CARRERA PRESIDENCIAL CON DEMAGOGIA POPULISTA Y GRAVES DENUNCIAS DE CORRUPCIÓN E INJERENCIA DE LA CIA 



DESPLIEGUE DE APARATOS PROPAGANDÍSTICOS 



Rodrigo Santillán Peralbo
En la guerra y en la política la primera víctima es la verdad y la segunda es la ética. Los belicistas y los políticos en busca de victorias ensalzan mentiras, exageran realidades y en cada batalla la ética es asesinada. La humanidad parece condenada a este tipo de acciones mientras no aparezca el hombre nuevo como pensaba el Che, que sea capaz de deponer intereses personales y de grupo en favor del pueblo y de su irrenunciable derecho al desarrollo en paz y con pleno respeto a los derechos humanos, a la verdad y a la vivencia ética.

La carrera hacia la Presidencia de la República del Ecuador ha comenzado con un enorme despliegue de aparatos propagandísticos que exhiben ofertas demagógicas y populistas en busca del voto clientelar, y con una especie de remate al martillo, con el clásico grito de “quién da más”.

Recuérdese que en el año 2000 el defenestrado presidente demócrata cristiano Jamil Mahuad, autoexiliado por incapaz de responder ante la justicia por el feriado bancario que le costó al pueblo alrededor de ocho mil millones de dólares, más muertos y suicidados, inició el llamado bono de la pobreza por insinuación e insistencia del FMI y BM, para en algo paliar la situación de extrema injusticia y pobreza. Ese bono era y es un acto de caridad que lesiona gravemente la dignidad de los pobres.

Doce años después, el bono demagógico y populista se ha incrementado, y para iniciar la campaña electoral, en la vitrina de las ofertas, los candidatos que no faltan, proponen el incremento de esa caridad para más de un millón ochocientas mil personas, cantidad que desmiente la reducción de la pobreza, tan publicitada por el gobierno de la “revolución ciudadana” del presidente Correa.

El candidato de las derechas y destacado miembro del Opus Dei, Guillermo Lasso, banquero de profesión, pintado en grafitis como: “No hay banquero bueno, ni amigo del barrio” ofertaba subir a $50,oo dólares al bono-caridad, el presidente Correa y candidato a la reelección ripostaba $ 50,oo dólares desde enero, pero para ello decidió enviar a su Asamblea Nacional un proyecto de reformas tributarias que gravarían las exageradas utilidades de los banqueros que en el Ecuador demuestran que el mejor oficio es el de banquero, porque ganan alrededor de 300 millones de dólares anuales con plata ajena, propiedad del pueblo depositante.

El otro candidato de las derechas, el coronel Gutiérrez que se autodeclaró el mejor amigo y aliado del imperio mientras era emperador de turno, George W. Bush II, no se quedaba atrás de sus contrincantes y ofrecía aumentar el bono-caridad a $ 65,oo dólares. Ese coronel (sp) que fue derrocado por los “forajidos”, con extraña necedad, desvergüenza y cinismo quiere ser reelegido, no se sabe para qué.

Este concurso de ofertas merece rechazo total, o puede arrancar la risa a carcajadas o tal vez convocar a derramar lágrimas de impotencia y frustración, porque una vez más se constata que los políticos no salen de la demagogia populista.

El candidato de la Coordinadora Plurinacional de Izquierda, Alberto Acosta escapaba de ese remate al martillo y con toda lógica, y ojalá visión de estadista, señalaba que el subsidio a la pobreza debía convertirse en bono productivo. Si eso fuera posible sería un acierto porque el pueblo quiere trabajo y no dádivas miserables.

El Estado debería preocuparse por entregar pensiones jubilares a los ancianos no afiliados al IESS y a los discapacitados impedidos de trabajar.

Al parecer, en esta campaña electoral, va a estar ausente el debate ideológico, la discusión programática, la visión filosófica que permita delinear o entender el Estado y su relación con la ciudadanía, porque ésta también no se construye en la formación política, en el cumplimiento de deberes y en el ejercicio de derechos. Sólo existe un pueblo desorientado en unas veces, y en otras, encandilado por la propaganda o por el caudillismo prepotente.

Este pueblo está sometido a un proceso electoral en el que participarán las derechas e izquierdas divididas, pero siempre con la ilusión de elegir un mandatario cuando en realidad solo es un instrumento del sistema de dominación que, entre múltiples falsedades, crea una especie de democracia cuya máxima expresión es el proceso electoral convocado cada cierto tiempo, en el que el ciudadano en forma libre, universal y secreta deposita un voto por algún candidato previamente escogido por un reducido grupo elitario y dominante, pero, naturalmente, el pueblo cree que eligió a un presidente, a unos asambleistas, alcaldes o prefectos o lo que sea. ¿Alguna vez preguntan al pueblo si quiere o no que algún personaje sea candidato?

Refiriéndose a los procesos electorales en general, el periodista y analista venezolano, Enrique Contreras afirmaba que las elecciones tal y como están concebidas, son instrumento para la dominación. Allí se impone la lógica del poder que transmite su ideología, haciéndoles creer a los excluidos y desinformados, que estamos viviendo en democracia.

Agregaba: “Nosotros no elegimos en un proceso electoral, nosotros votamos por los que imponen los partidos, ellos son los que eligen, las cúpulas corrompidas de esos partidos son los que imponen el candidato y al pueblo sólo se le invita a votar por los candidatos que ellos siempre han impuesto.”

Contreras considera que los procesos sirven para legitimar un sistema de dominación colonial que pisotea la auténtica democracia y que no permite el libre pensamiento y por lo tanto se somete a una población alienada a asumir de manera resignada las imposiciones de los grupos políticos, que sólo buscan permanecer con sus respectivas cuotas de poder, para seguir disfrutando de los privilegios y mieles que da el gobierno a costa de las necesidades y de las miserias de nuestro pueblo.
Añadía que si los procesos electorales se plantearan con real participación popular y sus candidatos surgieran del propio seno del pueblo, en busca del bien común y la perfectibilidad de la sociedad, estaríamos en un escenario político distinto a los que tenemos, pero ello solamente se podrá lograr cuando los pueblos insurjan de manera consciente y asumiendo su responsabilidad histórica para construir un nuevo modelo civilizatorio que realmente emancipe a la humanidad.
Creo que no existe una institución más malévola en los llamados países democráticos que los propios partidos políticos, ellos niegan la democracia, pues imponen un pensamiento, una doctrina cuando la hay, una línea y el que la desobedece es expulsado de esa organización, no hay derecho a la disidencia…
Los partidos políticos son producto de la lógica de la dominación, del colonialismo, se crearon para controlar y domesticar la población, vigilarla, hacer que los obedezcan, su militancia se vuelve un rebaño que se manipula, se utiliza, se maneja cuantas veces se les viene en gana, es la lógica del poder, pues en su gran mayoría la militancia que tienen es obligada valiéndose de la necesidad de la misma, ya que el partido que está en el gobierno siempre exige el carnet de su organización partidista” para, inclusive acceder a un empleo.
Los partidos –continua diciéndonos Contreras- le han robado los espacios sociales a la población, porque todo tiene que estar bajo el control de la organización, llámese sindicato, comuna, gremio o cualquier otra organización. Son espacios panópticos para someter al ciudadano y poder ejercer el control.
Creo y sostengo que para que exista una verdadera democracia, esa tiene que pasar por la eliminación de los partidos políticos, hay que eliminar la figura presidencial y reemplazarla por una junta de gobierno o un triunvirato o como le queramos llamar, esa democracia tiene que elegir un Congreso popular sin privilegios económicos y políticos, acabar con toda institución que establezca relaciones de poder vertical, para que exista una verdadera democracia hay que darle horizontalidad al poder, donde el pueblo realmente decida y los que tengan que ejecutar las políticas económicas y sociales manden obedeciendo. Y esto sólo se logrará en una verdadera revolución donde participen civiles, militares y religiosos, en otras palabras tiene que ser producto de una insurrección popular para que desemboque en una Asamblea Constituyente Originaria y de esta manera empezar abrir el camino para la emancipación de nuestros pueblos.
Naturalmente que Conteras navega entre realidades y utopías, pero en verdad se puede comenzar a pensar en un tipo de sociedad diferente en la que existan igualdad de oportunidades con iguales condiciones para todos, en la que el pueblo sea sujeto de derechos exigidos y respetados, porque quizá cuando esos derechos dejen de ser proclamas retóricas y sean realidades de convivencia cotidiana, habremos llegado a una sociedad responsable, con altos valores éticos capaces de desterrar la politiquería, demagogia y populismos de derechas e izquierdas.

GRAVES DENUNCIAS

La carrera a la Presidencia de la República comenzó con una serie de denuncias espeluznantes. Fue el Consejo Nacional Electoral -que debería ser el máximo organismo de control y dirección del proceso, como un árbitro sereno colmado de imparcialidad- el que inició el escándalo de las firmas falsificadas que aparecieron como adherentes a movimientos y partidos políticos obligados a inscribirse por mandato constitucional, para participar en las elecciones del 2013.

No hubo movimiento o partido libre de falsificación de firmas, El más grande movimiento es Alianza Pais del presidente Correa que presentó más de un millón y medio de adherentes, pero resultó que más de la mitad de las firmas eran falsas. Sin embargo, fue el presidente Correa el que ordenó a su CNE que revisara la totalidad de las firmas presentadas por sus aliados y oponentes. Dijeron que Correa no quería a nadie que le disputara la Presidencia y el mismo Jefe de Estado se encargaba de insultar, desprestigiar o ridiculizar a sus contrarios, con el uso exagerado de la propaganda oficial, con el abuso de las cadenas de tv. y radio y sus famosas sabatinas desde las cuales gobierna a su gusto, mediante órdenes públicas. Superado el problema de las firmas falsas, llegarían otras denuncias de corrupción.

Una muy grave se denomina el caso Duzac y los préstamos vinculados del banco Cofiec que es uno de los incautados como consecuencia del “feriado bancario”. Pocos desmentirían si se afirmara que en materia de fiscalización, la Asamblea Nacional ha sido un fracaso.

La Asamblea Nacional debía ser el espacio adecuado para el ejercicio fiscalizador de los actos del gobierno, y debería haber colaborado eficazmente para que la transparencia se concrete en realidades reclamadas por amplios sectores de la población nacional.

Por desgracia, los asambleístas, en especial los oficialistas, confundieron su rol y la fiscalización ha sido nula, tanto que han causado un grave daño al pueblo, y a la larga al propio gobierno que, interesada o inocentemente, quieren o dicen proteger, bajo el pretexto de no querer regresar a las prácticas del pasado e impedir el show mediático de los politiqueros de siempre, pero lo que han hecho es despertar suspicacias y sembrar sospechas. ¿No es preferible el show mediático a la nula fiscalización?

La Comisión de Fiscalización de la Asamblea es un fracaso y la actuación del Partido Socialista Frente Amplio es un claro ejemplo de ineptitud e ineficacia nacidas de un deficiente o falso compromiso político colaboracionista. El INRI que laboriosamente esculpe, será difícil de borrarlo durante largos años.

En este período, la transparencia ha padecido serios trastornos. El caso Cofiec- Duzac, y préstamos vinculados correspondería ser investigado y esclarecido por la Asamblea, en su conjunto, que debería comprender que no es un ataque al presidente Correa y sus contradicciones, sino una exigencia nacional y una demanda de elemental respeto a la moral pública. En este caso que ha causado estupor y náusea a nivel nacional aparecen comprometidos el primo del presidente Correa, Pedro Delgado, su cuñado Endara y otros altos funcionarios de Cofiec que ya no están en el país, porque a la Fiscalía General del Estado se le “olvidó” dictar medidas cautelares.

Decir y desdecir y nada hacer, convierte en cómplices a los asambleístas, de posibles o
supuestos hechos punibles. Las graves sospechas de corrupción que, tarde o temprano, afectarán la imagen del presidente Correa deben ser investigadas por la Fiscalía General del Estado, Asamblea Nacional, Comisión de Transparencia y Contraloría, hasta ahora en deuda con el país.

El caso Cofiec-Duzac es una vergüenza nacional mayor que la inutilidad de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional, lamentablemente presidida por una socialista colaboracionista.

Luego llega la denuncia del ex embajador Craig Murray del Reino Unido que sostiene que la tristemente monstruosa CIA habría abierto sus garras para impedir que el presidente Correa sea reelecto.

Murray en sus elucubraciones afirma que Estados Unidos está seguro que Correa será reemplazado por un presidente que sea amigable, que mantenga ideas y políticas favorables al imperio.

Afirma que el Pentágono habría destinado la suma de ochenta y siete millones de dólares que serían invertidos para que Correa sea derrotado en las urnas, pero en ninguna parte habla de supuestos golpes de Estado.

La poderosa CIA tiene recursos humanos, económicos, técnicos y políticos para influir en resultados electorales en cualquier país. Tiene suficiente poder para comprar espacios en medios de comunicación y tiene expertos en propaganda, guerra sicológica y en manipulación de hechos y realidades que, convenientemente, difundidos por el poder mediático, ciertamente podría resultar en factor influyente en un proceso electoral, pero tiene también los recursos necesarios para organizar y ejecutar golpes de Estado.

El filósofo José Vasconcelos dijo una vez: "ningún general mexicano resiste un cañonazo de 200 mil dólares”. Si el Pentágono tiene 87 millones de dólares, hasta podría planificarse un golpe de Estado, pero este pueblo manipulado por fuerzas políticas opositoras, si quiere, puede derrotar a Correa en las urnas, sin necesidad de recurrir a las artimañas de la CIA que más bien debe ser descubierta y expulsada del país.

Pero las fuerzas políticas opositoras viven y actúan desorientadas y tal como están los hechos y candidaturas, difícilmente podrán derrotar a Correa. Es más, todas las fuerzas políticas opositoras divididas y subdivididas le ofrecen al presidente Correa, en bandeja de plata, la reelección presidencial, por lo que si fuese cierto que la CIA pretende influir en el electorado, sería un monumental fracaso.

Inclusive en la Coordinadora Plurinacional de Izquierda ocurren deserciones y traiciones. El dirigente indígena Auki Tituaña aceptó ser el candidato a la vicepresidencia de la Repùblica en espurio binomio con del banquero Guillermo Lasso dando origen a la más antinatural alianza: banquero-oligarca-opus dei- indígena. La ambición de un arribista es más poderosa que los 500 años de resistencia del movimiento indígena.

Tituaña ha sido expulsado de Pachacutik y de la CONAIE que son parte d ela Coordinadora Plurinacional del Izquierda que con su candidafro Alberto Acosta no acaba de despegar.

EL DRAMA DE LA IZQUIERDA
El politólogo y analista chileno Carlos Poblete Ávila, se preguntaba: ¿Qué pasa con las izquierdas en nuestro mundo? Es una pregunta válida en primer lugar para nosotros mismos, quienes postulamos y anhelamos un mundo mejor.
Nuestras izquierdas en décadas han perdido terreno, han cedido en el plano de las ideas. La fragmentación casi suicida en muchos países -por las más diversas causas- es otro mal signo,- lo que hace que hablemos de las izquierdas, una pluralidad que ha hecho más daño que beneficio político...
En verdad que la izquierda ecuatoriana ha perdido el rumbo y arriado banderas para beneficio de las derechas y grupos dominantes. Ahora, las derechas se han apropiado de las banderas y consignas de la izquierda tanto que repugna que el eterno candidato, dueño de millones de dólares y decenas de empresas, pero moroso del pago de impuestos, Álvaro Noboa, se declare de izquierda o que los simpatizantes del banquero del Opus Dei griten: “el pueblo unido jamás será vencido” o que el gobierno de Correa de claras tendencias derechistas hable de socialismo o de revolución aunque sea ciudadana.
Carlos Poblete Ávila decía que en España hoy gobierna también esa derecha a quien el anterior gobierno del PSOE, régimen de medias tintas, genuflexo, le pavimentó el camino. Casi idéntica situación ocurrió en Chile con los gobiernos de la Concertación, que en 20 años no cumplieron con sus promesas y gobernaron diciendo que harían " en la medida de lo posible....".
Todas estas entelequias y componendas finalmente no hacen más que acomodarse al sistema imperante. Hoy critican lo que ellos no hicieron y se empeñan en volver al gobierno echando a la derecha a como dé lugar, según propia confesión… Sin proyecto anti neoliberal claro ese afán no sirve. Estos gobiernos, además de su servilismo, son mediocres. Ningún sello de soberanía ni de dignidad hay en sus " próceres " que, finalmente, parasitan del y en el sistema.
Muchos partidos de impronta izquierdista también con timidez hablan o abogan por el socialismo y suelen decir la palabra revolución, para qué decir si alguna vez mencionan la expresión lucha de clases y menos aún dictadura del proletariado o internacionalismo… Son expresiones que les queman la boca a sus dirigentes y voceros. Otros se hacen perdonar por lo que alguna vez fueron…
El enemigo de clase ha sido brutal siempre y ha cumplido su “misión histórica”. El tema es qué se hace de nuestro lado, cómo y cuándo.
El llamado mundo social en muchos países emerge y toma las calles. Es una esperanzadora eclosión de dignidad y de fuerza. Pero hace falta un derrotero, un plan, articular un proyecto de nueva sociedad. No basta con el regaño, con el alegato, porque eso cae y hay que comenzar de nuevo. No se puede, ni se debe, estar iniciando siempre. Hay que avanzar.
El capitalismo es un barco que se hunde, pero ha demostrado que tiene capacidad de mutación: se adapta, se recupera e –incluso- da golpes.
En este Ecuador, algunas izquierdas se han rendido ante el poder mesiánico. El partido Comunista del Ecuador está a las órdenes del presidente Correa y el Partido Socialista Frente Amplio se ha vuelto a escindir en dos mitades irreconciliables: la una con el gobierno, la otra fuera del gobierno. Valdría decir que existe una izquierda burocratizada con sueldo y otra que resiste a dejarse atrapar por el sistema o que pronto se desilusionó con el gobierno de la Revolución Ciudadana. Lo mismo vale para los intelectuales que se rasgaban las vestiduras proclamándose de izquierda. Hoy son correistas a rabiar, sin siquiera llegar a “intelectuales orgánicos” en la definición gramssciana. Gustavo Vallejo, un dirigente socialista que rompió con su partido para crear la Corriente Socialista Revolucionaria, declaraba: “No nos hemos alejado del Gobierno, sino la Revolución Ciudadana se ha alejado de nuestro acuerdo inicial; de un pro¬yecto socialista, por lo que eso merece una posición firme, de ética política que prioriza el programa a los cargos públicos”. Mayor rompimiento al fin, pero necesario para fijar límites de actuación ante la historia.
La Coordinadora plurinacional de izquierda tiene un arduo camino que recorrer con su manifiesto que convoca a luchar por el socialismo. Vallejo decía:

“Los candidatos a la Presidencia de la República del Ecuador, postulados por los procesos primarios democráticos realizados por los movimientos y partidos políticos que conforman la Coordinadora Plurinacional por la Unidad de las Izquierdas: Convocatoria, Corriente Socialista Revolucionaria, Montecristi Vive, Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik, Movimiento Popular Democrático, Participación, Poder Popular, Red Ética y Democracia.

Comprometidos con la defensa de los derechos y garantías de la Constitución de Montecristi que nos unieron en la Coordinadora Esta Vez No, con el Manifiesto por la Equidad, la Democracia y el Buen Vivir, con los 19 puntos de la Marcha por la Vida, con las resoluciones de la Convención Nacional de Trabajadores, Pueblos Nacionalidades y Movimientos Sociales y con el Programa del Cogobierno de la ciudadanía, los pueblos y nacionalidades: Expresamos y ratificamos, el compromiso de las organizaciones políticas a las que representamos y nuestro compromiso ético y voluntad personal de apoyar con toda energía y capacidad a la campaña por la victoria del candidato único, nominado como resultado de los procesos de consulta interna y externa previstos en el proceso primario en curso, quien será proclamado por la Convención Nacional de la Coordinadora.

Expresamos y ratificamos, el compromiso y la voluntad de continuar en esta lid electoral y más allá de ella, militando en la perspectiva definida en el Manifiesto por la Equidad, la Democracia y el Buen Vivir, en la Unidad de las organizaciones políticas y sociales del pueblo ecuatoriano, la energía del cambio que requiere el país, para construir una sociedad soberana, sin autoritarismos, corrupción, opresión ni exclusión.

El viejo dirigente socialista, Víctor Granda en una entrevista sostiene:
La izquierda no se reduce a un cántico del Che Guevara. Hoy, la Coordinadora Plurinacional por la Unidad de las Izquierdas recorre el país comienza con el objetivo de dar a conocer a su candidato a la Presidencia de la República y escuchar a la gente, en asambleas.

Víctor Granda, socialista desde hace 43 afirma que la izquierda es una fuerza política, lamentablemente fragmentada porque a lo largo de su historia no ha podido tener un liderazgo que directamente lleve adelante sus postulados y por lo general a lo largo de estas últimas cuatro décadas en que estoy vinculado al partido socialista, nuestro error ha sido apoyar a determinadas personas progresistas, no identificadas con el ideario. Ellos no han cumplido con sus compromisos.

¿Hay muchas izquierdas?
Hay una izquierda vinculada al Gobierno, pero en la que curiosamente tienen hegemonía sectores de derecha, personajes vinculadas al ex presidente León Febres Cordero y elementos oportunistas apegados a gobiernos de turno, que aprovechan la popularidad para conseguir sus objetivos y propósitos. Ellos no han tenido escrúpulos dada la inconsistencia ideológica de llevar adelante postulados por los que merecieron el apoyo del partido cuando los apoyamos como candidatos.

¿Alianza País y el presidente Rafael Correa son de izquierda?
No puede haber una izquierda autoritaria, que se base en el culto a la personalidad, una que rehúya cambios fundamentales, estructurales, en beneficio de sectores sociales, que persiga a dirigentes de organizaciones sociales, que reduzca su identificación a un canto en homenaje al comandante Che Guevara. Pero, Correa llegó junto a las fuerzas de izquierda... Esa vertiente de izquierda solo usó un momento de crisis y descrédito de expresiones políticas vinculadas al modelo neoliberal para representar a una corriente social, histórica que ha luchado por un proyecto. Dentro de las izquierdas hay diferentes lecturas y versiones, para mí la izquierda actual debe ser moderna, renovada, profundamente democrática y las versiones estalinistas o absolutamente exclusivistas no deberían ser las que fundamentalmente puedan reinvindicarse como tales.

¿Cómo debe ser la nueva izquierda?
Para mí la nueva izquierda y ojalá lo haga la Coordinadora no solo en palabras sino en la realidad ejercite la democracia, si por algo fracasó el socialismo estatista de la Unión Soviética y otros países fue porque las transformaciones económicas no se compaginaron con el ejercicio pleno de una democracia política y es una falencia del actual gobierno, no hay transformaciones profundas y en la conducta de sus dirigentes, se pretende remedar un modelo autoritario, vertical, exprsaba en la entrevista mencionada.
Marco Salamea Córdova por su parte expresaba: A contracorriente de la frase “la izquierda unida jamás será izquierda”, que daba cuenta de que dicha unidad era casi un una utopía, hoy las organizaciones políticas de izquierda han dado un paso histórico: se han articulado en la llamada “Coordinadora plurinacional de las izquierdas” y acaban de nominar un candidato presidencial único para que la represente en las elecciones de febrero de 2013, nominación realizada luego de un inédito y ejemplar proceso democrático interno o elecciones primarias.
La conducta vanguardista, sectaria y divisionista, que con frecuencia nutrió una buena parte de la vida política de algunos sectores tradicionales de izquierda, hoy parece que empieza a superarse, y esto como corolario de una cierta renovación ideológica, la presencia de nuevos movimientos de izquierda y la condiciones histórico-políticas actualmente vigentes en el país.
Sobre este último aspecto, resulta evidente que la actitud crítica y la ruptura que las organizaciones de izquierda han adoptado con respecto al Gobierno, por el alejamiento de éste de esas organizaciones y de los movimientos sociales populares, amén de los propios postulados originarios de la llamada “revolución ciudadana”, debía necesariamente terminar en la construcción de una propuesta alternativa. Lo novedoso, sin embargo, es que se trata de una propuesta alternativa unitaria.

El reto para la izquierda es consolidar esta unidad más allá del evento electoral próximo, lo que supone tener una visión estratégica de construcción del poder y sustentarse en el fortalecimiento y adhesión de las organizaciones ciudadanas.
La prueba inmediata que deberá pasar, desde el punto de vista electoral, será la selección de los candidatos y candidatas para asambleístas; una selección en la que deberá justamente mostrar su diferencia con respecto a la vieja política. En este sentido, deberán prevalecer los renunciamientos, abandonarse las ambiciones personales y cualquier intensión de crear nuevos caudillismos. Si esto no sucede la unidad puede debilitarse y terminar en un fiasco.
Desde la perspectiva del Gobierno, la unidad de l izquierda, su fortalecimiento político y su éxito electoral pueden constituirse en su principal preocupación política. Una eventual segunda vuelta con el candidato de la izquierda Alberto Acosta podría resultarle problemática, pues ya no podría asomar como la opción que representa a la izquierda, como sucedió en las elecciones del 2006. En cambio, una segunda vuelta con candidatos de la derecha, como Lazo o Gutiérrez, todavía le permitiría a Correa seguir manejando la idea de que es una opción de izquierda frente a la derecha”
La unidad de la izquierda ha comenzado y es de esperar que ahora exista madurez en los dirigentes y bases para que no se repita lo ocurrido 1979 con el FADI –Frente Amplio de Izquierda- que era la esperanza de unificación para iniciar los cambios y transformaciones revolucionarios. La experiencia ojalá sirva de lección para el presente.