SEPELIO DE JOSÉ BETANCOURT 



MULTITUD DESPIDE AL NIÑO MARTIR 



CAROLINA ÁNGEL IDROBO
cidrobo@laestrella.com.pa

Unas 700 personas, vestidas de blanco y negro, dieron el último adiós a José, el pequeño que murió en el fuego cruzado

HONRAS. Los coloneses marcharon primero y luego acompañaron a los Betancourt a despedir al pequeño al cementerio Monte Esperanza. Foto: Edwin González | La Estrella


Hace 10 años 2 meses y 21 días nació el pequeño José Patricio Betancourt Vega en el Hospital Nicolás Solano de La Chorrera. Sus padres lo llevaron a casa sin imaginar que solo una década después el cuerpo sin vida de ‘Pelón’, como le decían amorosamente sus familiares, recorrería las calles de Colón en compañía de más o menos 700 personas vestidas de blanco y negro que lloraban y gritaban enérgicas: ‘este Gobierno asesino no podrá matar nuestros sueños ¡viva José Patricio!’.
Ricardo Martinelli, Cambio Democrático - ¡ ASESINOS !
Desde la mañana Colón esperaba el entierro, ya no confiaban tanto en la derogación de la Ley 72, que permite la venta de los terrenos de la Zona Libre de Colón y ha ocasionado el colapso en la ciudad puerto, porque esta ley ‘nos dejará sin nada’, dice una ciudadana enardecida. La ciudadanía pide desde hace nueve días la derogación y el Gobierno insiste en el no. Mientras tanto, la ciudad se desangra y el estado de sitio es inminente. Colón está de luto pero la resistencia continúa, día a día se fortalece. A pesar del cansancio y el dolor de las víctimas se escucha por doquier: ‘esto es patria o muerte’.

En medio de la lucha el sabor agridulce no desaparece y las víctimas no cesan. ‘Pelón’ fue el primero: un mártir de la patria, decía el predicador en la triste despedida del chiquillo. Y es que José Patricio no debía morir todavía. El vivaz y alegre, enérgico y pícaro niño, tenía mucha vida por delante y entre sus sueños de bailarín y futbolista un buen panorama, narra su familia entre indignada y triste, sentada en la primera banca de la Iglesia de Dios, frente al pequeño ataúd donde descansó el cuerpo del niño de largas pestañas y la gente fue pasando para despedirlo.

La primera víctima mortal de los disturbios que el gobierno Martinelli ha causado en la ciudad, dice Ramón, el padre que hoy llora a su hijo.

Fue el viernes 19, cuando después de dos días de protesta ciudadana, y ninguna respuesta estatal, el pueblo se levantó. Del casco urbano a las barriadas ‘los colonenses aplaudieron, tocaron pailas y apoyaron el levantamiento que defendía los territorios’, narra la gente que en cada esquina y cada casa alguien aplaudía apoyando las manifestaciones. ‘Pelón’ curioseaba. El niño se sentía seguro en el jardín de su casa. La gente mayor no imaginaba que la policía empezaría a disparar. La orden era parar las manifestaciones, como fuera. Mal cálculo.

Cuando empezó el desorden de la gente del barrio La Feria, piedras del pueblo, balas de vuelta. La velocidad infantil no alcanzó la puerta. La bala entró por un costado del pequeño y delgado cuerpo de ‘Pelón’. El parte médico confirma que la muerte fue por herida de proyectil de arma de fuego en el abdomen. Pero el proyectil no aparece.

‘Pelón’ fue la primera, pero no la última víctima de este conflicto en el que ‘Senafront está ensayando con el pueblo’, dice el abogado Edgar Ortiz. Por eso en el camino se han sumado dos vidas más, 44 heridos oficiales, y hay más ‘los que no llegan allá por miedo’, dice Aniela Herrera, la representante de Human Rigths en la ciudad, allanamientos ilegales y detenciones. Sin embargo ‘Colón resiste’, dicen. Y si el Gobierno no deroga la Ley hoy se suman a la huelga 11 de los 14 representantes de corregimiento a hacer cierre. Del centro a los corregimientos de nuevo la manifestación popular.

Ramón Betancourt dice, en nombre de la familia, que su hijo descansará en paz solamente cuando los policías que lo mataron vayan a la cárcel.

Hoy ‘Pelón’ reposa en el cementerio Monte Esperanza y su pueblo continúa la lucha.