EL EMBAJADOR NAMM Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN 



LA PAJA EN EL OJO AJENO 



Por Fernando Checa Montúfar

Si en algún lugar del mundo el embajador Namm debería invocar el respeto a la libertad de expresión y luchar porque se la defienda es en su propio país, donde los atentados a esta libertad y a otros derechos (solo piénsese en el campo de concentración de Guatánamo o en los drones de la muerte) son frecuentes y brutales.
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Muchas inquietudes surgen del acto político en el que tuvo activa participación Adam Namm, Embajador de los Estados Unidos en nuestro país. Acto organizado por la UNP, el pasado 3 de mayo, a propósito del Día Mundial de la Libertad de Prensa, en el cual reconocidas figuras de los medios participaron, al grafitear frases alusivas al tema, la del embajador Namm fue una cita de Thomas Jefferson: “La única seguridad para todos es la prensa libre”.
Sin duda que fue un acto político, basta considerar el hecho de que el tema está altamente politizado, polarizado y exacerbado en el país. No importa lo que se diga y haga al respecto: será un acto político y en eso incurrió irresponsablemente el embajador, por lo cual fue cuestionado por el gobierno ecuatoriano.
Pero lo que realmente preocupa es la supuesta “superioridad moral” implícita en el acto del embajador, desde la que quiere dar lecciones en nuestro país. Es esa pretendida superioridad basada en el mito de que Estados Unidos es el paradigma de la libertad de expresión; mito desde el cual mira la paja en el ojo ajeno. Si revisamos la realidad contemporánea estadounidense, concluiremos que en cuanto al tema no es precisamente el mejor referente para juzgarnos. Veamos algunos ejemplos de los últimos meses.[i]
Vigilancia de medios y redes sociales, EEUU: Estado policial[ii]
Desde la Ley Patriot Act de 2001, EEUU tiene cada vez más vigilancia política interna y se militariza: el Pentágono ha multiplicado la cantidad de especialistas de su Cibercomando. En 2012 se aprobó la ley National Defense Authorization Act (NDAA) que permite que los militares encarcelen indefinidamente, sin juicio, a cualquier ciudadano que el gobierno considere “terrorista” o “accesorio al terrorismo”. A esto se debe agregar la campaña del departamento de Seguridad Patria “Si usted ve algo, diga algo” (If You See Something, Say Something™) que desde 2010 conmina al público a informar de cualquier actividad sospechosa a las autoridades locales, pero lo que Seguridad Patria identifica como “sospechoso” suelen ser críticas al gobierno o protestas no violentas: el ciudadano conminado a convertirse en espía de su vecino con el riesgo que esto entraña en un país plagado de miedos, especialmente al otro, al no caucásico.
A partir de la Patriot Act, agencias de seguridad del gobierno han desarrollado sistemas, han presionado para la creación de leyes y han ejecutado acciones para el espionaje de la comunicación electrónica y redes sociales. Agencias de seguridad como el FBI han presionado y conseguido que se consolide la “estrategia nacional de vigilancia electrónica”: la vigilancia de las redes sociales, entre ellas a Facebook y Twitter, servicios de mensajería instantánea y correo electrónico por Internet con el fin de detectar potenciales amenazas a la seguridad y de crear mapas que muestren esa información. La mayoría de los servidores ecuatorianos pasan por Miami y son objeto de escrutinio que atenta contra la privacidad de la correspondencia.
La persecución a Julian Assange, a través de una tenaz presión mediática, diplomática y legal; y el trato inhumano y condena a Bradley Manning, el joven analista de inteligencia que es acusado de traición por el hecho de filtrar a WikiLeaks el video del ejército de los Estados Unidos, en el que se ve cómo un helicóptero estadounidense mata a un grupo de civiles en Irak, entre ellos periodistas y niños, y varios documentos de la política exterior de Estados Unidos. Dos casos de criminalización de un ejercicio de transparencia, por exponer a la luz pública información que “los ciudadanos tienen que saber”, axioma fundamental del periodismo ético.
En marzo de 2012, una investigación de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por su sigla en inglés) demostró que el rastreo policial de celulares sin orden judicial está más generalizado de lo que se creía, el rastreo es tan común que los proveedores de servicio de telefonía móvil entregan a la policía manuales que detallan el rango de datos que almacenan y los precios para que la policía pueda acceder a ellos.
En abril de 2012, el FBI confiscó un servidor compartido por Internet Riseup Networks y May First/People Link en un local de Nueva York. El servidor era operado por European Counter Network y administraba un programa denominado Mixmaster, que envía correos electrónicos a través de servidores anónimos en una red. El servidor también administraba una cantidad de listas de correo electrónico y sitios web para grupos políticos. Jamie McClelland de May First afirmó: “La confiscación de los servidores no solo es un ataque contra nosotros, sino un ataque contra todos los usuarios de Internet que dependen de la comunicación anónima”.
La vigilancia gubernamental online va en aumento. En julio de 2012, Twitter reveló que los organismos de Estados Unidos son responsables de la gran mayoría de las solicitudes de información privada de los usuarios: el 80%. Igual en Google. Información de noviembre muestra que más de un tercio de las casi 21.000 solicitudes de información de usuarios recibidas por Google durante la primera mitad de 2012 provienen de Estados Unidos.
Según una de las 25 historias más censuradas en los medios corporativos de Estados Unidos en 2012, que consta en el informe del Project Censored de la Universidad de Sonoma, en Califormnia[iii], sus militares manipulan medios y redes sociales: desarrollaron software que les permite manipular secretamente los sitios sociales de los medios usando personajes en línea falsos para influir conversaciones en Internet y seleccionar propaganda favorable a EEUU, esto permite a un solo militar controlar hasta 10 identidades diferentes por todo el mundo. Hasta 50 controladores podrían actuar con identidades falsas desde sus puestos de trabajo en EEUU.
En septiembre de 2012, un grupo de hackers autodenominado AntiSec divulgó un millón de lo que serían doce millones de identificaciones de usuario de Apple almacenadas en la computadora portátil de un agente del FBI. Según el grupo, el FBI estaría usando las identificaciones de usuario para ayudar con la vigilancia.
En marzo de 2013, Microsoft y Google confirmaron que el FBI está usando en secreto Cartas de Seguridad Nacional para espiar a sus clientes sin una orden.
El 20 de julio de 2012, León Panetta, Secretario de Defensa, ordenó que altos funcionarios del Pentágono vigilen a las principales organizaciones informativas de Estados Unidos para detectar signos de fugas de material clasificado. La orden se emitió luego de informes recientes de los medios sobre los operativos cibernéticos de Estados Unidos contra Irán y las políticas de Obama sobre los ataques con aviones no tripulados contra blancos seleccionados.
Hace poco se denunciaron dos hechos recientes que ponen en evidencia este espionaje gubernamental a medios. Fueron obtenidos los registros de llamadas de los teléfonos de varios periodistas de la Associated Press (AP) para sacar pistas sobre la fuente que develó un plan terrorista que investigaba el FBI. Asimismo, el Washington Post denunció que el Departamento de Justicia rastreó los registros telefónicos y visitas al Departamento de Estado de James Rosen, corresponsal de Fox News, y de otros periodistas de la cadena, y obtuvo una orden judicial para leer sus correos electrónicos personales. Esta investigación permitió formular cargos contra el asesor de seguridad del Departamento de Estado, Stephen Jin-Woo Kim, que está acusado de suministrar información clasificada de defensa nacional. Entonces, no solo espionaje a medios sino represión a quienes proveen información sensible, como en el caso de Bradley Manning.
Para legalizar estas acciones de vigilancia nacional que atentan contra los derechos de privacidad y que ya se desarrollan, está por aprobarse la Ley de Intercambio y Protección de Información Cibernética (CISPA) que permitiría a las empresas privadas de Internet (Google, Facebook y Microsoft) entregar registros confidenciales y comunicaciones de sus usuarios a agencias de seguridad. Esto se suma a pedidos del gobierno de Obama al Congreso para aprobar una ley que haga más fácil para los funcionarios la obtención de información sobre los teléfonos celulares en las primeras etapas de las investigaciones.
Amedrentamiento, cárcel y juicios es el precio de la crítica y la disidencia.
En abril de 2012, Tarek Mehanna, ciudadano estadounidense residente en Boston, fue condenado a diecisiete años y medio de prisión por publicar en Internet que respaldaba a los musulmanes que resistían la ocupación de Estados Unidos, por lo cual se le acusó de "conspirar para apoyar" a Al Qaeda y de otros cargos por “terrorismo”. Pudo haber escapado de esta condena si Mehanna aceptaba ser informante del FBI, pero no lo hizo.
Como casi siempre que regresa a Estados Unidos, en marzo de 2012, la cineasta y periodista Laura Poitras fue detenida e interrogada en el aeropuerto de Newark. Los agentes amenazaron con esposarla cuando intentó tomar notas en el interrogatorio. Y todo porque Poitras es la directora de "The Oath" (“El juramento”) que trata de los prisioneros de Guantánamo que vuelven a Yemen luego de ser liberados por el gobierno estadounidense.
En marzo de 2012, Obama firmó la Ley HR 347 que considera “ofensa criminal” participar en manifestaciones en áreas definidas como “restringidas”. Según el Project Censored, es una ley que violenta los derechos de la Primera Enmienda para criminalizar las protestas Occupy, que son vistas como un peligro global para la superclase del 1% que controla la economía de EEUU y del mundo. A lo largo y ancho de Estados Unidos, estas protestas ha sido criminalizadas y sus militantes han sido frecuentemente golpeados, gaseados, encarcelados y enjuiciados. En algunos casos, también han sido víctimas de este abuso los periodistas de medios que han querido grabar los incidentes. Incluso, Twitter se vio obligada por un juez a entregar la información de cuenta y el historial de mensajes de Malcolm Harris, un manifestante de “Occupy Wall Street”, en octubre de 2012.
Shah Rukh Khan, estrella del cine indio, fue detenido y amedrentado por segunda vez en un aeropuerto de Estados Unidos y todo porque en 2010, protagonizó una película titulada “My Name is Khan” (Mi nombre es Khan), que trata de la aplicación de perfiles raciales a los musulmanes luego de los ataques del 11 de septiembre.
En mayo de 2012, USA Today reveló que la firma Camille Chidiac, co-propietario de un importante contratista de publicidad del Pentágono, admitió públicamente que era el responsable de la campaña propagandística cuyo objetivo era desacreditar a los periodistas de USA Today por haber informado que el Pentágono había gastado millones de dólares en “campañas de propaganda y marketing cuyo seguimiento dejaba mucho que desear” centradas en Irak y Afganistán. También admitió que había creado direcciones de internet falsas y cuentas de Twitter y Facebook con los nombres del editor de USA Today, Ray Locker, y del reportero Tom Vanden Brool, como parte de una campaña de desinformación en internet.
El ex Navy SEAL Mark Bissonette recibió amenazas del Pentágono porque, con el seudónimo de Mark Owen, escribió un nuevo libro en el que detalla su papel en la operación que dio muerte a Osama Bin Laden. En él revela pruebas de que Bin Laden no representaba una amenaza real para las fuerzas estadounidenses y que estaba desarmado cuando le asesinaron.
Como parte de una campaña de represión de Obama contra informantes en el gobierno, en octubre de 2012, el agente retirado de la CIA, John Kiriakou, que confirmó públicamente que se había torturado al miembro de Al Qaeda Abu Zubaydah, tuvo que declararse culpable de “haber filtrado información clasificada” para lograr una reducción de la pena.
En marzo de 2013, el Departamento de Estado retiró a la activista egipcia Samira Ibrahin de la lista de galardonadas al premio internacional a las mujeres valientes. La razón: sus comentarios críticos acerca de Israel en Twitter.
En abril de este año, el ambientalista Daniel McGowan volvió a la cárcel por un artículo en el que denunciaba el trato recibido en su encarcelamiento anterior. Este fue publicado en el Huffington Post y en él citaba documentos judiciales que buscaban demostrar que fue retenido en unidades carcelarias secretas y de alta seguridad. También este mes, Amy Meyer de Utah fue la primera persona acusada bajo la ley estatal “ag-gag” (ley mordaza impulsada por el sector agropecuario) por filmar un matadero desde una calle pública. Esta es parte de una serie de leyes estatales diseñadas para criminalizar la grabación encubierta en granjas y mataderos, silenciar evidencia de crueldad animal y proteger a la empresa privada.
A esto hay que sumar la campaña de persecución y desprestigio a ciudadanos que cuestionan la versión oficial y/o que han liberado información clasificada y comprometedora sobre el 11 S. Uno de esos casos es el de Kurt Sonnenfeld, fue el documentalista oficial y camarógrafo designado por el gobierno norteamericano para filmar en el "Ground Zero" de las Torres Gemelas. Su versión de lo sucedido y el desarrollo de determinados eventos contradice la versión oficial. "Yo he sido acusado falsamente, dice, encarcelado dos veces en dos países diferentes, torturado y puesto en confinamiento solitario en los Estados Unidos y perseguido a través de dos continentes. He sido calumniado y difamado implacablemente, en una campaña por deshumanizarme y desacreditarme, para que cuando hable ya no sea escuchado. Hasta al día de hoy, mi esposa, mis hijas mellizas y yo, vivimos en un mundo rodeado de amenazas e incertidumbre." Actualmente está refugiado en Argentina.
Prohibición de libros.
En la segunda semana de enero de 2012, el Estado de Arizona prohibió la enseñanza de estudios étnicos y suspendió el programa de Estudios Mexicano Estadounidenses. Se elaboró una lista de libros prohibidos, entre otros: “La Tempestad” de Shakespeare, “Pedagogía del Oprimido” de Paulo Freire, “América ocupada: Los chicanos y su lucha de liberación” de Rodolfo Acuña, “Repensar a Colón: Los próximos 500 años” y “¡Chicano!: la historia del movimiento por los derechos civiles de los mexicano-estadounidenses”. Además, los docentes han sido advertidos de que deben apartarse de todo libro en el que “la raza, lo étnico y la opresión sean tema centrales”. Además, no hay que olvidar que en algunos estados, el tema del evolucionismo está vetado en la enseñanza escolar.
Por estas y otras razones, de orden económico, político e ideológico, la gran prensa corporativa estadounidense suele silenciar o minimizar temas diversos como lo pone en evidencia año tras año, el Proyecto Censurado de la Universidad de Sonoma que publica su informe anual con las 25 historias más censuradas por esa prensa. En 2012, por ejemplo, algunos temas de importancia para ese país, e inclusive para el mundo, que fueron censurados son los siguientes:
El cercenamiento creciente de la libertad y la conversión de EEUU en un estado policial; las nuevas leyes que criminalizan la protesta Occupy; el fomento del nuevo negocio de “incitación y delación” que, patrocinado por el FBI, reporta ganancias hasta de 100.000 dólares por cada caso prefabricado por 15 mil espías internos “autorizados”; los crímenes de guerra de la OTAN en Libia; una investigación de Zuyrich estableciendo que 147 corporaciones transnacionales estadounidenses y europeas controlan la economía mundial; el regalo en billetes impresos por la Reserva Federal por 16 millones de millones (billones) de dólares a los mayores bancos causantes de la crisis; etc.
Y podríamos continuar con ejemplos de atentados a la libertad de expresión que son una constante y que no deben llamar la atención en un país donde no solo se irrespeta la Primera Enmienda, sino que se atenta permanente y brutalmente contra otros derechos: derecho a la vida, derecho a un trato no denigrante, a la presunción de inocencia, a la seguridad jurídica, etc. Basta remitirnos a lo que acontece en el campo de concentración de Guantánamo, donde el 90% de los detenidos no han sido acusados, donde no existe garantía de ningún tipo para sus prisioneros quienes por ser considerados “terroristas” han sido rebajados a una categoría subhumana. O la aplicación frecuente e indiscriminada, en territorio estadounidense o fuera de él, de “técnicas mejoradas de interrogatorio”, perverso eufemismo para la tortura. O algo más grave aún, los vuelos criminales de los drones, aviones no tripulados que bombardean cualquier geografía del mundo para “cazar terroristas” y que ha dado como resultado centenares de asesinatos la mayoría de niños, mujeres y ancianos. Con frecuencia Obama, una suerte de César imperial, junto a dos asesores de seguridad dirige el pulgar hacia abajo como luz verde para un nuevo ataque, los tres seres omnímodos analizan informes de inteligencia que les permiten decidir sobre la vida de las próximas víctimas sin que medie ninguna ley civilizada. Son crímenes de lesa humanidad que ni la CIDH, ni la Corte Penal Internacional, ni ninguna instancia internacional se atreve a juzgar y que cuentan con la complicidad de muchos países , especialmente del mundo autodenominado civilizado y occidental.
Pese a estos antecedentes y otros de larga enumeración, Adam Namm quiere dar lecciones sobre derechos en este país, y esto no significa que se desconozcan los problemas que aquí puedan haber al respecto, pero que en ningún caso serán en la dimensión planteada por estas versiones interesadas. Lo pertinente habría sido que el embajador ejerciera la práctica del grafiti, con la misma frase y en compañía de sus amigos ecuatorianos (para que sean consecuentes con su discurso), en las paredes de la Casa Blanca, del Capitolio en Washington DC o del infame Guantánamo. Claro, en ese caso no se le acusaría de intromisión pero si correría el riesgo de que la policía estadounidense le garrotee, le gasee, le encarcele y le aplique “técnicas mejoradas de interrogatorio” como en algunos de los casos aquí reseñados.
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[i] Fuentes consultadas: Salon.com, Democracy Now, Project Censored. El tema no es nuevo, artículos con ejemplos de años anteriores: “El silencio hipócrita de la inefable SIP” (http://www.ciespal.net/mediaciones/images/El_silencio_hipocrita_de_la_inefable_SIP.pdf) y “El mito de la libertad de prensa en los Estados Unidos”
(http://www.ciespal.net/mediaciones/images/el_mito_de_la_libertad_de_prensa_en_los_EEUU.pdf )
[ii] Así califica el informe 2013 de las noticias más censuradas en la prensa corporativa de los EEUU elaborado por el Project Censored de la Universidad de Sonoma en California.
[iii] http://www.proyectocensurado.org/censurado-2013/las-25-noticias-mas-censuradas-en-20112012/