SOLO NOSOTROS O LOS NUESTROS, SON BUENOS 



LA "PRENSA LIBRE" SUPONE QUE SUS CANDIDATOS SON PERFECTOS 





Alberto Maldonado S.
Periodista – Ecuador

Y dicen que son la “prensa libre”, desde hace rato (años) la prensa sipiana (de la SIP-CIA) que reviso (porque ya no les leo) no se cansa de encontrar sospechosos, en todo. Por decir algo, para el diario El Comercio de Quito (el principal diario sipiano del Ecuador) no hay candidato bueno. Todos tienen un pero. Todos tienen algo que les daña. Se supone que solo ellos, o sus candidatos, son perfectos.
No a otra conclusión puedo llegar, después de lo que he visto; y en algunos casos, he leído, por obligación. Yo diría que no hay dónde equivocarse. Por ejemplo, el diario El Comercio de Quito, desde hace años (justo cuando advino Rafael Correa) no ha dejado un solo día de cuestionar a los y las candidatas, a cualquier puesto. Lo mismo la prensa comercial, auto llamada “libre”
¿Cuál es su punto de vista? Es casi imposible que encontremos al “animal puro” Si en estos tiempos viviera el Mono (Pedro Jorge) Vera pues volvería a escribir ese libro de su autoría; porque, según El Comercio de Quito, no hay candidato “bueno” que gane. Todos y todas tienen siempre algún pero. No dicen nada en cambio de los muchos “peros” que podemos encontrar en sus periodistas estrella (o estrellados) y en sus personeros.
¿Cuál la principal objeción? Pues que fue vice ministro, que fue asesor, que fue gerente de algún cargo, en la era Correa. Yo pensaba que una objeción válida sería, por ejemplo, que fulano de tal fue ladrón, en tal y tal puesto; o que fulana de tal fue encontrada con un saco de dólares, llevándose a Panamá, o cosas por el estilo. Que fulanito fue asesor político de un ministro de Correa; que fulanita fue vista comiendo en tal restaurante de primera. Y así por este orden; esas no son objeciones; pero hacen daño.
Lo primero que se me ocurre es que aquello es inconstitucional. Es darle al ciudadano (na) la calidad de condenado, a perpetuidad. Por lo menos es sospechoso, de que siga con esas malas o buenas artes, de sobrevivencia. El que es ladrón, de ladrón se queda, con o sin certificado. De acuerdo con la “calificación” de El Comercio, los candidatos (tas) tienen una especie de INRI que les identifica. ¿Y ellos? Preguntamos, inocentemente, como siempre.
De acuerdo a la Constitución en vigencia (y a otras muchas, del pasado reciente) una persona tiene derecho pleno a reivindicarse. Nadie puede calificarse o calificar. Pero, en el hecho práctico, será muy difícil que a alguien, que ha sido sentenciado, por ladrón, le den trabajo. Las posibilidades de reivindicación plena, en Ecuador y en toda América Latina, son pocas o nulas, no tanto por los sancionados sino porque el sistema carcelario en nuestros países, no solo que no ayuda sino que es una escuela del crimen. Y todos los sabemos.
Por eso no ha causado sensación el otrora diputado Diego Delgado (de Cuenca, por más señas) quien hace años publicó un trabajo que, sin decirlo, bautiza a los dirigentes y cuadros de la Alianza País, como gente de la derecha. Según Diego Delgado, que casi fue linchado por políticos o sus sicarios de derecha, quien fue en su vida socialcristiano, de socialcristiano se queda. En esto está contra nada menos que el gran Fidel Castro (de Cuba, Revolucionaria) quien, en uno de sus últimas reflexiones, expresa que para ser revolucionario no se necesita sino ser honrado a carta cabal, con el público y consigo mismo. Lo demás, viene por añadidura.
Los diarios sipianos (repito, de la SIP-CIA) llaman a esta forma de racionamiento, los “cuestionamientos” Y solo por eso, no deben ser nombrados a ninguna función del Estado, porque son sospechosos, desde ya. Según esa lógica, solo ellos o sus candidatos (tas) están facultados para ejercer cualquier función o cargo estatal. A este paso, yo sugiero que la Asamblea Nacional, que en más de tres años no ha sido capaz de cumplir con un mandato constitucional y otro plebiscitario, curse una disposición legal y constitucional que solo ellos (los dueños y sus periodistas) pueden designar a los candidatos, a cualquier puesto estatal. Y ni así, podemos estar seguros.
Me imagino que por esa y otras razones, están contra la ley de comunicación y contra la profesionalización de los periodistas. Ya que no es posible darles semejante disposición legal; aunque constitucional, a este paso, lo dudo. Ellos y ellas desconocen, por ejemplo, que parte fundamental de cualquier acción que se precie (más si se trata de una revolución ciudadana) es que quien accede al poder, tiende a que ese poder sea completo y total. ¿No están viendo lo que le acaba de pasar al Obispo paraguayo Lugo? Por confiarse de diputados y senadores liberales (que aquí, como allá, son lo mismo) se quedó sin pan ni pedazo, en menos de lo que canta un gallo. ¿Quieren que a Correa le pase lo mismo?

Se me ocurre pensar, por ejemplo: ¿qué capacidad tienen o quién les ha dado la calidad de jueces supremos, para que a unas personas (hombre o mujer) le digan públicamente que ha subido en su ranking de admisión; o ha bajado, por tal o cual razón? Y pregunto inocentemente: ¿y ellos cómo se califican? Por qué así como desde hace rato (años) se han dado la calidad de jueces supremos e indiscutidos, para decirle a un (a) mortal cualquiera, que ha subido o que bajado, ¿por qué no nos damos la misma facultad para decirle a los sipianos, que han subido o que han bajado?


Pregunto: ¿no es aquello ilegal o inconstitucional? De una vez por todas que la Asamblea Nacional (antiguo Congreso) dicte una ley que diga, por ejemplo, que los señores que poseen una frecuencia (que se la supone es del Estado) son “dueños de por vida” de ese derecho; y que cualquier decisión que se tome, sea juzgado como “un riesgo para la llamada libertad de expresión” Es decir, en la práctica, existen individuos (duas) de primera, de segunda, de tercera y de cuarta.
Aquello que dice que “todos somos iguales ante la ley” es una de las tantas “verdades” que no se cumplen. Me ha causado chiste el que se diga que el actual Gobierno de Correa no respeta la libertad de expresión. O yo estoy loco o la gran mayoría de ecuatorianos (nas) también; pero, sin ir muy lejos en la actual etapa, los enemigos de la libertad de expresión como que esperan a los “ton tons macutes” día y noche; y nada. Pero hablan y hablan. Esos mismos que guardarán silencio, si la ocasión se da.
Y lo más lindo es que muchos mortales (hombre o mujer) seguramente exiben a los cuatro vientos su calidad de buenos o malos, según ese arbitrio. A lo mejor, a muchos ecuatorianos y ecuatorianas, les da por decir, pe ejemplo, que El Comercio de Quito o El Universo de Guayaquil, como periódicos del sistema, son buenos o malos, por si.