¿ES QUE HUBO UN INTENTO DE GOLPE DE ESTADO EN EL ECUADOR? 



DESPUÉS DE DOS AÑOS EL TREINTA – S SIN RESPONSABLES NI SANCIONADOS 





Han pasado dos años desde aquel fatídico 30 de septiembre día en el que un grupo de policías se sublevó en busca de reivindicaciones económicas. Fue un hecho repudiable que ocasionó la muerte de ocho soldados, policías y civiles que cayeron para enlutar a familias ecuatorianas que hasta ahora no saben por qué murieron, ni para qué ofrendaron sus vidas, sus seres queridos.

Recuperada la calma, el gobierno de presidente Correa sostuvo que se había producido un intento de magnicidio y un intento de golpe de Estado, pero en muchos sectores del Ecuador se pone en duda la tesis del gobierno, y hasta ahora sólo existen sospechas, sin que se haya demostrado fehacientemente ninguna de las verdades tan propagandizadas por el gobierno.

Se han producido juicios, se han condenado a unos cuantos supuestamente implicados en la revuelta y se han declarado inocencias. ¿En dónde está la verdad?

El periodista Fernando Salme y su entrevistado se inclinan por la tesis gubernamental. Las suposiciones continúan, mientras los contrarios al régimen y los imparciales y ajenos al conflicto afirman que nunca hubo intento de golpe de Estado.

Redacción SIEMPRE

Fernando Salme
Periodista. Ex candidato a la Presidencia de la Unión
Nacional de Periodistas del Ecuador

Fuerzas antagonistas fraguaron golpe contra Correa desde Miami. El fallido intento buscaba detener el proceso de reforma del Estado, policía y milicia. Uniformados protagonizaron incidentes por temor a investigaciones de flagrantes violaciones a los derechos humanos. Los responsables aún no son identificados ni sancionados pero todos los conocen.
A dos años del 30 de Septiembre de 2010 parecería que no solo el tiempo sino también las fuerzas que gestaron el frustrado golpe de estado, buscan detener las investigaciones y las sanciones para los responsables. La conciencia social y la movilización popular son las alternativas con las que el Estado cuenta para garantizar la democracia y la vigencia de la ley, se asegura desde el oficialismo.
Santiago Ortiz asegura, en la revista Íconos, que “los sucesos de aquel día configuran un intento de golpe de Estado realizado por grupos identificados con la derecha del país…” Las manifestaciones de esa jornada incluyeron a por lo menos 20 mil policías de más de 20 destacamentos. Fue un “operativo sincronizado”1 que incluyó también a dos grupos del Ejército a nivel nacional con la toma de puntos estratégicos como la Asamblea Nacional, las bases aéreas de Quito y Latacunga, las vías de acceso al distrito Metropolitano y las terminales de buses. “Por supuesto un movimiento de esta naturaleza no es simplemente gremial ni tampoco corresponde a una sublevación policial espontánea. Se trata de una acción protagonizada por hombres uniformados y armados operando coordinadamente, paralizando los centros neurálgicos del poder, bajo un comando que rebasa las filas institucionales, con una orientación política clara de exigir la salida del Presidente y con una actitud agresiva contra la población civil,” dice el investigador social. De ahí que el hecho político de aquel día sea, por su concepción y posterior ejecución, un golpe de Estado2. Las movilizaciones registradas a nivel nacional tuvieron entonces un objetivo claro que fue reemplazar las autoridades del gobierno, como había ocurrido en Honduras, por ejemplo, en fechas anteriores.
Analizando las circunstancias en las cuales se gestó este movimiento irregular hay que tomar en cuenta el momento político. La derecha no pudo, en los años anteriores al golpe, coordinar y canalizar a través del quehacer ideológico su oposición de manera coherente. “Una derecha desmembrada y sin rumbo tiene pocas opciones de triunfar en las urnas, al menos en un plazo inmediato. Esto plantea la opción del complot para llegar al poder. Esa opción pudo venir de varios grupos afectados por el Gobierno, pero que están impacientes por derrocarlo y han visto la necesidad de articularse: banqueros resentidos por las medidas de control financiero, oficiales de Policía involucrados, en la violación de los derechos humanos, por la Comisión de la Verdad, agentes desplazados de los servicios de inteligencia luego de Angostura y personajes políticos que se van articulando con grupos de ultraderecha en Miami.3”

A esos grupos de poder, afectados por las acciones impulsadas por el Gobierno, se sumaron fuerzas externas. Influidas ellas por su marcada ideología anticomunista y por actores nacionales prófugos de la justicia. Entre los promotores a nivel internacional del golpe se menciona, en más de una publicación e investigación, al coronel Mario Pazmiño Silva y Gustavo Lemus y a conocidos activistas cubanos: “En el santuario terrorista de Miami, donde la agencia acoge y jubila a su personal sudamericano y caribeño, Pazmiño se encuentra con Gustavo Lemus, conocido en Quito como el jefe de los torturadores en el gobierno socialcristiano de León Febres Cordero (1984-1988). Siete días antes del intento de golpe de estado en Ecuador, Pazmiño aparece como uno de los líderes en la reunión conspirativa sostenida bajo auspicios del llamado Instituto Interamericano por la Libertad y la Democracia, una criatura CIA, con su socio el torturador Lemus.4”
La promoción de los derechos humanos en filas policiales, la formación de su personal en estas materias, la depuración interna de la institución y la investigación de abusos y violación de derechos civiles, confirmados en la investigación realizada por la Comisión de la Verdad y la decisión de investigar los casos que se dieron por cerrados, como el de Fybeca, fueron completando también el escenario ideal para gestar malestar en la Institución. Como si esto fuera poco hay que tomar en cuenta la vigencia de la Ley de Servicio Público y los cambios que ella generó en cuanto a remuneración y reconocimientos profesionales, y que fue socializada en las filas policiales con un marcado sesgo, destacando la reorganización económica incluida en ella.
Mientras la sombra del malestar cubría las filas policiales, desde fuera del país se intentaba justificar la asonada como una reinvindicación gremial: “…Siete días antes del intento de golpe de estado en Ecuador, Pazmiño aparece como uno de los líderes en la reunión conspirativa sostenida bajo auspicios del llamado Instituto Interamericano por la Libertad y la Democracia, una criatura CIA, con su socio el torturador Lemus5.” Y otro de los acusados jugaba un papel importante en el intento por demostrar a nivel internacional la caída del gobierno por un descontento social canalizado por un grupo de uniformados, “Gutiérrez anunciaba desde Miami el fin del modelo político que impulsa el presidente Correa. Más tarde, desde Brasilia llamaba al magnicidio”6.
En medio de ese escenario armado para provocar la “gesta” libertaria se registraron los hechos aquella jornada del 30 de Septiembre de 2010. Pese a que aún no se ha definido el número de víctimas que dejó la revuelta, muchos hablan de cinco y otros mencionan nueve, se perdieron vidas humanas. Y la muerte de esos ecuatorianos demanda una acción prolija que señale a los autores y se los castigue en el campo penal. En lo que hace referencia al sistema democrático, el procedimiento para señalar a los culpables de atentar en su contra, se inició pero aún no arroja resultados.
Cabría preguntarse si fue positiva la experiencia recogida por los movimientos y actores sociales durante esa jornada, en la cual solamente su acción y movilización impidió defenestrar al mandatario Rafael Correa. La respuesta la dará la misma sociedad el momento oportuno, sin embargo, por higiene social y para responder a la historia, esa sociedad enriquecería su conocimiento y su espíritu democrático conociendo a los autores materiales e intelectuales de los hechos de aquel fatídico 30 de Septiembre, aunque sea después de dos años.

Entrevista Oscar Bonilla:
En el tumulto que se generó el 30 de Septiembre en el Regimiento Quito Nº1, una de las figuras a las que se le identifica en el entorno cercano al Presidente Correa, es la de Oscar Bonilla. En el análisis y estudio de la política y el comportamiento social, Bonilla tiene una amplia experiencia no solamente por genética sino por experiencia activista y por los estudios realizados. La hoja de vida de Oscar Bonilla, Viceministro de Gobernabilidad, que consta en la página web del Ministerio del Interior, incluye estudios de sociología, cultura y arte. El funcionario recordó lo sucedido hace dos años en las inmediaciones del destacamento policial, los antecedentes que provocaron el hecho y las consecuencias jurídicas que de él se desprendieron y que, lastimosamente dice Bonilla, aún no se aplican por la vigencia de un sistema judicial en que el cambio impulsado por el Gobierno, aunque avanza aceleradamente, no ha concluido.
P: ¿CUÁLES FUERON LAS FUERZAS POLÍTICAS QUE IMPULSARON EL 30-S?
Hay que establecer un contexto. El escenario que se pretendía crear era de crisis política, que afectara a nuestro Gobierno para desestabilizarlo. Los actores no fueron únicamente políticos, hubo representantes de la élite económica de los que se oponen al proceso de transformación del Gobierno de la Revolución Ciudadana. Nosotros pensamos, después de haber observado y analizado la situación y el contexto, que el eje del movimiento era la Asamblea Nacional. Allí se iba a dar la acumulación de fuerzas que en forma paulatina fuera creando las condiciones para desestabilizar este gobierno y provocar su caída. La reacción inmediata del Presidente Correa, su presencia directa en el lugar de los hechos, fue un golpe mortal a la intento de golpe, porque des configuró su esquema y desestructuró las posiciones y roles de sus actores.
P: ¿ESTOS ACTORES POLÍTICOS CONFIGURARON EL ESCENARIO O FUERON HECHOS AISLADOS LOS QUE SE REGISTRARON?
No fue de ninguna manera un proceso en donde la espontaneidad haya tenido mucha cabida, esto fue planificado. A los actores mencionados se sumaron elementos que están bajo el dominio de sujetos políticos como el MPD o Pachacutik, pequeños grupos que querían generar impacto con los medios de comunicación privados, que tienen una línea de combate virulento en contra del Gobierno. También hubo poderes fácticos que iban a provocar desestabilización económica. Los asaltos en Guayaquil, por ejemplo, son cientos de asaltos que se producen en una sola ciudad, muchos de ellos orientados a afectar a entidades del sector financiero. El cual, si esto perduraba en un periodo de semanas o días, iba a favorecer esta confabulación.
En la teoría política consideramos que hay tres vertientes que configuran la crisis; la movilización social, la intervención de actores económicos y la intervención de sujetos políticos, a estos se suma la intervención de sectores vinculados a los órganos coercitivos del Estado.
P: ¿POR QUÉ EL MALESTAR SE CANALIZÓ A TRAVÉS DE LA POLICÍA?
El malestar en la policía emergió por un proceso de información o más bien desinformación sobre lo que realmente contenía la Ley Orgánica de Servicio Público (LOSEP). Se provocó esta reacción desde el partido Sociedad Patriótica. En el momento en el que se generó una información transferida por el propio Presidente, de forma directa a los representantes de estos actores, inmediatamente fue reduciéndose el malestar hasta el punto de que pudo ser desmantelado el movimiento el mismo día.
P: ¿ESTÁ SUPEDITADA LA DEMOCRACIA A LA POLICÍA Y A LA FFAA?
Por el contrario, la Constitución determina que ni la Policía ni las FFAA son garantes de la democracia. La policía es un organismo civil que ya no tiene autonomía, sino que es parte del Ministerio del Interior. Ese no es el enfoque, lo importante es la capacidad que tiene el gobierno de impulsar un cambio estructural en la institución. La gran inversión realizada en la Policía Nacional, el sustancial mejoramiento de sus sueldos, la dignificación de las condiciones de vida de sus integrantes, el mejoramiento de sus condiciones laborales, la dotación de equipos no solamente para el combate de la delincuencia sino incluso para la protección de los policías, que en la época del neoliberalismo apenas existían, junto a una profunda reforma de los sistemas de formación; eso es lo que determina el cambio.
P: ¿CUÁL FUE LA PARTICIPACIÓN, DESDE EL EXTERIOR DE POLÍTICOS, COMO GUTIERREZ, LEMUS Y OTROS?
Existe información registrada y contundente de cómo ellos fraguaron el golpe de estado, cómo lo planificaron y de qué manera se articularon con otros actores que, si bien no eran representantes institucionales o gubernamentales, si obedecían a razones ideológicas y políticas determinadas por los grandes poderes fácticos económicos, institucionales y políticos.
Se demostró que no somos un país que está solo y que tiene que luchar en contra de organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial o frente a gobiernos que intentan posicionar bases militares y nos dictan cartas de intención. La eficacia de nuestra política de defensa y construcción de la soberanía tiene que ver también con la concurrencia actores que frenaron estos intentos. La batalla se planteó en ese escenario y vimos como reaccionó UNASUR y la coalición de los países de la ALBA. La batalla se ganó también en ese escenario.
P: ¿CONSIDERA USTED QUE EL INFORME DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD, EN EL QUE MENCIONAN VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS, FUE EL DETONANTE, EN LA POLICÍA, PARA ESTAS ACCIONES?
La Policía Nacional en la época del neoliberalismo, y de Febres Cordero, actuó en función de destruir de manera violenta y sin compadecerse de los derechos de las personas, de los derechos colectivos. Fue un instrumento de esta política que adquirió niveles de guerra arrasada, se liquidaron dirigentes de agrupaciones como Alfaro Vive Carajo, brutalmente y sin necesidad. La sublevación fue un montaje que consideró la oportunidad de, mediante una campaña de desinformación, manipular las disposiciones de la LOSEP para engendrar un escenario de reivindicaciones insatisfechas y derechos conculcados. Yo no pensaría que aquello fue una de las motivaciones centrales.
P: ¿SI ESTÁ PROHIBIDO OLVIDAR, POR QUÉ NO SE HA SEÑALADO A LOS RESPONSABLES DEL INTENTO DE GOLPE Y SE LOS HA SANCIONADO?
Es al sistema de justicia, y a los organismos que lo conforman, a quien le correspondía juzgar y sancionar a los responsables. Los rezagos de las viejas estructuras y los funcionarios corruptos al interior del Sistema de Justicia impidieron que esto se realizara. La información está absolutamente clara, es más que suficiente, pero se hizo caso omiso de ella, se la desconoció y no se dio paso a las sanciones, para establecer, una vez más, condiciones de impunidad a los responsables materiales e intelectuales de hechos criminales. Pero la impunidad es algo que aún puede existir en el terreno de la justicia, no en el terreno de la sociedad, no en el terreno de la política, no en el terreno del pensamiento de los ciudadanos. Más temprano que tarde las condiciones de esta reforma estructural del sistema judicial, que es parte del proceso de cambio estructural del país, nos permitirá re posicionar estos temas y lograr que la justicia se aplique de manera completa e integral.
Sólo quisiera añadir que la actitud del Presidente Correa siempre se caracterizó por el valor, la lucidez, la frontalidad y la inflexibilidad ante las demandas espurias de los golpistas. La vara que nos puso no solamente a quienes lo acompañamos ese día, sino a todos los ciudadanos y ciudadanas fue muy alta. Su ejemplo y su capacidad de gestión de la crisis dio la medida de su dimensión de estadista y su acción sirvió para consolidar la democracia y establecer nuevas fronteras para el proceso de cambio revolucionario de nuestra Patria.

1 Santiago Ortiz
2 Íconos. Revista de Ciencias Sociales. Num. 39, Quito, enero 2010, pp. 35-44
3 Idem 1
4 http://hablahonduras.com/articles/11649-exjefe-cia-de-la-inteligencia-ecuatoriana-enjuiciado-conspiro-en-miami-con-la-mafia-cubanoamericana
5 http://hablahonduras.com/articles/11649-exjefe-cia-de-la-inteligencia-ecuatoriana-enjuiciado-conspiro-en-miami-con-la-mafia-cubanoamericana
6 http://www.aporrea.org/ddhh/n170265.html