LA INDISPENSABLE UNIDAD DE LAS IZQUIERDAS FRENTE A LOS NUEVOS DESAFÍOS 



LA UNIDAD MULTIPLICA, LA DIVISION RESTA  




Rodrigo Santillán Peralbo

Reiteradamente se afirma una verdad simple: la unidad multiplica, la división resta y el fraccionamiento de la izquierda en una enorme diversidad no tiene sentido socio-político y económico porque con la resta cunde la desesperanza en trabajadores, indígenas, campesinos, mujeres, estudiantes, profesionales, intelectuales, desempleados del campo y la ciudad, y sectores sociales de todos los niveles y estratos que se sienten explotados y oprimidos por la dictadura del sistema capitalista-dependiente. Las izquierdas si se unieran, tal vez serían capaces de aceptar y enfrentar los nuevos retos y dar respuestas orientadoras en el maremágnum de todas las angustias de la vida expoliada.
La esencia de la izquierda es la lucha revolucionaria para transformar radicalmente el sistema capitalista y liquidar el dominio de las oligarquías, la presencia del imperialismo y sus injerencias, todo a favor del pueblo y sus organizaciones sociales, políticas, culturales, religiosas, deportivas e insertarlas en la lucha por la justicia social, la soberanía, la independencia, la libertad y la real profundización de la democracia, lejos de la fanfarria populista y de la partidocracia corrupta. Es además, el rescate de los valores morales de la colectividad nacional y la vivencia dentro de la ética integral.
La atomización de la izquierda es incompatible con las aspiraciones políticas, sociales y económicas de las masas, y es incompatible que exista una izquierda consolidada sin un partido o movimiento aglutinador de la doctrina, filosofía e ideología marxista que a su vez adhiera a la totalidad de movimientos sociales, indígenas, culturales, religiosos, artísticos, deportivos, estudiantiles de todos los niveles, profesionales, intelectuales-periodistas comprometidos con los sueños y esperanzas de los pueblos, movimientos juveniles y de mujeres, sindicales y desempleados. Un partido o movimiento de izquierda, inexorablemente es revolucionario y ese es su desafío.
Si es revolucionario será capaz de alejarse de otras veleidades revolucionarias propias de las contrarrevoluciones burguesas que, en nombre de la revolución, pretenden imponer reformas que en última instancia sirven para modernizar al Estado capitalista burgués dependiente de la metrópoli imperial.
Un partido o movimiento político revolucionario formado desde el pensamiento marxista deberá reconstruir ese pensamiento con los aportes de las ciencias sociales, económicas y políticas actuales y deberá contar con el concurso de las nuevas tecnologías para interpretar las nuevas realidades y acceder a la era del conocimiento y la información con las que se podría conducir a las masas a los nuevos estadios a los que debe acceder la nueva sociedad profundamente humanista, solidaria, de justicia social, equidad, libre, con pleno ejercicio de los derechos, responsable y comprometida con la construcción de la democracia socialista.
Es indispensable comprender que estos “son tiempos de interpretaciones polémicas, abiertas y libertarias. Tiempos de hermenéuticas críticas, de deconstrucciones, de semióticas vinculantes, de pensamiento crítico socialista, como base de posturas reflexivas en tiempos de crisis de la modernidad occidental, del capitalismo neoliberal, del fundamentalismo de mercado, del modelo de democracia tutelada por el imperio, de sus certezas amalgamadas.
Pero tampoco es tiempo de dogmatismos estériles, de seguidismos ideológicos, de "calcos y copias", de simples réplicas o imitaciones de un pensamiento que se correspondió tal vez con un determinado ciclo de luchas por el socialismo, con sus inventarios e inercias históricas, pero que sencillamente ha colapsado junto con la implosión del socialismo real.
Nuevos ciclos de lucha para revoluciones sociales y políticas, si quieren ser radicales, no pueden estar acompañadas de una profunda regresión o estancamiento en el terreno del "pensamiento crítico", en lo "teórico", en lo ideológico, en la "epistemología" o en la "gnoseología". No es con guiones de manuales del "comunismo científico" que podrán reimpulsarse las rupturas necesarias”, sostenía Xavier Biardeau que recordaba:
“Es poco conocido que, en vista de la enorme acumulación de disparates que, ya a partir de 1870, empezaban a hacerse y decirse en nombre del "marxismo", el propio Marx decidió desmarcarse y sentenciar con contundencia: "Tout ce que je sais, c’est que je ne suis pas marxiste" (Lo único que sé es que yo no soy marxista). Pero la ironía de la historia es que Marx no logró impedir que se siguieran acumulando disparates en su nombre, mucho más, claro está, luego de su muerte en 1883. Sin duda, para saber si se acercan o no a las prácticas socialistas que prefiguraba el pensamiento marxiano, algunas acciones o políticas del llamado "socialismo de, en, o para el siglo XXI" será necesario seguir al pie de la letra no un trazo filológico o hermenéutico, sino colocar por delante aquella sentencia: "Totalmente al contrario de lo que ocurre en la filosofía alemana, que desciende del cielo sobre la tierra, aquí se asciende de la tierra al cielo. Es decir, no se parte de lo que los hombres dicen, se representan o se imaginan, ni tampoco del hombre predicado, pensado, representado o imaginado, para llegar, arrancando de aquí, al hombre de carne y hueso; se parte del hombre que realmente actúa...". (Marx-Engels: La ideología Alemana).

Se requiere una renovación del pensamiento crítico socialista, una plataforma teórica revolucionaria, una red de nodos de pensamientos insurgentes y saberes contrahegemónicos, de teorías contrasistémicas. No basta autodefinirse, entonces, en las actuales circunstancias como "marxista", como asimiladores de las "verdades universales" del "socialismo científico", después de comprender lo que significó para Marx decir que "yo no soy marxista".

Tampoco basta una profundización del sentido de esta críptica declaración, pues hay que reconocer en el campo de las izquierdas diferentes tradiciones y corrientes del marxismo, desde las más autonomistas, heterodoxas, críticas, abiertas y libertarias, hasta las más reaccionarias, burocráticas, dogmáticas y despóticas.

Digámoslo con claridad: sólo podemos hablar de la multiplicidad de marxismo(s). Esto entraña una pregunta pertinente: ¿Desde cuál marxismo me habla? Sería interesante desentrañar frente a estos enunciados cómo algunas corrientes aparentemente marxistas se convirtieron en una suerte de filosofastros del Estado, en defensores de la permanente intervención de la autoridad represiva del Estado en las relaciones sociales, llevando al paroxismo el "gobierno sobre las personas". Habrá que recordarles siempre que se trata de un órgano subordinado a la sociedad, que debe ser radicalmente democrático aun en las fases de transición.

La conclusión provisional es sencilla: los promotores del socialismo de Estado, del socialismo burocrático-despótico podrán autodenominarse "marxistas", pero a la luz del pensamiento marxiano, se comprende por qué Engels crítica a los llamados "nuevos marxistas", y por qué Marx dijo: "Yo no soy marxista".

Consecuentemente es indispensable clarificar en este país, en América Latina y el Caribe, lo que se entiende por marxista, redescubrir la esencia del marxismo sin falsas interpretaciones o acomodos para satisfacciones del ego, entender que es una doctrina, una filosofía, una ideología universales pero que no admite dogmas por su propia definición dialéctica y que, naturalmente, es indispensable reconformar un movimiento o partido que, a pesar de llegar desde diversos ángulos y aristas, se convierta en representativo total de la izquierda transformadora de realidades, para servir los intereses profundos, sentidos y presentidos de las masas en estos tiempos de crisis del sistema capitalista globalizado y deshumanizado.
Juan Contreras y Oswaldo J. Flores C. al referirse a la situación actual en la que se mueve la izquierda con sus variadas propuestas nacionales o locales, sostenían: “La situación del mundo ciertamente es muy compleja, muy difícil, muy exigente pero también muy esperanzadora. Estamos asistiendo a una crisis profunda del capital y no a una crisis nada más financiera como tratan de explicarlo a través de los medios de comunicación los sectores del capitalismo. No, es la crisis perfecta del capital.
De tal manera que, pudiéramos decir que el capitalismo imperial no tiene discurso ideológico, porque la realidad histórica lo ha demostrado. Profundizando un poco más esta situación, el capitalismo llegó a su límite desde el punto de vista filosófico con Kant y Hegel y el concepto del infinito absoluto. Desde el punto de vista económico, el pensamiento económico de Adam Smith y David Ricardo, fue desmontado por la teoría del valor de Carlos Marx. Y, en el plano político, también fue desmontada la imposición de la división de los poderes públicos del Estado con Montesquieu y en el siglo XIX el Bonapartismo totalitario. En conclusión, que las dos formas clásicas en que han dominado a los pueblos: la dictadura militar y el régimen burgués de democracia representativa; histórica y políticamente están llegando a su fin.
En su análisis añadían que al capitalismo imperial, solamente les quedan tres elementos de poder: la hegemonía militar, cuyo control está estancado en el Medio Oriente con la incursión de Irak y con la situación de Afganistán, de donde tendrá que retirarse más temprano que tarde porque no se pudieron cumplir los objetivos trazado; el control económico, que con la crisis profunda del sistema monetario internacional y el desplome de los principales centros financieros mundiales y del proyecto neoliberal se ha creado una situación difícil; el control mediático mundial a través de “ocho corporaciones que manipulan a través de la mentira”.
La Nueva Izquierda entre los retos y desafíos actuales tendrá que recurrir a la imaginación para neutralizar o acabar con el reiterativo mensaje capitalista burgués que se difunde en los medios de comunicación social empresariales o públicos, designados por el sistema como reproductores de la ideología dominante que cumplen extraordinariamente bien sus rol contrarrevolucionario, tanto como parte del sostén del status quo, como difusores de anatemas, consignas y slogans tendentes a desprestigiar, calumniar y mentir sobre el marxismo, la izquierda en su conjunto y sus propuestas de transformación y cambio. Deberíase recordar que las burguesías y las derechas con los medios de comunicación social, los púlpitos, los cacicazgos, los amos del poder económico, político, social y cultural satanizaron al marxismo, a la teoría y práctica revolucionarias, pero al diablo revolucionario, al que también tildaron y califican de obsoletos, dinosaurios, jurásicos, le robaron sus banderas de lucha, sus consignas y manipularon sus plataformas doctrinarias y programáticas.

A la Nueva Izquierda unida, aglutinadora y revolucionaria le corresponderá .liquidar las instituciones surgidas al socaire del populismo autoproclamado “revolucionario”, y sin duda, deberá atacar y liquidar el pensamiento burgués acomodaticio de hombres y mujeres otrora revolucionarios y en estos tiempos colaboracionistas, burocratizados y oficialistas que pretenden justificar su presencia en las migajas del poder, en la autocreencia de ser partícipes de una inexistente revolución.

Los colaboracionistas de manera personal tienen pleno derecho a ser funcionarios del Estado, pero para mantener el puesto jamás deben comprometer a sus partidos o movimientos y ser empleados en nombre de ellos. Los partidos de izquierda pueden y deben formar alianzas con las masas, con movimientos políticos de común raíz ideológica-política, pero ningún valor tienen las alianzas o colaboracionismos con partidos o movimientos con ideologías indefinidas, oportunistas o populistas o francamente de tendencias derechistas.

La izquierda si es auténtica deberá promover, crear y desarrollar el poder popular para alcanzar aquello que se denomina hegemonía de base, sustento de la revolución liberadora y democrática, radicalmente transformadora del caduco sistema capitalista, desde siempre fundamentado en las estructuras y superestructuras que le permitieron adueñarse de los factores de producción para beneficio de las burguesías y oligarquías hasta consolidar la explotación del hombre por el hombre y configurar la existencia de clases sociales irreconciliables. La izquierda por su propia definición debe liderar la lucha de clases que, en estos tiempos, es más necesaria que nunca antes.

Francisco Romero Morao, en Tribuna Popular afirmaba que “la lucha de clases es un fenómeno que se refiere al eterno conflicto entre las dos clases sociales existentes, entre los que producen y los que no producen, entre los que sin trabajar se adueñan de la producción y excluyen a los que trabajan, entre explotadores y explotados; históricamente entre amos y esclavos, patricios y plebeyos, terratenientes y campesinos, burgueses y proletarios, ricos y pobres, entre depredadores y presa.

Unos luchan por la liberación y otros por la opresión. En el esclavismo los amos se apropiaron de la producción, lo tenían todo y dominaban a los esclavos o productores. En el feudalismo, la minoría que se adueñó de la tierra y la producción dominaba a la mayoría que fue expropiada, es decir, a los que no tenían nada.
En el capitalismo dominan los se han enriquecido con la tierra que es propiedad de todos y con la acumulación originaria, (saqueo de riquezas a otros pueblos) se adueñaron además de todos los medios de producción, de la materia prima, del trabajo y del trabajador o esclavo de nuevo tipo a través de la esclavitud asalariada.
En la naturaleza las manadas o presas desorganizadas, nunca dominarán a sus depredadores. En el gobierno de los amos, un esclavo nunca será rey y así mismo en el gobierno de la burguesía, un obrero o proletario, jamás llegará a gobernar a los burgueses.
Si dado un caso especial, ocurriera un fenómeno de este tipo, es porque ha sido producto de una Revolución que no es otra cosa sino poner derecho lo que viene funcionando al revés, es decir, una clase social se organiza y se rebela contra los poderes opresores de la otra clase y toma el poder político o ejecutivo pero la Revolución tendrá éxito si puede controlar el Estado.

El Estado no es más que el Instrumento perfecto para la opresión de una clase social sobre la otra. Es una maquinaria de dominación que los explotadores han construido para imponerse sobre los que producen o trabajadores.
Regularmente el Estado se presenta con 3 poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), pero en realidad es un abanico de poderes ocultos con que los explotadores se adueñan de la producción y de las riquezas de la sociedad.
Los poderes del Estado explotador son represivos Ej: los griegos, los egipcios, los romanos, etc., utilizaban el poder militar para reprimir al pueblo esclavo.
Jesús, Galileo, Tupac-Amaru, el indio Atuey, Espartaco, etc., y todos los que murieron acusados, torturados, crucificados o quemados vivos en las hogueras, fueron víctimas del poder religioso. (y el poder judicial no funciona para los pobres sino que defiende a los ricos)

¿Cuáles son los verdaderos Poderes del Estado opresor en la lucha de clases?
Son siete y son los poderes esenciales que los explotadores necesitan para robarle la producción a la clase trabajadora. Ellos son:
1-Poder político. (Ejecutivo-gobierno )
2-Poder económico. (Capitalistas- explotadores- especuladores- Banqueros)
3-Poder social. (Pueblo organizado) (los explotadores luchan para que el pueblo no se organice)
4-Poder de medios de comunicación. (Funcionan a favor de la burguesía)
5-Poder judicial. (tribunales, jueces etc. La justicia responde a la clase alta)
6-Poder militar. (Cuerpos represivos. Defienden los intereses de los explotadores)
7-Poder religioso (ideológico) (Alto clero. Salvaguarda los sagrados intereses de los explotadores. Controlando la mente o las ideas, se controla la producción)

Así que en la lucha de clases están involucradas las fuerzas productivas, proletariado y burguesía, eternas clases antagónicas

¿Qué son las Fuerzas Productivas?

Fuerzas productivas se refiere a los trabajadores, a los que producen, a los que ponen en marcha los medios de producción (maquinarias, herramientas, equipos etc). Sin las fuerzas productivas, (trabajadores) , las máquinas no se mueven. Las herramientas solas no producen.

¿Qué produce el Proletariado?

El proletariado o trabajadores asalariados, son los que producen todos los bienes materiales que necesita la sociedad. Son bienes reales, concretos, palpables, tangibles, constantes y sonantes. El proletariado produce todo lo necesario para la vida, la existencia y el desarrollo humano. La burguesía produce lo contrario.

¿Qué produce la Burguesía?

La burguesía produce ilusiones, sueños, lo abstracto, lo fatuo, lo irreal, lo que no existe, promesas que nunca se cumplen, es decir, una clase social (proletarios) , produce toda la riqueza que necesita la sociedad y la otra clase social (burgueses) produce lo ilusorio, lo ficticio, eso quiere decir que no producen nada, pero con eso le roban la producción y los bienes materiales a los trabajadores. Ambas clases son antagónicas, es decir, enemigas por excelencia.

¿Qué son Clases Antagónicas?

Se refiere a los explotadores y explotados. En nuestros tiempos a la burguesía y al proletariado. Estas dos clases sociales son irreconciliables, son contrarias, no se unen. Es como el amo y el esclavo. El esclavo jamás puede amar al amo que lo maltrata, pero el amo para sobrevivir, necesita maltratar al esclavo hasta matarlo, luego en la sociedad llena de miserias y necesidades, encuentra otro esclavo (esclavo asalariado) al que succiona su energía, su trabajo y su sangre hasta el exterminio en una cadena interminable de explotación del hombre por el hombre.
Esta lucha por la liberación, por un lado y el proceso de sometimiento a la ignorancia, la esclavitud y la explotación por el otro, es la esencia de un fenómeno denominado lucha de clases, afirmaba.
La clase dominante con el uso de todos los medios que dispone: poder económico, poder político, poder mediático, trata de mantener el sistema en contra de los intereses de las mayoría nacionales.
Con los medios de comunicación prostituyeron la palabra revolución y a los revolucionarios los descalificaron y desarmaron moralmente al decirlos delincuentes, terroristas, narcosubversivos, narcoguerrilleros, idealistas caducos y hasta se aprovecharon de la figura del Che Guevara y la explotaron política y económicamente al negociar con su imagen.
Por su parte, Edgar Meléndez sostenía: “Para los dueños de los medios de producción y para la población alienada, aquella que no es dueña de nada pero le hacen creer que sí, se ha hecho un cliché afirmar que el marxismo es una teoría caduca; no recuerdo en mis clases de bachillerato o de la universidad haber estudiando nunca que una teoría científica contara con fecha de vencimiento, lo que sí recuerdo es que una teoría queda caduca, en el marco científico y el marxismo es una ciencia, solo cuando otra la desplaza demostrando en la práctica que la primera estaba equivocada o simplemente incompleta en la explicación de un fenómeno, y hasta ahora ninguna teoría ha desplazado al marxismo en la explicación económica, política y social de la sociedad capitalista.
Pero lo que molesta tanto del marxismo a los poderosos no es la explicación que hace de la sociedad capitalista, lo que en realidad les molesta es que el marxismo como ciencia económica, social y política explica también como derrocar al capitalismo y construir la sociedad socialista. Marx dijo hasta ahora los filósofos se han ocupado de interpretar al mundo, de lo que se trata es de cambiarlo; es decir, no se conformó el viejo Marx junto a su entrañable amigo Engels solo a observar y desentrañar los “misterios” del capitalismo sino que nos legó las orientaciones necesarias para derrocarlo por ser un sistema injusto y explotador del que ya se ha dicho bastante que nunca sería capaz de tener rostro humano, ni mucho menos ser democrático porque eso no está en su esencia. Aplicando de manera genial la dialéctica científica al estudio de la historia estos inseparables compañeros llegaron a la conclusión de que la historia de la sociedad hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases, lo cual plantea una importante conclusión: todo modo de producción lleva en su seno el germen que le dará sepultura, el capitalismo, al socializar el trabajo (pero no la ganancia), crea a su sepulturero: el proletariado, clase que lo único que posee es su fuerza de trabajo.
No se limitaron Marx y Engels solo a la actividad teórica, tuvieron importante participación práctica en muchos hechos resaltantes del siglo XIX que aún alumbran el camino revolucionario de los pueblos, como por ejemplo su participación en la liga de los comunistas en Bélgica, la Comuna de Paris en Francia, la fundación de la Asociación Internacional del Trabajo (primera internacional), entre otros. Y tanto sirve la aplicación práctica del marxismo que aplicando consecuentemente a la práctica sus enseñanzas Lenin junto al ala radical del POSDR realiza en 1.917 la revolución socialista en Rusia y de la misma manera todas las revoluciones de liberación nacional que abrieron y abren tránsito al socialismo como en Cuba, Vietnam, China y Corea del Norte están basadas en la enorme fuerza contenida en esta praxis revolucionaria, mezcla dialéctica entre teoría y práctica, que es el marxismo.”
La Nueva Izquierda tendrá múltiples tareas y, entre ellas, demostrar la vigencia del marxismo; es decir del socialismo y el comunismo que mucho tienen que hacer en este país en el que algo se ha hecho en política social, derechos laborales y derechos humanos. Tendrá que desenmascarar a los revolucionarios de ayer que en estos tiempos se burocratizaron de manera vergonzante olvidándose de las verdaderas tareas revolucionarias. Colaborar con un gobierno reformista, burgués, de esencia neoliberal y arraigadamente derechista no es ser revolucionario y tampoco es ser revolucionario ahora, si antes fueron pilares del populismo en el poder.
Una verdadera izquierda deberá utilizar el proceso electoral del sistema burgués para difundir el pensamiento revolucionario, la doctrina, filosofía e ideología, sus principios programáticos sin que jamás se permita reproducir el discurso de las derechas. Deberá entender que el capitalismo está mortalmente herido por su propia crisis y que esa crisis bien puede convertirse en fuente de procesos revolucionarios. El marxismo está vigente en cerebros y corazones de hombres y mujeres capaces de soñar con hacer revoluciones sin disfraces.

PENSAMIENTOS CONSECUENTES:

“Yo, comunista, nosotros, comunistas, siempre estaremos entre los que se levantan contra la miseria…”
“En pleno siglo XXI, cuando la humanidad se enfrenta a una crisis global, lo que debería extrañar no es que una joven de 26 años que vive de su trabajo crea en el comunismo, lo que debería escandalizarnos es que haya gente adulta que defienda el mundo tal y como es hoy. “
“…miedo lo que sienten ante el futuro. Creo que al escuchar que las ideas que han defendido los comunistas a lo largo de la historia siguen vivas provoca miedo a quienes sí tienen algo que perder en un mundo socialista”
¡Comunistas! “Se nos tacha a menudo de utópicos, en el sentido despectivo de la palabra, es decir, pretender algo que no es viable. Lo realmente utópico y reaccionario es pensar que la sociedad actual puede garantizar la supervivencia de la Humanidad, tanto en lo inmediato como en lo futuro.”
“…todo indica que la evolución de la humanidad es implacable e imparable bajo este sistema capitalista, hacia la destrucción del medio.”
“…el único sentido de tantas guerras, tanta hambre y tantas muertes: mantener los privilegios de una parte ínfima de ricos.”
“El optimismo histórico es un rasgo del marxismo porque sabemos que los oprimidos del mundo siempre se levantan de nuevo a pesar de las derrotas…”
Escrito por Esther López Barceló, militante comunista