OBAMANÍA EN MÉXICO 



OBAMA Y LOS JUEGOS DEL PODER 



Raúl Moreno Wonchee / La nave va
wonchee_r@yahoo.com.mx
Forum en línea
Valga parafrasear al clásico: lo más bonito de la democracia es la retórica. Con la obra cumbre de nuestro Pedro Ramírez Vázquez como escenario y con un auditorio ad hoc, el rollo del presidente Obama en el Museo Nacional de Antropología hizo retemblar en sus antros la tierra. En su discurso ante un grupo de jóvenes selectos, el presidente de Estados Unidos expresó su visión de México: la mayoría de sus desmesurados elogios recayó sobre imaginarios saldos del gobierno anterior. Ruedas de molino para la juvenil audiencia y con las que la chusma mediática se convirtió en oficiante de una fugaz obamanía. Porque ahí donde Obama quiere ver prosperidad y progreso, México ha sufrido deterioro y estancamiento que dieron lugar al rotundo rechazo electoral sufrido por el partido del gobierno anterior, gobierno que se distinguió por obsecuente y servil.
Pero México está cambiando y una prueba de ello es la dignidad recobrada en la relación bilateral. La sumisión quedó atrás y una nueva agenda anuncia un nuevo trato. Ronda, sin embargo, el fantasma de Robert Lansing (secretario de Estado de Woodrow Wilson): “abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos… sin necesidad de gastar un centavo o disparar un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.”

OBAMANÍA EN MÉXICO

Rodolfo Sánchez Mena / Juegos de poder
sanchezmena@ahoo.com

En la cena de gala ofrecida en la residencia oficial de Los Pinos por el presidente Peña Nieto al presidente Obama, los dos conversaron de manera privada. Los temas que fueron expuestos durante la conferencia de prensa, ya habían sido acordados por la comitiva mexicana que viajó a Washington con este propósito.
El diálogo privado entre Peña Nieto y Obama es seguramente lo más importante del viaje de Obama a México, al abordarse la participación de México en la nueva política internacional, o sea, en la formación de las regiones geopolíticas y geoestratégicas globales. Así, en el intercambio de opiniones, Obama reconoció el rol geopolítico de México en Centroamérica, Venezuela, Brasil y toda Suramérica.
Consecuentemente, los acuerdos de alto nivel acordados previamente por los equipos de México y Estados Unidos, se desnarcotizaron. Pasamos a una agenda renovada que deja atrás la prioridad en la seguridad e inteligencia y en las acciones contra el narcotráfico, conforme a la estrategia de guerra de Irak-Afganistán.
Esto es muy importante. Implica un cambio de carácter histórico en la relación México-Estados Unidos. Como también en las relaciones de todo el continente americano. Toda vez que el que se asignaba un papel único, protagónico, en el continente es el gobierno estadunidense. Reconociendo a su vez como las naciones integrantes de Unasur, además de tener un rol protagónico regional, son partícipes en otras regiones del mundo y en la búsqueda de soluciones a conflictos de elevado perfil.
En el viaje del presidente Obama a México, reconoce su peso geopolítico y participación en los asuntos de la región centro y suramericana, así como de otras regiones del mundo. La iniciativa del presidente Peña Nieto de ser un actor activo en la cumbre de Unasur; acudir a la ceremonia luctuosa ofrecida por jefes de Estado al presidente Hugo Chávez, así como su gira asiática, a China y Japón, son ejemplos de la presencia responsable de México en los asuntos globales, después del desastre de la política exterior panista.
Se entiende que el cambio formulado por los presidentes Peña-Obama en la relación binacional México-Estados Unidos es un proceso. Se abre una nueva fase y que será necesario superar posiciones e intereses que tratarán de mantener las cosas como estaban, para que nada cambie y todo siga igual. Pero esto que tenemos frente a nosotros, por el momento implica una ruptura con el pasado y de fondo.
Los gobiernos priístas tienen un amplio prestigio de política internacional sustentado en la no intervención. Contario a las acciones de los gobiernos panistas, con un sesgo intervencionista y manipulador. El despliegue de México como potencia global emergente, sustentado en los principios constitucionales, viene a renovar la participación de México en Centroamérica como en Suramérica, particularmente en el caso de Venezuela y Brasil. México tiene capital histórico, principios y hechos para la nueva fase de transformaciones que vivirá la región.
La participación de México en Centroamérica deja atrás el riesgo de una guerra contra las drogas, como la que se perfilaba hasta hace breve tiempo. Se pretendía que la infraestructura de bases de operación creadas por las agencias en México, sirvieran de plataforma para la guerra centroamericana contra las drogas.
Pero sucede que el gobierno de Enrique Peña Nieto ha dejado atrás la estrategia de violencia empleada por el panista Calderón. La estrategia de Peña Nieto es favorable al crecimiento y al bienestar de la población como medio de contener a la violencia.
Lo fundamental del cambio de estrategia planteado por el presidente Peña Nieto es en favor de los derechos humanos de los migrantes tanto centroamericanos, como suramericanos. En la estrategia de violencia de Calderón, los migrantes eran entregados a los grupos paramilitares para ser sacrificados. El objetivo de los gobiernos panistas era crear una frontera de terror contra los migrantes. Impedir con sangre que ingresaran al territorio estadunidense.
Los gobiernos de derecha del PAN, Fox-Calderón que gobernaron durante 12 años, carecían de un modelo de política internacional. El modelo político de estos gobiernos derechistas era la política esradunidense. De manera particular, se aliaban con otros gobiernos derechistas de la región, afiliados a la democracia cristiana del Pentágono.
La manifestación más definida de los gobiernos de Fox-Calderón, en materia de política internacional, es la alianza con el proyecto de la España neofranquista del Partido Popular. La máxima expresión política de este proyecto es Juan Camilo Mouriño, presunto delfín de Calderón, con el que España buscaba reconquistar a México como colonia de la monarquía española. La participación de los neofranquistas, José María Aznar y sus publicistas en las campañas electorales, fueron pagados con recursos energéticos, obras de infraestructura otorgados a contratistas españoles y proyectos turísticos.
En lo económico, la alianza energética Pemex-Repsol, concesiones en la Cuenca de Burgos, la participación de las cogeneradoras españolas en CFE, todo el proyecto quedó sepultado en la tumba de Mouriño, al cancelar Pemex el acuerdo con Repsol, como producto del nuevo acuerdo político-energético Peña-Obama. La supresión de estos recursos que solventaban el auge español, como lo hizo México en la Colonia, serán un fuerte impulso para dinamizar economía y bienestar.
En el gobierno de otro mexiquense, Adolfo López Mateos, la política internacional de México antecedió y preparó el fin del mundo bipolar y de la Guerra fría. La supresión del sistema colonial y la industrialización de las ahora grandes potencias, India y China, se ha dado en un proceso donde el conflicto global ha sido superado.
El despliegue de México como potencia global emergente, anuncia una serie de cambios, como es la consolidación del mundo multipolar. Si bien esto no es una novedad, la alianza regional y supra regional será el nuevo componente. Nuevas formas de integración, diferentes al grupo BRICS, ya están en lista de espera.