PERÚ ATRAPADO ENTRE LOS INTERESES MILITARES DE DOMINACIÓN NEOCOLONIAL DEL IMPERIO 



OLLANTA FORMADO BAJO DIRECTRICES DEL PENTÁGONO 



El Presidente del Perú, Ollanta Humala, aquel que en la campaña electoral de “Nueva Opción” ofrecía cambios profundos, ha formado un gobierno con conspicuos representantes de las derechas y en la medida en que se aleja de sus promesas, se acerca a los neoliberales y acepta sin tapujos, como “buen” militar formado bajo las directrices del Pentágono, la activa presencia de militares yanquis, para dejar a su país atrapado entre los intereses de dominación neocolonial del imperio.

Entre los políticos, partidos y movimientos sociales peruanos existe incertidumbre, hondo malestar y dudas sobre la ideología del Presidente. El giro a la derecha parece irreversible así como su alejamiento de Unasur.

El político, sociólogo, periodista y diputado peruano por el Partido Socialista, Javier Diez Canseco que formó parte de la coalición que llevó al poder a Humala, en una entrevista para el programa La Brújula del Sur dijo: “Comienza a hablarse de una Base militar, presencia militar norteamericana más activa en Perú, como la hay en Chile, como la hay en Uruguay. Hay quienes hoy, en mi país, hablan de un Plan Perú, similar al de Colombia y existen sectores conservadores que trabajan para eso”. Para el congresista socialista, uno de los referentes de la izquierda peruana, los problemas se iniciaron cuando “Humala impuso ministros conservadores y de derecha, contrarios a los compromisos de la Gran Transformación y la Hoja de Ruta (plan de gobierno) y se agudizaron con ello las crisis de Apurímac y Cajamarca”. “El fujimorismo se ha visto fortalecido con éste gobierno en cuanto al manejo de la cuestión pública”, dice.

Diez Canseco explica que el deterioro se debe a que “el sostén del gobierno, de una u otra manera, han sido los sectores que teóricamente debían representar la oposición a Ollanta Humala. Es decir, sus medidas vienen con el apoyo de representantes del fujimorismo y del anterior gobierno del Apra (Alan García), gobiernos muy marcados por las denuncias de corrupción”.

El balance que hace es preocupante: “12 muertos en conflictos sociales, decenas de heridos (civiles y policías), varias zonas en estado de emergencia o por estarlo (con recorte de derechos democráticos) y gobiernos municipales o regionales hostigados, o simplemente intervenidos ilegalmente por el Ejecutivo que abre y cierra el caño presupuestal a su antojo, mientras se judicializa y detiene a quienes demandan soluciones y no reciben respuesta. También es terreno fértil para el violentismo”

Pero, además, Humala se entretiene con el Parlamento Europeo y es ferviente partidario de los Tratados de Libre Comercio que rubricaron con Colombia y la Unión Europea, entre tanto se le cuestiona sobre el irrespeto a los derechos humanos de sus ciudadanos.

Pero a más de transformarse en un gobierno represivo, Humala está feliz con el arribo 500 militares provenientes del Comando Sur para ejecutar planes de “ayuda humanitaria” en Tambo de Mora, Departamento de Chincha, para luego pasar a Pisco y Huancavelica.
Dicen que en Tambo de Mora (Chincha), junto a militares peruanos, construirán un centro comunitario, el cual contará con un puesto de salud, biblioteca, auditorio y un patio recreativo. En solemne ceremonia presidida por el Ministro de Defensa, José Antonio Urquizo, y por la embajadora de los Estados Unidos, Rose M. Likins, ante la presencia de los militares de ambos países, fue colocada la primera piedra de la construcción ofrecida y que será pagada por los peruanos.
Dicen que llegaron para ofrecer labores humanitarias promovidas por el gobierno de los Estados Unidos, como una tapadera a sus reales intenciones de penetración en todos los países de América Latina y el Caribe. Todos saben que el imperio no regala nada y que sus ayudas humanitarias son para obtener enormes beneficios geopolíticos. ¿Cuándo Estados Unidos da nada a cambio de nada?
Y todos saben que el Comando Sur de Estados Unidos trata de posicionarse en varios países de América Latina y el Caribe y para ese objetivo, por ejemplo, los famosos ejercicios militares Fuerzas Comando 2012 que se realizaron en Colombia son coordinados por el Comando Sur de Estados Unidos. Paralelamente, el Pentágono inauguró recientemente el Fuerte Aguayo en Concón. Se trata de una base militar establecida en Chile, cerca de Valparaíso, para entrenar a militares y policías en tácticas y estrategias de represión urbana, así sostengan públicamente que esa base será para prestar ayuda humanitaria ante desastres. Los yanquis cuentan con el apoyo de los militares pinochetistas y con el servilismo del gobierno empresarial de Piñera que apenas goza de un respaldo inferior al 30%.
Pero en Argentina, los yanquis se llevaron un mayúsculo chasco. Al Pentágono, la CIA y la Casa Blanca deben haberles dolido la frustración sufrida ante la decisión del pueblo de Chaco y del gobierno de Cristina Fernández que no permitieron la instalación de una base militar en el Chaco argentino.
Todos saben que Washington intenta recuperar la hegemonía en la región. “Luego de la aparente retirada de Irak y los preparativos para sacar las tropas de Afganistán, el Pentágono está migrando los recursos militares hacia el Comando Sur, que perdió terreno durante la era Bush y los primeros años del gobierno de Barack Obama. Las nuevas maniobras han sufrido tropezones.

Otro descalabro fue la decisión ecuatoriana de cerrar la base norteamericana de Manta, -FOL- por sus siglas en inglés y para aumentar la reducción de la hegemonía imperial, surgieron gobiernos hostiles a los intereses de Estados Unidos, como los de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. El premio Nobel de la Paz y Jefe de las nuevas guerras imperiales, Barack Obama y sus asesores halcones, deben haber repensado en nuevas formas de penetración en América Latina y el Caribe

Por eso, Washington busca recuperar el terreno hegemónico perdido en América Latina y el Caribe, con nuevas instalaciones en Colombia, una base en Chile inaugurada semanas atrás, el intento fallido de erigir un asentamiento en la provincia argentina de Chaco y los ejercicios militares Fuerzas Comando 2012, que se realizaron en Colombia hasta el 14 de junio de este año.

El South Command al parecer ya encontró una nueva estrategia para penetrar en América Latina y el Caribe. Por eso, más “que una verdadera misión militar, las Fuerzas Comando 2012 tienen como objetivo coordinar los ejércitos de América Latina con los de Estados Unidos en un espectáculo de competencia deportiva.

La relevancia de los ejercicios es nula, pero demuestran que de fondo se manifiesta la verdadera cooperación entre el Pentágono y las fuerzas militares de 21 países de la región. No van a participar: Argentina, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, pero sí lo harán Brasil, Chile, México, Paraguay y Uruguay entre otros.

Los países participantes envían una fuerza de elite, compuesta por siete miembros para ganar las distintas etapas de la competencia, que consisten en técnicas de combate contra el terrorismo mediante equipos de asalto y francotiradores.

Este evento nació en El Salvador en 2004 y se realizó año tras año con la coordinación del Comando Sur. La novena edición, que se está llevando a cabo en el Fuerte Militar de Tolemaida, a cien kilómetros de Bogotá, es la que más países ha convocado.

Las fuerzas colombianas son las favoritas para ganar el torneo porque además de ser las anfitrionas fueron las triunfadoras en cuatro de las ocho competiciones realizadas.

Pero no todo es fácil para los gringos. El pueblo de la Provincia de Chaco en Argentina, multitudinariamente rechazó la presencia de una base militar estadounidense en su territorio y la Presidenta de la Nación, dejó mal parado al cipayo gobernador de la provincia argentina de Chaco, Jorge Capitanich, que el pasado 22 de mayo envió “al poder Legislativo un proyecto de ley para modificar la Ley de Defensa Civil, en el que se prohíbe la injerencia de cualquier Estado extranjero en caso de emergencias y catástrofes.

Diplomáticos y militares norteamericanos y el gobernador habían suscripto previamente un acuerdo por medio del cual se autorizaba a las fuerzas militares estadounidenses utilizar el aeropuerto de la capital provincial Resistencia ante catástrofes naturales o epidemias. Sin embargo, las protestas locales y de legisladores nacionales forzaron al gobierno de Buenos Aires a cancelar el proyecto de Capitanich.

El costo era de tres millones de dólares, pero algunos analistas aseguran que se iban a introducir drones o aviones no tripulados similares a los que Estados Unidos usa en Afganistán y Pakistán, elevando el costo a cien millones de dólares.

Según una publicación efectuada por Amaru, la intención de Estados Unidos es recuperar la hegemonía en América Latina que reafirma otras denuncias en ese mismo sentido. Amaru sostiene que la base en Chile ya está instalada y junto con las de Iquitos y Nanay en Perú, y las siete nuevas bases en Colombia, Estados Unidos se asegura del control del Pacífico luego de la pérdida de Manta en Ecuador.

En otros análisis se expresa que el acercamiento de la comunidad andina a China es motivo de preocupación para Estados Unidos, ya que considera que Pekín va a ser el máximo rival en este siglo. Asimismo, la instalación frustrada en el Chaco iba a situarse a pocos kilómetros de la base en Paraguay, Mariscal Estigarribia, que se encuentra en el borde del Acuífero Guaraní, la cuarta reserva de agua dulce del mundo y a pocos kilómetros de la Triple Frontera.

Centroamérica y el Caribe están monitoreados con radares y unidades militares instaladas en las bases de Vieques en Puerto Rico, Liberia en Costa Rica, Comalapa en El Salvador, Aruba y Curazao en las Antillas Holandesas, Guantánamo en Cuba y Soto Cano en Honduras.

Así como Irán en Medio Oriente, Venezuela y Brasil se encuentran rodeados de bases militares norteamericanas. Cabe destacar que aunque Brasil se haya opuesto a la instalación de bases en Colombia y a la restitución de la IV Flota, tanto el gobierno de Lula da Silva, como el de la actual presidenta Dilma Rousseff participan de varios ejercicios militares con Estados Unidos y además mantiene buenas relaciones.

Pero el acercamiento a China, los recursos amazónicos y el descubrimiento de enormes yacimientos petrolíferos son motivos de preocupación en Brasilia, por lo que la respuesta al avance militar norteamericano en la región es tibia”.

En el caso peruano se ha denunciado que a cambio del Tratado de Libre Comercio, el gobierno de Alan García habría ofrecido a Estados Unidos ceder territorio para que construya una nueva base militar destinada a reemplazar a la Base de Manta de Ecuador. Una posible base militar secreta estaría ubicada o por abrirse en los Andes orientales del sur del Perú. El anzuelo sería el Tratado de Libre Comercio ya en vigencia y que coloca a esa República al borde del neocolonialismo más audaz del siglo XXI.

Varios serían los Acuerdos militares luego de la aprobación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Perú. Así “en marzo de 2008 y apenas tres meses después de que el Senado de EEUU aprobara el TLC, el gobierno de Perú -a través del ministerio de Defensa- anunciaba las conversaciones entre ambas naciones para la construcción de “un Centro de Asistencia Médica y un Centro de Operaciones e Inteligencia Conjunto en el área donde se encuentra la base del Ejército peruano en Pichari." El diario La Primera (Lima) publica las pruebas:

El gobierno negó en todos sus extremos la posibilidad de la instalación de una base militar norteamericana en nuestro país, dice; sin embargo, LA PRIMERA tuvo acceso a un documento oficial que acredita que el Ministerio de Defensa coordinó con el ex comandante general del Ejército, Edwin Donayre, a solicitud de Estados Unidos de América, la construcción de un Centro de Operaciones e Inteligencia Conjunto en la base de Pichari en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE).

Mediante el oficio 058 VPD/A/SEC, fechado el 10 de marzo del 2008, la viceministra de Políticas para la Defensa, Nuria Esparch Fernández, manifiesta a Donayre que el ministerio del sector coordinó con el Comando Sur, a través del Grupo Consultivo y de Ayuda Militar de los Estados Unidos de América, el proyecto de construcción de “un Centro de Asistencia Médica y un Centro de Operaciones e Inteligencia Conjunto en el terreno donde se encuentra estacionado el Ejército en Pichari”. En tal sentido, Esparch solicitó se remitan a su despacho los documentos que acrediten que el terreno pertenece a las Fuerzas Armadas y encargó realizar los enlaces necesarios para tal fin al contralmirante Mario Sánchez Debernardi, director general de Política y Estrategia del Ministerio de Defensa.

Pichari es un pueblo ubicado en el sector oriental de los Andes centrales de Perú, cerca al pueblo de Siva y en el borde de la región Ayacucho, junto al río Apurímac. Se trata del valle del VRAE, de alta producción de hoja de coca destinada al narcotráfico.

Cada vez son mayores las pruebas de la existencia de una base militar secreta en el Perú. Se afirma que de hecho, quizás no haya una base área de Estados Unidos formalmente instalada, pero se sabe que en las llanuras bajas de Perú, la base de VRAE, supuestamente para soldados de Perú solamente, está constantemente repleta de soldados, aviones, helicópteros y personal aéreo de EEUU.

Y todos saben que la región del VRAE es una de las más productivas de hoja de coca en Perú, cuya producción es mayormente destinada al narcotráfico. La publicación sostiene que mucho se ha hablado de la participación de la DEA y otros organismos del gobierno de Estados Unidos en el comercio de drogas ilegales. Acaso la presencia de esta base militar obedece a ese motivo.
Estados Unidos a pesar de la historia, aún considera que el Perú y Latinoamérica es su patio trasero y el Caribe su lago privado. Seguramente aún tiene la obsesión de realizar para su provecho “el destino manifiesto”, según el cual Estados Unidos está destinado por la Providencia para Gobernar todo el continente americano ya que no debe permitir que pueblos atrasados e inferiores pretendan autogobernarse. Consideran que la raza anglosajona es una raza superior destinada a gobernar a las razas inferiores compuestas de indígenas, mestizos, negros y mulatos.

En el sitio web del Comando Sur de Estados Unidos se encuentran perlas como esta: “necesitamos controlar la estabilidad económica de la región”. “Latinoamérica representa el 40% del comercio exterior de EEUU. Además el 50% del petróleo que EEUU importa anualmente provienen de las Américas. Mientras que Latinoamérica exporta la mitad de sus productos a Estados Unidos, incluyendo el tráfico de drogas ilegales –Perú es el segundo país líder productor de cocaína en el mundo- que es controlado por EEUU de alguna manera. Consecuentemente, los gobiernos progresistas de izquierda que están surgiendo en Latino América, representan un peligro a este status quo.

Los recursos naturales que existen en la región andina, incluyendo Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia, tales como hidrocarburos, agua dulce, madera, fuentes de energía, minerales, plantas tropicales, etc. son necesarios e importantes para el futuro de Estados Unidos.

Otro motivo para un acuerdo de apoyo militar estadounidense en el sur de Perú sería el proteger los intereses de las oligarquías peruanas y bolivianas -cercanas al gobierno de Obama- quienes estarían dispuestos a cualquier cosa para mantener o retomar el control político y de los recursos en Perú y Bolivia y otras naciones andinas.

De presentarse un conflicto interno en Bolivia o Perú, no hay duda que Estados Unidos intervendría militarmente de alguna forma. El presidente de Bolivia, Evo Morales ya había advertido de esta posibilidad en junio de 2008: "Frente a la negativa de Bolivia y Ecuador a albergar bases militares de Estados Unidos, ahora las están llevando a Perú. Algunos imperios tratan de humillarnos y con el pretexto de lucha contra el terrorismo, con el pretexto de lucha contra el narcotráfico quieren poner bases militares" dijo Morales.

La Primera del Perú informa que algunos peruanos ya están preocupados por la presencia militar yanqui en el suelo de su patria. Afirman que “Vamos camino a la militarización”. Por su parte, Ricardo Soberón, especialista en temas de drogas, sostiene que la cooperación norteamericana va más allá de la asistencia humanitaria, de los dentistas, de la construcción de escuelas, porque tiene una directa relación con el manejo de información para la guerra contra el narcotráfico internacional.

“Estamos hablando más que de presencia de tropas extranjeras, del uso del territorio peruano para el acopio de información de inteligencia que será utilizada no por el gobierno del Perú, no por el Estado peruano, sino por agencias extranjeras”, subrayó.

Añadió que eso demuestra que la cooperación militar norteamericana está siendo destinada a la militarización de la región y que el Comando Sur desea tener facilidad física que le permita extraer información de inteligencia porque no se va a instalar una base militar en el país propiamente dicha, “lo que se está haciendo es tener un espacio donde realice operaciones que, llegado el momento, sea de utilidad geopolítica y militar para Estados Unidos.”

Suele afirmarse que los peruanos están dominados en su propio suelo. Pareciera acaso que ya hemos entregado nuestro país a los intereses del gobierno de Estados Unidos, cuya influencia en Perú desde el gobierno de Augusto Leguía –a comienzos del siglo pasado- ha ido en aumento a niveles extraordinarios, afirman analistas peruanos..
La historia nos enseña que la clase política de los criollos limeños ha sido capaz de venderse a cualquier prestamista para mantener sus privilegios. Ya lo hicieron con España, Inglaterra y Chile anteriormente.
Perú se estaría convirtiendo gradualmente en un país satélite de Estados Unidos –si es que ya no lo somos- debido a la influencia abismal en los asuntos internos del país, desde sus líderes hasta sus instituciones.
Esta influencia colonialista ha sido reforzada enormemente con los gobiernos pro-Estados Unidos de Fernando Belaúnde, Alberto Fujimori y de Alejandro Toledo, un ciudadano estadounidense casado con una ciudadana estadounidense, y quien llenó su gabinete y asesores de ciudadanos estadounidenses. La situación, en mucho, no ha variado con Ollanta Humala, sin olvidar en entreguismo de Alan García.
Desde entonces la política interna y externa de Perú han dado señales muy claras de que algo terriblemente secreto -y por ello perjudicial- está ocurriendo a espaldas de la mayoría de los peruanos.
Si algunos creen que los peruanos podemos confiar en la maquinaria militar del imperio, basta conocer lo que un profesor norteamericano explica la historia de una isla cuya población fue expulsada completamente para construir una base militar”, sostienen.

Ya no es un secreto que el imperio tendría 3 bases militares en Perú de acuerdo a un mapa de la red militar estadounidense en el mundo
Las bases militares de Estados Unidos en Perú estarían dentro de bases militares peruanas, en Lima, Ayacucho y Pucallpa, a más de la ubicada en Pichari.
Así mismo todos saben que el objetivo de Estados Unidos en su locura imperial es la dominación del mundo, “razón por la que desde fines de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha creado una red de bases militares en todo el mundo que es realmente impresionante y alarmante al mismo tiempo. Muchas de esas son bases construidas por el imperio y otras son bases de otros países que son compartidas por acuerdos de defensa.
Al fin de la Guerra Fría, uno podría pensar que Estados Unidos iba a reducir su presencia militar en el mundo, pero ha ocurrido lo contrario. Estamos hablando de un imperio militar. No existen datos oficiales del gobierno de EEUU que digan cuántas bases militares de este país existen en el mundo, es obvio. Pero gracias a la labor de profesores de universidades estadounidenses y de la ONG American Friends Service Committee, es posible encontrar un mapa que fue publicado en febrero de 2009 y que ha sido elaborado con datos del ministerio de Defensa de Estados Unidos, entre otras fuentes. Ese mapa informa que Estados Unidos tiene más de mil bases militares en el mundo. ¿Para qué?
El gasto militar de EEUU es el principal rubro del presupuesto nacional de este país. Esto ocurre en medio de una de las peores crisis financieras de la historia -supuestamente- ese gasto no se ha reducido y al contrario el Pentágono ha relanzado la Cuarta Flota marina en Latino América y creó el comando Africom para África del sub Sahara.

El Boletín de Científicos Atómicos de EEUU publica un artículo del antropólogo Hugh Gusterson, de la universidad George Mason:

De acuerdo a una lista del Pentágono, hay cerca de 865 bases militares de EEUU en el mundo, pero agregando las de Irak y Afganistán la lista sobrepasa más de 1,000 bases. Esto constituye el 95% de las bases militares extranjeras en todo el mundo. […] La antigua manera de colonialismo, practicado por los europeos, era invadir un país entero y administrarlo. Pero eso era torpe. Estados Unidos es pionero de una versión más liviana del imperio global. Como el historiador Chalmers Johnson dice “La versión estadounidense de la colonia es la base militar […] Estados Unidos tiene un imperio de bases militares.”

Luego Gusterson agrega: Las bases extranjeras de EEUU tienen un doble filo: ellos proyectan un poder estadounidense a través del planeta, pero también inflaman las relaciones exteriores de Estados Unidos, generando un resentimiento contra los efectos de prostitución, contaminación del medio ambiente, crímenes leves, y un etnocentrismo que surge como efecto corolario. Ese resentimiento ha forzado a cerrar bases de Estados Unidos en Ecuador, Puerto Rico y Kyrgyzstan, y, si el pasado es prólogo, más movimientos contra las bases de Estados Unidos se pueden esperar en el futuro.

El artículo del profesor Gusterson ha sido mencionado por John Pomfret el pasado 22 de marzo en el diario The Washington Post –vaya que un diario conservador militarista lo ponga, dice mucho: “Se quiere ahorrar miles de millones en el presupuesto federal? Consideremos cerrar algunas de las 1,000 bases militares que Estados Unidos mantiene en el extranjero.”
Anteriormente, la presencia de soldados estadounidenses en Perú, se consideraba que acaso era el comienzo de otra invasión militar. Así ocurrió cundo Estados Unidos envió soldados a Ayacucho, Perú con la excusa de que realizaran obras de "ayuda humanitaria." Se trata de la misma región donde antes se han originado sublevaciones indígenas desde la misma invasión hispana, y donde surgió el grupo guerrillero maoista Sendero Luminoso. Es ahí donde se han hallados los fosas comunes de Putis recientemente, y también es una de las regiones más pobres de Perú, así como una zona de alta producción de hoja de coca para consumo humano y para el narcotráfico.

La dominación y neocolonización de América Latina es un viejo objetivo de Estados Unidos contante en varias doctrinas dictadas por distintos presidente. James Monroe en el siglo XIX ya proclamó que “América era para los americanos” es decir para los norteamericanos.
El presidente estadounidense William Taft dijo en 1912: "No está lejano el día cuando tres estrellas y tres rayas [de la bandera de EEUU] marcarán nuestro territorio en tres puntos equidistantes: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá, y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro de hecho, ya que, en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente." Mientras que el presidente Woodrow Wilson se jactaba de "nuestro peculiar deber de enseñar a los indígenas el orden y autocontrol de sí mismos."
Las invasiones de tropas yanquis al Perú han sido reiteradas y se han dado en contubernio con las clases dirigentes cipayas de la tierra de los incas. Así llegaron "invitados" por el ministro de defensa, Antero Florez del gobierno de García, quien previamente fue embajador de Perú en la OEA, tiempo en el cual seguramente fue adiestrado adecuadamente por el Comando Sur del Pentágono.

Estados Unidos cuenta con expertos que estudian detalladamente las condiciones políticas, económicas y sociales antes de intervenir en cualquier país. Por ejemplo llegaron al Perú, justo a tiempo de que Bolivia enfrentaba una peste separatista, inculcada y financiada desde EEUU precisamente, y llegaron a la región más pobre de Perú, donde existe un apoyo abrumador a un posible gobierno socialista. Así se afirmaba antes de las elecciones del 2011. Analistas y politólogos de diversos países, incluidos estudiosos norteamericanos, coinciden en afirmar que “Latino América es no solo el patio trasero de EEUU -depósito de recursos naturales y de mano obra barata- sino que es un laboratorio de experimentación social, política y económica. Los sectores imperialistas de la nación estadounidense han promovido los hechos más significativos de la historia de nuestra región en los últimos dos siglos. Ellos han prevenido que nuestros países se desarrollen, evitando la paz y el progreso, la unidad continental y ahuyentando la presencia de inversionistas europeos y asiáticos, además de la independencia económica de nuestros países.

En el Perú se sabe que nada es gratis. “Si algunos peruanos son ingenuos o cínicos y pretenden ignorar la presencia militar extranjera en Perú, para llegar al colmo de pretender que los visitantes vienen a construir hospitales y escuelas, pues necesitamos entonces recordarles la historia de la presencia militar estadounidense en Latino América.

De acuerdo a ReVista (Harvard Review of Latin America) "en casi un siglo entre 1898 y 1994, el gobierno de Estados Unidos ha intervenido exitosamente para cambiar gobiernos de Latino América al menos 41 veces. Es decir una vez cada 28 meses por todo un siglo. En 17 veces se utilizaron tropas militares y en 24 oportunidades tuvo una participación indirecta que aseguró el éxito de esos golpes. Estos casos no incluyen aquellos intentos que fracasaron ni aquellos gobiernos que se aferraron al poder con el apoyo estadounidense."

La intervención militar de Estados Unidos no ha ocurrido porque Latino América represente una amenaza militar para este país. Nunca lo ha sido y es difícil que en un tiempo corto eso ocurra. A Estados Unidos solo le preocupa el mantener su rol de líder y patrón del hemisferio, de hacendado de esa gran hacienda donde los capataces son los adinerados que hacen cualquier cosa por mantener su estatus, incluyendo gobernar para el beneficio de EEUU - y los peones somos el resto. Somos el continente de poblaciones no blancas, donde manda una elite blanca aliada al país de mayoría blanca.

En la mayoría de los casos, las intervenciones -que no son costosas para la economía de Estados Unidos, y que al contrario promueven su billonaria industria de armamentos - han sido motivadas para detener gobiernos y movimientos progresistas de izquierda, pero sobre todo para defender y expandir los intereses de sus corporaciones internacionales.

Entonces, ahora que Perú ha firmado obligadamente un tratado de libre comercio con Estados Unidos ya en plena vigencia, se abren las fronteras del territorio peruano a las empresas más abusivas del planeta y, lógicamente a los militares yanquis. Los ciudadanos peruanos serán testigos de cómo sus recursos naturales son extraídos en niveles nunca vistos. Para defender cualquier intento de protesta popular -que ocurrirán seguramente, las fuerzas armadas estadounidenses ya llegaron al centro del país mismo a cumplir su labor policial. No se trata de ayudas humanitarias, más bien de espionaje.

Es preciso recordar que “desde que el presidente Monroe declarara en 1823 que EEUU controlaría todo el hemisferio occidental como su "esfera de influencia," ese país ha hecho lo imposible para mantener un control absoluto de la región, de alguna forma.
Esa es la razón para “que cualquier líder Latino Americano que no se ajuste al "plan hemisférico" de Washington, sea considerado como amenaza permanente, y retratado como endemoniado impresentable. Para eliminar a esas "amenazas" cualquier cosa es permisible, incluyendo las docenas de invasiones militares de EEUU e incontables golpes de Estado, asesinatos y guerras civiles. El intervencionismo de Estados Unidos no ha terminado”.
Vale recordar una vez más lo dicho por el Libertador Simón Bolívar en su célebre Carta de Guayaquil de 1829: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para sembrar de miseria a América Latina en nombre de la libertad”. Pero ya es hora del despertar de los pueblos y luchar frontalmente para poner fin a la profecía de Bolívar, fin a la tutela imperial y alcanzar la independencia y soberanía de nuestras patrias para que los pueblos forjen el desarrollo en paz, con pleno respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, siempre arrebatadas o condicionadas por el imperio.

TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA Y PAZ CONTRA LA GUERRA

COMITÉ INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA PARA AMÉRICA LATINA
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