RAZÓN DE VIVIR 



ES BUENO SER UN CAMINANTE 




Ramiro Mantilla

Entre muchas cosas que nos suceden en la vida es bueno ser un caminante, excursionista o quizá un aventurero para saber qué necesitamos llevar en nuestra mochila, a sabiendas de que no todo lo que llevemos en ella sea suficiente para la ruta que hemos decidido emprender, además lo que no debe faltar sin estar dentro de ella es, la sabiduría, fortaleza, templanza, intuición y armonía rodeada de justicia, de esperanza que deben permanecer intactas en nuestra mente y nuestro corazón.

Muchas son las disparidades que encontramos en el camino y me refiero a los errores y fracasos que no deben ser causantes de abandono, de desaliento, así como las grandes alegrías, las experiencias que se volverán con el tiempo, únicas, inolvidables e irrepetibles y por las cuales siempre podremos mirar la meta trazada desde el primer instante.
Caminante no hay camino, se hace camino al andar, una gran verdad de Antonio Machado, pero que no está exenta de tropiezos, de abismos sin fin, pero que también suelen ser el motor donde aflora la grandeza del espíritu guerrero que como seres humanos poseemos y nos convierte en gladiadores, en espartanos, en piel rojas, en águilas, cada segundo de nuestras vidas.
Mama Tránsito Amaguaña, solía decir “La unidad es como la mazorca, si se va el grano se va la fila y si se va la fila se acaba la mazorca” es indiscutible que esta frase no solo habla de la lucha de los pueblos, de las comunidades, sino que también hace referencia a la unidad de uno como ser, que no podemos ser cuerpo, mente y espíritu dispersos, pues estos tres elementos esenciales de nuestra existencia, deben estar al unísono, porque solo así podremos combatir, afrontar, descifrar y decidir lo que aparezca en el camino.
Existen tantas cosas por las cuales la vida se vuelve interesante e intensa, que nos permite en cada una de las estaciones que se presentan durante nuestra ruta, nutrirnos de miles de posibilidades que empapan nuestra existencia de conocimiento, de saberes profundos en todos los estados, de triunfos y decepciones, para así poder consolidar cada una de las metas trazadas, sueños anhelados y realidades vividas.
Comenta Anthony De Melo en uno de sus libros, que el éxito y el camino a la felicidad están, en saber escuchar, cosa muy acertada ésta, porque así tenemos la capacidad de poder interpretar a ciencia cierta las cosas que nos permitan catapultarnos a logros inimaginables; entonces he aquí un interrogante, ¿Por qué nos cuesta tanto encontrar la felicidad, la armonía, la paz en nosotros mismos y en nuestro entorno? Cada uno de nosotros tenemos la respuesta y esa será un privilegio que sabrá dilucidar nuestro propio ser.
En el transcurso de la vida, la historia ha sido cómplice de grandes y extraordinarios seres humanos que han dejado y siguen construyendo un legado que pocos hemos tenido la capacidad de asimilar o lo que es más, de vivir con sus preceptos y vicisitudes, para muestra un botón dice un adagio popular, en este caso citaré algunos de los botones más hermosos entre muchos, que pueden adornar de magia nuestras vidas.
“JESÚS… Hay más dicha en dar que en recibir”
“BUDA… El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional”
“GANDHI… Un esfuerzo total es una victoria completa”
“MARTIN LUTER KING… Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada más rápido que un favor”
“NIETZSCHE… Hay siempre algo de locura en el amor; pero siempre hay algo de razón en la locura”
“NELSON MANDELA… El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”
“MADRE TERESA DE CALCUTA… La paz comienza con una sonrisa”
“GEOCONDA BELLI… La solidaridad es la ternura de los pueblos”
“FRIDA KAHLO… Pies, para que los quiero si tengo alas para volar”
“ISABEL ALLENDE… El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”
“PABLO NERUDA… Es tan corto el amor y tan largo el olvido”
“SALVADOR DALÍ… La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco”
“CHARLES CHAPLIN… El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto”
“ALBERT EINSTEIN… Somos arquitectos de nuestro propio destino”
“SALVADOR ALLENDE… Ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica”
“BERTOLT BRECHT… Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay quienes luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”
“JUAN MONTALVO… La soberbia es el abismo donde suele desaparecer hasta el mérito verdadero”
“GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ… Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor”
“RAÚL PÉREZ TORRES… Afuera parece que la ciudad llorara”
“FIDEL CASTRO… Si salgo llego, si llego entro, si entro triunfo”
“ELOY ALFARO… Sin sacrificios no hay redención”
“ERNESTO CHE GUEVARA… Sepan los nacidos y los que han de nacer, que nacimos para vencer y no para ser vencidos”

Entonces, frente a este bagaje de exquisitez vivencial, de ambrosía cósmica y de elixir mágico, cómo no embriagarnos, como no abastecernos como si fuese el más exquisito de los vinos que no nos desmorona si no que nos eleva a una realidad inevitable e ineludible en la tarea de construir mejores días.

Y en el fugaz vuelo de un día de claro lluvioso con un sol coqueto entre la tierra y el cielo debemos descubrir en nuestro caminar, que no puede haber una vida sin placer si antes no hemos buscado excitar a la muerte. Cada día se muere algo, nacen nuevas perspectivas, ideas que nos deben conducir a ese interminable panorama de grandes y bellas cosas por las cuales luchamos y nos proyectamos, eso nos hace grandes, desde luego sin olvidar la particularidad de revestirnos de sencillez con cada logro alcanzado y profundizar la agudeza de nuestros sentidos; debemos saber que el éxito siempre debe estar en nosotros como un punto gravitante y considerar al miedo, no como una debilidad si no como un compañero que nos otorgue inteligencia, intuición y cautela, que nos permita desarrollar ¡…insisto…!, la capacidad que encierran nuestros más gravitantes sentidos, el de escuchar, el de observar y el de saber cuándo hablar.

Un caminante que no deja huella es como un arco iris sin color, un caminante que cae y no levanta es como un ave que jamás aprendió a volar, un caminante que no sueña no merece vivir un tan solo segundo de realidad.

No pretendo con todo esto, dar lecciones de cómo vivir, solo quiero brindarme y brindar la posibilidad de entrar al menos por un instante en cada corazón y ver qué podemos hacer por el mundo en el cual vivimos, que se parezca más a un jardín lleno de magia, que a un campo de batalla sin más aroma que la muerte acelerada… M@GO