CRISIS DEL SISTEMA EDUCATIVO: IMPROVISACIÓN Y REFORMA DE PAPEL 



EL GOBIERNO ENTIENDE A LOS TRABAJADORES SÓLO COMO UN FACTOR DE PRODUCCIÓN 



Equipo Periódico OPCIÓN

Enrique Santos, Director del Consejo de Educación Superior, en entrevista para un canal gubernamental, el pasado 27 de marzo, manifestó que para establecer el plazo para la jubilación de los docentes, el gobierno consideró cuál es su “vida útil”. Sí, en realidad eso dijo: la vida útil de los profesores. Como si se hablara de computadoras o mobiliario.

Es que así entiende el régimen a los trabajadores, manuales o intelectuales, como un factor más de la producción, y no como muchas veces lo recita el primer mandatario: “la preeminencia del ser humano sobre el capital”. Los docentes, tanto a nivel primario, medio como superior, son víctimas de una obsesiva campaña de desprestigio y ofensas, que a veces diera la impresión que proviene de una revancha de tiempos en que esos funcionarios fueron estudiantes. “Cómo va a ser profesor un profesional de tercer nivel, eso es inaceptable”, decía René Ramírez, principal de la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (SENESCYT). Y bajo esa lógica, valdría decir: ¿Cómo es posible que alguien que no tiene título de PHD, como el mencionado funcionario, esté al frente de un proceso de reformas que, entre otras cosas, exige a las universidades tener un alto porcentaje de este tipo de profesionales para calificar dentro del proceso de acreditación? ...Cosas del “cambio de época”.

La tecnocracia que impulsa estas reformas hace su trabajo en papeles. En ellos estudió la situación que enfrentaban las universidades y en ellos escribe las soluciones, pero la realidad siempre les ha sido lejana; los seres humanos que actúan y viven en el sistema de educación son unos completos desconocidos para ellos. Cuando los han tenido que ver ha sido en marchas, como la que la Universidad Central del Ecuador protagonizó hace unos días, pero su forma de relacionarse con ellos ha sido siempre la sanción, la amenaza y el llamado al orden. ¿Diálogo? Ese concepto es retrógrado en el paradigma totalitario que guía a la “revolución ciudadana”.

Y así, llenos de papeles que llenar, y de presiones casi de empresa fabril, los docentes han caído en una triste realidad de burocratismo educativo, que mide en cifras y parámetros raros; no vidas, sentires, saberes, relaciones sociales de los estudiantes. No pocos son los docentes que sufren la humillación de tener que ser controlados como reclusos en los centros educativos: cámaras de video, relojes biométricos, que los convierte en una especie de humanoides autómatas. Están condenados a vivir entre formularios, que de ser llenados mecánicamente nada tendrían que ver con lo que pasa realmente en las aulas. ¿Calidad educativa?

Solo en los sueños primer mundistas de académicos oficialistas que quieren ver al Ecuador con ojos europeos. El sistema educativo en general enfrenta graves deficiencias, que según las autoridades son normales en los procesos de cambio, pero que en realidad son el resultado de la improvisación con la que se hacen las cosas. La acredita- ción de las universidades está en marcha, y en el camino se han encontrado con la triste realidad de que no por colocarlo en una norma, como la Ley de Educación Superior, los PHD aparecerían en la cantidad que se exigía. En los papeles se veía muy bien que para ser docente se debería tener mínimo un título de cuarto nivel y en la especialización de las asignaturas que cada profesional imparte, pero la realidad dice que todas las universidades se quedarán sin por lo menos la mitad de sus docentes por cumplir esta norma. Sumado al tema de la jubilación de los docentes.

“Contrataremos profesores del exterior”, es la sentencia arrogante que surge como respuesta, pero ¿de dónde?, ¿cuánto le costará al país?, ¿en qué tiempo estarán aquí esos profesionales? No hay respuesta. “Tenemos muchos profesionales haciendo posgrados en el exterior con las becas del Estado”, es otra respuesta, pero surge otra pregunta: ¿Y les van a obligar a ser docentes, así ellos no quieran? Incoherencias que insultan la inteligencia de profesores universitarios que más allá de su edad, o de sus títulos, son un gran potencial para un auténtico cambio en el sistema educativo, que el Ecuador podría simplemente anular de un plumazo, por orden superior. Para no irnos muy lejos, este 28 de marzo estaba prevista la audiencia de casación del rector de la Universidad Técnica de Cotopaxi, por ser un académico que hizo ejercicio de su derecho constitucional a la resistencia, para exigir recursos para su universidad, que como muchas, ha visto reducirse los ingresos económicos y crecer las exigencias de mejoramiento.

Ah... Y no nos olvidamos del referente de excelencia académica que nos da el gobierno con casos como el del primo del Presidente, el ex director del Banco Central, Pedro Delgado, que sigue prófugo, o de la tesis copiada del Vicepresidente de la república electo, y de los hermanos Alvarado. ¡Prohibido olvidar! ¿Verdad señor Presidente?