Esta lógica se afirma en el hecho de que en 500 años ningún país de Iberoamerica, ni siquiera los súper dotados como Brasil, México y Argentina lograron salir del subdesarrollo y que tampoco lo lograron India y China. En cualquier caso se estima que estas naciones jamás podrán alcanzar los niveles de consumo logrados por los países desarrollados.

Según se afirma, los países tercermundistas, incapaces de detener el crecimiento de la población, al intentar avanzar hacia la intensidad tecnológica, tampoco pueden generar empleos en cantidades suficientes. La opción de que con altos niveles de productividad, una parte de la sociedad produzca bienes materiales para el resto, les parece impracticable porque se trata de unos 5000 millones de personas.

Lo que estos “pensadores” y los políticos reaccionarios que asumen como validas sus degeneradas elucubraciones, no pueden evitar es que, a pesar de la ignorancia y la exclusión, la pobreza y la marginación, como por ósmosis, esos pueblos absorban elementos de la cultura, se desarrollen políticamente, destaquen a sus lideres y se rebelen, volviéndose ingobernables, tal como ocurre en la Bolivia preterida.

El peligro, de un racismo inverso, idea echada a rodar por los mismos que sostienen tales preceptos y la advertencia de que los pueblos originarios traman una venganza étnica que consumarían cuando tomaran el poder y en Africa y América Latina reconstruyeran los imperios precolombinos, forman parte del mismo paquete ideológico y, más que infantil, es criminal.

Todavía la izquierda latinoamericana tradicional que no logra desprenderse de las prótesis ideológicas suministradas por el occidente desarrollado, no ha adquirido conciencia del alcance del desafío y suele asumir el fascismo como una referencia histórica relacionada con Hitler, los judíos y el holocausto, exactamente como algo que les ocurrió a otros hace mucho tiempo y que por demencial, jamás volverá a ocurrir.

El analista Julio Pomar, al referirse al fascismo en América Latina expresaba: Cuando en 1973 Pinochet y los otros militares chilenos perpetraron el golpe de Estado, dieron curso a una nueva variante del fascismo. Jesús Reyes Heroles, a la sazón presidente del PRI, calificó al que se desenvolvió en Chile como 'fascismo dependiente'. ¿Dependiente de quién o de qué? Pues de los Estados Unidos, más concretamente del derechista Richard Nixon y del judío de origen alemán, Henry Kissinger. El fascismo dependiente chileno reforzó a las dictaduras que por ese tiempo se habían ya dado o estaban por darse en el Cono Sur, como en Brasil, en Argentina y en Uruguay, y ello hizo posible la terrible represión desatada contra sus pueblos y fuerzas democráticas a través de la hoy ya muy conocida Operación Cóndor, que llevó infamia a esta ave de los Andes sin merecerla.

O sea, cuando hablamos de fascismo, y sobre todo de fascismo dependiente, no estamos hablando de algo ajeno a América Latina, desde el momento en que las dictaduras que ha habido en la región han sido establecidas para aplastar o acallar a los pueblos, o para impedirles el libre ejercicio de su autodeterminación política, social y económica. Pero, claro, el imperio norteamericano, que movió a los militarotes chilenos a dar el golpe contra el gobierno constitucional de Salvador Allende, se enmascaran hoy día de demócratas y enemigos de las dictaduras para jalar a su 'causa' a ingenuos de todo tipo y poder así atentar contra la independencia y la libre determinación de Cuba y de Venezuela, como en su tiempo lo hicieron contra Juan Domingo Perón en Argentina y pretendieron hacerlo contra GetulioVargas en Brasil, quien acabara suicidándose en 1954, plena época de Guerra Fría, ante el cerco de hierro interno contra toda reforma social, que le crearon los Estados Unidos y sus aliados vernáculos, acusándolo precisamente de 'fascista', igual que a Perón, cuando no fue sino un nacionalista con ribetes socializantes, por definirlo de alguna manera, o para decirlo en términos de México, una versión brasileña del nacionalismo revolucionario, que con Inazio Lula da Silva, retornó al poder en esa gran nación hermana.

Por todo ello, junto con Humberto R. González López, habrá que tener presente siempre la advertencia de Bertold Brecht: 'El vientre que alumbra el fascismo todavía es fecundo'. Ese vientre sigue y seguirá actuante mientras el gran capital imperial necesite asegurar su dominio y supervivencia. No es sólo un problema del pasado, que ya se haya superado por completo, sino del presente.

Imputarle a Correa de fascismo al sostener que siembra el miedo, criminaliza la protesta social, acusa de terrorista o de cometer delitos de rebelión a dirigentes sociales y, grupos de ciudadanos o de estudiantes o negar la posibilidad de profundizar la democracia por su tendencia a la concentración del poder y al autoritarismo, es jugar con fuego. A Correa podrían encasillarse dentro del neopopulismo, pero no dentro del caudillismo nazifascista.

Es peligroso confundir unos con otros, porque podría ocurrir que los fascistas ecuatorianos acaben por tomarse el poder, mientras se transitan por pasillos incorrectos en debates estériles y sin sentido.