EL GRAN PLANCHAZO 



ELECCIONES EN ECUADOR TIENE INTERMINABLE INTERPRETACIÓN 



Rodrigo Montalvo
Escritor Migrante

La lectura que se viene, y sigue, dando a los resultados de las recientes elecciones en Ecuador, tiene la interminable interpretación de verso y arista, de una gran variedad de
‘exegetas de imprenta y apuntador’, de los intérpretes de las señales y eventos, instrumentos intelectualoides de los poderes oficiales y fácticos, que obviando el contexto, y reduciendo el fondo a la forma que ellos le dan, ex profeso, siembran en la consciencia popular las ideas más convenientes a la consecución del único fin que han perseguido, persiguen y perseguirán: Mantenerse en el poder y seguirlo controlando; o recuperar el poder y el control perdido. A eso se reduce-hasta la fecha- la historia de estos poderes instituidos y fácticos-; ya la confección de esa historia, han inducido y siguen induciendo al Pueblo a través de la manipulación psicosocial - propagandística y mediática- que, mediante la exposición de sus criterios, realizan. El primer signo de que una sociedad humana avanza y se desarrolla, es el grado de independencia individual frente a los sujetos que la gobiernan o dominan. Lo contrario (síntoma irrefutable del patriarcado, del caciquismo, del caudillismo mesiánico), conlleva un innegable retroceso; peor aun, cuando esa sociedad humana, cifra y deposita sus esperanzas en otro caudillo, para salir del dominio del que ya posee el poder.

La verdadera Democracia persigue e instituye un real y efectivo Estado de Derecho. El gobierno efectivo del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, debe estar representado de manera equitativa (no sólo representado) en todos los poderes de ese Estado; no por el dominio absoluto de un grupo o caudillo sobre esos poderes.

Cuando una pretendida Democracia ha sido reducida al voto y al clientelismo que le asegura el poder de manera total e indefinida a ese grupo o caudillo, entonces esa Democracia ha sido pervertida en Totalitarismo. Si esto es lo que ha ocurrido en las recientes y últimas elecciones en Ecuador; y si este es el síndrome de moda en la región:¿Sería correcto deducir, que estas sociedades están enfrentando un retroceso histórico funesto, que sin lugar a dudas, en el futuro no lejano, acarreará inimaginables consecuencias? El resultado de las recientísimas elecciones en Ecuador arroja un saldo insospechado para la nombrada oposición al régimen correista, que jamás pensó ni en lo más recóndito de sus peores suposiciones, que perdería espacio total frente a la arremetida oficialista. Los perdedores menos lacerados, Lasso y sus socios de aventura, quieren resanar la gran herida, autoproclamándose ‘la segunda fuerza política del Ecuador”, lo que deviene irrisorio, cuando para ejercer fuerza es necesarísimo contar con el poder necesario. Poder con que ningún grupo y partido político perdedor cuenta, al ni siquiera reunir la cantidad necesaria de representantes en la Asamblea Nacional que le permitan compactar una bancada (por mandato legal, necesitan quince asambleísta para ello), con la que puedan, efectivamente, dirimir asunto alguno endicha Asamblea. Ante el poder total conferido al caudillo gobernante, devenido del Gran Planchazo, del que la oposición jamás renegó - a pesar de ser anti democrático- porque creyó que igual les iba a favorecer, de tal manera de devolverles el control de la Asamblea Nacional; a los derrotados no les queda de otra que unirse para sobrellevar de alguna manera los tiempos de tribulación que les espera, cuando hecho el caudillo (por obra y gracia del voto popular) de poder totalitario, utilice el tan temido levantamiento de inmunidad parlamentaria, para atemorizar, aleccionar, o castigar, cualquier ofensa, denuncia, intento de fiscalización o rebelión parlamentaria; que para ello con representantes esbirros cuenta y los números no sólo le cuadran, si no que hasta le sobran a bastanza. ¿Cuál segunda fuerza política? Eso es solo un imaginario, paliativo irrisorio de gran perdedor. Un enema en medio de un cáncer terminal, que sólo se cura, desapareciendo por completo con la muerte y renaciendo completamente sano y purificado. Cuando pasados ‘los de gracia’, ‘los tiempos de gran tribulación’ están por comenzar (para la llamada oposición), está por verse quiénes se allanan al poder total del caudillo, sin condición; y quiénes permanecen de pie hasta el final.