ME PERDONAN, PERO YO NO ME ALEGRO... 



¿QUÉ DIRÁN LOS 30 MIL DESAPARECIDOS? 




Alexis Ponce

"Habemus Papam..."
¿qué dirán los silencios
¿qué dirán los 30 mil desaparecidos
¿qué dirá el corazón de mis Abuelas
y de mis Madres de Plaza de Mayo
que él tanto despreció con su enorme silencio?
me perdonan, compañeros, pero yo no me alegro.


Me disculpa la mayoría, que por fe religiosa, desconocimiento, cálculo, o miedo, calla ante al aplauso local dado al ensordecedor aplauso del poder mundial, pero yo no tengo motivos para celebrar que el Vaticano haya elegido "el primer Papa latinoamericano en la historia de la iglesia".

En el pasado cuestioné la alegría de ciertas organizaciones afro y de mujeres, cuando Bush nombró a la primera mujer negra como Secretaria de Estado, Condolezza Reece, solo por el hecho de ser negra y mujer; porque no era un tema de "género" ni de "diversidad étnica".

Tampoco me alegré cuando las organizaciones femeninas ecuatorianas se regocijaron cuando fue electa "la primera mujer Fiscal General de la Nación", que luego resultó el fiasco más grande por sus actuaciones en los casos de la bancocracia y del poder corrupto de entonces, porque el tema no era de género.

Como siempre, la poca formación política y el nulo conocimiento de estos "detalles", permite desaguisados ingenuos, que luego se pagan caro.

no, yo no me uno a la celebración...
no por el hecho de ser
el primer Papa latino, debo alegrarme...
prefiero ser el aguafiestas...

porque los 30 mil desaparecidos están primero,

está primero Cristina, nuestra Cristina Fernández de Kirchner, quien aunque no lo diga hoy en público, sabe bien, muy bien, qué significa la designación de Bergoglio como el "primer Papa latino" para todos los procesos que vivimos...

Porque están primero las mujeres y sus derechos más sagrados,
están primero las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo...
"es un experto en callar", le dicen amigas y amigos de Argentina que lo conocen....
(¿qué pasará con todo el peso de las denuncias de pedofilia en la iglesia católica?)

El elegido, ultra-conservador cardenal argentino y jesuita Jorge Bergoglio, no solo fue denunciado pública y recientemente por la Presidenta Cristina Fernández Vda. de Kirchner (por su oposición a los ejemplares avances de la justicia argentina, los más progresistas de América, sobre derechos de las mujeres), sino que tiene lluvia de denuncias por sus relaciones no santas con la dictadura militar genocida de los 70as.

Uno de sus denunciantes es el prestigioso analista y defensor de DDHH Horacio Verbitsky, del diario Página 12, a quien conocí a raíz del caso Hugo España, cuando él publicó "El vuelo" (diálogos con el arrepentido Rodolfo Scilingo).

Nuestro Néstor Kirchner, antes de morir, acusó a Bergoglio como "El verdadero representante de la oposición", añadiendo la más dura crítica dicha nunca antes contra el cardenal diplomático del Vaticano en Buenos Aires: "

Nuestro Dios es de todos, pero cuidado que el diablo también llega a todos, a los que usamos pantalones y a los que usan sotanas".

La respetada organización Abuelas de Plaza de Mayo (cuya líder y símbolo nacional argentino, nuestra Estela de Carlotto, es tan querida para los ecuatorianos, para nuestro gobierno, y muy especialmente para mi formación como defensor no acartonado), recordó en un comunicado un día después de la designación del "primer Papa latino", que Bergoglio declaró en el caso de Elena de la Cuadra, desaparecida cuando estaba embarazada, y cuya familia acudió a él en busca de ayuda. Las Abuelas reprodujeron un fragmento de la declaración judicial del cardenal Bergoglio en el que éste admitió que tuvo conocimiento de la apropiación de niños durante la dictadura "en el tiempo del Juicio a las Juntas", poco antes de los años 90.

Por su parte, Madres de Plaza de Mayo, la heroica y emblemática organización de DDHH, denunció que la iglesia de Bergoglio les dio la espalda.
Cuando fue cardenal, Bergoglio también declaró en el proceso por el secuestro de dos jesuitas que, según la acusación, fueron detenidos porque perdieron la protección de su orden religiosa, como señala el libro "El silencio" de Horacio Verbitsky.

Por su parte, Verbitsky recuerda en su libro "El Silencio", que durante su famosa visita de 1979 a la ESMA, la CIDH batalladora de entonces (no la histérica poderosa de hoy), no encontró rastro de los prisioneros, porque con la ayuda de la Iglesia, la Armada escondió a los detenidos políticos en la isla El Silencio, sitio de descanso del cardenal arzobispo de Buenos Aires. No se conoce otro caso en el mundo de un campo de concentración en una propiedad eclesiástica.

Por lo visto, el Vaticano ha decidido venirse con todo, eh... vienen por la nueva Sudamérica rebelde... ¿apostamos?

(*) Más sobre el cardenal Bergoglio y la dictadura: Diario Página 12 de Argentina / Horacio Verbitsky. Ver su trabajo: LA GUERRA SUCIA DESDE LA SEDE CENTRAL DE LOS JESUITAS, y su libro, publicado en el 2005: El silencio.


Libro revela conexión de Papa Francisco con dictadura militar argentina

México.

En 2005 el periodista argentino Horacio Verbitsky publicó la primera edición de ‘El Silencio’, libro que resume su investigación publicada en varios reportajes en el diario ´Página 12´ sobre la relación entre la Iglesia Católica y la dictadura militar que gobernó entre 1976-1982.

Verbisky, periodista argentino, colaborador del diario Página 12, es autor de una veintena de libros.

El Silencio, publicado en 2005, es uno de sus títulos más polémicos.

En el mismo, Verbisky cuenta que en 1979, a tres años del inicio de la dictadura militar, una representación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos viajó a la Argentina y visitó la Escuela Mecánica de la Armada, el centro de detención y torturas denunciado por las víctimas civiles de la dictadura.

En su visita a la ESMA, la CIDH no encontró rastro de los prisioneros. Con la ayuda de la Iglesia, la Armada escondió a los detenidos en la isla El Silencio, sitio de descanso del cardenal arzobispo de Buenos Aires.

No se conoce otro caso en el mundo de un campo de concentración en una propiedad eclesiástica.

Uno de los personajes clave del libro es Jorge Mario Bergoglio, quien el pasado miércoles fue electo Papa, y que en aquellos años era provincial de la orden jesuita.

Verbisky señala a Bergolio como colaborador de la dictadura militar y quien habría delatado a dos de sus compañeros que fueron detenidos, secuestrados y torturados por militares.