HUGO CHÁVEZ FRÍAS: LA PASIÓN REVOLUCIONARIA E INTEGRACIONISTA DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE 



CALLÓ LA VOZ ANTIIMPERIALISTA DE AMERICA 



Rodrigo Santillán Peralbo

La voz antiimperialista e integracionista de nuestra América y el Caribe, calló a las 16H25 del 5 de marzo, pero retumbará impetuosa, por siempre, desde lo alto de la historia, junto a las voces de Bolívar, San Martín, O´Higgins, Artigas, Alfaro, Morazán, Sandino, Farabundo Martí, José Martí, el Che y todas las voces que expresaron sueños de libertad, soberanía e independencia para construir la Patria Grande unida y poderosa. Hugo Chávez Frías ha muerto, pero su legado ya es recogido por millones de hombres y mujeres de Venezuela, de Latinoamérica, el Caribe y de muchas otras partes del mundo, como lo han demostrado en estos últimos días de luto en los que se han reiterado: “Chávez somos todos, somos millones”.
“Escasos, como los montes, son los hombres que saben mirar desde ellos, y sienten con entrañas de nación, o de humanidad”, como diría José Martí. Es que Chávez, muy a pesar de sus enemigos que tanto le odiaron y que tantas veces lo mataron, es de los escasos en la humanidad, y es uno de los “imprescindibles” que luchó toda su vida por sus principios y a favor de los pobres y su liberación, en palabras de Bertorlt Brecht.
Chávez es la Revolución Bolivariana de Venezuela que impuso tantos cambios y, entre ellos, el cambio de conciencia en su pueblo que aprendió a amar la libertad, la igualdad, la justicia social. Y eso, es irreversible. Pero si patria adentro fue el revolucionario íntegro y consecuente, patria afuera fue el antiimperialista que luchó con denuedo desde antes de que derrotara al imperio, en la Cumbre del Mar de La Plata, realizada en noviembre del 2005. Con la estrategia conjunta de Fidel y el apoyo de Lula y Kirchner, de Bachelet y la mayoría de presidentes y jefes de Estado, la Asociación de Libre Comercio de las Américas –ALCA- fue borrado del mapa. Es preciso recordar que el ALCA fue el más grande y ambicioso proyecto de dominación neocolonial económico y político ideado por Washington. Esa lucha que comandó Chávez, fue la lucha de los pueblos empobrecidos por las recetas neoliberales.
Hugo Chávez Frías fue el de las grandes iniciativas integracionistas. Creó e impulsó el ALBA, Telesur; Petrocaribe, Banco del Sur; UNASUR, el Consejo Sudamericano de Defensa, la CELAC, Sin olvidar la creatividad de Fidel y la participación de Lula en esos proyectos de patria.
Bastarían estos organismos y su infinita solidaridad para ubicarlo en la historia de los inmortales soñadores de la Patria Grande que vivieron y murieron en los combates por la libertad, independencia, soberanía, unidad y progreso de nuestros pueblos.
Hugo Chávez amaba la vida no para su personal disfrute, sino para tener más vida para servir a su pueblo porque bien sabía que su Revolución Bolivariana que entregó a los venezolanos para liquidar las iniquidades, exclusiones e injusticias sociales, aún estaba inconclusa, que debía profundizarse, aunque igual sabía que, con su muerte, esa Revolución no se acaba, ni agotaba, ni morirá jamás, porque llegó a Venezuela para quedarse, como llegó la integración para Latinoamérica y el Caribe para quedarse. Chávez quería vida y más vida para continuar en la tarea revolucionaria, para seguir siendo el soldado en la gran batalla por la segunda y definitiva independencia de nuestras patrias.
Atilio Borón, escritor, analista de prestigio internacional y que fue amigo de Hugo Chávez, al comentar la muerte del Comandante decía: “La historia dará su veredicto sobre la tarea cumplida por Chávez, aunque no dudamos que será muy positivo. Más allá de cualquier discusión que legítimamente puede darse al interior del campo antiimperialista –no siempre lo suficientemente sabio como para distinguir con claridad amigos y enemigos- hay que partir reconociendo que el líder bolivariano dio vuelta una página en la historia venezolana y, ¿por qué no?, latinoamericana. Desde hoy se hablará de una Venezuela y Latinoamérica anterior y de otra posterior a Chávez, y no sería temerario conjeturar que los cambios que impulsó y protagonizó como muy pocos en nuestra historia llevan el sello de la irreversibilidad. Los resultados de las recientes elecciones venezolanas –reflejos de la maduración de la conciencia política de un pueblo- otorgan sustento a este pronóstico. Se puede desandar el camino de las nacionalizaciones y privatizar a las empresas públicas, pero es infinitamente más difícil lograr que un pueblo que adquirió conciencia de su libertad retroceda hasta instalarse nuevamente en la sumisión. En su dimensión continental, Chávez fue el protagonista principal de la derrota del más ambicioso proyecto del imperio para América Latina: el ALCA. Esto bastaría para instalarlo en la galería de los grandes patriotas de Nuestra América. Pero hizo mucho más.
Este líder popular, representante genuino de su pueblo con quien se comunicaba como nunca ningún gobernante antes lo había hecho, sentía ya de joven un visceral repudio por la oligarquía y el imperialismo. Ese sentimiento fue luego evolucionando hasta plasmarse en un proyecto racional: el socialismo bolivariano, o del siglo veintiuno. Fue Chávez quien, en medio de la noche neoliberal, reinstaló en el debate público latinoamericano -y en gran medida internacional- la actualidad del socialismo. Más que eso, la necesidad del socialismo como única alternativa real, no ilusoria, ante la inexorable descomposición del capitalismo, denunciando las falacias de las políticas que procuran solucionar su crisis integral y sistémica preservando los parámetros fundamentales de un orden económico-social históricamente desahuciado. Como recordábamos más arriba, fue también Chávez el mariscal de campo que permitió propinarle al imperialismo la histórica derrota del ALCA en Mar del Plata, en Noviembre del 2005. Si Fidel fue el estratega general de esta larga batalla, la concreción de esta victoria habría sido imposible sin el protagonismo del líder bolivariano, cuya elocuencia persuasiva precipitó la adhesión del anfitrión de la Cumbre de Presidentes de las Américas, Néstor Kirchner; de Luiz Inacio “Lula” da Silva; y de la mayoría de los jefes de Estado allí presentes, al principio poco propensos –cuando no abiertamente opuestos- a desairar al emperador en sus propias barbas. ¿Quién si no Chávez podría haber volcado aquella situación? El certero instinto de los imperialistas explica la implacable campaña que Washington lanzara en su contra desde los inicios de su gestión. Cruzada que, ratificando una deplorable constante histórica, contó con la colaboración del infantilismo ultraizquierdista que desde dentro y fuera de Venezuela se colocó objetivamente al servicio del imperio y la reacción.
Por eso su muerte deja un hueco difícil, si no imposible, de llenar. A su excepcional estatura como líder de masas se le unía la clarividencia de quien, como muy pocos, supo descifrar y actuar inteligentemente en el complejo entramado geopolítico del imperio que pretende perpetuar la subordinación de América Latina. Supeditación que sólo podía combatirse afianzando –en línea con las ideas de Bolívar, San Martín, Artigas, Alfaro, Morazán, Martí y, más recientemente, el Che y Fidel- la unión de los pueblos de América Latina y el Caribe. Fuerza desatada de la naturaleza, Chávez “reformateó” la agenda de los gobiernos, partidos y movimientos sociales de la región con un interminable torrente de iniciativas y propuestas integracionistas: desde el ALBA hasta Telesur; desde Petrocaribe hasta el Banco del Sur; desde la UNASUR y el Consejo Sudamericano de Defensa hasta la CELAC. Iniciativas todas que comparten un indeleble código genético: su ferviente e inclaudicable antiimperialismo. Chávez ya no estará entre nosotros, irradiando esa desbordante cordialidad; ese filoso y fulminante sentido del humor que desarmaba los acartonamientos del protocolo; esa generosidad y altruismo que lo hacían tan querible. Martiano hasta la médula, sabía que tal como lo dijera el Apóstol cubano, para ser libres había que ser cultos. Por eso su curiosidad intelectual no tenía límites. En una época en la que casi ningún jefe de Estado lee nada -¿qué leían sus detractores Bush, Aznar, Berlusconi, Menem, Fox, Fujimori?- Chávez era el lector que todo autor querría para sus libros. Leía a todas horas, a pesar de las pesadas obligaciones que le imponían sus responsabilidades de gobierno. Y leía con pasión, pertrechado con sus lápices, bolígrafos y resaltadores de diversos colores con los que marcaba y anotaba los pasajes más interesantes, las citas más llamativas, los argumentos más profundos del libro que estaba leyendo. Este hombre extraordinario, que me honró con su entrañable amistad, ha partido para siempre. Pero nos dejó un legado inmenso, imborrable, y los pueblos de Nuestra América inspirados por su ejemplo seguirán transitando por la senda que conduce hacia nuestra segunda y definitiva independencia. Ocurrirá con él lo que con el Che: su muerte, lejos de borrarlo de la escena política agigantará su presencia y su gravitación en las luchas de nuestros pueblos. Por una de esas paradojas que la historia reserva sólo para los grandes, su muerte lo convierte en un personaje inmortal. Parafraseando al himno nacional venezolano: ¡Gloria al bravo Chávez! ¡Hasta la victoria, siempre, Comandante!”
Ese hombre inmenso que regaba simpatías, que despertaba amores profundos y lealtades inclaudicables en su pueblo y en todo el mundo, que era capaz de increíbles empatías con su entorno, que comprendía muy bien las necesidades, los anhelos y esperanzas de su pueblo porque el mismo era pueblo nacido en Zabaneta, una aldea rural del Estado de Barinas, en un hogar humilde en el que todo faltaba debido a la pobreza que le obligó en su niñez a vender dulces y jugos que preparaba su madre, que en su juventud bañada por necesidades insatisfechas y por sueños que le decidieron nunca jamás olvidar su pasado de pobreza que no quería para su pueblo, trabajó sin descanso ni fatiga, y luchó toda su vida para alcanzar sus objetivos de servicio a los más necesitados.
Por eso su Revolución Bolivariana se propuso devolver a su pueblo la dignidad, su voz y su rostro arrebatados por el imperio y las oligarquías cipayas, por eso su Revolución prendía llamaradas de nuevos compromisos concretados en las políticas públicas y sociales que procuraron la inclusión, la equidad, la libertad, la solidaridad, la justicia social, la vivencia en derechos y, entre ellos, el derecho al trabajo, al salario digno, a la vivienda, a la educación, a la alimentación sana con precios especiales para las familias más necesitadas, o el acceso a la salud para todas y todos con la invaluable cooperación de centenares de médicos cubanos que en las diversas misiones milagros devolvían la vista a los ciegos, hacían caminar a los minusválidos, daban otra vida a los desahuciados por la pobreza ya sea en la misma Venezuela o en los hospitales de Cuba como se demuestra en el libro Fidel, Chávez y Dios de los periodistas cubanos Elson Concepción Pérez y María Elena Ruíz.
Millares de venezolanos hoy tienen trabajo, casa propia, escuelas, colegios, universidades. Los campesinos tienen tierras, los niños no pasan hambres y se cuentan por miles los que recuperaron su salud y hoy tienen una vida de calidad que nunca la hubiesen alcanzado desde sus pobrezas.
Después, las derechas proimperialistas y el propio imperio que se regodea en su bloqueo genocida a Cuba, suelen decir en sus negras propagandas que Chávez subsidió el petróleo a Cuba a precios especiales. Esas expresiones propias de las miserias morales en las que viven, nunca piensan que el valor de una vida humana es inmensamente superior al barril de petróleo “subsidiado”, Claro, para esas mentes colmadas de perversidad y riqueza, la vida de los pobres no vale nada.
Pero los pobres proclaman en Venezuela y en muchas partes del mundo: “Todos somos Chávez” y ya suman millones. Los pueblos de la patria de Bolívar y de otras partes del mundo han sido y son los beneficiarios, herederos y continuadores de la Revolución Bolivariana que participó activamente en el desmontaje “progresivo del sistema unipolar que imponía Estados Unidos”.
En un documento distribuido por el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores se advierte que Chávez y su Revolución pusieron en marcha una nueva política internacional sin el direccionamiento o dictado imperial que permitió acercar, estrechar y desarrollar relaciones de amistad, diplomáticas y comerciales respetuosas y soberanas con nación es emergentes como Brasil, Argentina, Rusia, China, Irán, Belarús, India, Suráfrica, Vietnam, Siria, Turquía, Libia, Cuba, Nicaragua, Ecuador. Siempre promovía la construcción de un mundo multipolar, equilibrado, justo.
Los inquilinos de la Casa Blanca y las derechas venezolanas y latinoamericanas tuvieron razón para odiar a Chávez porque con su Revolución construía el acercamiento y las relaciones Sur-Sur que históricamente eran vecinos distantes porque así le convenía al imperio. Entonces ideó una agenda común fundada en el anticolonialismo y en el antiimperialismo “en busca de fomentar el intercambio y la cooperación alternativa entre los países del Asia, Medio Oriente, África y América Latina, como un modo de contrarrestar el poder de las potencias del norte y los efectos de la globalización neoliberal”
Chávez convirtió a Venezuela en protagonista de la Organización de Países Exportadores de Petróleo –OPEP- a la que primero la fortaleció gracias a la inclusión de un nuevo diseño de políticas nacionales y soberanas en el manejo de los recursos energéticos. A nivel nacional fue de trascendental importancia “la recuperación y defensa de los precios del petróleo que han garantizado los ingresos necesarios para sentar las bases del desarrollo de la Revolución Bolivariana” en la ejecución, especialmente, de proyectos económico-sociales.
“El gobierno Bolivariano ha venido contribuyendo con el diseño de una nueva arquitectura financiera regional e internacional, que busca la verdadera independencia de nuestras naciones y la ruptura definitiva de los esquemas de dominación económica y financiera que impulsan el FMI, BM y BID a través de la creación gradual de sistemas de financiamiento alternativos como el Banco del ALBA, el Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE) y el Banco del Sur.
Jamás se debe olvidar que el gobierno de Hugo Chávez ha buscado a través de mecanismos políticos de mediación, la consolidación de la paz tanto en la región latinoamericana como en otras partes del mundo, allí donde el imperialismo yanqui fomenta la guerra y el terror. Venezuela ha participado activamente en la resolución de conflictos a través de organismos regionales como el Grupo de Río, el Consejo Suramericano de Defensa y la misma OEA, tal como ocurrió con el caso de Honduras, y se ha opuesto radicalmente y con todo vigor a la ocupación del territorio latinoamericano y caribeño por las bases militares extranjeras. Venezuela ha denunciado en instancias internacionales la política sistemática de exterminio hacia el pueblo palestino, la invasión a Irak, a Afganistán y más recientemente a los criminales bombardeos a Libia, Siria y otras zonas del Medio Oriente, porque esos bombardeos e injerencias militares son crímenes de lesa humanidad cometidos por los gobiernos de Estados Unidos, Israel y Europa.
Venezuela, conjuntamente con Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Antigua y Barbuda, San Vicente y Las Granadinas, enterró definitivamente al ALCA con la construcción y fortalecimiento de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) que se ha constituido en un modelo alternativo de integración regional, basado en la solidaridad, la complementariedad y el intercambio justo. Con el Alba se ha hecho posible un modelo de integración grannacional en áreas medulares para el desarrollo y bienestar de nuestros pueblos.
Con visión de futuro, propia de un estadista, Chávez desde su Venezuela, buscó e ideó diversa formas de acercamiento hasta formar alianzas estratégicas con los países de Suramérica como Brasil, Bolivia, Argentina, Ecuador, Uruguay, Paraguay cuando gobernaba Lugo y Chile cuando era Presidenta Michelle Bachelet. Con estos países desarrolló una Agenda de cooperación con beneficios directos para nuestros pueblos en áreas fundamentales como energía y petróleo, industria y comercio, ciencia y tecnología, agricultura y vivienda. Venezuela ya es miembro de pleno derecho de MERCOSUR que ahora avanza desde la Tierra del Fuego hasta El Caribe. Chávez con el apoyo de Lula propició el nacimiento de la Unión de Naciones Suramericanas –UNASUR-, del Consejo de Defensa Suramericano que “hoy son espacios naturales de integración de Venezuela en la región”
Chávez, por sus propios méritos, se erigió en líder natural de la subregión, de Latinoamérica y el Caribe. Ese liderazgo le permitió organizar en la isla Margarita, la histórica Cumbre del Bicentenario, en la que se planteó la necesidad de crear la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, el más ambicioso proyecto de integración política, económica, cultural y social de nuestras patrias. En la actualidad, la CELAC está constituida por 33 naciones y es el más grande espacio de unidad sin la presencia de Estados Unidos y Canadá. Este organismo es la concreción del sueño del Libertador Simón Bolívar y está convocado a promover la paz, la justicia, el bienestar y libertad no sólo en nuestra América sino en todo el mundo.
La Revolución Bolivariana de Venezuela ha impulsado la profundización de las relaciones de amistad y de cooperación con Asia y el Medio Oriente, “espacio donde están surgiendo importantes polos de poder alternativos, en especial con la República Popular China, la República Islámica de Irán y la República Socialista de Vietnam, además de lograr el ingreso, como país observador de la Liega Árabe.
La relación con China ha alcanzado hitos extraordinarios como el lanzamiento del satélite Simón Bolívar o la conformación de mecanismos de financiamiento como el Fondo Conjunto Chino-Venezolano, que ya sobrepasa los 40 mil millones de dólares, diseñado especialmente para respaldar la ejecución de proyectos para el desarrollo económico y social de Venezuela”!
Otro de los logros de la Revolución Bolivariana es que Venezuela “ha establecido alianzas estratégicas con las potencias que resurgen de manera exitosa en el Este de Europa, como Rusia y Belarús, que ha permitido la obtención de recursos financieros y tecnológicos para el aprovechamiento de los inmensos recursos energéticos que tiene Venezuela, para la industrialización y mecanización de los procesos productivos y para el fortalecimiento del sistema de defensa y resguardo de la soberanía nacional.
El Gobierno Bolivariano comandado por Hugo Chávez Frías se preocupó por fortalecer la relación de cooperación y amistad con el continente africano. Incrementó la presencia diplomática y desarrolló programas de cooperación bilateral. Igualmente se preocupó por la participación activa en el proceso de unidad panafricano. Venezuela se incorporó como Miembro Observador de la Unión Africana y amplió su área de influencia al organizar de manera exitosa, la II Cumbre del Sur-África que permitió un mayor acercamiento entre ambas regiones.
El Comandante Hugo Chávez con la certeza de su visión unitaria e integracionista impulsó el mejoramiento de las relaciones con los países del Caribe y Centroamérica, siempre tratando de consolidar los principios de cooperación, solidaridad, ayuda mutua para el desarrollo, la integración y la seguridad y creó Petrocaribe que en la actualidad cuenta con 18 países miembros.
Los revolucionarios tienen dentro de sí el más elevado concepto de la solidaridad nacional e internacional y Chávez fue capaz de ofrecer ayuda humanitaria a Granada, Haití, Cuba, Guatemala y otros países de los cinco continentes. Venezuela internacionalizó la asistencia humanitaria con las Misiones Sociales, Yo si puedo y Cooperación Educativa que se constituyeron en concretas expresiones de solidaridad con los pueblos del sur.
El Comandante Hugo Chávez Frías junto al Comandante en Jefe Fidel Casto Ruz creó la Alternativa Bolivariana de las Américas en La Habana, el 14 de diciembre del 2004. Fue una respuesta al desastre causado por el neoliberalismo o “capitalismo salvaje” entre los pueblos de nuestra América y una efectiva respuesta al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El ALBA, es una institución frágil, quizá porque es un proyecto de enorme complejidad que en la actualidad se llama Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos o ALBA-TCP- .
El ALBA es una alternativa que desarrolló el presidente Hugo Chávez con especial énfasis en los aspectos políticos, ideológicos. Se destaca la idea de vincular la integración económica de los pueblos para lo que fue preciso impulsar el conocimiento sobre los efectos negativos del “capitalismo salvaje”, cuestionar la casi nula participación social, la falta de transparencia y equidad a lo largo de la aplicación del neoliberalismo. En contraposición se debía extender el ALBA hacia los sectores populares desde una perspectiva política novedosa que permita a los pueblos empoderarse del proyecto en el entendido de que la nueva integración no debía resumirse a los aspectos comerciales, a la conformación de zonas de libre comercio o simple eliminación de barreras arancelarias.
Se basa en la cooperación de fondos compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a los países débiles frente a las primeras potencias. Por esta razón la propuesta del ALBA le otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques sub-regionales.
Hugo Chávez Frías fue el “esfuerzo realizado por Venezuela que, como país impulsador de la construcción de una Nueva Arquitectura Financiera Regional (NAFR), ha posibilitado con sus recursos económicos la creación de nuevas estructuras de trascendental importancia como el Banco del Sur y el Banco del ALBA; el Sucre, como mecanismo que permite el uso de monedas locales para el comercio intrarregional, y la constitución de un Fondo de Reservas del Sur”.
En cuanto al Sucre, “se debe destacar que el nuevo sistema monetario ha permitido impulsar el proceso de integración económica, latinoamericana y caribeña, al fomentar una mayor complementariedad productiva entre los países que ya son miembros plenos del sistema (Venezuela, Cuba, Ecuador y Bolivia, Nicaragua), así como reducir las asimetrías estructurales y afianzar las condiciones para que pueda existir una soberanía monetaria y financiera.
Cuando se habla del ALBA inexcusablemente habrá de recordar al presidente Hugo Chávez Frías que ha sido, es y será el Presidente latinoamericano que más ha hecho por la integración y ese positivo accionar se ha basado en el petróleo venezolano que ha sido vendido a precios preferenciales no solo a Cuba sino a otros países de América Central, del Caribe y de América del Sur. Chávez impulsó proyectos de innegable trascendencia y entre ellos, la propia creación de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), el Gaseoducto del Sur, Petrosur, Petrocaribe, Petroandina, Telesur, el Banco del Sur. Por eso, con la muerte del Comandante, existe la lógica inquietud sobre el futuro de tan trascendentes organismos de efectiva integración de nuestras patrias.

LOS PROYECTOS GRANANACIONALES
Los Proyectos Grannacionales se piensan desde diferentes ópticas del desarrollo, de la integración y la solidaridad. Son procesos sociales y económicos de la integración y la unión y abarcan desde lo político, social, cultural, económico, científico e industrial hasta cualquier otro ámbito que puede ser incorporado. “El concepto de Empresas Grannacionales surge en oposición al de las empresas transnacionales, por tanto, su dinámica económica se orientará a privilegiar la producción de bienes y servicios para la satisfacción de las necesidades humanas, rompiendo con la lógica de la ganancia y acumulación de capital”.
BANCO DEL SUR
La creación del Banco del Sur (BS) es el principio de un nuevo orden en las relaciones financieras en la región. Es una propuesta liberadora de la tutela de los organismos multilaterales de crédito como el FMI, BM, BID dominados por Estados Unidos.
Es un fondo monetario, banco de desarrollo y organización prestamista cuyo convenio constitutivo fue firmando el 26 de septiembre de 2009. Nació como una propuesta del presidente de Venezuela Hugo Chávez efectuada en agosto de 2004 como una entidad financiera regional que apoye con firmeza la integración regional. Fue acogida calurosamente por el fallecido presidente Néstor Kirchner de Argentina y apoyada por Ecuador y Bolivia. Finalmente Brasil, Paraguay y Uruguay se unieron a la idea. Se han constituido como parte del Banco del Sur: Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Chile participa como observador. Colombia desistió de su incorporación al Banco.
EL GASEODUCTO DEL SUR
“Durante estos últimos años se han dado a conocer diversos proyectos de gasoductos en la región Latinoamericana, con el fin de generar un intercambio de gas natural entre países exportadores e importadores de este preciado combustible. Pero sin duda, el proyecto que más ha dado que hablar es el proyecto denominado “Gasoducto del Sur”, que uniría a Venezuela, uno de los países con mayores reservas probadas de gas con los países de Brasil y Argentina principalmente. Esto permitiría abastecer también a países como Uruguay, Paraguay y Chile, lo que generaría a fin de cuentas una interconexión energética en el lado atlántico de Latinoamérica.
El abastecimiento de la demanda se realiza principalmente por gas proveniente desde Bolivia (50% de la demanda en la actualidad), donde hasta hace unas semanas varias empresas provenientes de Brasil y Argentina extraían gas natural. Este Megaproyecto permitirá satisfacer la demanda de gas a nivel latinoamericano durante más de 100 años, pero la duda que hoy no se ha resuelto es si realmente esta es una solución que vendrá a integrar por fin a los países del MERCOSUR.

PETROSUR
Petrosur es un habilitador político y comercial promovido por la República Bolivariana de Venezuela, dirigido a establecer mecanismos de cooperación e integración sobre la base de la complementariedad y haciendo un uso justo y democrático de los recursos energéticos para el mejoramiento socioeconómico de sus pueblos.
Esta iniciativa reconoce la importancia de fomentar cooperación y alianzas estratégicas entre las compañías petroleras estatales de Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela: Petróleos Brasileiros (Petrobras), Energía Argentina S.A. (Enarsa); Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP) y Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) para que desarrollen de manera integral negocios en toda la cadena de los hidrocarburos.
Con Petrosur se busca minimizar los efectos negativos que sobre los países de la región tienen los costos de la energía originados por factores especulativos y geopolíticos, mediante la disminución de los costos de las transacciones (eliminando la intermediación), el acceso a financiamiento preferencial y el aprovechamiento de las sinergias comerciales para solventar las asimetrías económicas y sociales de la región.
PETROCARIBE
PETROCARIBE es una iniciativa de cooperación energética solidaria propuesta por el Gobierno Bolivariano de Venezuela, con el fin de resolver las asimetrías en el acceso a los recursos energéticos, por la vía de un nuevo esquema de intercambio favorable, equitativo y justo entre los países de la región caribeña, la mayoría de ellos consumidores de energía y sin el control estatal del suministro de los recursos.
Está concebido como una organización capaz de asegurar la coordinación y articulación de las políticas de energía, incluyendo petróleo y sus derivados, gas, electricidad, uso eficiente de la misma, cooperación tecnológica, capacitación, desarrollo de infraestructura energética, así como el aprovechamiento de fuentes alternas, tales como la energía eólica, solar y otras.
El objetivo de Petrocaribe es contribuir a la transformación de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, haciéndolas más justas, cultas, participativas y solidarias, por lo que está concebido como un proceso integral que promueve la eliminación de las desigualdades sociales, fomenta la calidad de vida y una participación efectiva de los pueblos en la conformación de su propio destino.
Ahora, con la desaparición física del impulsor de este proyecto, surgen serias inquietudes sobre su futuro, si se considera que en el proceso electoral que se avecina, podría triunfar la derecha venezolana, lo que es una realidad fantasiosa, porque Nicolás Maduro, a no dudarlo, será el próximo Presidente de Venezuela.

PETROANDINA
La iniciativa de integración energética PetroAndina fue pactada por el XVI Consejo Presidencial Andino realizado el 18 de julio de 2005 en Lima, como plataforma común o “alianza estratégica” de entes estatales petroleros y energéticos de los 6 países de la Comunidad Andina de Naciones –CAN- (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú Venezuela y Chile[8]) “para impulsar la interconexión eléctrica y gasífera, la provisión mutua de recursos energéticos y la inversión conjunta en proyectos”.
En esta Cumbre, los dignatarios de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela suscribieron el documento: “Acta Presidencial de Lima. Democracia, desarrollo y cohesión Social” , en el cual los representantes de los Estados miembros tomaron nota de la propuesta de la República Bolivariana de Venezuela en torno a la idea de acordar la creación de Petroandina y consideraron la conveniencia de formular una agenda energética andina en el contexto de integración sudamericana, teniendo en cuenta los distintos acuerdos binacionales existentes y tomando en cuenta el importante potencial energético representado por los yacimientos de petróleo, carbón y gas, así como de fuentes hídricas, eólicas, solares y otras existentes en nuestros países y de la vital importancia que tienen para el desarrollo moderno, particularmente, en los procesos de integración andina y sudamericana.
En la actualidad, la CAN está en lenta agonía, dada su probada ineficacia integradora..
TELESUR
Es una cadena de televisión con financiación pública que transmite en Latinoamérica vía satélite, y en varias ciudades de Venezuela por señal abierta, en castellano. Inició sus actividades el 24 de julio de 2005. Su lema es Nuestro Norte es el Sur. Fue impulsada por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez junto con el apoyo de los gobiernos de Argentina, Brasil, Cuba y Uruguay, con los cuales se efectúan los pasos para su desarrollo -posteriormente se sumarían como socios Bolivia y Nicaragua.
Según sus creadores, su objetivo es ser un canal de noticias con una propuesta a la integración latinoamericana por la vía comunicacional con un pensamiento bolivariano y humanista, así como una alternativa a los medios de noticias estadounidense, como CNN, Univisión, y la británica BBC. Sectores opositores a Hugo Chávez y Fidel Castro, en particular los de Estados Unidos, han considerado a la cadena como un medio de propaganda y proyección política.
La titularidad de la cadena es compartida por varios países, tanto económicamente como en lo que respecta a los contenidos. La participación económica de su propiedad, como sociedad anónima, está repartida entre Venezuela (46%), Argentina (20%), Cuba (19%), Uruguay (10%) y Bolivia (5%). En 2006 el gobierno de Bolivia se incorporó como miembro pleno a TELESUR con la adquisición a Venezuela de un 5% de sus acciones. A Brasil llega con subtítulos en portugués, pero el gobierno de este país está estudiando su participación, mientras que actualmente se encuentra implementando TVBrasil.
El canal no tiene un fin comercial y de lucro, un hecho de esto es la casi total ausencia de publicidad, además de que al canal se puede acceder gratuitamente bien sea en su página web y en canales locales de los diferentes países hispanohablantes que deseen asociarse. También es posible acceder mediante cable o canal satelital. ado español neutral.
EL SUCRE
Los países integrantes de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), reunidos en Cochabamba, Bolivia, aprobaron el tratado que constituye el Sistema Único de Compensación Regional (Sucre), que sustituirá al dólar en el intercambio comercial entre esas naciones.
El Sucre es ya una realidad y se considera que es el primer paso hacia la constitución de una futura moneda común. Según el tratado, los países miembros del grupo regional deberán hacer depósitos en sus respectivas monedas locales en el Banco del ALBA, que tiene su sede en Caracas.
El sistema lleva el nombre del prócer venezolano Antonio José de Sucre, uno de los comandantes que dirigió la independencia de Sudamérica en el siglo XIX.
El tratado de constitución del Sucre fue firmado por los presidentes de Bolivia, Ecuador y Venezuela, y por representantes de Cuba y Nicaragua.
Además, sus miembros reivindican el comercio justo en contraposición al libre comercio que propugna Estados Unidos.
UNASUR
Venezolana de Noticias informó que en el seno de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) al presidente Hugo Chávez Frías "se le va a recordar como el gran impulsor de esta idea, como el gran recuperador del proyecto original de Bolívar, impulsor permanente de Bolívar, de Sucre".
Así lo destacó el secretario general de la Unasur, el venezolano Alí Rodríguez, y expresó: "En cada momento él marcó una posición de principios que es lo más importante en el manejo de un Estado y de la política externa de un Estado", con la flexibilidad necesaria para mantener una relación de respeto con todas las naciones.
La Unión de Naciones Suramericanas es una organización con personalidad jurídica internacional, conformada por los siguientes países: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela y Surinam.
Su finalidad es construir de manera participativa y consensuada a través de sus gobiernos democráticos, un espacio de integración y unión para reforzar la Integración Sudamericana sin discriminación, con miras a eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social, y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados.
El tratado constitutivo se firmó el 23 de mayo de 2008 en la ciudad de Brasilia donde se estructuró y oficializó la UNASUR.
“Los objetivos de UNASUR, plasmados en el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas tiene como objetivo fundamental “construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el financiamiento y el medio ambiente, entre otros, con miras a eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados”
LA CELAC
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), es la primera organización que incluye a gobiernos de todas las tendencias ideológicas y políticas de América Latina y el Caribe.
Nacida en Caracas el 3 de diciembre de de 2011, gracias al tesón del Comandante Hugo Chávez Frías que contó con el apoyo de Fidel y Raúl Castro, Lula, Correa, Morales, Kristina Fernández de Kirchtner y otros, la CELAC es organismo que aglutina a todos los países de la región. Esta es una novel organización regional intergubernamental de América Latina y el Caribe, sin la presencia de Estados Unidos y Canadá.
La Celac surgió de la unión de dos importantes espacios de coordinación política: el Grupo de Río, integrado sólo por naciones latinoamericanas, y la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (Calc).
En Celac confluyen los procesos de integración de la región: el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Comunidad del Caribe (Caricom), el Sistema de Integración Centroamericano (Sica), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (Alba) y otros.
Hugo Chávez Frías, digan lo que digan el imperio y las derechas de su patria, Latinoamérica, el Caribe y otras partes del mundo, fue, es digno heredero y representante del pensamiento del Libertador Simón Bolívar, quien en Carta al Presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, del 10 de septiembre de 1815, decía: “El que lo abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada y gana cuanto lo consagra”.
El Comandante Hugo Chávez Frías ha muerto, pero eso es un decir, porque vive y vivirá entre su pueblo, con su antiimperialismo militante y con sus obras para servir a su pueblo, y su inmensa capacidad creadora de la integración latinoamericana y caribeña.