¿EL PRINCIPIO DEL FIN? PELIGRO INMINENTE 



EL 2012 CON ILIMITADAS EXPECTATIVAS 




Rodrigo Montalvo
Escritor migrante ecuatoriano

El año 2012 ha traído, especialmente para estudiosos, religiosos, ocultistas y
supersticiosos, de las más variadas e ilimitadas expectativas.

Muchos fatalistas lo han considerado como el límite de la existencia del mundo y de
este sistema de cosas; otros, más realistas sin lugar a dudas, como el inicio de una
novísima era que, arrancando con cambios fundamentales, imprevistos y violentos,
depara un nuevo orden para ese mismo mundo y el brevísimo futuro con que cuenta la
entera humanidad.

De esto dan a entender los principales conflictos mundiales actuales, que anuncian
persistentemente para la primavera, un nuevo, corto, y por demás trascendental
conflicto bélico que, de suceder, va a cambiar totalmente la posición de los dos
grandes, e irreconciliables hasta la fecha, actores políticos-religiosos del medio
oriente, de sus principales aliados, y por lo tanto del orbe entero.

Es de conocimiento público que el pasado 12 de diciembre del 2011, el Congreso de
EE. UU. aprobó –apoyado por republicanos y demócratas- la introducción de nuevas
sanciones contra el Banco Central de Irán; esto, mientras la Unión Europea también
se encontraba elaborando un nuevo paquete de sanciones contra la República Islámica.
Un artículo del National Journal (autoría de Michael Hirsh), indica que el
secretario de Defensa, Leon Panetta, manifestó recientemente (feb. 2012), a un
columnista del Washington Post, que Israel probablemente atacaría Irán en Abril,
Mayo o Junio, próximos, en respuesta a la amenaza nuclear iraní y a su negativa de
poner alto a su programa de enriquecimiento de uranio al 20%, que está presionando a
Israel a actuar lo más pronto posible, debido a que las nuevas instalaciones
fortificadas iraníes en Fordo, cerca de la ciudad sagrada de Qom, están siendo
ocultadas en lo profundo de las montañas, lo que podría dejar inhabilitado a Israel,
en lo posterior, para destruirlas.

El mismo autor señala que expertos norteamericanos e israelitas –entre funcionarios
de sus respectivos gobiernos y foráneos a ellos- argumentan que es muy poco probable
una retaliación seria de parte de Irán. Coinciden en que un contra ataque iraní
podría tener menos inconvenientes que aquellos que los escépticos suponían al
inicio.

Según estos expertos, esto se debe parcialmente a: “los problemas internos de Irán,
cuyo gobierno está en caos y en luchas intestinas; a que su ejército es débil y
desorganizado, y su economía se encuentra postrada; así mismo, a que los principales
soportes de Irán, Hezbollah y Hamas, no están tan ansiosos por atacar a Israel, y
Estados Unidos es menos vulnerable en Irak después del retiro de sus tropas”.
De otro lado, argumentan que Siria -potencial aliado de Irán en un conflicto contra
Israel-, está enfrentando actualmente una guerra civil, lo que debilitaría la
reacción.

“Irán, básicamente tiene tres opciones asimétricas para una retaliación”, ha
expresado Matthew Kroenig, autor de un reciente y controversial ensayo en Foreign
Affairs en el que urge a Estados Unidos un ataque a Irán como “la opción menos
mala”.

Siendo cierto que la reacción de Irán sería muy sopesada –sobre todo ante la
poderosa presencia militar actual de Estados Unidos y los aliados en el golfo
Pérsico, a la custodia del estrecho de Ormuz-, y que el apoyo de Siria, Hezbollah y
Hamas podría no ser lo suficientemente serio como para ser determinante de un ataque
a gran escala; no se puede desconocer el peligro de una reacción de los demás países
musulmanes de la conflictiva región, alentada por Turquía, que desde el 2011 ha
impulsado y defendido como una obligación el reconocimiento del Estado palestino,
haciendo un llamado permanente a los unión de todos los turcos y árabes en contra de
Israel.

De hecho si el inminente bombardeo al bunker nuclear iraní por parte de Israel
llegara a ocurrir, una respuesta militar a gran escala en contra de Israel, por
parte de los aliados musulmanes de la región, estaría sin lugar a dudas liderada por
Turquía en forma de una masiva invasión a la nación judía; a pesar de que, la
posibilidad de esta invasión, esté siendo obviada por la prepotente visión de los
analistas estadounidenses e israelíes que se niegan a aceptar que no existe poder
bélico suficiente para arredrar al fanatismo radical.

No sólo debido al desbalance armamentístico, sino además –y esto el factor más
determinante-, a la conflictividad política creada por la primavera árabe al interno
de varios países islámicos, el resultado del inevitable conflicto bélico producto
del bombardeo israelí, pondría a ese aliado de las grandes potencias occidentales en
pleno corazón del mundo musulmán, en una situación de victoria y ventaja sobre sus
históricos adversarios; situación que de darse, traería con ella el control total de
Jerusalén por parte de los israelitas, marcando con esto el inicio de
acontecimientos escatológicos plenamente identificados ya a estas fechas.

¿Qué de los aliados latinoamericanos de Irán?

Es norma histórica, que los países derrotados por las potencias del mundo occidental
enrumben sus políticas de forma paralela a los intereses de estas grandes naciones
–como en Irak luego de la caída de Saddam Hussein-, intereses viables únicamente
mediante la implantación de una institucionalidad democrática; institucionalidad
democrática que sería coincidente con los anhelos institucionales de la primavera
árabe que se sigue propagando con sangre en los países con regímenes represivos de
las libertades y derechos fundamentales.

Una derrota de Irán, y por lo tanto de Mahmud Ahmadineyad, pondría en graves
aprietos a sus aliados latinoamericanos, especialmente a los mandatarios de
Venezuela y Ecuador que, a las puertas de nuevas elecciones, enfrentarían una
oposición política multiplicada, alentada, e impulsada por los drásticos cambios
institucionales en estos países del medio oriente que tomen parte en el muy probable
conflicto.

Con toda seguridad, el resultado final de este corto conflicto, de ocurrir, causará
el aborto de la pretendida perpetuación de las farsas así llamadas ‘procesos
revolucionarios’- que, con el asesoramiento y auspicio de Cuba y Venezuela se vienen
implementando a paso redoblado en varios países de Latinoamérica, principalmente,
Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

A lo anterior, podría sumarse la temida –por sus acólitos- desaparición de dos
grandes caudillos en la región, tanto por avanzada senectud uno, e irremediable
enfermedad ambos, trastocándose irreversiblemente el cauce de sus programas
ideológicos y doctrinarios, feneciendo así un expansionismo político que se ha
vuelto nefasto para la democracia y las libertades en Latinoamérica.

No cabe duda que los días de las farsas revolucionarias que sofocan la región, están
contados.
En lo interno, mientras los cónsules bribones y sus queridas, junto con los hijos de
los inútiles ‘asesores’ de los ineptos alza manos, las asambleístas principales, y
las alternas -ahora allanadas por el poder que les cedieron y por expresas promesas
de re elección, después que denunciaban a los cuatro vientos corrupción y negociados
de esos mismos cónsules y asambleístas-, se alistan ya para lanzar sus candidaturas
a la Asamblea para las próximas elecciones (candidaturas a dedo y pisoteando las
pregonadas ‘primarias’); el pueblo consciente que ha tenido la claridad mental de no
dejarse amagar por, o de revelarse a, la gran farsa revolucionaria, debe estarse
preparando para procesarlos por todas sus ilegalidades, excesos, abusos y felonías,
después de que sean efectivamente derrotados.

Derrotados en las próximas elecciones; elecciones que si los revolucionarios
farsantes llegan a ganar será a base de fraude y maña; fraude y maña que no puede
ser tolerado y al que el pueblo alerta debe reaccionar sin tregua.

Fuentes: National Journal: What If Israel Attacks Iran? Michael Hirsh
Nota: el presente tema, por su gran importancia, ha sido investigado por el autor
desde varios puntos de vista, abarcando incluso el escatológico, que debido a la
infinidad de especulaciones, de ninguna manera podría ser obviado por un análisis
serio y exhaustivo.