NELA MARTÍNEZ ESPINOSA 



FUE, ES UNA MUJER EXTRAORDINARIA 




Fue, es una mujer extraordinaria en sus luchas revolucionarias, en sus sueños de transformaciones radicales, en sus utopías para encontrarse con el hombre nuevo que sea capaz de conducir a los pueblos hacia estadios superiores de organización social, económica y política en la que la justicia social, derechos humanos, libertades, solidaridad y fraternidad entre los seres humanos sean una realidad de vivencia cotidiana.
Fue una comunista de ondas convicciones y profundos estudios y por eso admirada y envidiada.
Colaboraba con brillantes artículos y reflexiones con la Revista SIEMPRE. Rememoraba la revolución de mayo del 44, La Gloriosa, finalmente traicionada por el Velasquismo y hasta por sus camaradas de lucha que habían gritado: “Todo el poder para Velasco”
Fue diputada en la Asamblea Constituyente de 1945 que dio al país la Constitución Política más avanzada de su historia que en 1946 fue traicionada y liquidada por Velasco Ibarra y, a pesar de todas sus frustraciones, no conocía el desmayo y aborrecía la desesperanza, y miraba siempre hacia el mañana.
Bastaba su presencia para impulsarnos al infatigable trabajo solidario con los pueblos en lucha: Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras y la Cuba Revolucionaria a la que tanto amó y admiró.
Luego acudíamos en busca de su consejo, para juntos caminar por las “amplias avenidas” de Salvador Allende inmolado por los fascistas que asolaron a su Chile de Neruda, que era el “asilo contra la opresión” y dimos asilo, apoyo, ayuda a todos los que llegaban a este paísito de la mitad, huyendo del fascismo chileno, argentino, uruguayo, paraguayo, boliviano. Cuantas jornadas vividas con el apoyo de Nela Martínez, Oswaldo Guayasamín, Pedro Jorge Vera, Carlos Oquendo. Se han ido a la inmortalidad porque nacieron para vivir por los demás en la fragua cuotidiana de solidaridades y luchas.
Nela ha cumplido cien años. Gracias Nela, esta patria está en deuda contigo.
Rodrigo Santillán Peralbo

NELA
Jaime Galarza Zavala


El país celebra con emoción y respeto el centenario del nacimiento de Nela Martínez Espinosa, figura emblemática de los luchadores revolucionarios, cuyos pasos se dieron con firmeza y resonancia a lo largo del siglo XX. Nacida en Cañar el 24 de Noviembre de 1912 y fallecida en la entrañable Cuba el 30 de Julio del 2004, Nela es obligado referente del pensamiento y las mil acciones encaminadas a la transformación de nuestra patria, a tal punto que ahora la juventud busca con avidez sus huellas y bebe sedienta en la clara fuente de su ejemplo.
Con este motivo, semblanzas suyas, anecdotarios, poemas y escritos varios son traídos a la memoria. Todo lo cual es pertinente, solo que hay un riesgo en medio de los justos homenajes, y es el que se da con frecuencia con las grandes figuras desaparecidas, momificarlas y convertirlas en materia de rituales, lejos de la vida misma.
En este caso también existe tal peligro; basta ver cómo ciertos grandes medios, que en vida de Nela nunca acogieron sus denuncias ni sus proclamas, hoy se muestran reverentes y se inclinan ante su nombre, seguros de que las diversas herramientas y las decididas armas que ella manejó para afianzar la construcción de un país diferente, hoy se encaminan al museo.
Por fortuna, Nela no se dejará encerrar en un sarcófago, por glorioso que sea. Su luz no es fuego fatuo sino llama permanente.

Por otro lado, en medio de la glorificación, tan merecida, es necesario recuperar el verdadero sentido vital de la esclarecida combatiente, y quizá por ello haya que definirla como contestaría, por encima de otros calificativos.
Y es que Nela fue contestaría a tiempo completo. Lo fue ya en su niñez y adolescencia, cuando inició la ruptura con el pasado oscurantista sin acogerse a las prácticas y prejuicios del medio conservador, clerical y gamonalicio en que hubo de nacer. Luego fue contestaría al asumir los ideales de la izquierda marxista y al ingresar al Partido Comunista del Ecuador. Fue contestaría frente al poder en su incesante actividad contra la tiranía de Arroyo del Río y en pro de la fallida Revolución del 28 de Mayo de 1944. Fue contestaría en su lucha contra el nazifascismo durante la Segunda Guerra Mundial.

Fue contestaría en su apoyo a los procesos revolucionarios e insurgentes de América Latina, con Cuba a la cabeza. Fue contestaría, incluso, frente a las desviaciones parlamentaristas y derechizantes de su propio Partido.
Por eso ahora, a los cien años de su nacimiento, no podemos desearle – porque Nela lo rechazaría- paz en su tumba.