EL SANGUINARIO SAFARI DE UN ZÁNGANO 



SE TRATA EL REY DE ESPAÑA 




A quien, desde luego me refiero; es al rey de España, por ese su paradigmático pasatiempo de pasarla como parásito dedicándose a disparar a elefantes. Así mismo, lo de parasito es porque ese su oligarca y oscurantista hobby que le cuesta a la economía del Estado español la suculenta suma de casi 50.000 dólares diarios.
Pero además, lo indignante e inaceptable es la doble moral del rey de España, quien siendo miembro honorario de la sociedad protectora de animales World Wide Fundation, filial de ADENA (Asociación de Defensa de la Naturaleza), la cual preside desde 1968; sea quien haya sañudamente salido de safari para matar a mansalva a los elefantes en el África.
Vale decir que estamos ante un ensoberbecido engendro, y quien “enfermizamente” encarna a un rey de España, pero que cobarde y alevosamente asesina a animales, de un otro reino -animal- por el puro placer de hacerlo; lo que en buenas cuentas expresa que los españoles están experimentando; ya no sólo una crisis económica sin precedentes -casi una cuarta parte de la población está desempleada- sino la decadencia del despotismo y el despropósito de sus emblemáticas elites como son sus reyes.
Lo cierto es que en algunas partes del mundo, donde aún las coronas “sublimemente” subsisten, puede permitírseles que quienes no aportan; pero absolutamente nada en beneficio de su país -reyes- sean quienes tengan el vicio de victimar por pura vagancia. O sea; aparte de ser unas sanguijuelas -de la economía española- son unos sanguinarios sayones, como éste zaino quien mata a mansalva por un enfermizo y extraviado esnob.
Lógica y longevamente que: no mal que dure cien años, ni corona que perdure permanentemente; y ésta alevosa y aristocrática afición de asesinar a los elefantes -quienes si son caracterizados por su nobleza- no puede ser perdonada; por más que el rey “cumpla” pidiendo perdón, pues si algo de dignidad tiene -como dignidad de rey le queda al Borbón- es renunciar a su reinado, como a esa su “meritoria” membrecía de la World Wide Fundation.

Claro que es discrecional decisión que deberá partir de él, pero no deja de ser un aciago albur el accidente que ha tenido el rey, ya que por esa su asesina alevosía, no tarde pasar de su trono a la silla de ruedas.