ECUADORENVIVO.COM: CUANDO LA DECENCIA SE FUE DE VACACIONES 



LOS PUBLIRREPORTAJES ERAN PUBLICIDAD PAGADA 




José Villamarín Carrascal
MEDIACIONES/CIESPAL


En los años 70 era frecuente la publicación de boletines de prensa que, en el contexto del medio, aparecían como noticias y, por ello, dotados de la aureola de verdad. Igualmente, se publicaban publirreportajes que no eran sino publicidad en formato de reportaje. Estos últimos eran pagados; de los primeros se presume que más de uno también lo fue. Pero, al menos, en la generalidad de los casos, tenían la decencia de anticipar en el epígrafe que se trata de un “Publirreportaje” o un “Boletín de prensa”.
Pero esa mínima decencia hoy parece haber terminado, por lo menos en el periódico electrónico Ecuadorenvivo.com. Este medio publicó, el pasado 28 de junio, una ¿noticia? ¿análisis? ¿reportaje? ¿publirreportaje? ¿boletín de prensa? ¿publicidad camuflada? titulada Chevron asegura tener evidencia irrefutable del fraude en su contra.
Es una nota en la que se exponen “argumentos” de la petrolera norteamericana Chevron enteramente favorables a su posición y se desvirtúan los de los demandantes, los pueblos indígenas de la amazonia ecuatoriana.
La nota publicada, en realidad, es una suerte de Frankenstein, mezcla de varios géneros, buenos para desubicar al lector. Esta desestructuración posmoderna no se sabe si está hecha intencionalmente para confundir y engañar al lector o es resultado de una incompetencia profesional. En cualquiera de los casos, termina siendo una evidente manipulación.
El texto consta de 20 párrafos (de entrada, inusual en este medio). El título es propio de una noticia, por lo que el lector se prepara a leer este género. Aquí es donde comienza el engaño, pues el segundo y tercer párrafo son opiniones propias de un artículo; pero como está presentado en formato de noticia -el periódico no escribe artículos ni hace reportajes- y no se citan fuentes, termina en una flagrante manipulación. Los juicios de valor que emite el medio a favor de la empresa norteamericana y, por ende, en contra de los demandantes ecuatorianos, son concluyentes: “Chevron ha descubierto evidencia irrefutable del fraude perpetrado por los representantes de los demandantes…”. “…Chevron ha puesto en evidencia el complot de los abogados demandantes para intimidar a los jueces…”
Estas afirmaciones, al no tener la atribución de fuentes, son responsabilidad exclusiva del medio, por lo que este debería comprobarlas. Eso, al menos, exige la ética y la responsabilidad social del periodista.
El claro afán manipulador queda más evidenciado cuando los 17 siguientes párrafos son una transcripción textual del documento publicado por Chevron, titulado El fraudulento caso en contra de Chevron en el Ecuador. Ahí están exclusivamente las acusaciones de la transnacional norteamericana en contra de los demandantes ecuatorianos.
¿A dónde quiere llegar Ecuadorenvivo.com con tanta manipulación? Todo queda definitivamente aclarado cuando se hace clic en el banner superior de la página, en la publicidad que lleva como título “Conozca el mayor fraude jurídico en la historia del Ecuador”. Un clic ahí nos remite a la página web Juicio Crudo, creada por la transnacional para dar a conocer su posición en este caso. Ahí consta exactamente el mismo documento que Ecuadorenvivo.com publica como si fuese noticia.
Este medio debió haber recibido pago por la publicidad. ¿Lo hizo también por publicar un texto camuflado de periodismo, en la misma página donde va la publicidad? En cualquiera de los dos casos, estamos frente a un problema de carácter ético y de fraude: un fraude periodístico que amerita ser tomado en cuenta.
A diferencia de lo que sucedía hace unas cuatro décadas, aquí no solo que no se advierte en el epígrafe que se trata de un publirreportaje o algo parecido, sino que, descaradamente, se pone el texto por debajo del banner donde se hace publicidad a favor de la empresa norteamericana, con lo que queda evidenciada la intencionalidad del medio de defender los intereses de la petrolera transnacional. Cuánta razón tuvo el gran maestro Kapuscinski cuando dijo: “los cínicos no sirven para este oficio”.
Este caso bien podría ser aquel de cuando la decencia se fue de vacaciones y el cinismo sentó sus reales.