LA DERECHA OPORTUNISTA FRENTE AL CORREISMO 



LA DERECHA FRENTE AL CONTINUISMO CORREISTA 




OPCIÓN SOCIALISTA


La derecha ecuatoriana en su versión oligárquica y populista, para mantener su influencia y sus privilegios, ha optado por un comportamiento oportunista frente al continuismo correísta. Conforme avanza el período preelectoral se disper¬san estas supuestas fuerzas opositoras, mientras se afinan las estrategias del Gobierno para permanecer en el poder, para lo cual la legislación ha sido modificada según su conveniencia y todos los miembros del Consejo Electoral, por primera vez después de la revolución del 28 de Mayo de 1944, pertenecen únicamente a las filas del régimen.
La publicitada campaña para la reelección, sin límites en el gasto y en el abuso de fondos y recursos públicos, incluye una concentración en el Presidente de la vocería del gobierno (los ministros están prohibidos de expresarse en los medios privados de mayor sintonía), frente a la dispersión de la supuesta oposición derechista, en la que algunos de sus líderes como Jaime Nebot prefieren el cómodo pacto de trastienda que le ha otorgado impunidad en la violación de derechos humanos y en el ma¬nejo alegre de los enormes recursos públicos utilizados para “reconstruir” Guayaquil. Se asegura por ello que los socialcristianos, que ya dejaron de utilizar la máscara de “madera de guerreros”, no presentarán o no apoyarán de inmediato a candidato presidencial alguno, tratando de asegurar el mayor número de asambleístas que actuen a su favor en el futuro cercano o cuando factores imprevistos o sorpresivos ocasio¬nen una crisis de gobernabilidad y ellos puedan arrasar a la izquierda y a los sectores po¬pulares organizados, en cuyo nombre gobierna abusivamente Alianza País.
Otros sectores de la derecha económica como Álvaro Noboa o Guillermo Lasso satisfacen su ego con costosas campañas personalistas ya iniciadas, sin que el Consejo Electoral diga ni haga nada, puesto que tendrían que controlar la desbocada campaña por la reelección de su jefe, con la finalidad de apun¬talar legisladores que defiendan sus empresas y negocios permanentemente acosados verbalmente por el Servicio de Rentas Internas. Bucaram y Lu¬cio Gutiérrez, representantes de un populismo de derecha en la Costa y en la Sierra, ensayan nuevas retóricas para concentrar a su favor un electorado que pragmáticamente se inclina por un gobierno clientelar que ha abandonando sus propuestas de cambio o las ha “postergado”, como las leyes de tierras y aguas, supuestamente hasta que pase la campaña electoral.
En el extremo del oportunismo de esta tendencia, se ubican sus “nuevos” exponentes Montúfar y Paéz que anunciaron, impúdicamente, un pacto electoral con Sociedad Patriótica y luego, frente al rechazo de sus propios seguidores, lo desmintieron a medias, indicando que se trata de un acuerdo para controlar los resultados del proceso electoral.
La derecha ecuatoriana no tiene propuestas alternativas. El Gobierno ha ido asumiendo, utilizando una retórica izquierdista, varias de sus posiciones extremas en lo relativo al endurecimiento de penas, sus políticas homofóbicas, de criminalización de la lucha social y de persecución a la organización popular y a los derechos de los servidores públicos. Sin embargo, sus cuadros tradicionales y nuevos están allí, listos para asaltar el poder cuando se agoten las veleidades personalistas del correísmo, y cuando su proyecto ya no sea útil a los grandes intereses extranjeros y nacionales a los que finalmente sirve.