RUSIA EN AMÉRICA LATINA ES COLABORACIÓN PARA EL DESARROLLO Y AMISTAD PARA LA PAZ 



RUSIA EN AMÉRICA LATINA LLEGA PARA QUEDARSE 



RUSIA EN AMÉRICA LATINA ES COLABORACIÓN PARA EL DESARROLLO Y AMISTAD PARA LA PAZ

CISPAL

Paulatinamente los países de América Latina y el Caribe pierden el miedo al poder imperial yanqui, desobedecen sus dictados y recuperan su independencia y soberanía. Además de Cuba Revolucionaria, existen varios países con gobiernos de pensamiento nacionalista y declarados socialistas del siglo XXI como los de Venezuela, Bolivia, Chile, Argentina, Ecuador, Uruguay, Paraguay. Otros son democráticos y progresistas y, entre ellos, los de Brasil, Argentina, varios del Caribe, y en Centro América Nicaragua y El Salvador.

En la segunda década de este siglo toma fuerza la idea del cambio de época, superior conceptualmente a la época de cambios y, en las relaciones internacionales, la presencia de Rusia en América Latina es colaboración para el desarrollo, cooperación integral para el progreso, y amistad con siglos de historia para la paz.

En esta nueva realidad múltiple y cambiante, después de la llamada “Guerra Fría” y del descalabro de la Unión Soviética, Rusia llega, otra vez, a América Latina y regresa para quedarse o como dijo Alexei Sazonov, portavoz de la cancillería Rusa, "Regresamos a América Latina y regresamos para siempre", en concordancia con el pensamiento del presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvédev.

La política internacional de Rusia toma fuerza y se consolida en el mundo entero porque sus intereses no son los de la interferencia, de la penetración ideológica-política, de la imposición de acuerdos comerciales o de sometimiento de los pueblos a los objetivos geoestratégicos y dominio neocolonial, mediante la instalación de bases militares al estilo de la potencia imperial.

Rusia asigna un papel trascendental a América Latina y el Caribe en la construcción de relaciones comerciales y de amistad beneficiosas para las partes. América Latina, desde la óptica de esas relaciones, es vista como un área con muchas potencialidades económicas y con extraordinarias perspectivas de desarrollo sostenido y, para ello, el gobierno ruso está tratando de expandir la cooperación en áreas en que el país es competitivo, tales como nuevas tecnologías, proyectos industriales, energía, inversión en minería e infraestructura.

La cooperación no es exclusivamente económica sino profundamente comprometida con el progreso integral de los pueblos. Rusia espera que sus relaciones se consoliden con bloques como Mercosur, CARICOM, ALBA, CELAC o con el desarrollo de relaciones bilaterales de mutua conveniencia; es decir, sin imposiciones prepotentes como quieren ser los tratados de libre comercio, el ALCA, las políticas socio-económicas emanadas del neoliberalismo…del libre mercado, las exigencias del felizmente fracasado “Consenso de Washington”.

En la agenda de la Federación Rusa, la colaboración fortalecerá los lazos de amistad con todos los pueblos de conformidad con el pensamiento programático de los líderes Putin y Medvédev. En la actualidad se ha intensificado la cooperación con Cuba, Venezuela, Brasil, Nicaragua, Ecuador, El Salvador, Bolivia, Argentina, Uruguay y en Paraguay fue abierta la embajada de Rusia, como para reafirmar que estos son otros tiempos en los que la colaboración para el desarrollo importan más que las políticas meramente económicas, para beneficio y provecho de la parte de mayor desarrollo y poder económico.

En palabras de politólogos y analistas norteamericanos y pro occidentales, Rusia está construyendo una asociación estratégica con Brasil, porque es una economía emergente de fuerte liderazgo en América Latina. Sostienen que por esa razón, el primer ministro Putin apoyaba la incorporación de Brasil al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y está desarrollando fuertes diálogos con ellos en el contexto de BRIC (Brasil, Rusia, India y China)". Moscú resurge en esta parte del mundo luego del derrumbe soviético en la década de los 90, y recupera su calidad de potencia mundial con la que Occidente tendrá que convivir. El presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvédev fue muy claro y preciso al afirmar: "No tenemos miedo a nada, ni siquiera a la perspectiva de una guerra fría, aunque no la queremos". Analistas de todo el mundo indican que ello es parte del manifiesto interés ruso en renacer como una superpotencia global.

Si ese es el objetivo de Rusia, es lógico que demuestre su interés en América Latina considerado como el subcontinente del futuro por sus recursos naturales y las reservas más grandes del planeta en recursos hídricos, oxigeno y biodiversidad. ¿Quién podría oponerse al desarrollo del comercio entre América Latina, el Caribe y Rusia?

Según Francisco González, profesor especialista en América Latina de la Universidad Johns Hopkins, aunque en general las economías de Rusia y Latinoamérica compiten mucho más de lo que se complementan, hay mercados donde existe una gran potencialidad. "El área militar es preponderante, sobre todo en los casos en que Estados Unidos deja de vender armas", decía. Como sucedió con Venezuela en 2006, cuando Washington argumentó que Caracas no estaba cooperando en la lucha antiterrorista y prohibió toda venta de material militar, pero hay una gran diferencia con Estados Unidos en el negocio de las armas. El imperio incita la carrera armamentista, vende todo tipo de armas o apoya a las fuerzas armadas a las que somete y de las que se sirve para su propio beneficio en función de los intereses geoestratégicos permanentes o coyunturales. Rusia no interviene en carreras armamentistas y nunca somete a los ejércitos a sus caprichos o necesidades militares o políticas y menos aún a procesos de ideologización.

Analistas como Riordan Roett, director del programa de estudios en América Latina de SAIS, en Washington, expresa: "El nuevo interés de Rusia en América Latina es probablemente una reacción directa al sistema de defensa antimisiles que se instalará en Polonia; podemos esperar más movimientos simbólicos por parte de Rusia para tratar de oponerse a los intereses estadounidenses". Y "es posible que la mayoría de estos gestos se den en América Latina".

Si se miran cifras y se comparan entre Estados Unidos y Rusia, bien se puede afirmar que Rusia no figura entre los países que lideran la inversión extranjera directa en América Latina. Y el intercambio comercial con varios países de la región aún no es significativo.

“Pero, hecho nada menor, la excepción a esta regla es Brasil, país que tuvo un intercambio comercial con Rusia cercano a US$ 3.000 millones durante 2005 y que, según declaraciones de ambos gobiernos, se espera que se incremente a US$ 10.000 millones para 2012. Ejemplo de esta relación creciente, son las plantas que empresas brasileñas como Sadia y Metalfrío establecieron recientemente en Kaliningrado. ¿Cuándo Estados Unidos permite que un país latinoamericano instale fábricas en su territorio?

La relación diplomática, comercial y de amistad con Cuba es histórica. Por primera vez, luego del colapso de la relación en 1990, Rusia ha comenzado a hablar de la importancia de fortalecer las relaciones con la isla y su gobierno y en ese sentido se han firmado varios acuerdos de trascendental importancia para la Isla, sin que importe a Rusia que Cuba haya firmado muchos acuerdos con otros países. Actualmente la isla tiene tres principales socios comerciales: Venezuela, China y la Unión Europea, por ello "Rusia no es un socio comercial relevante para Cuba en este momento, aunque es posible que incremente su comercio en el futuro, en las áreas en que la isla ya está colaborando con otros países", explica Daniel Erikson, director de programas enfocados en el Caribe del think tank, como el Diálogo Interamericano.

Con Cuba se ha desarrollado una relación de cooperación y amistad caracterizada por una visión pragmática y no ideológica. Existen líneas de crédito que se han establecido y mejorado sobre la base de diseños de proyectos específicos para el desarrollo de la infraestructura e industria. Según la propaganda de Estados Unidos y sus aliados de Europa, el incremento de acuerdos comerciales y de cooperación para el desarrollo entre Rusia y Cuba, podría esconder objetivos militares como si existiese “un regreso a la colaboración militar de los viejos tiempos y que incluiría la intención de Rusia de usar la isla como una estación de abastecimiento de combustible para sus bombarderos, así como la reapertura de la legendaria base Lourdes, todas publicadas en la prensa internacional” Este absurdo de la propaganda imperial no tiene sentido ni asidero real.

Según el analista Erikson, Raúl Castro estaría muy dispuesto a estrechar aún más las relaciones con Rusia en prevalencia con "una variable que lo puede hacer inclinarse a colaborar más con los rusos, es que los conoce bien, porque Rusia fue por décadas el aliado más cercano. Pero esto también es un obstáculo, porque ha pasado mucha agua bajo el río". Erikson dice: "Veo a Raúl Castro conservando relaciones profesionales y diplomáticas con Rusia, con un fortalecimiento de su relación comercial, pero no es probable que se repita la gran alianza que tuvieron durante la guerra fría".
El periodista venezolano, Carlos Chirinos, en BBC Mundo, al referirse a Rusia y América Latina afirmaba: Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba, Ecuador y Argentina están avanzando los procesos de integración en América Latina. Al mismo tiempo Rusia actualmente está restableciendo con mucho éxito su presencia en América Latina, después de un largo período de subestimación de este continente en las prioridades de su política y comercio exterior.
Muchos expertos destacan que los intereses actuales de la Federación de Rusia coinciden con la esencia y los objetivos de la integración latinoamericana y, en el contexto más amplio, con la formación del Nuevo Orden Económico Mundial que reducirá la dependencia económica del dólar americano, y consecuentemente de los intereses de las estructuras financieras transnacionales. Este régimen lo están formando los países latinoamericanos que acordaron crear el mercado común de mercancías, servicios, capitales y la fuerza laboral, así como introducir la divisa común que no esté ligada exclusivamente al dólar US.
Las ventajas principales de la colaboración de la Federación de Rusia con los Países de América Latina son las siguientes:
Primero.- Colaborando en el esfera del petróleo y del gas, Rusia y América Latina podrán influir de manera más activa en el mercado internacional de petróleo, más que nada, en el ámbito del aumento de los precios internacionales que son de importancia vital para Rusia y lo países petroleros de América Latina (Bolivia, Venezuela y Ecuador) porque sus recursos forman casi la cuarta parte de las reservas mundiales de petróleo.
Segundo. - Rusia podrá comprar directamente, sin recurrir a la ayuda de los intermediarios, que suben los precios como mínimo el 25%, los productos de la agricultura tropical (azúcar de caña crudo, café, cacao, frutas) así como carne, pescado y mariscos.
Tercero.- La industria rusa tendrá encargos a largo plazo de diferentes equipos y artículos afines que se necesitan en América Latina. Para nuestra industria eso significa puestos de trabajo fijos y alta demanda de la fuerza laboral bien calificada y de los especialistas científico-técnicos.
Cuarto.- Muchas compañías rusas que trabajan por encargos latinoamericanos tendrán un estímulo a largo plazo de no desviar sus capitales a los países y zonas de off-shore, la mayoría de los cuales se encuentra en América Central, sino invertirlos en los sectores latinoamericanos con grandes y garantizadas ganancias”
Muchos analistas recuerdan los tiempos de la “Guerra Fría” que Estados Unidos los aprovechó para convertir a América Latina y al Caribe en un vasto escenario de duro combate al comunismo, con trágicas y dolorosas experiencias para nuestros pueblos: imposición de dictaduras fascistas crueles y sanguinarias, desaparición forzada de personas, represión violenta y criminal para personas consideradas de izquierda y para los movimientos sociales populares, encarcelamientos rigurosos sin fórmula de juicio, torturas y masacres genocidas, prácticas criminales y represivas transnacionales con la “Operación Cóndor” y total violación de los derechos humanos básicos y de libertades fundamentales. Los muertos, heridos y desaparecidos por millares, son obra de Estados Unidos y sus cipayos latinoamericanos.
Naturalmente, desde que terminó la Guerra Fría, la relación entre Rusia y América Latina sufrió inevitables consecuencias, pero en estos tiempos vuelven los rusos para fortalecer las relaciones diplomáticas, comerciales y de amistad. La óptica de estas relaciones difiere substancialmente de las relaciones de América Latina con Estados Unidos y sus aliados de Europa.
La desaparición de la Unión Soviética alejó a Moscú de América Latina y perdió una gran parte de la influencia porque también se alejó de la Cuba revolucionaria, pero en los últimos años de la presidencia de Vladimir Putin (el ahora primer ministro), Rusia empezó a interesarse nuevamente por estas latitudes.
El interés de Putin no obedecía a nostálgicos recuerdos de la histórica relación con Cuba. La visión del líder ruso, en esta etapa, es tan amplia como las posibilidades de relaciones de comercio y amistad que puedan darse. Los objetivos de Rusia en América Latina no son, de ninguna manera, geopolíticos y geoestratégicos, sino más humanos sin descuidar intereses comerciales de mutuo beneficio.
Es lógico que los países latinoamericanos busquen socios para el progreso a fin de reemplazar a los amos tradicionales. “A todos sirve la nueva estrategia. Rusia amplía su influencia diplomática y simultáneamente genera nuevos negocios. Los países latinoamericanos, por su parte, establecen alianzas que ayudan a reducir el peso de la política estadounidense en el continente”.
Es necesario analizar que la nueva presencia rusa en América Latina, se debe sin duda, al surgimiento de gobiernos progresistas y democráticos que cuentan con el apoyo y respaldo de sus pueblos en el rescate de la independencia y soberanía nacionales. Las coyunturas económicas, políticas, culturales y sociales que viven los pueblos de América Latina han permitido la consolidación de las relaciones con Rusia, y se espera que en el futuro inmediato y a largo plazo, esas relaciones se incrementen para que, con la fuerza necesaria, se luche por la paz mundial; es decir en contra de las guerras imperiales de dominación y atraco a los recursos de los pueblos sometidos.
Podría fijarse al mes de noviembre de 2008, como el mes "el mes de Rusia" en buena parte de América Latina. A fines de ese mes, el presidente Dimitri Medvedev llegaba a Caracas como culminación de una serie de visitas de comisiones rusas del más alto nivel a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba, Nicaragua o Argentina.
La visita presidencial coincidía con las maniobras militares conjuntas en aguas del Mar Caribe con Venezuela, país cuyo presidente, Hugo Chávez, dice estar construyendo "un mundo pluripolar" con su alianza con Moscú. Algunos politólogos de Occidente sumido en crisis del capitalismo, quieren ver que la estrategia de la diplomacia rusa en América Latina también es multipolar y pasa por relanzar las "tradicionales relaciones" con Cuba y con la Nicaragua "sandinista" y aprovechar los nuevos gobiernos de izquierda como los de Bolivia o Paraguay, Ecuador o Brasil e incluso Uruguay.
Ese supuesto signo "izquierdista", sostienen, de la renovada presencia rusa en América Latina es visto por algunos como una potencial reedición de las tensiones de la Guerra Fría, sobre todo entre quienes equiparan la Venezuela de Chávez con la Cuba de Fidel Castro”. Naturalmente que estos supuestos provienen de los sectores derechistas más recalcitrantes de Estados Unidos y de América Latina que manipulan los hechos, desconocen verdades y que ansían mantener a América Latina y el Caribe como su patio trasero y su lago particular.
Para esos sectores políticos y económicos de las más rancias burguesías, Venezuela se ha convertido en el principal enemigo –hasta ahora retórico- de la política estadounidense en la región y también se ha transformado en el principal socio militar de los rusos en el continente.
Celosos de las relaciones comerciales e industriales ruso-venezolanas, suelen afirmar que Venezuela se ha convertido en un socio energético importante de Rusia y prueba de ello serían los convenios suscritos entre la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y las rusas Lukoil y Gazprom, en lo que muchos consideran, puede convertirse en la mayor alianza petrolera del mundo.

El imperio y sus derechas oligopólicas, económicas y políticas, a más de los celos políticos y económicos consideran que las alianzas rusas con los países latinoamericanos esconden el objetivo ruso de extender su influencia a estas tierras y por esa razón, la presencia de la flota rusa en el Caribe podría haber significado un mensaje de reedición de la Guerra Fría, que Rusia no la desea, pero que tampoco la teme, según declaraciones de sus líderes civiles y militares, y entre ellos, del propio presidente Medviédev.

Rusia no tiene objetivos militares en América Latina. Las relaciones son diplomáticas, comerciales y de amistad y la colaboración es para la paz. Moscú en ningún instante interviene o intervendrá en los conflictos que Latinoamérica mantiene con Estados Unidos. Rusia no saca provecho político o económico de las, en ocasiones, tensas relaciones entre Iberoamérica y el imperio.

Ese aserto se confirma con las expresiones del Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en entrevista para Rusia Hoy. Decía que las relaciones de Rusia con los Estados de América Latina y de la Cuenca del Caribe (ALCC) tienen profundas raíces, que se remontan a siglos. Durante su prolongada historia sufrieron ascensos y caídas, incluyendo a veces una dura contraposición ideológica.

En contra de todas las adversidades del destino, decía, nuestros pueblos nunca dejaron de experimentar un interés mutuo. La lejanía geográfica no ha sido un obstáculo para el respeto mutuo, la amistad y la cooperación en los ámbitos más diversos. Nuestros países, en esencia, son civilizaciones únicas con una riquísima herencia histórica y cultural y con un sólido potencial económico.
En correspondencia con la Concepción de Política Exterior de la Federación Rusa, aprobada por el presidente Dimitri Medviédev, el desarrollo de la cooperación con los Estados de ALCC se incluye entre las prioridades de la actividad internacional de nuestro país. La línea de Rusia hacia el fortalecimiento de la asociación multifacética tiene un carácter estratégico a largo plazo y está fundada en el pragmatismo, en la intención de materializar en hechos concretos la atracción mutua y la simpatía existente entre nuestros pueblos y países.
Enfoques comunes, objetivos comunes
Nos une la similitud de enfoques sobre los problemas claves de la política y la economía mundiales. Esto tiene un significado especial por cuanto ALCC adquiere un peso cada vez mayor en los asuntos internacionales, convirtiéndose en uno de los centros del nuevo orden mundial multipolar en formación, llamado a ser más democrático y estable, respaldado en las acciones colectivas y concordadas tomando en cuenta las normas de derecho internacional de común reconocimiento, así como las tradiciones culturales e históricas. Los Estados líderes de la región participan cada vez más activamente en la formación de la agenda global. Brasil, México, Argentina se incluyen en el “G-20”, las economías más importantes del mundo. Con el Brasil, Rusia también coincide, junto con China, la India y Sudáfrica, en el promisorio formato BRICS.
Actuamos con nuestros socios latinoamericanos como aliados naturales en cuestiones como la necesidad de asegurar la plena vigencia del derecho internacional, el fortalecimiento de los mecanismos multilaterales de resolución de los problemas mundiales y el papel central de la ONU, la búsqueda de respuestas colectivas a los desafíos de la actualidad, por medio de la resolución de los problemas ecológicos globales. En la práctica nuestros enfoques coinciden en lo que hace a la reforma de la arquitectura financiera mundial y las normas del comercio internacional, la importancia del respeto a la diversidad cultural y de civilizaciones y el impedimento de la segregación por esta misma diversidad.
Igualdad de derechos, respeto mutuo de intereses
En los últimos tiempos, el desarrollo de los vínculos con los Estados de la región adquirió una potente y positiva dinámica. Nuestros países demuestran una tendencia común a la estructuración intensa de la cooperación sobre la base de la igualdad de derechos y el beneficio mutuo en el más amplio espectro de temas. Sólo durante los últimos tres años se realizaron 22 encuentros de alto nivel, cumbres y más de 60, se suscribieron más de 70 documentos bilaterales, casi la mitad de unos 150 firmados en los dos últimos decenios.
Adquirieron un carácter regular los encuentros en la línea de las estructuras gubernamentales, el diálogo interparlamentario, las consultas entre los organismos de política internacional.
El comercio como plasmación del acercamiento
Hoy, el fortalecimiento del diálogo político por medio de un desarrollado sistema de vinculaciones comerciales y económicas se convierte en una tarea conceptualmente importante. Tanto más que para esto existen todas las premisas: los ritmos de desarrollo económico de la región son bastante elevados. El intercambio comercial, que se había reducido en el período de la crisis casi en una tercera parte, de acuerdo con los resultados del año 22010, 12.400 millones de dólares y en los primeros cinco meses del año 2011 alcanzó los 7.400 millones, lo que permite mirar con optimismo el futuro y los saldos positivos al finalizar el año. En las proyecciones, se espera un crecimiento mayor para el año 2012.
Aparece como una tarea actual, además del aumento de los volúmenes de comercio, la ampliación de su nomenclatura, en primer lugar a cuenta de la producción de alto contenido tecnológico y científico, sostenía Serguéi Lavrov, y añadía que es bien sabido que muchos países latinoamericanos elaboran tecnologías de punta, incluyendo las nucleares. Con esfuerzos comunes se impulsan varios proyectos promisorios en el ámbito de la actividad cósmica.
Crece el interés hacia la región por parte de los círculos de negocios rusos. Las grandes empresas rusas como “LUKoil”, “Gazprom”, RAO EES, “Rusal”, entre otras, trabajan en México, Venezuela, Bolivia, Colombia, Guyana y en Cuba. Se mantienen negociaciones para profundizar la cooperación con la Argentina, el Brasil, el Perú y Chile. Se elaboran esquemas para incluir en este proceso a las pymes.
Además de la dimensión monetaria
El desarrollo de los vínculos interbancarios constituye un factor de profundización de la interacción. Funciona ya el Banco Ruso-Venezolano. Se han suscrito acuerdos sobre cooperación entre el Vnesheconombank ruso y la Corporación Andina de Fomento y la Asociación Latinoamericana de Institutos Financieros para el Desarrollo. Estamos considerando la posibilidad del ingreso de Rusia al Banco Interamericano de Desarrollo.
Observamos con satisfacción la experiencia positiva de la interacción en la realización de operaciones de rescate humanitario y en la prestación de ayuda a los países que han sufrido desastres naturales. Trabajamos también en la creación de un centro regional del Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia en Venezuela y de un sistema de prevención de situaciones de emergencia y liquidación de sus consecuencias en Nicaragua.
Renacen las mejores tradiciones de intercambios ruso-latinoamericanos en el ámbito cultural y humanitario. En los países de la región viven cerca de 300.000 compatriotas nuestros, lo que implica un serio respaldo para el lanzamiento de acciones humanitarias conjuntas. Se despliega el trabajo en el sector educativo, se ha creado y funciona la Confederación Latinoamericana de egresados de institutos de enseñanza rusos (soviéticos).
En interés de los ciudadanos
El espacio libre del régimen de visado se amplía gradualmente, lo que contribuye a la ampliación de los contactos de negocio, de los contactos entre la gente. Los correspondientes acuerdos ya rigen con la Argentina, el Brasil, Venezuela, Colombia, Cuba, Nicaragua, Perú y Chile, está suscripto con Ecuador y en estado de elaboración con Guatemala, Panamá y el Uruguay.
Desarrollamos consecuentemente la cooperación con todas las asociaciones regionales políticas, incluyendo la Organización de Estados Americanos. Mantenemos el diálogo político con el Grupo Río, con el MERCOSUR, la ALBA, el Sistema de Integración de Centroamérica y la Comunidad del Caribe. Observamos con interés la actividad de la UNASUR y el establecimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, la que tiene todas las chances de consolidar procesos de integración en la región y otorgarles un “denominador común” para toda América Latina. Señalamos la importancia de la integración de pleno derecho de Cuba a la comunidad latinoamericana.
Sin clichés ideológicos
Nuestra interacción multilateral en el marco de la APEC abre nuevas perspectivas. En el curso de la presidencia rusa en este foro en 2012 estamos dispuestos a acentuar las iniciativas conjuntas prácticamente significativas, incluyendo el desarrollo de la infraestructura comercial-económica, la cooperación en interés de la modernización de nuestras economías y seguridad energética.
Estamos convencidos de que el incremento de la cooperación, el que estamos dispuestos a construir sobre bases pragmáticas, desideologizadas, equitativas y mutuamente beneficiosas, responde a nuestros intereses comunes. Esperamos que este curso siga encontrando una respuesta positiva de parte de nuestros socios en la región y su realización demuestre que en nuestras relaciones se establece una nueva etapa, manifestaba con marcado optimismo Serguéi Lavrov, Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia
El acercamiento Rusia-América Latina es evidente. El portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, Alexandr Lukashévich, destacó la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y expresó que la Federación Rusa está dispuesta a establecer relaciones beneficiosas con la nueva organización.
“Saludamos este emblemático paso que dan nuestros socios latinoamericanos y que es una nueva prueba del afán de los países y pueblos de América Latina y el Caribe por la unidad y la consolidación de su identidad”, señaló Lukashévich.
Según el diplomático ruso, su país, que coopera activamente con asociaciones regionales de América Latina, está dispuesto a “establecer vínculos provechosos con la CELAC que favorecerán el desarrollo de nuestros países y naciones”.
En opinión de Lukashévich, el nacimiento de la nueva organización forma parte del proceso de formación de un mundo policéntrico y el fortalecimiento del papel que desempeñan las regiones en el sistema de gestión global, lo que responde al interés del conjunto de la comunidad internacional.
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que asocia a 33 países de la región, fue constituida en una cumbre de los líderes iberoamericanos celebrada los pasados días 2 y 3 de diciembre en la capital venezolana, Caracas.
Según los expertos, el PIB global de los miembros de la nueva comunidad se ubicará en 5,2 billones de dólares al cierre de este ejercicio, informaba RIA Novosti.
Los fundamentos, los principios, las prácticas, las realidades difieren sustancialmente entre las relaciones diplomáticas, comerciales y de amistad desarrolladas por la Federación Rusa y las impuestas por Estados Unidos de Norte América a través de convenios y hasta de tratados aparentemente convenidos en forma libre y voluntaria con los países de América Latina y el Caribe. Un claro ejemplo de ese tipo de relaciones, fue lo que se llamó:
EL CONSENSO DE WASHINGTON
El Consenso de Washington fue un listado de políticas económicas impuestas por los organismos financieros internacionales y centros económicos con sede en Washington D.C. Se dijo que era el mejor programa económico para los países latinoamericanos a fin impulsar el crecimiento, pero su aplicación con el neoliberalismo de por medio, significó atraco de los recursos naturales, empobrecimiento de los pueblos y mayor dependencia política, económica y militar. En esencia, Washington quería imponer:
1. Disciplina presupuestaria (los presupuestos públicos no pueden tener déficit)
2. Reordenamiento de las prioridades del gasto público (el gasto público debe concentrarse donde sea más rentable)
3. Reforma Impositiva (ampliar las bases de los impuestos y reducir los más altos)
4. Liberalización de los tipos de interés
5. Un tipo de cambio de la moneda competitivo
6. Liberalización del comercio internacional (trade liberalization) (disminución de barreras aduaneras)
7. Eliminación de las barreras a las inversiones extranjeras directas
8. Privatización (venta de las empresas públicas y de los monopolios estatales)
9. Desregulación de los mercados
10. Protección de la propiedad privada
Como se ve, era un programa para beneficio del capitalismo imperial y de las empresas transnacionales En el más despiadado sistema de explotación intervinieron los organismos financieros internacionales: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, conocidos como los gemelos de la explotación, respaldados sin beneficio de inventario, por el Gobierno de Estados Unidos que aprovechó de la totalidad del sistema capitalista para someter a los pueblos y conducirlos hacia el más inicuo de los modelos de atraco imperial y forzada neocolonización.
El Consenso felizmente resultó un completo fracaso, pero previamente había empobrecido a los pueblos, había privatizado el patrimonio nacional para consolidar el descarado crecimiento de las transnacionales, había devaluado las monedas, reprimido el descontento popular, permitido escandalosos actos de corrupción para incrementar las fortunas corporativas, banqueras, financieras e incluso personales.
Ese consenso fue un negocio redondo para el imperio y un subdesarrollo consuetudinario para América Latina. Se decía que el crecimiento está relacionado al comercio, pero que a más de las ganancias se debía dar mayores incentivos al comercio ya desigual por su propia naturaleza, se exageró descaradamente con la aplicación rigurosa de la liberalización, de la depreciación cambiaria. Se redujeron los derechos de las exportaciones, se impuso un tipo de cambio más competitivo y la liberalización de las exportaciones nunca permitieron que se redujeran las importaciones o que crecieran las industrias nacionales que faciliten la sustitución de las importaciones y si en ocasiones se mejoró la infraestructura, fue para facilitar el comercio exterior de importaciones agrandadas sin pago de aranceles ya que se impuso la creación de zonas francas.
Otra dificultad identificada fue que las estrategias se centraron más en la eficiencia que en ampliar la productividad y por ende el crecimiento, por lo que estas reformas verdaderamente no inducían el crecimiento.
Estados Unidos no se contentó con el Consenso de Washington. Impuso el "Consenso de Washington II", y del "Consenso de Washington III". El Consenso de Washington fue duramente cuestionado y hasta los norteamericanos Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001 y ex vicepresidente del Banco Mundial, Noam Chomsky o Naomi Klein, expresaban que el Consenso de Washington sólo era un medio para abrir el mercado laboral de las economías del mundo subdesarrollado a la explotación por parte de compañías del primer mundo.
Ese Consenso condujo a drásticos “ajustes estructurales que afectaron profundamente a las economías populares porque generalmente implementaron “programas de liberalización, de forma regulada y progresiva. Estos programas incluyeron cambios internos (en particular, privatización y desregulación) como externos, especialmente la reducción de barreras comerciales. Los países que no lograron adoptar estos programas podían ser sujetos a una severa disciplina fiscal. Los críticos argumentan que las amenazas financieras a los países pobres equivalen a un chantaje que dichos países no tienen más remedio que aceptar”.
Algunas de las condiciones para el ajuste estructural incluían:
• Recorte de gasto social, también conocido como austeridad;
• Enfoque del rendimiento económico en la exportación directa y en la extracción de recursos,
• Devaluación de monedas;
• Liberalización del comercio o levantamiento de restricciones a la importación y a la exportación;
• Incremento de la estabilidad de las inversiones (al complementar a la inversión extranjera directa con la apertura de mercados bursátiles domésticos,
• Presupuestos balanceados y ausencia de gasto excesivo;
• Remoción de controles de precios y subsidios estatales,
• Privatización o desinversión de todas o parte de las empresas propiedad del Estado,
• Mejora de los derechos de los inversionistas extranjeros de cara a leyes nacionales,
• Mejora de la gobernanza y lucha contra la corrupción política.
Así, el Consenso de Washington, los ajustes estructurales, el neoliberalismo o “capitalismo salvaje”, en esencia fueron formas brutales de neocolonización porque fue pisoteada la soberanía nacional, inclusive porque el manejo de la economía nacional y de la deuda pública eran ordenadas desde afuera por la Casa Blanca, el FMI y el BM,
En Wikipedia se afirma que las políticas macroeconómicas recomendadas por teóricos o ideólogos neoliberales (en principio recomendaciones a países tanto industrializados como en desarrollo) incluyen:
• Políticas monetarias restrictivas: Aumentar tasas de interés o reducir la oferta de dinero.
• Políticas fiscales restrictivas: Aumentar los impuestos sobre el consumo y reducir los impuestos sobre la producción y la renta; eliminar regímenes especiales; disminuir el gasto público.
• Liberalización: Tanto la liberalización para el comercio como para las inversiones. una participación más amplia de agentes en el mercado. Dijeron que facilitaría:
1. la generación de economías de escala (mayor productividad),
2. el aprovechamiento de ventajas competitivas relativas (mano de obra barata o potentes infraestructuras, por ejemplo),
3. el abaratamiento de bienes y servicios (al reducirse costos de transporte y del proteccionismo), y
4. el aumento en los niveles de consumo y el bienestar derivado de ello (en general aumento de la oferta y la demanda en un contexto de «libre» mercado, con situaciones de equilibrio y utilidades marginales).
• Privatización: Se consideró a que los agentes privados tienden a ser más productivos y eficientes que los públicos y que el Estado debe adelgazarse para ser más eficiente y permitir que el sector privado sea el encargado de la generación de riqueza.
• Desregulación: Se considera que demasiadas reglas y leyes inhiben la actividad económica y que su reducción a un mínimo necesario (sobre todo la garantización del régimen de propiedad y de la seguridad) propician un mayor dinamismo de los agentes económicos.
Esta es una síntesis apretada de los significados de las relaciones diplomáticas, económicas y de “amistad” que ha mantenido y mantiene Estados Unidos para con los países de América Latina y el Caribe. Ya se dijo en las marchas populares de muchos de nuestros pueblos: “¡Queremos Socios! ¡No queremos amos!”
COMITÉ INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA PARA AMÉRICA LATINA
- CISPAL-

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