GUATEMALA ACABA DE DAR EL “MAL EJEMPLO” 



RIOS MONTT FUE CONDENADO POR GENOCIDA 



Alberto Maldonado

Los escucho en la televisión y en la radio. Por si acaso, lo mismo en algún diario impreso que aún circula: el señor General Efraín Ríos Montt, dictador de Guatemala (años 80 del siglo pasado), acaba de ser sancionado a 50 años de cárcel por la mortandad que ordenó cuando era dictador a una tribu indígena del norte de su país; y a 30 años más por genocida de la misma etnia. Para mis adentros, no será el primero, tampoco el último de los genocidas que paga sus culpas de esa forma y a los años. Y eso que otro General de Ejército (pero mucho más racional que Ríos Montt) es el que gobierna ese país de Centro América (Otto Pérez).

Para mis adentros, saltaba de alegría cuando escuché la noticia. Solo el señor “Flaco” Videla (de la Argentina) ha sido sancionado a cadena perpetua, por haber ordenado que lanzara a los argentinos y argentinas desde un avión, al mar; y que entre ellos se rifaran los críos. El señor Pinochett, de Chile, argumentaba una “leve” disfunción cerebral, cada vez que la justicia iba tras él. Y el señor Somoza de Nicaragua, fue a morir en una celada bien montada por gentes con dignidad, que los había en el cono sur de este continente. El señor Strossner y el señor Batista murieron, sin pena ni gloria, en donde alcanzaron a refugiarse después de los muertos (por cientos o por miles) que cada uno puso en el país que desgobernaron a su debito tiempo. Y eso que ellos se creían intocables.

Vi al señor Ríos Montt, en un documental “único” que pasaron por Telesur, decir algo que tal vez en aquellos tiempos y entre los militares sonaba bien (años 80 del siglo 20) que “no es lo mismo matar que fusilar”. Para este generalísimo no era lo mismo matar que fusilar. Solo ordenaba matar pero no fusilar. Y los jueces que le sentenciaron a la cárcel (de la que dificilmente saldrá el señor Ríos) ordenaba el enjuiciamiento de todos los implicados en estos crímenes, Y le oí también decir a la señora Rigoberta Menchú (premio Nobel de la Paz) que el tribunal dejaba la puerta abierta al decir que los demás que participaron en el genocidio debían tener igual trato que los principales, en este caso el señor Ríos Montt.

A lo que voy: que los dictadores de otros tiempos están pagando los crímenes que cometieron o que ordenaron. Es decir, los y las deben tener muy en cuenta que no por ser dictadores, ya está todo en calma y es un hecho. Que no les sucederá nada más. Por algo se dice que América Latina está cambiando, de unos años a esta parte. En el siglo 20 como que era semillero de dictaduras. Ahora no. Los dictadores se cuidan. No vaya a ser que mañana (o quién sabe cuándo) algunos “comunistas” de los que quedan, les obliguen a no confiarse y a huir a tiempo. Que para eso han quedado.

El Ecuador se salvó de los dictadores; eso que desde Brasil primero y después de Argentina y Chile, se dieron los últimos toques al llamado Plan Cóndor. Un insulto contra este pobre animalito que es símbolo patrio de los ecuatorianos y que en la realidad está en vías de extinción. Solo quedan unos cuantos ejemplares que viven en las alturas de los Andes, que se nutren de carroña que encuentran y que, de vez en cuando, comen una que otra oveja descarriada. Los grandes medios de comunicación de este país, pusieron el grito en el cielo (en dónde más podían) por la muerte de un cóndor, en el sur del país; pero no dijeron media palabra cuando insultaron a estas aves, allá por los años 60-90 del siglo pasado, cuando le pusieron el nombre de Plan Cóndor al asesinato a mansalva de todo lo que sonaba a “comunista” en este Continente.

Por eso me contento con la sanción dada al señor general Ríos Montt, en Guatemala. Por eso mi complacencia con la cadena perpetua que le dieron al señor Videla de la Argentina; y por eso mi complacencia porque los dictadores de otros tiempos, en América Latina, están pasando mal. Nuestro país se salvó de esa plaga. Apenas si tuvimos la dictadura del general Guillermo Rodríguez Lara en este Ecuador; y que, cuando abandonó el Poder, salió a bailar en Pujilí, su pueblo. No así en los países vecinos. Dígase lo que se diga pero nosotros, los ecuatorianos, no hemos tenido a un Fujimori del Perú; o un Álvaro Uribe de Colombia. Tampoco hemos tenido unos dictadores, en regla, que “maten comunistas” para salvar a Dios y la Iglesia Católica, dirán; como si Dios y la Iglesia necesitaran de semejante apoyo para subsistir.

En general, los ecuatorianos hemos tenido suerte, en esta materia. No hemos conocido, como los hermanos colombianos, una dictadura feroz. Eso que por nuestras tierras han pasado rondando los dictadores. No debemos olvidar nunca que el señor Augusto Pinochett estuvo unos años, en este país; y que cuando mandaba en Chile, “invitó” a unos cuantos generales a su tierra. Y fueron, pero calladito. Y de la dictadura de Rodríguez Lara, mejor no hay que hablar. Da la circunstancia que el pueblo hablaba de una dictablanda, y que el gobierno del general Bombita fue, durante muchos años, el fiel reflejo de lo que no debía ser una dictadura sino dictablanda. Eso que contaba con un Ministro de Gobierno (del Interior, llaman en algunos países) y de un Presidente de los Tribunales Especiales, que eran verdaderos trogloditas. Uno de ellos, de apellido Romo, se inspiraba en un general hitleriano (Rommel, por más señas) como el general del desierto. Lástima grande que en este Ecuador no hay un desierto como el Norte del África, que de lo contrario, quién sabe…

Por eso me hace chiste que los curuchupas ecuatorianos (gente de la derecha) hablen y comparen al Presidente Rafael Correa con Hitler, porque según la doctora Romo y otros políticos de la vieja guardia, no hay separación de poderes; especialmente, claman por el poder judicial y dicen que es de Alianza País (el partido de gobierno) Hasta la fecha no hay un solo muerto puesto por este Gobierno; y los que se sienten perseguidos es porque Correa les ha aplicado una Ley vieja, que fue dictada por una dictadura del pasado, bien pasado. Digo y sostengo: que no han leído los curuchupas de este Ecuador, la nueva Ley de comunicación (no de medios) que será una de las primeras en ser sancionada por la nueva mayoría de Alianza País, en los próximos días. Los que se sienten perseguidos es porque se les acabó le “chamba” que recibían y se sienten perseguidos; cabe preguntarles ¿por quién?

Eso que la llamada Comisión de Derechos Humanos de la OEA y los Estados Unidos de Norteamérica (que en el fondo, son lo mismo) se empeñan en decir que viven bajo una dictadura; y que la famosa “libertad de expresión” (de ellos) está en peligro. Formo parte de quienes no creen en lo que dicen los otros. Es más. Recibo comunicaciones a diario de periodistas que no solo no están con el Gobierno sino que protestan porque todo se reduce a la UNP (Unión Nacional de Periodistas, otrora gloriosa y que representaba en realidad a los periodistas ecuatorianos) comandada, desde hace más de unos 3 años, por un empleado del diario El Universo de Guayaquil (que fue sancionado de acuerdo a una vieja ley) Dicen los supuestos agraviados (yo no me siento tal) que de acuerdo a tales veredictos ,no dejan de persignarse por lo que les toca. A mi no me toca nada. Es por eso y por mucho más que reclaman porque les confundan. Lo cierto es que “no hay” libertad de expresión en este país (Ecuador) porque no les hacen caso. Y los únicos que protestan lo hacen el interior del país, lo que demuestra hasta la saciedad que si existe libertad de expresión. Y que los únicos que se sienten perjudicados son aquellos que estimaban que bastaba un telefonazo y que todo se arreglaría, en este valle del señor, como antaño.