FRACCIONES ECONÓMICAS, SOCIALES Y POLÍTICAS REPRESENTADAS EN LAS CANDIDATURAS PRESIDENCIALES 



LAS DERECHAS Y LOS RECAMBIOS ELECCIONARIOS 



Germán Rodas Cháves
OPCIÓN SOCIALISTA

LA DERECHA POLÍTICA
La candidatura de Guillermo Lasso debe ser comprendida como la carta de algunos sectores de la banca, de los industriales y de la vieja estructura social-cristiana, así como de las corrientes conservadoras de la izquierda democrática, quienes buscan no solo derrotar al régimen del presidente Correa sino construir un modelo de ruptura frente a cualquier determinación para que el Estado asumiera su rol de control y planificación de la sociedad.
Para el efecto, en las formas, pretenden demostrar su respeto a la diversidad social del país convocando en sus listas a negros, montubios e indígenas.
La participación electoral de Lasso forma parte de la estrategia de buscar un espacio para los recambios eleccionarios, en cuya igual perspectiva la presencia electoral del exsocialcristiano Mauricio Rodas Espinel forma parte de esta mis-ma ecuación.
LA HISTORIA DE UN TONTÓN CHANTAJEADO Y CHANTAJISTA
No se trata de calificar al candidato del PRIAN. Es la constatación de una realidad, y el señalamiento del epitafio político de Alvaro Noboa y de su partido, agrupación usada conforme los requerimientos del cálculo electoral del sistema, pues por la naturaleza ideológica del candidato, su presencia eleccionaria contribuyó al juego táctico del poder para impedir la polarización electoral de la derecha política en una sola persona.
Desde luego, la nueva intentona de los esposos Noboa-Azin también se produce para acumular algunos espacios legislativos que, desde su prisma, le permitan subsanar, en base a los chantajes, sus conflictos con el SRI. Una parodia en la que están en juego los negocios e intereses de la familia Noboa, descubiertos en sus andanzas de deudores del fisco y de un sinnúmero de atropellos laborales a sus trabajadores.
EL CORONEL TIENE QUIEN LE FINANCIE LA CAMPAÑA….
El coronel Lucio Gutiérrez es en el Ecuador lo que Ollanta Humala le ha significado al Perú. La transfiguración de un discurso para cumplir los objetivos de fuerzas oscuras contrarias a cualquier cambio; y, por el contrario, de adhesión a los intereses geopolíticos norteamericanos y al capitalismo neoliberal.
Bajo una retórica antigubernamental, vuelve el Coronel al tablado electoral porque tiene los soportes económicos necesarios para hacerlo. ¿Vendrán esos apoyos a propósito de su activa vinculación con fundaciones cercanas al PP de España y del expresidente Uribe de Colombia?
Su convicción de demoler a cualquier fuerza progresista es parte de un compromiso ideológico. Aquello quedará evidenciado en el discurso político rabiosamente antisocialista y contrario a cualquier forma de progresismo.

DE LA RUPTURA…. A LO MISMO

Cuando se cumplieron 25 años del régimen democrático, apareció un grupo de jóvenes que se dijeron dispuestos a romper con un modelo que no había sido capaz de construir la democracia radical. Irrumpieron en la vida nacional –y ese fue su primer pecado– de la mano de un proyecto vinculado a la USAID. Con el tiempo, luego de sus acuerdos y desencuentros con Alianza País, fueron contaminándose precisamente de los vicios del sistema y de los dobleces del stablisment. Hoy van a la arena electoral como parte del juego que demanda muchos actores para convencernos de la existencia de una democracia participativa, y con la finalidad de obtener algún espacio político des¬de el cual “presionar” al régimen de turno.
Llama la atención que no hubiera coincidido electoralmente con Concertación, otro proyecto de la USAID, lo cual revela que la agencia también abre un abanico para mimetizarse hábilmente en la estructura política nacional.
¿LA NUEVA Y AUTÉNTICA IZQUIERDA?
Agrupados en el frente de izquierda plurinacional, muchos de los responsables de la existencia del gobierno del presidente Correa, así como algunos de los sectores sociales que han sido maltratados por la judicialización de su lucha social –a más de inconformes con la inexistencia del cambio estructural– han presentado la candidatura del ex hombre fuerte del régimen, Alberto Acosta.
Más allá de los orígenes de esta candidatura y de los sectores políticos que lo auspician, es de esperarse que éste sea un proceso que procure un reencuentro de importantes sectores de la tendencia de izquierda. Los afanes unitarios, que no pueden diluirse en medio de una contienda electoral o gracias a los sectarismos y hegemonismos, deben constituirse en el eje para impulsar, al calor del más profundo debate, la unidad de acción en el seno del pueblo.
Además, si existe la voluntad para construir un proyecto articulado a los requerimientos del cambio estructural, el objetivo que hoy les convoca no debería someterse solamente a la actividad mediática; en todo caso, este sector de cara a las elecciones aparece como la voz crítica y autocrítica de lo que no se ha hecho en el último período.
La presencia en este espacio de luchadores sociales, de cuadros políticos jóvenes, de quienes han demostrado que actúan conforme a sus ideas, que están por encima de cargos burocráticos y de acomodos personales, es reconfortante para confrontar a los enemigos políticos y de clases fundamentales. Seguramente, estas candidaturas se diferenciarán de quienes, desde otras veredas, a nombre de la izquierda, pueden llevar a confusiones al conjunto del pueblo.
¿LA REELECCIÓN DELSINCRETISMO POLÍTICO LLAMADO ALIANZA PAÍS?
Rafael Correa es el candidato presidencial de un sincretismo político que emergió luego de la crisis del neoliberalismo en el Ecuador. Algunos de ellos provienen de la misma escuela del Buen Vivir impulsada por el Concilio Segundo del Vaticano; otros, del derrumbe del socialismo real y algunos de la vieja partidocracia.
Adscritos al modelo posneoliberal (cercano a una nueva versión del neodesarrollismo) han tenido el acierto de la obra pública aunque ello ha permitido, al propio tiempo, la consolidación de nuevos grupos financieros que han emergido de la misma manera como han surgido también núcleos económicos vinculados con la actividad petrolera y comercial en una atmósfera que puede llevarnos a preguntar: ¿es un tiempo de recomposición de las nuevas versiones del capital? Desde luego que tampoco podemos soslayar su postura nacionalista que, empero, nunca llegó a ser anticapitalista.
La ausencia de fiscalización y de combate radical a la corrupción forma parte de una agenda oficial que expira y que para prolongarse en el gobierno, con la reelección de Rafael Correa, ha optado por optimizar en sus listas a personas que podrán demostrar la incondicionalidad al régimen. Una vez más el pensamiento crítico aparece como el gran ausente de este proyecto que se nutre de los eslóganes.