DIETERICH: SOCIALISMO SIGLO XXI, DEMOCRACIA PARTICIPATIVA, ECONOMÍA DE EQUIVALENCIAS 



LA IDEA ES DIFERENCIAR LOS SOCIALISMOS 




Pedro Echeverría V.

1. “El Socialismo del Siglo XXI” es un trabajo de unas 130 cuartillas del investigador Heinz Dieterich Steffan, de origen alemán, pero con más de 20 años laborando como académico en México. El trabajo que he leído de un tirón los ha elaborado Heinz en varios años a partir de una serie de entrevistas teóricas y de investigaciones. Recuerdo haber asistido hace unos 10 años a un seminario en la UNAM de Xochimilco convocado por él (Emancipación e Identidad en América Latina) en el que participaron como ponentes, entre otros, Hugo Zemelman, Luis Javier Garrido, Hugo Aboites. Luego conocí un libro de él: “La Sociedad Global: Educación, Mercado y Democracia”, con un trabajo de Naom Chomsky y con Javier Garrido como prologuista. ¿Puede olvidarse acaso que Dieterich mantuvo buenas relaciones con el presidente venezolano Hugo Chávez e incluso analizó con él esta idea del socialismo del Siglo XXI?

2. De entrada el libro: El Socialismo del… me parece un magnífico trabajo y al mismo tiempo cumple con la idea de diferenciar lo que se conoció como socialismo del siglo XIX, del socialismo real del siglo XX, con una nueva propuesta de socialismo para el presente siglo que revisa ideas y experiencias pasadas. Más que revisar el pensamiento de los viejos utópicos (Saint Simon, Fourier, Owen), ver lo que sucedió con el socialismo leninista y stalinista que se puso en práctica en Rusia, las causas de su fracaso, para luego llevar a renovados planteamientos.

Trabaja sobre el “Agotamiento estructural de las instituciones burguesas”; acerca del reino de la libertad; luego plantea la historia como motor social; se centra en la democracia participativa; explica la fase de transición al nuevo socialismo; presenta un programa de transición latinoamericana y por último habla de la participación en el nuevo proyecto.

3. Pienso que es un material que debe leerse y analizarse, así como otros trabajos que caminen por este sentido de propuestas alternativas ante el fortalecimiento de las grandes burguesías nacionales y globalizantes. Contrario a adoptar una posición pesimista, Dieterich piensa que hay un renacer de prácticas liberadoras que se manifiestan en múltiples rebeliones y movimientos populares: “desde el zapatismo en México, los Sin Tierra de Brasil, los bolivarianos de Venezuela, los indígenas de Ecuador, el “argentinazo” de 2002, hasta las luchas de los altermundista de Saettle y Génova”.; sin embargo reconoce la enorme facilidad con que Occidente ha obtenido sus sucesivos triunfos militares en Panamá. Irak, Kosovo y Afganistán estableciendo sus modos de operación en su fase de imperialismo clásico del siglo XIX: el binomio de ultimátum político, ataque militar, como instrumento fundamental de su política exterior.

4. En la parte central, Dieterich cita un párrafo del historiador y economista Peters: «Los países comunistas, igual que los capitalistas sólo pueden realizar históricamente el regreso a la economía equivalente a un nivel superior, si combinan la teoría sobre el valor del trabajo con el principio de la equivalencia. Entonces, el salario equivaldrá al tiempo de trabajo invertido, independientemente de la edad, del sexo, del estado civil, del color de la piel, de la nacionalidad, del tipo de trabajo, del esfuerzo físico, de la preparación escolar, del desgaste, de la habilidad, de la experiencia profesional, de la entrega personal al trabajo; independiente también, de la pesadez del trabajo y de los peligros que implique para la salud.

En pocas palabras: el salario equivale directa y absolutamente al tiempo laborado. Los precios equivalen a los valores, y no contienen otra cosa que no sea la absoluta equivalencia del trabajo incorporado en los bienes. Así se cierra el circuito de la economía en valores, que sustituye a la de precios. Se acabó la explotación de los hombres por sus prójimos, es decir, la apropiación de los productos del trabajo de otros, por encima del valor del trabajo propio”.

5. Advierte Dieterich que la humanidad ha caído en manos de una elite delincuencial, compuesta por unos diez mil banqueros, industriales y políticos profesionales que usan los recursos del planeta y los frutos de nuestro trabajo, para sí. Monopolizan estos señores los beneficios de la energía, de la tecnología, de la ciencia, de los alimentos, de la educación y de la salud, dejando a las mayorías en la miseria y el desamparo. De esta manera, Heinz Dieterch argumenta de las tres virtudes del ser humano:
a) el pensamiento crítico-racional;
b) su capacidad estética (artística) y, c) su potencial ético (moral), no se pueden desarrollar, lo que constituye una violación de sus derechos humanos más elementales. Para devolverle el derecho de vivir y evolucionar dignamente, la humanidad tiene que recuperar a la sociedad global y hacerla suya. El único medio que tenemos para lograr este objetivo es la Democracia Participativa (DP) frase en la que insiste es la alternativa a la llamada democracia formal de la burguesía.

6. Dieterich argumenta acerca de cuatro necesidades que deben resolver los seres humanos para poder existir. Lo que falta por hacer es la determinación de algunas características del programa de transformación que nos conducirá de nuestra realidad actual hasta la nueva sociedad, sin perdernos en el camino. Para eso es necesario recordar algunos hechos básicos: a) De la necesidad de comer nace la economía, con sus relaciones e instituciones. b) La necesidad de la cultura y el lenguaje para entenderse con los demás para poder vivir y actuar en comunidad; c) La necesidad de tomar y ejecutar decisiones (políticas) en nombre de la colectividad (comunidad) y d) La necesidad de defenderse físicamente ante agresiones e imposiciones. En resumen: La calidad de vida de las personas y de las comunidades depende de cómo se organizan esasrelaciones e instituciones básicas del ser humano.

7. Durante el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela se habló mucho del Socialismo del Siglo XX; incluso se comentó de Dieterich era uno de sus principales asesores políticos para construir un sociedad socialista con “democracia participativa”. No sabemos lo que haya sucedido después ni parece ser importante. Recuerdo que en Rebelión la compañera cubana Celia Hart Santamaría tuvo una breve diferencia con los planteamientos de Dieterich que no continuó por el fallecimiento de la valiosísima compañera y que hace algunas semanas al opinar Heinz sobre la sucesión de Chávez se armó alguna polémica. Lo que sea: el documento El Socialismo del Siglo XXI va a hacer mucha historia por la profundidad de sus análisis y por la necesidades que tiene la izquierda de conocer más propuestas en lugar de denuncias y denuncias que sólo llevan a lloriqueos complacientes.