CHÁVEZ VIVE Y LA LUCHA CONTINÚA CON NICOLÁS MADURO, LEGÍTIMO PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA 



LA LEGITIMIDAD OTORGADA POR 7.505.338 SUFRAGIOS.  




Rodrigo Santillán Peralbo

Con la legitimidad otorgada por 7.505.338 votos, o sea el 50,66% de los sufragios del pueblo, Nicolás Maduro Moro, es el nuevo Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, pero antes tuvo que derrotar un intento de golpe de Estado planificado con antelación a las elecciones por el candidato de Estados Unidos, las derechas venezolanas, latinoamericanas y mundiales, Henrique Capriles, fundador del fascistoide partido Primero Justicia y en su juventud miembro de la fascista Tradición, Familia y Propiedad.

El apoyo estadounidense a Capriles viene desde el anterior proceso electoral que culminó el 7 de octubre de 2012 con el triunfo del presidente Chávez. En un informe del 16 de septiembre de 2011 emitido desde la Embajada de Estados Unidos en Caracas y firmado por K. Keiderling, Jefe Adjunto de la Misión Diplomática, que fue hecho público por el Foro Expláyate, bajo el título “El Lado Oscuro de Capriles”, se dice que “Henrique Capriles espera ganar las elecciones presidenciales de 2012 en Venezuela”. Señala que “el gobernador del Estado Miranda y líder clave de la oposición política del partido Primero Justicia, Capriles (PJ) Henrique declaró al Post el 15 de septiembre 2011 que se muestra optimista respecto a sus posibilidades de ganar las elecciones presidenciales de octubre 2012. En las reuniones, Capriles reconoció que esto dependerá de la capacidad de la oposición para trabajar juntos, y que logrará el apoyo unánime a su candidatura.

Según el informe de Keiderling, Capriles habría dicho que aprecia la ayuda que se le había proporcionado, y celebró la decisión con la que la embajada dio su apoyo mediante la USAID, con lo que está prácticamente garantizada esa ayuda.

K. Keiderling manifestaba que “fueron discutidos los aspectos financieros con Capriles al que le notificaron de que los fondos asignados para el año en curso habían sido trasladados de conformidad con las disposiciones anteriores. Los recursos adicionales deben ser canalizados a través de sus apoderados de confianza y hacia nuevas entidades, a saber, a través de organizaciones no gubernamentales de Chile, Panamá, Colombia y la Unión Europea”.

El informe añade que Capriles fue informado de que la financiación de las operaciones del próximo año (2013) se han aumentado para asegurar su victoria en las próximas elecciones se afirma en el documento oficial de la Embajada de Estados Unidos en Caracas y finalmente se asevera que Capriles parecía estar muy entusiasta acerca de la discusión que tuvo lugar, afirmando que estaba dispuesto a continuar su lucha por la democracia”.

En el actual proceso electoral, Henrique Capriles, en su calidad de dirigente derechista dijo que aceptó la postulación porque “su lucha no es por ser presidente sino que Venezuela salga adelante”. Lo que calló es que todos sus discursos, poses y decires fueron y son elaborados científica y técnicamente por altos especialistas estadounidenses y venezolanos, sin que entre ellos falten los expertos en campañas políticas y guerra sicológica de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
El candidato de la denominada Mesa de Unidad Democrática (MUD), para las elecciones presidenciales, ha contado con el apoyo total de Estados Unidos y sus cipayos nacionales y latinoamericanos

Capriles Radonski, prevalido del apoyo de la oposición política antichavista ha desatado una campaña de odio visceral a todo cuanto signifique chavismo, socialismo o simple izquierdismo. En sus discursos se le ve con un rostro desencajado por su rabia e impotencia que le lleva a expresar tonos desafiantes para atacar a Nicolás Maduro, a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) y calificar como una “vergüenza” al titular para la Defensa, Diego Molero Bellavia.

La campaña electoral se convirtió en un derroche de insultos expresados por Capriles, fungido como gobernador de Miranda, que recibió el ofrecimiento de la candidatura de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), plataforma que aglutina a la oposición proimperialista. Sus discursos, preparados por expertos en campañas políticas se caracterizan por la dureza de sus ataques y descalificaciones a Nicolás Maduro a quien le acusó de recibir "cursos de actuación en Cuba". Harto conocido es que Maduro fue chofer del sistema del metrobus de Caracas, otra razón para que las oligarquías lo descalifiquen con las peores diatribas. Sabiéndose perdedor, el mediocre Capriles convocó a sus huestes a organizarse en violentas manifestaciones que ya habían sido previamente planificadas. Todos los hechos conllevan a pensar en que el golpe de Estado ya estaba previsto, si Maduro ganaba las elecciones.

Denuncias públicas y reiteradas, nunca desmentidas, señalan que Capriles, además del financiamiento y asesoría de Estados Unidos, contó con el apoyo total del poder mediático y con millones de dólares de su familia y de la oligarquía venezolana con los que manipularon las conciencias de los electores, a más de ejecutar sabotajes en el sistema eléctrico, organizar especulaciones y esconder productos básicos alimentarios para desabastecer los mercados y crear descontentos.

Las acciones emprendidas por Capriles y sus adláteres fueron similares a las que usaron los fascistas chilenos para acabar con el gobierno de Salvador Allende y asesinarlo según las instrucciones de Kissinger, Nixon y sus muchachos de la CIA. Fue la burguesía chilena la que inauguró los cacerolazos que se replican en Caracas. Hoy, al frente de la conspiración golpista en contra de Maduro están Obama, Kerry y una larga fila de funcionarios y agencias imperiales que gritan desaforados sobre un supuesto fraude electoral.

Cierto que el triunfo de Maduro fue apretado, pero no le resta legitimidad porque los sufragios son automatizados, imposibles de manipulación o fraude, tanto así que el ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, declaraba que el sistema venezolano de conteo de votos es el mejor del mundo. ¿En dónde tanta transparencia? Ya fueron auditadas el 54% de las máquinas en presencia de los testigos delegados de Capriles. Ahora se van a auditar el 46% restante. ¿Qué esperan conseguir Capriles y sus patrocinadores, expertos en golpes de Estado?

El cinismo de los yanquis y sus serviles venezolanos empezando por Capriles es mayor que su propia desvergüenza. ¿Qué enseñanzas de moral pública y ética electoral pueden ofrecer los estadounidenses? Obama, Kerry y sus muchachos deberían recordar que ellos si son expertos en fraudes, ¿o acaso no recuerdan que uno de los peores sistemas es el de Estados Unidos, en donde el pueblo nunca elige directamente a sus gobernantes? ¿Acaso se olvidaron del monstruoso fraude con el que le entregaron el poder a George W. Bush hijo?

Obama y sus altos funcionarios con su típico injerencismo y acostumbrada prepotencia han dicho que un recuento de los votos en Venezuela sería “importante, prudente y necesario para asegurar la confianza de los resultados”… ¿Por qué no lo hicieron en su país cuando Bush II “ganó” con 271 votos electorales, contra los 266 votos de Al Gore? Fueron cinco votos de diferencia, inclusive con el fraude de Florida en donde Jeff Bushh, hermano de George era gobernador. Tramposos nacieron y tramposos morirán.

La analista ecuatoriana Inés Garzón Guerra expresaba: ¿dónde estuvo Obama para exigir un recuento de votos en su país, en Estados Unidos, cuando Bush ganó dudosamente a Al Gore con 5 votos de diferencia? ¿Por qué ahora se atreve a proponer un recuento de votos en Venezuela cuando el triunfo de Maduro sobre Capriles es claro y legítimo constitucionalmente y reconocido por todos los observadores nacionales e internacionales? ¿Quién le da derecho a Obama y a su gobierno para intervenir en la política interna de Venezuela, de América Latina y de cualquier país del planeta?

Su política invasora a otros países está generando tanto sufrimiento y dolor al pueblo estadounidense, prueba de ello son los horribles ataques de represalia de los que son objeto, como este último, en Boston.

Inés Garzón Guerra dice: Presidente Obama, preocúpese por atender las inmensas necesidades internas de su país y no interfiera, no viole los derechos constitucionales soberanos en política interna de otros países. Los tiempos han cambiado, el imperialismo de Estados Unidos ya no tiene la fuerza, ni el poder, ni la capacidad de hacer lo que quiere como lo hacía antes con los gobiernos del mundo.

El triunfo de Nicolás Maduro con un “pequeño margen” no se debió al supuesto gran apoyo del pueblo a Capriles y a su tendencia de derecha, fue resultado de la inconmensurable y millonaria cantidad de dinero que todas las fuerzas capitalistas nacionales e internacionales inyectaron en la campaña de las derecha, para intentar mentir, engañar y convencer a su favor en contra de Maduro y la Revolución Bolivariana. Debemos valorar que toda esta inmensa maquinaria capitalista no logró cambiar el rumbo del triunfo del pueblo venezolano sobre las derechas unidas. Este triunfo es ejemplo del grandioso trabajo y esfuerzo iniciado y liderado por Hugo Chávez Frías y su pueblo.

Siglos de dominación, abuso e injusticia no son fáciles de superarlos en pocos años de trabajo serio y responsable como lo están haciendo en Venezuela. No sorprende en absoluto la reacción y actos terroristas de la derecha venezolana al desconocer el triunfo democrático y constitucional del presidente Nicolás Maduro en Venezuela. Mas bien, es triste reconocer que teníamos razón, pues esperábamos que estos actos violentos y desestabilizadores iban a darse como se están dando; es la clásica práctica política terrorista y fascista de la derecha burguesa, oligarca y pro-imperialista establecida y vigente en contra de todos los países del planeta que no se suman al sistema capitalista liderado por los Estados Unidos de Norteamérica.

Es consigna de estas derechas, no reconocer triunfos como el del presidente Nicolás Maduro o cualquier otro candidato o candidata que represente otra tendencia política que no sea la de derecha, que no sea la del poder del capital sobre el valor humano de los pueblos. Es el valor del capital que prevalece sobre los sentimientos, pensamientos y acciones políticas y económicas en países presididos y gobernados por regímenes capitalistas.

En la actualidad el caso de Venezuela es único, ya que lidera en América Latina y el Caribe la nueva tendencia de política revolucionaria bolivariana hacia el socialismo, sistema opuesto y antagónico al capitalista evidentemente en decadencia, por lo tanto, su consigna absoluta es no permitir que Maduro gobierne.

Venezuela con el socialismo y la revolución bolivariana está construyendo un mundo humanista, más justo y equitativo al servicio de toda la sociedad, rompiendo con el sistema capitalista que privilegia a la clase dominante, acostumbrada a gobernar desde inicios de la vida republicana bajo directrices específicas neocoloniales y neoliberales, lideradas por los gobiernos de turno de los Estados Unidos de Norteamérica. Esta nueva forma de gobernar en Venezuela ha motivado e influido positiva y eficientemente en todos los países del Caribe, Centro y Sur América, generando consciencia y responsabilidad sobre los derechos de vida de los pueblos e invitando u obligando de ser necesario a las clases minoritarias y privilegiadas a recapacitar, aceptar y sumarse inteligentemente, para terminar con aquellos tiempos de explotación y abuso, siglos en los cuales el valor del dinero era superior al humano. Esos tiempos ya no son válidos, se acabaron.

Anteriormente los pueblos vivían sometidos a la ignorancia, al hambre, a las enfermedades y al servicio de la clase dominante; ahora, los pueblos estudian, se alimentan, viven con justicia y humanismo, lo que les permite pensar, analizar y defender sus derechos de vida digna e igualdad.

Henrique Capriles representa para la derecha venezolana y para la clase dominante latinoamericana y del imperio, la herramienta, la última carta del juego que les queda para acabar con este “enemigo del capitalismo” llamado Nicolás Maduro y toda la tendencia latinoamericana y caribeña socialista. Quieren acabar con Nicolás Maduro por ser el vivo ejemplo de rebelión, su “foco infeccioso socialista” en América y en todos los pueblos que viven las injusticias y abuso del sistema, incluso en Europa, África y Asia.

El capitalismo inhumano, cruel, marginador, excluyente de derechos y beneficios para todos es tan difícil de combatirlo como cualquier peste. Por naturaleza y lógica será superado y combatido pero tomará mucho tiempo, mucho sacrificio como está escrito en la historia de los pueblos con sudor, lágrimas y muertes como la de nuestros héroes a nivel mundial y recientemente, la del comandante Hugo Chávez Frías.

Desde Cuba, Jorge Gómez Barata afirmaba: Los conservadores y con más razón la socialdemocracia europea, habituados a ganar y perder elecciones frente a los socialistas desde finales del siglo XIX y estos a asumir derrotas con altura, deben estar perplejos ante la reacción de la derecha venezolana. Los muertos que en 15 años no pudieron achacarse a la gestión del presidente Chávez, los ha cosechado la oposición. En 48 horas ocurrieron en Venezuela más muertos que durante la reversión del socialismo en la Unión Soviética y Europa Oriental.

Probablemente Henrique Capriles equivocó la estrategia cuando irresponsablemente, casi de modo histérico, lanzó a sus partidarios a las calles y adoptó un curso confrontacional que puede hacerle perder el capital político ganado electoralmente. Al identificar su gestión con un tipo de violencia irracional y vandálica, de líder opositor puede convertirse en cabecilla contrarrevolucionario, a punto de colocarse fuera de la ley y autoexcluirse del proceso democrático que le confiere legitimidad y oportunidades.

Al margen de que la legislación venezolana incluye salvaguardas para impugnaciones y reclamaciones de carácter electoral, la forma primitiva y violenta escogida por el liderazgo opositor para manifestar su descontento y los blancos seleccionados para ejercerlo: centros de salud, domicilios particulares y dependencias comunales, descalifican sus opciones.

Aunque sin haber logrado la presidencia, una opción maximalista que no siempre la oposición consigue, Henrique Capriles obtuvo resultados electorales que lo instalan en el proceso político local como principal fuerza opositora, posición desde la cual cualquier político medianamente inteligente, podía haberse construido un liderazgo eficaz.

Por el contrario el liderazgo bolivariano, desenvolviéndose con serenidad y altura, se aplicó al trabajo, poniendo todos los asuntos en debate en manos de las instituciones competentes: el Consejo Nacional Electoral, la Fiscalía y las instancias judiciales, incluyendo al Tribunal Supremo, desplegaron con prontitud su actividad y cumplieron la función social asignada. Otra vez el Estado venezolano construido por Chávez se mostró solvente.

Entre tanto, el presidente electo, Nicolás Maduro ratificado por una victoria no por cerrada menos legítima, sin perder la compostura, se estrenaba realizando insistentes llamados a la cordura, la paz, la tolerancia, incluso al amor, invocando la Constitución y a Dios y apelando al buen juicio ciudadano, obteniendo resultados inmediatos. Sin ceder a la tentación de acudir a la represión, la crispación disminuye, regresa el orden y la gobernabilidad se estabiliza.

Mediante originales e imaginativos proyectos la nueva izquierda latinoamericana y las fuerzas políticas que optan por el centro, impulsan proyectos de reformas conducentes al establecimiento de la justicia social, el rescate de los recursos naturales y la recuperación de la soberanía política. Lo nuevo en esos empeños es su realización en democracia.

La democracia tradicional supone la competencia política que se realiza mediante elecciones; necesita la oposición como la oposición necesita del poder y la sociedad de la legitimidad de ambos. La descalificación de cualesquiera de estos elementos altera un ejercicio que la izquierda moderna prefiere perfeccionar antes que suprimir.

De momento, en Venezuela, es la oposición y no la Revolución quien promovió la crispación y la violencia y tiene la culpa sobre sus conciencias. El pueblo sabrá juzgar.
El analista internacional, Jorge Zavaleta Alegre, en CAMBIO16, sostenía: El modelo de democracia participativa que empezó a construir en Venezuela, el comandante Hugo Chávez Frías, hace catorce años, atraviesa por una nueva prueba de afirmación popular, después de su reciente muerte y la elección de Nicolás Maduro como su sucesor, quien juramentó su cargo, ante la Asamblea Nacional el pasado 19 de abril.

La Revolución Socialista Bolivariana, alentada con 17 procesos electorales, ha sido rechazada por la derecha más conservadora y los grandes grupos empresariales que fueron aislados, sobre todo, del control del petróleo, principal recurso nacional.

Los ataques al gobierno inciden en los peligros de la inflación por excesos del gasto social, con el fin de reducir presupuestos en educación - cultura, salud, construcción de viviendas e infraestructura rural. Pero, contradictoriamente, el candidato opositor prometía en calles y plazas, aumentos salariales hasta 40 % a todos los servidores públicos.

Estos sectores, tratan de recuperar el poder político, con violencia y fingiendo coincidencias y simpatías con las reformas sociales, económicas y políticas, promovidas por el gobierno de Chávez, con el respaldo de los venezolanos, incluyendo sus Fuerzas Armadas, como se pudo corroborar a lo largo de las dos semanas que fue el breve plazo del proceso para elegir al nuevo presidente de la República.

La oposición venezolana cuestiona los resultados de esas elecciones. Los detractores y su líder, Henrique Capriles vienen incitando actos violentos que han causado en una semana la muerte de seis civiles identificados con el proceso bolivariano, un policía y una centena de heridos.

La solidaridad con la democracia no se ha dejado esperar. La OEA, cuestionada por el comandante Chávez, ha respondido con prontitud. La mayoría de los países de América Latina y el Caribe ha manifestado su reconocimiento y su felicitación a la decisión del pueblo venezolano y a Nicolás Maduro como presidente. El secretario general del organismo regional, José Miguel Insulza, desea al presidente electo, “el mayor éxito en el cumplimiento de sus funciones”, recordando que la OEA es respetuosa de los órganos internos de los países.

Pero el gobierno de los Estados Unidos, a través de su embajadora en la OEA, en tácito respaldo a los opositores del chavismo, plantea que el Consejo Electoral venezolano, “dados los resultados tan estrechos de las elecciones tiene una importante oportunidad para que las instituciones democráticas demuestren que funcionan de manera efectiva, transparente…”. El ex presidente J. Carter, más de una vez, definió al sistema electoral de Venezuela, como “el más seguro, moderno y eficaz del mundo”.

Entre las 30 naciones que han reconocido y felicitado a Nicolás Maduro como mandatario de Venezuela para el período 2013-2019, figuran Argentina, Ecuador, Cuba, Bolivia, Nicaragua, República Dominicana, El Salvador, Costa Rica, Brasil, Panamá, Chile, Colombia, Uruguay, Perú, Guatemala, Haití, Palestina, Rusia, y China.

“El pueblo ratificó el camino revolucionario de Hugo Chávez, por una construcción de América Latina unida y solidaria”, afirma el representante de Argentina, al igual que el delegado de Uruguay, en representación de los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

El gobernante boliviano Evo Morales pide el respeto al principio de no intervención y un análisis sobre la injerencia de terceros en la situación de Venezuela, en alusión a Estados Unidos.

Los cancilleres también han condenado y transmitido sus condolencias a Estados Unidos por la violencia en Boston, durante una concurrida competencia deportiva.

En Lima, la Unasur, ha sido convocada por el primer mandatario del Perú, Ollanta Humala, en su condición de presidente temporal de esta organización promovida, precisamente, por iniciativa de Ignacio Lula y Hugo Chávez.

El propósito de la cita fue alentar un diálogo franco y sincero para defender la democracia y asegurar la gobernabilidad de Venezuela y por cierto la afirmación del proyecto integracionista sudamericano y regional.

En esta coyuntura, diversas voces consideran que no basta que algunos países hayan reconocido el triunfo de Nicolás Maduro, porque no garantiza su estabilidad. El jefe de la diplomacia de México, también considera que la reunión de los gobernantes es importante para tener una perspectiva de la situación política venezolana.

Participaron en la cita de UNASUR, además de Ollanta Humala, Cristina Fernández (Argentina), Dilma Rousseff (Brasil), Juan Manuel Santos (Colombia), Evo Morales (Bolivia), José Mujica (Uruguay), Sebastián Piñera (Chile) y otros. La siguiente escala de estos gobernantes era Caracas, para asistir a la proclamación presidencial de Nicolás Maduro. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se excusó de participar porque se encuentra de gira por Europa, y asistió su representación al vicepresidente electo Jorge Glass.

El reto de Unasur es establecer las bases del diálogo en Venezuela, opinaron en Lima. Con esta misma óptica, se trasladó a Paraguay, el peruano Salomón Lerner, ex premier del presidente peruano, para dirigir el despliegue de los observadores en su condición de jefe del Grupo de Alto Nivel de la Unasur.

Paraguay elige al presidente y vicepresidente de la República, renovar todo el Congreso, las Gobernaciones y Juntas Departamentales y los diputados al Parlamento Suramericano. Estas son las primeras elecciones después que en junio del 2012 un golpe de Estado parlamentario destituyó al presidente constitucional, Fernando Lugo, por acción de los partidos tradicionales que controlan el actual Congreso. Paraguay se encuentra suspendido de su membrecía en Unasur.

Erasmo Magoulas al analizar el proceso electoral venezolano sostiene que Maduro ganó las elecciones con el 51% de los votos. El PSUV (y el Gran Polo Patriótico), le sacó apenas a los representantes del proyecto neoliberal, (¿a quién le cabe alguna duda?) la MUD, Mesa de la Unidad Democrática, con el apoyo confeso de los Estados Unidos y el aparato de adoctrinamiento, llamado informativo y de comunicación, sólo un 1% y alguito.

¿Cómo se entiende todo esto? ¿Es que acaso hay 49 % de burgueses en Venezuela? ¿Cómo a pesar de los 14 años de Revolución bolivariana, con profundas transformaciones en la distribución de la renta en favor de los sectores medios y bajos de la población venezolana, haya en la competencia eleccionaria, un margen tan estrecho?

¿Existe una alta correlación estadística entre una justa distribución de la renta y un cambio en el imaginario colectivo de los sectores populares en pos de priorizar valores de justicia social e igualdad, compromiso político, empoderamiento, conciencia de clase?

Más allá de la alegría del triunfo de las fuerzas populares en Venezuela, hay un dejo de amargura en muchos de nosotros, y es sano que la haya, de lo contrario estaríamos negando que algo muy serio está pasando.

No vivo en Venezuela, tampoco soy venezolano, sólo me une a ese país el amor que le tengo a los pueblos desde el Río Bravo hasta la Patagonia, a su historia y a sus héroes y mártires, el más reciente, Chávez

No cabe duda que los aparatos de adoctrinamiento de la burguesía venezolana están más engrasados que el aparato político e ideológico del campo nacional, popular y revolucionario de ese país.

El 49% que votó a Capriles no está conformado por 7 millones de burgueses (si entendemos por ellos a los que conforman la clase que vive de una renta, fruto de una plusvalía industrial, agropecuaria o comercial). Entre esos 7 millones de votos que prefirieron la opción de Capriles, hay una inmensa mayoría que fue beneficiada de alguna u otra forma por el nuevo modelo de distribución de la renta implantado por Chávez desde 1999, y una microscópica minoría que fue afectada por las mismas medidas.

En definitiva, votaron en contra de sus propios intereses. La burguesía no reproduce solamente un modelo de producción de bienes materiales, de relaciones de trabajo, de división social del mismo, un modelo político, y un modelo económico, sino que para establecerse como clase hegemónica tiene que reproducir en todo el espectro social un modelo cultural, un imaginario de ser, un imaginario de anhelos, de propósitos y hasta un imaginario de sueños, un códice entendible, de fácil decodificación, en definitiva homogenizar y hegemonizar una directriz moral.

Los medianos y grandes propietarios de Venezuela, la clase media alta y alta, fueron toditos a votar, salvo aquellos que estuvieran vacacionando en su paraíso soñado, Miami.

¿Cómo arrastran éstas minorías y sus profesionales orgánicos, con intereses estrictamente sectoriales, a casi la mitad del país, la cual no sólo no es parte de sus intereses y beneficios, sino que los intereses y beneficios de los primeros se contraponen con los intereses y beneficios de los segundos?

Como cualquier fenómeno socio-cultural, creo que el enigma o mejor dicho el dilema, tiene un universo amplio de enfoques, pero quisiera caracterizar dos. El primero, que lo llamaría de la “conciencia negativa”, estoy tentado en llamarlo de la falsa conciencia, pero no quisiera que se confundiera con el problema de lo ideológico tratado por Gramsci, aunque tiene muchos puntos de contacto.

Llamo “conciencia negativa”, al resultado de la estructura ideológica de nuestro pensamiento político-social-cultural que moldean los aparatos de adoctrinamiento del Estado burgués, - o que la burguesía detenta en un Estado bonapartista popular, en tránsito hacia otra forma de relación post-capitalista, que el mismo Chávez ha llamado Socialismo Bolivariano,- mediante su propagandización en forma orgánica y sistemática.

Tal estructura ideológica tiene como propósito el de mimetizar los intereses sectoriales de las clases dominantes con los intereses de la Nación como un todo. Confundir a los sectores populares con la idea de una sociedad homogénea, con intereses similares y compatibles. Imponer sus paradigmas de progreso y civilización; eficiencia y ahorro; trabajo y modernidad; movimiento social ascendente y cultura; “primer mundo” y desarrollo; competencia y bienestar; educación privada y conocimiento; libertad de prensa e información veraz, balanceada y objetiva; privilegios y esfuerzo personal; derechos sociales y restricción de las libertades individuales; éxito económico individual y finalidad última del ser humano; extranjerización del pensamiento y cosmopolitismo; referentes foráneos y el ser nacional; justicia social y atraso económico; globalización neoliberal e inserción en el mundo; solidaridad e ineficacia; capital extranjero y avance tecnológico; ciencia y educación y “gasto” público; derecho de los pueblos a informarse e informar y ataque a la libertad de expresión; entretenimiento y frivolidad; discriminación social y orden social; modelo de desarrollo agrícola y agro-negocios; memoria, verdad y justicia y anacronismo; cultura popular e ignorancia; comunidad organizada y chusma; gestas emancipatorias y pasado inconexo con nuestro presente; pueblos originarios y atraso social; libertad y libertad de empresa; democracia y democracia formal; Derechos Humanos y privilegios de clase; movimientos sociales y ONG’s; Pueblo y sociedad civil.
.
Mi segundo enfoque gira en torno de la necesidad por parte del “status quo” de crear el “ser inauténtico” del que hablaba Heidegger. Ese ser que actúa en base a lo que “el mundo” dice, justificándose en el “se dice”. En la vida vivida por el ser inauténtico todo posible descubrimiento lo aterroriza, rehúye de lo nuevo, o lo combate por que se aferra a lo ya establecido. Heidegger dice que el “mundo de lo inauténtico”, el del anonimato está construido por los “Poderes Otros”, por lo tanto quien acepta “ese mundo” está bajo el “Señorío de los Otros”
.
¿Quién es el “Señorío de los Otros”, hoy? Sin lugar a dudas y por amplia ventaja, el Señorío de los medios y su inmensa parafernalia de racionalidad instrumental, para llegar a nosotros y sujetarnos.

Michael Foucault dice que “los medios de comunicación, son los medios por los cuales los sujetos son sujetados”.

En definitiva, el “Señorío de los Otros” anula toda posibilidad de vida auténtica. Al ser inauténtico se le anula su capacidad de pensamiento crítico.

Para Heidegger lo más horroroso del mundo inauténtico está centrado en la publicidad y en la avidez por lo novedosamente banal.

Los medios masivos (que son los corporativos) en Venezuela, son la usina generadora de los valores de la “existencia inauténtica” y de la estructura ideológica que reproduce sistemáticamente la “conciencia negativa”. Son operadores ideológicos de un poder tal, que merecen un análisis muy minucioso por parte del bloque histórico nacional, popular y revolucionario, que hoy conforman los que gobiernan, el PSUV, el Gran Polo Patriótico, juntamente con los Movimientos sociales patrióticos y revolucionarios, Consejos Comunales y las Comunas del Poder Popular. Hay experiencias extraordinarias en Venezuela al respecto, por ejemplo, Catia TV, en un barrio populoso de Caracas, donde se invita a los vecinos a que “no vean televisión, háganla”.

Sobre estos temas esenciales en la formación ideológica del bloque histórico revolucionario, que podríamos definir como “el Pueblo”, han hablado y articulizado figuras intelectualmente importantes de ese país, como William Izarra, Luis Britto García, Gonzalo Gómez, Roland Denis, y seguramente muchísimos más.

El presidente Maduro habló de gobernar en las calles, en las comunas, en las ciudades y en los barrios, junto al Pueblo. Cuando esto decía, habían pasado sólo horas de que hordas fascistas, - conformadas en su inmensísima mayoría por “seres inauténticos” y de “conciencia negativa”, pertenecientes a las clases sociales beneficiadas por el proyecto chavista (nacional, popular y revolucionario) – vandalizaron buena parte del territorio nacional, asesinaron a varios simpatizantes chavistas y pusieron en vilo el orden constitucional del país sudamericano.

Hay que formar Pueblo, ese término que según Jorge Alemán, Consejero cultural de la embajada argentina en España, siempre está en disputa. Dice Alemán: “Reservo el término pueblo para designar la emergencia histórica de una subjetividad política que no hace número, no es contabilizable y que, a diferencia de la masa, inventa y construye su discurso en relación con un legado histórico y emancipatorio. Pueblo es el sujeto que le da forma a lo que siempre está por venir: la igualdad y la justicia. Masa es lo que apoya lo que ya hay: opinión, medios, consenso mundial dominante. El pueblo es raro, surge cada tanto, es tan excepcional como el artista popular. En cambio, la masa es permanente como la producción del artista de masas, como la circulación de la mercancía. Se trata de una frontera frágil, sutil, que divide a cada uno, pero siempre posible de establecer. El pueblo transforma a la historia, la masa hace que vuelva lo de siempre”.

Tal vez una de las palancas que hay que fortalecer para formar más Pueblo, pase por la creación de la Gran Misión Comunicación Popular, dirigida por los cuadros más dinamizadores y menos burocráticos del PSUV, el Gran Polo Patriótico, los Movimientos sociales, los Consejos Comunales y las Comunas del Poder Popular, para comenzar a formar ya, los futuros formadores de seres auténticos y propagadores de conciencia popular, nacional y revolucionaria.




DECLARACIÓN DE LA CUMBRE DE UNASUR SOBRE VENEZUELA

El Consejo de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de Unasur, reunidos en sesión extraordinaria en Lima, el 19 de abril, felicitó al pueblo venezolano por su masiva participación en la elección presidencial del 14 de abril y emitió una declaración de 5 párrafos.

El texto de la Declaración del Consejo de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas, es el siguiente:

PRIMERO. El Consejo de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de Unasur reunidos en sesión extraordinaria en Lima expresa su felicitación al pueblo venezolano por su masiva participación en la elección presidencial el 14 de abril último que ratifica su vocación democrática y saluda al presidente Nicolás Maduro por los resultados de los comicios y su elección como presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

SEGUNDO. Insta a todos sectores que participaron en el proceso electoral a respetar los resultados oficiales de la elección presidencial emanados del Consejo Nacional Electoral (CNE), autoridad venezolana competente en la materia.

TERCERO. Ratifica en la línea de lo señalado en la Declaración de la Misión Electoral de Unasur a Venezuela del 15 de abril último, que todo reclamo cuestionamiento o procedimiento extraordinario que solicite alguno de los participantes del proceso electoral deberá ser canalizado o resuelto dentro del ordenamiento jurídico vigente y la voluntad democrática de las partes. En tal sentido, toma nota positiva de la decisión del CNE de implementar una metodología que permita la auditoria total de las mesas electorales.

CUARTO. Hace un llamado a deponer toda actitud o acto de violencia que ponga en riesgo la paz social del país y expresa su solidaridad con los heridos y las familias de las víctimas fatales del 15 de abril del 2013. Invoca asimismo, al diálogo y a contribuir a preservar un clima de tolerancia en beneficio de todo el pueblo venezolano.

QUINTO. Acuerda la designación de una comisión de Unasur para acompañar la investigación de los hechos violentos del 15 de abril de 2013”.

Los gobiernos de América Latina, el Caribe y del resto del mundo han reconocido a Nicolás Maduro como el nuevo y legítimo Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, pero las derechas fascistas venezolanas y las agazapadas en otros países se niegan a reconocer el triunfo del digno heredero del legado del Comandante Hugo Chávez Frías

¿Las derechas fascistas querrán incendiar Venezuela como ya lo hicieron con los Centros Médicos de Diagnóstico, con muchas sedes del Partido Socialista Unificado de Venezuela y con las casas de los pobres que fueron construidas por la Revolución Bolivariana? ¿Querrán continuar en la orgía de sangre? Sin duda poseen un plan conspirativo, desestabilizador y fratricida avalado por fuerzas extrañas a Venezuela.

El Secretario de Estado John Kerry ha dicho que América Latina es el patio trasero de Estados Unidos, como para justificar que no reconoce al gobierno de Maduro. Esa grosera injerencia merece el rechazo de todas las conciencias libres, independientes y democráticas que han sido recogidas por la Unasur que respalda la juramentación de Maduro como Presidente de Venezuela hasta el 2019

El presidente Maduro, defensor de la soberanía, independencia y dignidad de Venezuela, al referirse a las declaraciones de Kerry y de otros funcionarios del gobierno de Obama que han expresado que no reconocen la victoria electoral del nuevo mandatario dijo: “No reconozcan nada, no nos importa su reconocimiento. Nosotros hemos decidido ser libres e independientes, con ustedes o sin ustedes”. Al rechazar las expresiones del Secretario de Estado John Kerry que condicionó el reconocimiento al reconteo de los votos, manifestó: “¿Qué tiene que hablar usted de Venezuela si bastantes problemas agobian al pueblo estadounidense? Saque sus ojos de Venezuela, John Kerry, fuera de aquí”.