¿A QUIÉN INFORMA OBJETIVAMENTE LA GRAN PRENSA? 



LA PRENSDA PRIVADA NUNCA CUMPLIÓ LA VIEJA SENTENCIA 




Alberto Maldonado S.
Periodista – Ecuador

Viéndolo bien, nunca se cumplió a cabalidad la vieja sentencia: informar objetivamente toda clase de información. Yo diría que la prensa llamada “independiente” (privada) nunca cumplió a cabalidad esta su categoría; nunca informó toda clase de información a cabalidad. Le negó al nuevo sistema que comenzaba a descollar en el mundo (con la ex URSS a la cabeza) lo bueno que tenía. Recordemos que, como artículo de fe (en el que cual todos teníamos que creer, nos guste o no) los comunistas soviéticos “se comían los guaguas crudos” y se perdía toda identificación nacional. Los malos de los “comunistas soviéticos” les quitaban la llamada “patria potestad” y todos los críos iban a parar en lo que el Estado creía más oportuno. Algo así ocurría en el librito de de Huxley Aldous (británico, autor de ”Un Mundo Feliz”) que todos pensaban igual .. hasta que…

Por lo menos en la vieja prensa independiente (privada) había algo de ética, les guste o no a los periodistas. Nos enseñaban ((los prácticos, ya que no había profesionales) que, en materia de información, se tenía que ver las opiniones de todos los que estaban inmersos en esas lides. Yo ponía el ejemplo, repetido hasta no más (en clase, cuando las dictaba) el choque en una esquina cualquiera; había por lo menos dos criterios diferentes, de los dos conductores, si no había heridos y si no se presentaban testigos reales o falsos. Entonces había algo de moral y de ética en el periodismo, naciente.

Hoy en día, no es lo mismo. La verdad es lo que los medios impresos (que siguen comandando la operación) dicen; y lo que dicen está impregnado de mala fe, de artilugios para encubrir la verdad. Lo menos que está ocurriendo. Para poner un ejemplo: hay cerca de 3.000 planteles educativos que se han refaccionado para el nuevo año escolar. Y ocurre que por allí hay dos o tres que no esperaron lo mejor o que los constructores se quedaron. La gran “prensa independiente” (privada) ¿qué descubre?. Pues, que de esos dos o tres planteles descuidados, parten para sostener que todo está mal. Otro caso: hay buenas carreteras, en todo el país; inclusive los ciegos lo pueden ver. Por allí buscan dos o tres carreteras, que no han sido concluidas. De las malas se valen para decir que todas están en mal estado; y preguntan: ¿cuánto robarían? Sin dar más datos-

En materia tan delicada, hay de todo; para todos los gustos; en especial, para los gustos de ellos, de los que sabemos. No es nada difícil encontrar, por ejemplo, que los abogados tienen la última palabra; y que se ignora el expediente y lo que dicen los abogados, de la otra parte. Diríamos que actúan los abogados. En el mundo entero, no se estima a nadie en capacidad de sentencia, nadie puede decir: este es el “bueno” y hay que salvarlo; o este es “el malo” y hay que matarlo. Por lo menos eso es lo que supuso las Naciones Unidas (1945) y por ello aprobó lo que aprobó. Que nadie puede ser condenado de antemano, por más que se llame Bin Ladem, peor el señor que en español, le diríamos “Arbusto” (Bush) y su gobierno, que se dio el lujo de matar a uno que decía ser el malo Y lo mataron. Para que nadie lo sepa, le arrojaron al mar en un ataúd lleno de piedras, para que nadie lo descubra. ¿Y qué hay de Guantánamo? Ese pedazo de tierra quitado “a la brava” a Cuba. Allí pernoctaron y pernoctan, infinidad de sujetos sometidos ¿a los jueces? No son seres humanos. El señor Obama, premio adelantado de la paz, juró que en dos años estaría cerrada semejante prisión; y hasta ahora, está en Cuba semejante prisión.

Esta y otras consideraciones me vienen a la memoria ahora que estoy leyendo a Ignacio Ramonet, el periodista español, que entrevistó a Fidel (Castro) en La Habana; y que ahora, por más español que sea, anda por Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina, recordándole al mundo que el gran imperio y sus muchachos andan queriendo matar a lo único que sobrevive a la gran crisis. ¿Cómo es posible que Europa se muera de hambre no así los países de América Latina? Que un señor del gran imperio acaba de recordardonos, que a esta América Latina otrora se llamaba “el patio trasero” del gran imperio. Dicho la cual, paso al motivo de esta opinión.

A propósito de opinión, dice Ramonet que ahora en día se confunde la opinión con la información. Y pregunta: ¿a quienes sirve la gran prensa privada? El mismo se responde: sin lugar a dudas, a los grandes cacaos que lograron hacerse de una imprenta o de una televisión y de una radio. Y creen que pueden decir lo que les da la gana. Sino pregúntenle al asambleísta Cléber Jiménez y sus boys, que acaban de ser sentenciados a largas prisiones y a pagar multas por cerca de un millón de dólares. No es lo mismo acusar a un ciudadano que ha sido el causante de una mortandad y darse por bien servido, a título de asambleísta. Esos eran en otros tiempos. El congresista podía (y de hecho, lo decía) lo que le daba la gana, sin prueba alguna. Sino pregúntenles al señor Lara, que acaba de no ser reelegido por Los Ríos. O al señor Viteri, que de tanto ver burros volando, se ha quedado en las mismas.

No me extaña que haya silencio de la gran prensa, llamada “independiente” (privada o comercial) sobre Cuba. No he leído los editoriales y los comentarios, por el boicot (llamado eufemísticamente embargo) que ejerce el gran imperio sobre tan pequeño país, a solo unas millas de él. No he leído tampoco las opiniones que deben haber vertido los llorones de siempre, frente a lo que le está pasando a la más grande y más revolucionaria de las Antillas. No he leído, nada, por ejemplo, que una ciudad de Cuba, haya superado a los países desarrollados, en eso de la muerte de los recién nacidos, por mil. Pero eso si: una gran historia han tejido los pocos diarios que siguen saliendo, respecto de los neonatos que murieron, quién sabe el por qué, en Loja, Santo Domingo o Guayaquil. No he leído las lágrimas por las más de 100 víctimas que ocurrieron en Irak (ocupado por los ejércitos yanquis, más unos cuantos aprendices de imperios, que hasta ahora andan buscando (as armas de destrucción masiva de Sadam) Y si por la muerte de los 3 víctimas de Boston. Y lo que pregunta “Cuba Periodistas” en su última entrega: que los diarios sipianos (de la SIP-CIA) trataron por lo menos de crear una explicación de lo de Boston. Solo se limitaron a transcribir casi textualmente lo que les dijeron que digan el FBI y la CIA, respecto de los dos hermanos, uno de los cuales murió; y el otro está hospitalizado, con heridas, muy grave. Mientras que vi en la televisión, a la madre de los dos niños decir que sus hijos eran inocentes de los que se les acusaba.

Lo cierto es que Ramonet (autor del folleto titulado “La Explosión del Periodismo”) se pregunta ¿a quiénes están sirviendo ahora los grandes medios? El mismo responde a esta pregunta; a los que tienen plata ya sea para hacerse de un periódico, de una radio o de una televisora; o tiene el poder en lo que actualmente se llama “marketing” (propaganda) Y el mismo Ramonet dice que los medios han quedado para decir “esto es bueno para la Coca Cola y por lo tanto es bueno para el país”. El mismo Ramonet da unos datos que son ciertamente preocupantes: dice que en Inglaterra, en Francia y en lo que queda de Europa, hay una muerte natural de los periódicos impresos. Ya los que leemos un periódico diario, estamos viejos; mientras los jóvenes no leen diarios, ni siquiera cuando son gratuitos. Cita Ramonet a los diarios que han muerto en Inglaterra y en Francia o que están en vía de morir. Yo díría que Ramonet se quedó corto. Porque el mal se ha prolongado a nuestra América Latina; y varios diarios están por morir, frente al no pago de otros, a la publicidad, que cada vez es más escasa. Y que la gente, especialmente los y las jóvenes, no leen. Están mirando (cada vez menos) a duras penas, la televisión y la radio.

Es más fácil, en estos medios, hacer creer que lo malo es bueno y al revés. Los resultados de las últimas elecciones en Venezuela y en Ecuador, así lo dicen. Salvado Paraguay que, para variar, un supermillonario de apellido Cartes, que estuvo en la cárcel por narcotraficante, pero que representaba al Partido Colorado (del mismísimo señor Strossner) es el ganador.