LA RESISTENCIA EN LA ARGENTINA ACTUAL, A 37 AÑOS DEL HORROR 



HAY QUE COMENZAR A ACTUAR DIFERENTE 



Andrés Figueroa Cornejo - Clarín de Chile

El auditorio de la sede nacional de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) está colmado de jóvenes, mujeres y hombres. Un migrante chileno, un periodista, un asalariado más, uno que podría ser perfectamente peruano, boliviano, paraguayo, colombiano, ecuatoriano, se reconoce en medio de las palabras y los rostros cuando uno de los convocantes invita a que “hay que comenzar a actuar diferente, alejándonos de las viejas políticas.
Por eso nos juntamos aquí. Para intentar explicarnos qué fue lo que sucedió el 24 de marzo de 1976, antes, después y ahora mismo. Y no sólo en la calle, sino que en los barrios, las universidades, en los sindicatos, en los lugares de trabajo”, y remata con la voluntad de quien no escogió atajos: “Hay dos formas de ver la historia: o la leemos o la escribimos. En este caso, la escribiremos. Por eso precisamente fundamos la Resistencia (®).”
Leo, que oficia de presentador espontáneo, aclara que “El golpe de Estado no fue una casualidad. Fue una arremetida brutal de la burguesía y el imperialismo tras un proceso de lucha popular que venía gestándose desde hace muchos años antes y que había logrado desestabilizar al capitalismo en Argentina a través de todas las organizaciones del pueblo y sus propias fuerzas armadas.”
Inmediatamente ofrece el micrófono al dirigente político Eduardo Soares (http://www.adital.com.br/site/noticia_imp.asp?lang=ES&img=N&cod=56478).
“NO TENEMOS OTRA ALTERNATIVA”
El ‘Negro’ Soares señala que le interesa hablar desde la Convocatoria por la Liberación Nacional y Social, una de fuerzas que componen el Frente de Resistencia Nacional.
“Si algo hemos aprendido del 24 de marzo y de lo que siguió después, es que el golpe intentó retornar a la edad de piedra un largo proceso revolucionario. Pero hay que acentuar el hoy y las tareas que tenemos por delante. No sólo para que nunca más se repita un 24 de marzo, sino para que podamos resolver de una vez por todas aquello que quedó inconcluso en marzo de 1976: construir una Argentina sin explotadores ni explotados, construir una Argentina socialista. Y esa arquitectura pasa por nosotros mismos. Pasa por multiplicar la ® en los barrios, en los lugares de trabajo, estudio y en la juventud, que será cabeza y heredera de otras juventudes que llevaron lo más lejos posible las banderas de la liberación y el socialismo.”
El ‘Negro’ ubica en contexto el horizonte de la actual situación cuando arguye que “Para nosotros este 24 de marzo de 2013 es un desafío. Poco está quedando de las agrupaciones que florecieron hace casi 15 años (‘Argentinazo’). Gran parte de ellas fue cooptada por proyectos que continúan profundizando la explotación y la miseria, como el kirchnerismo. Y otro costado social y político donde pusimos y ponemos esperanzas permanentes, hoy no logran superar las luchas aisladas, reivindicativas, postergando el aspecto fundamental de la construcción política: luchar por el poder para terminar y desplazar a los representantes de las clases dominantes que hoy imponen un país de exclusión, miseria, explotación y represión. Necesitamos una construcción fuerte. No tenemos otra alternativa.”
Soares asegura que “El FRN y sus organizaciones hermanas y aliadas, allegadas y compañeras –fuerza impensable hace un año, un año y medio-, tenemos que juramentar que no puede darse un solo paso atrás en esta herramienta dotada de características estratégicas. En estos momentos estamos enfrentando una política de exclusión, productora de pobres. Si hay algo que nos enseñó el 24 de marzo es que la oligarquía y el imperialismo mediante las fuerzas armadas tuvieron que enfrentar el nivel más alto de resistencia del pueblo en la historia argentina. De aquello, justamente, carecemos hoy. Muchos de los que estamos construyendo el FRN estamos realizando un gran esfuerzo para ampliarnos con otras organizaciones. Hay algunas con las que podemos coincidir mucho en ámbitos de la política y lo organizativo, pero todavía nos cuesta concordar en un aspecto esencial: luchar por la toma del poder. Porque el socialismo no se edifica solamente desde las bases. Avanzar hacia una sociedad sin clases sociales implica necesariamente hacerse del poder, en la actualidad en manos de los grandes monopolios, la megaminería, la industria sojera, los nuevos ricos, que están devorando los recursos y el trabajo del pueblo argentino. No hay otra manera para enfrentar el despojo si no es con organización. En eso estamos. Ese es el desafío y compromiso al que nos obligamos.”
‘HOY LA HUMANIDAD ESTÁ EN CRISIS. Y DE ESA CRISIS LA VAMOS A SACAR NOSOTROS, NO EL CAPITALISMO’
Kike, representante de Militancia Guevarista, vibrante y franco explica que “Los que formamos este panel somos, de alguna manera, los exponentes de las luchas de las décadas de los 60’ y 70’. De esa lucha queda una deuda muy profunda. Nos quedó la deuda del accionar y el combate unido de las fuerzas revolucionarias.”
-¿Y ahora?
“Pensamos en el futuro; no venimos con nostalgia. Venimos para construir en el futuro una sociedad mejor, sin explotadores ni explotados. Y como la historia parece propiedad privada cuyos dueños son los mismos dueños de todas las cosas, como decía Rodolfo Walsh, nosotros tenemos que plantear con claridad desde dónde hablamos. Nosotros decimos y actuamos desde un compromiso ineludible, de vida, de corazón, de cuerpo con la clase trabajadora ocupada y desocupada. Con los campesinos pobres del campo y con los marginados en la villas.”
Kike analiza y pasa revista a que “El genocidio comenzó mucho antes del golpe de Estado. La historia de la dominación de una clase sobre otra viene desde lejos. En América Latina y Argentina basta recordar el genocidio contra los pueblos originarios y agregarnos a sus demandas actuales. Y cuando hablo de la unidad de los revolucionarios, tengo presente al comandante Mario Roberto Santucho ( http://www.youtube.com/watch?v=vBZ03I3qUCc ) que cayó tratando de unir a los revolucionarios. En aquel entonces, los trabajadores estaban en la calle, luchando por mejores condiciones de vida. Pero también estaba muy presente la lucha por el socialismo. Toda América Latina bullía al calor de los movimientos revolucionarios. Ya el ‘Che’ había planteado como estrategia crear uno, dos, tres, mil Vietnam, para derrotar al imperio y desmantelar a la burguesía. En toda Latinoamérica el imperio regó de dictaduras militares y nuestro país no fue una excepción. Por eso el objetivo final de la ® es pasar a la ofensiva con los trabajadores hasta llegar al poder y construir una sociedad mejor.”
-¿Y en la actualidad?
“Nosotros no estamos con la oligarquía agraria, no estamos con los hacendados ni los latifundistas. Estamos con los campesinos. Tampoco estamos con la llamada burguesía industrial, que se supone que representa Cristina Fernández. La misión de esa burguesía es explotarnos como trabajadores. Y todavía tienen la ilusión de generar un poder económico independiente. Ello es una imposibilidad histórica. De las 500 grandes empresas que operan en nuestro país, el 70 % son transnacionales. La burguesía argentina no tiene poder para decidir. Es totalmente dependiente. Más aún cuando estamos en medio de una crisis mundial donde el capitalismo ya no puede resolver más los problemas de la población. Hoy la humanidad está en crisis. Y de esa crisis la vamos a sacar nosotros, no el capitalismo. La concentración del capital nunca había sido tan extrema e inhumana. Está destruyendo al planeta. Nos encontramos frente a una crisis multidimensional, de producción, alimentaria, energética, ambiental, financiera. Por otra parte, el gobierno actual habla mucho de los DDHH, pero casi el 60 % de las muertes ocasionadas por las balas policiales desde la vuelta de los gobiernos civiles se ha provocado bajo los gobiernos kirchneristas. ¿Dónde están los DDHH entonces? Hay más de 6 mil personas procesadas judicialmente por luchar. Y hasta tenemos un Papa argentino que proviene de la alta curia y que bendecía los ‘vuelos de la muerte’ de la dictadura. El Papa dice que va a combatir la pobreza, pero en la realidad la alta jerarquía católica ha combatido siempre a los pobres. Además, la caridad del actual gobierno, a través de sus programas asistenciales, es producto de las luchas que ofrecimos el 2001. De lo contrario ni esa caridad existiría.”
“¿SI LA EXPLOTACIÓN Y LAS INJUSTICIAS SIGUEN EXISTIENDO, POR QUÉ EL SOCIALISMO AHORA NO?”
Leo es un ex combatiente del Ejército Revolucionario del Pueblo ( http://www.youtube.com/watch?v=HGciTxTxECw ). Es el último panelista del acto político del presente FRN.
-Esta fecha feroz reivindica una reflexión de sus causas…
“Lo que pasó el 24 de marzo de 1976 no sólo tuvo como objetivo destruir las organizaciones guerrilleras que combatíamos entonces, sino a todo el pueblo argentino. Y la ® existió durante la dictadura. Aún en momentos extraordinariamente difíciles, los argentinos se levantaron contra aquellos que los masacraban y aterrorizaban desde el Estado. Pero también es preciso considerar que después del 83, cuando se inició la llamada democracia capitalista, muchos de los que participaron de la dictadura se instalaron con sus prácticas, con su ideología, dinero y empresas en las distintas combinaciones que llegaron a la administración del Estado. Y digo administrar, porque el poder del Estado está bajo control de las multinacionales y el imperialismo. El poder está resguardado por el ejército, la marina, la fuerza aérea, la gendarmería y la prefectura, las policías nacionales y provinciales, que son los custodios de la riqueza producida por todos, pero apropiada por unos pocos. Por eso, como pueblo debemos volver práctica concreta nuestras propias ideas. La ® debe servir para levantar los cimientos de un posterior equilibrio de fuerzas que nos acerque a nuestro objetivo principal: el poder; no una parte del poder, sino todo el poder para la mayoría explotada, malviviente, humillada y víctima de la injusticia en todo el orden de las cosas en Argentina.”
-El objetivo estratégico es claro. La cuestión política es el cómo…
“¿Será a través puramente de las elecciones, metiendo a uno o dos diputados en el congreso? Siempre ha habido diputados de izquierda en los parlamentos de la burguesía y no hemos triunfado. En todo caso, pueden ser un apoyo secundario para nuestros objetivos estratégicos. Pero las formas determinantes se encuentran en la lucha, en la calle, en los campos y montañas. La guerra de clases se resuelve definitivamente fuera de los parlamentos y mediante la razón y la fuerza populares tanto para defenderse, como para pasar a la ofensiva.”
-¿Cuál es el rol de los revolucionarios de los 60’ y 70’?
“Los luchadores vivos de los 60’ y 70’, como los tantos que ya no están, no somos héroes ni nada que se le parezca. Somos comunes seres humanos que vivimos situaciones poco comunes en momentos poco comunes. Hicimos lo que teníamos que hacer. Cuando no teníamos nada, como dijo San Martín, combatimos ‘en pelotas’ como nuestros paisanos, los indios. Porque lo importante es ser libre.”
-El socialismo ha sido vilipendiado como alternativa por todos los medios del poder e incluso por muchos que no sólo defendieron el socialismo, sino que participaron en la lucha por su construcción…
“De la primera Independencia en adelante, nos queda la segunda Independencia, aquella necesaria para crear entre todos una sociedad justa y libre, una sociedad socialista. Ahora hay algunos que dicen que el socialismo es algo viejo. ¿Si la explotación y las injusticias siguen existiendo, por qué el socialismo ahora no? La ® no es sólo para quienes integramos hoy el FRN, sino para todos quienes prestan oído y ponen en acción el legado del ‘Che’, que siempre es nacional en su forma y mundial en su contenido. Por eso sostenemos el internacionalismo, y nos solidarizamos de manera militante con los prisioneros políticos encarcelados por el capital de cualquier parte del mundo. Y el poder popular no sólo se construye desde abajo sino en todos los sentidos.”
El periodista-migrante-chileno abraza a los panelistas y como si fuera una patología sin vuelta, piensa no sólo en la unidad de los revolucionarios. Se cabecea con la unidad de los trabajadores y el pueblo y sus expresiones políticas ampliadas; con la articulación de todas las formas de combate según dicte la lucha de clases en un momento dado. Sabe que la autodeterminación de los pueblos indígenas, el ambientalismo consecuente, el antipatriarcado, el internacionalismo -ya no como pura solidaridad, sino como constelación orgánica de los pueblos sin más fronteras que la situación objetiva de la grandes mayorías de Latinoamérica, Asia, Medio Oriente, África y los empobrecidos de Europa y Estados Unidos- son núcleos insoslayables para la emancipación del género humano. Que el imperialismo financiero determina la actual fase del capitalismo, que la voluntad concreta de mujeres y hombres concretos son la variable que determina las posibilidades de una sociedad postcapitalista.
El periodista-migrante-chileno sabe que eso lo sabe la ®. Por eso con ella marcha por la avenida Belgrano, en la Ciudad de Buenos Aires, al final de la tarde y a 37 años del golpe de Estado en Argentina.
La memoria
Argentina proclama Nunca Más una dictadura, a 37 años del golpe de Estado
Decenas de miles de personas se movilizan este domingo en ciudades de Argentina y se concentran en un acto en la histórica Plaza de Mayo de Buenos Aires, bajo consignas como "Nunca Más" a una dictadura, a 37 años del último golpe de Estado
Centenares de organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales y humanitarias, con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, vuelven a reunirse para repudiar el asalto al poder por militares y civiles el 24 de marzo de 1976.
“Queremos mantener viva la memoria y homenajear a las víctimas del genocidio. Cada vez es más numerosa la adhesión ciudadana a la consigna de no olvidar”, dijo en una carta pública Estela de Carlotto, líder de la humanitaria entidad Abuelas.
La institución, varias veces nominada al Premio Nobel de la Paz, ha logrado hallar a 108 bebés robados durante el régimen y restituirles la identidad, aunque aún falta saber qué destino corrieron otros 400 hijos de desaparecidos.
“Treinta mil compañeros detenidos-desaparecidos, presentes, ahora y siempre”, reza un gran cartel de los organismos de derechos humanos en la Plaza de Mayo, delante de la Casa Rosada (gobierno), donde se instaló el palco principal del acto.
El gobierno lleva pagadas unas 16.000 indemnizaciones por desapariciones, pero los organismos afirman que numerosos familias fueron aniquiladas o exiliadas o bien se negaron a presentarse a reclamar la reparación.
Iglesia y dictadura
Entre los desaparecidos o asesinados entre 1976 y 1983, cuando se restauró la democracia, figuran un centenar de religiosos, en su mayoría católicos, entre ellos dos obispos, Enrique Angelelli y Carlos Ponce de León.
Hace dos semanas se desató una polémica cuando algunos intelectuales cuestionaron la actitud en la dictadura del entonces superior de los jesuítas, Jorge Bergoglio, ahora Papa Francisco, ante la desaparición durante 5 meses de dos de sus sacerdotes.
Pero en defensa de Bergoglio salieron al paso de los cuestionamientos el Vaticano, el Premio Nobel de la Paz en 1981, Adolfo Pérez Esquivel, sobrevivientes de la represión e, incluso, el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner y la líder de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.
Varios de ellos recordaron, incluso, que cuando Bergoglio era cardenal firmó en 2011 un pedido, hoy en curso, de beatificación de dos curas y un laico asesinados por agentes dictatoriales en la provincia de La Rioja (noroeste).
Una columna de miembros del Colectivo Teología de la Liberación marchó hacia la Plaza con un cartel con la leyenda. “Francisco, abran los archivos de la Iglesia en la dictadura”.
“La demanda a Bergoglio es que si va a producir una revolución en la Iglesia o un cambio, primero tiene que abrir los archivos, donde está el comportamiento de los capellanes militares, de los obispos, que legitimaron el genocidio”, dijo a la AFP el teólogo y profesor de Filosofía Rubén Dry.
Otro militante del Colectivo, Antonio Fenoy (56 años), dijo que si se abriesen los archivos “podríamos ayudar a esclarecer crímenes de la dictadura y lograr más verdad y más justicia, y como dice el Papa, una sociedad fraterna y más humana”.
El colectivo Movimiento Villero (asentamientos) La Poderosa montó un pintoresco espectáculo alrededor de la plaza donde instaló arcos de fútbol y se invitó a la gente tirar penales a arqueros con máscaras de personajes de la dictadura.
“Le tiré un penal a un joven disfrazado con la máscara de (el sacerdote, Christian) Von Wernich”, festejó en declaraciones a la AFP el estudiante Diego Suárez (26 años).
Von Wernich fue condenado a prisión perpetua por un tribunal civil en 2007 al ser hallado culpable de 34 secuestros, 31 casos de tortura y 7 homicidios calificados cometidos durante la dictadura.
“Llenar de palabras el silencio”
Las Madres, que desde 1977 reclamaron en la Plaza aparición con vida de los desaparecidos y castigo a los culpables, hicieron un llamamiento en su radio AM a “ser parte de esta gesta que llenará de palabras el silencio que hace 37 años intentó imponer el golpe cívico-militar”.
“Los grupos económicos también fueron parte de la dictadura”, es la consigna que llevan a la Plaza la Madres y otras organizaciones, en su mayoría vinculadas al kirchnerismo.
Hace una semana murió uno de los ideólogos del régimen, el exministro de Economía y magnate José Martínez de Hoz, quien a los 87 años cumplía prisión domiciliaria por el secuestro de empresarios para adueñarse de sus propiedades.
Desde que en la primera década de este siglo fueron anuladas las leyes de amnistía, 380 jefes militares y policías fueron condenados por crímenes, torturas, desapariciones y apropiación de menores, entre otros delitos.
El exdictador Jorge Videla (87 años), que comandó el golpe y la etapa de mayor represión hasta 1981, purga en una cárcel común dos condenas a prisión de por vida y otra a 50 años.
Videla y otros jerarcas están siendo sometidos a otro juicio oral por violaciones a los derechos humanos en el marco del Plan Cóndor de coordinación represiva entre dictaduras. AFP