DECLARACIÓN DEL 8 DE MARZO: HOMBRES Y MUJERES TRABAJADORAS UNIDOS CONTRA EL CAPITALISMO 



MILES Y MILES DE MUJERES DEMUESTRAN QUE TIENEN UN ESPACIO EN LA REVOLUCIÓN 




Escrito por Secretaría Internacional de la Mujer - LIT-CI

En el frente de la guerra civil de Siria, en las movilizaciones de la Plaza Tahrir, en la huelgas y marchas de Europa, en el indignado levantamiento en contra de las violaciones en la India: ahí están, miles y miles de mujeres trabajadoras. Rompiendo las fronteras de la opresión, rompiendo el estimulado divorcio entre la mujer y la política, y mostrando que las mujeres tienen su lugar en las revoluciones.

Con y sin velo, las mujeres árabes están en las calles siendo parte activa de las revoluciones del Norte de África y del Medio Oriente. En Europa no es diferente: en la huelga general del 14 de noviembre, en las luchas contra los desalojos, en la radicalizada huelga de los mineros de Asturias, en los movimientos de la juventud desempleada y en el movimiento estudiantil las mujeres cierran filas con los hombres en la resistencia a los planes de ajuste.

En la India, las calles fueron tomadas por las protestas contra la violencia hacia la mujer. Una joven de 23 años fue víctima de un brutal crimen cuando volvía de un paseo con un amigo en Nueva Delhi. Ella fue agredida y violada dentro de un ómnibus, del cual fue lanzada con el vehículo en movimiento. El 29 de diciembre, 13 días después de la violación, la joven murió en un hospital de Singapur.

El crimen, que no fue un hecho aislado, fue la gota que derramó el vaso de una situación insoportable: siete entre los diez crímenes que más crecen en la India tienen a las mujeres como víctimas, y las violaciones encabezan la lista. Un estudio de 2010 revela que 80% de las mujeres ya sufrieron asedio verbal en Nueva Delhi y un tercio de las mujeres ya fueron abusadas físicamente. (The New York Times 08/04/2011)

Lo nuevo fue que esta vez, influenciados por esa situación general, hombres y mujeres salieron a las calles y sacaron de la “esfera privada” un problema social que alcanza a miles de mujeres en todo el mundo. Las movilizaciones adquirieron un carácter político, cuestionando las respuestas insuficientes del gobierno y de la policía.
En Latinoamérica, enfrentando las presiones conservadoras de la Iglesia, las mujeres de Uruguay conquistaron, fruto de su movilización, la despenalización del aborto que, a pesar de tener limitaciones, es un gran avance que debe servir de ejemplo para todo el continente.

En la línea del frente de los ataques

Contradiciendo la fuerte propaganda ideológica de que el machismo se terminó, los datos muestran que la opresión de las mujeres continúa. Un informe de la ONU revela que 70% de las personas pobres son mujeres (Informe Trampa de Género: Mujeres, Violencia y Pobreza – 2010).

En tiempos de crisis esta situación es aún peor. Según el informe de la OIT –Tendencias Mundiales de Empleo entre las Mujeres - OIT-2013–, la crisis económica mundial dejó 13 millones de mujeres sin empleo. En Europa, las mujeres son el blanco preferencial de los ataques de los gobiernos. Ellas son mayoría en los trabajos del servicio público (son el 85 % en el área de Salud y Educación), que está entre los más atacados por los planes de austeridad. Entre 2011 y 2012, la educación sufrió un corte de 2.300 millones de euros en el presupuesto europeo.

Las diferencias salariales crecieron con la crisis. Hay el doble de mujeres que de hombres recibiendo el salario mínimo. En Portugal, la desigualdad salarial entre hombres y mujeres aumentó 4,4% desde 2007 hasta 2010 (Por la inclusión de una perspectiva de género en la auditoría ciudadana y la deuda pública. Estudio publicado en enero de 2013 por la Campaña Feminista Anti Austeridad).

La doble jornada femenina también se muestra en los datos. Un estudio de la OCDE, en 2011, muestra que las mujeres destinan en promedio 4 horas diarias más que los hombres en las tareas domésticas. Eso revela que también son las mujeres las que más sufren con los recortes de los derechos sociales y de los servicios públicos, ya que son ellas las “responsables” por el cuidado de la casa y por la salud de la familia.

Las políticas de apoyo al embarazo y a la maternidad, y el derecho al aborto están siendo fuertemente atacados. Lo que es particularmente grave en un contexto social en el que la vida es mucho más difícil para las mujeres, en especial las madres. Para las mujeres solteras con hijos, el riesgo de pobreza es de 34%, mientras que entre los padres solteros es prácticamente nulo (Por la inclusión de una perspectiva de género en la auditoría ciudadana y la deuda pública. Estudio publicado en enero de 2013 por la Campaña Feminista Anti Austeridad).

Junto con eso, existe una ofensiva ideológica de sectores conservadores defendiendo, como salida a la crisis y al desempleo, la vuelta de las mujeres al hogar.

La explicación de todo esto es que el capitalismo precisa imponer un nuevo modelo de explotación mundial, desmantelando por completo las conquistas sociales de la clase trabajadora europea para abrir la posibilidad de superación de la crisis económica.

Violencia doméstica y sexual

Las consecuencias de este sistema desigual e injusto, no son solo económicas para las mujeres. Existe una profunda degeneración moral de la sociedad, el dinero vale más que las personas, la vida vale muy poco, y las mujeres son cada vez más una mercancía en el mercado.

Es en el contexto de un sistema que estimula cotidianamente que las mujeres sean vistas como propiedad de los hombres, que la violencia doméstica y los crímenes sexuales, como asedio, violaciones y la trata de personas han alcanzado índices alarmantes. Según la ONU, mil millones de mujeres son maltratadas o agredidas a lo largo de su vida.

Las mujeres jóvenes son las mayores víctimas de los crímenes sexuales. La trata de personas es una forma bárbara de violencia mediante la que jóvenes mujeres son sometidas a la esclavitud sexual. Para la burguesía es un lucrativo negocio. Según datos de la OIT, se calcula que el tráfico humano mueve 32 mil millones de dólares anuales.

Todo esto se da con la negligencia y, muchas veces, la complicidad de los gobiernos capitalistas. El caso de la desaparición de Carolina Garzón, joven militante de la LIT-CI es un símbolo de lo que pasa con miles de mujeres en el mundo. Nuestra compañera colombiana desapareció en el Ecuador el 28 de abril del año pasado. Casi un año después, la policía ecuatoriana quiere finalizar las investigaciones argumentando, sin pruebas, que la joven habría caído accidentalmente en un río, muriendo ahogada. Al igual que Carolina, miles de mujeres en el mundo están desaparecidas, víctimas de la barbarie capitalista.

¿Cuál es la salida?

La burguesía, consciente del papel que cumple el machismo en la sociedad capitalista, estimula esta ideología reaccionaria, que divide a la clase trabajadora y estimula la sumisión y el servilismo de las mujeres.

Al mismo tiempo, sectores burgueses intentan disputar la dirección de las luchas de las mujeres. Dándole un rostro nuevo a las viejas respuestas reformistas, organizaciones como la Marcha Mundial de Mujeres propagandizan por el mundo la llamada “teoría del empoderamiento”.
Según esa teoría, la llegada de mujeres al poder, siguiendo el ejemplo de Ángela Merkel, Cristina Kirchner y Dilma Rousseff, es la salida para los problemas de las mujeres. Es la vieja propuesta de la “hermandad de las mujeres”, es decir, las mujeres unidas en la lucha contra los hombres se podrán librar del patriarcado.

Mientras tanto, las mujeres trabajadoras de esos países gobernados por mujeres siguen en la pobreza. Y, más que eso, esas mujeres jefas de gobierno lideran la aplicación de los planes de austeridad.

Hombres y mujeres de la clase trabajadora unidos contra el capitalismo y el machismo

Cada lucha de los trabajadores por el más básico derecho es importante y debe ser permanente, ya que ninguna conquista es definitiva en este sistema. En un momento de crisis internacional, eso se intensifica aún más. La superexplotación recae con fuerza sobre los sectores oprimidos, entre ellos, las mujeres. No todas las mujeres, pues existe entre ellas una división: las que atacan y las que son atacadas.

Las mujeres burguesas o las que asumen altos puestos de gobierno, a pesar de sufrir la opresión no están en las mismas condiciones que las trabajadoras; no sufren la explotación, por el contrario, ayudan a que las trabajadoras sigan siendo explotadas.

Las mujeres que están al frente y han participado activamente en las movilizaciones en curso, tanto en Europa como en los países de Oriente Medio y África del Norte, son las trabajadoras.

Las trabajadoras pueden unirse momentáneamente por algún interés democrático, por ejemplo por el derecho al aborto, con las mujeres burguesas. Pero esos acuerdos se romperán rápidamente ni bien choquen con los límites del capital.

Es por eso que la unidad estratégica de las mujeres trabajadoras es con su propia clase, la única capaz de derrotar al capitalismo y promover las condiciones una sociedad socialista, que abrirá a su vez las condiciones para la realización de la plena igualdad.

Los hombres trabajadores que practican actos de machismo y defienden esa ideología acaban, consciente o inconscientemente, defendiendo a los patrones. Cuando un trabajador deja de practicar actos machistas y asume las banderas contra la opresión, debilita el objetivo del patrón, de dividir para superexplotar.

Con cada derecho que les es quitado a las mujeres, el capitalismo avanza en el atropello a los derechos de toda la clase. El machismo sólo favorece a la burguesía. Por eso, las organizaciones de los trabajadores deben asumir las demandas de las mujeres; si no lo hacen, las mujeres quedarán a merced de las alternativas frentepopulistas que conducirán sus luchas a la derrota.

En este 8 de marzo, la LIT-CI hace un llamado a todas las mujeres trabajadoras a organizarse y luchar junto a los hombres de su clase por la defensa de todos sus derechos, y las invita a incorporarse a la construcción del partido revolucionario, herramienta central para el combate por derrotar al capitalismo y por construir el socialismo, único camino para acabar con todo tipo de opresión y explotación.