SOCIALISMO: HISTORIA Y PERSPECTIVAS 



UNA AVENTURA AUDAZ DEL PENSAMIENTO 



Por Rogelio Santana

Antes que un programa político y una forma de gobierno, el Socialismo fue una audaz aventura del pensamiento. Una corriente ideológica alternativa al predominio de la doctrina liberal, surgida de la crítica al capitalismo salvaje desde los círculos de la intelectualidad europea avanzada.
Para todos los grandes cambios sociales anteriores, las reflexiones teóricas vinieron después de que se produjeran los fenómenos que las generaron, así pasó con el esclavismo, el feudalismo; por el contrario, las ideas socialistas fueron primero criterios teóricos que precedieron a la sociedad socialista, la anticiparon, la anunciaron y la defendieron cuando todavía no existía.
En el siglo XIX cuando al capitalismo se sumaron las máquinas de la revolución industrial, hubo una expansión explosiva de la producción y un inaudito afán de ganancias. Los capitalistas que necesitaban masas de trabajadores asalariados los reclutaron entre los campesinos, mujeres y niños sacados de los feudos, que en mugrientas fábricas y talleres, en extenuantes jornadas de trabajo, creaban enormes masas de mercancías y de dinero.
La esencia del liberalismo económico, de antes y de ahora, es permitir que los capitalistas cometan todo tipo de atrocidades en su afán de lucro, amparados por los Estados. Así pasó en el Siglo XIX; los Estados de entonces protegieron el comportamiento salvaje del capital, lo que hizo insoportable la vida de la clase obrera y sumamente impopular al capitalismo.
En una época en que no existían sindicatos ni partidos políticos, descolló una generación de intelectuales que, por cuenta propia, asumieron la critica ilustrada del régimen de producción vigente, entre ellos Carlos Marx, cuyos estudios no sólo ofrecieron una explicación científica a aquellos fenómenos, sino que avizoraron una solución al anunciar que, al ser portador de los gérmenes de su propia destrucción, el capitalismo era perecedero. Sin contar con medios de propaganda ni dinero y enfrentando a la reacción europea, Marx y el Socialismo se hicieron inmensamente populares.
La intelectualidad progresista de entonces y los lideres obreros que surgían eran todos socialistas, el más brillante de todos los papas, León XIII, escribió la más importante de las encíclicas sociales de la Iglesia: «Rerum Novarum», (de las cosas nuevas), en la cual reconoció la pertinencia del socialismo, dio la razón a Marx e instó al capitalismo a moderarse.
Carlos Marx fue más lejos todavía y, al fundamentar científicamente que el capitalismo, con todo y su derroche de crueldad, era una etapa imprescindible del desarrollo histórico, por cierto la más floreciente que había conocido el género humano, se hizo popular también entre los burgueses, en particular en los países más atrasados, para los cuales, como ocurría en Rusia, el desarrollo capitalista era una asignatura pendiente.
Eso explica que rápidamente «El Capital» fuera traducido a todas las lenguas europeas y permite comprender la afirmación de Antonio Gramsci acerca de que en Rusia, «El Capital», antes que un libro de los trabajadores fue un libro de la burguesía.
El socialismo era entonces la gran esperanza a tal punto que, aprovechando aquel clima ideológico y las condiciones objetivas creadas por la Primera Guerra Mundial, Lenin, Trotski y la vanguardia bolchevique, en la más audaz de todas las acciones políticas de la modernidad, en nombre de la clase obrera, tomaron el poder político en la sexta parte de la Tierra.
Tres circunstancias casi imposibles de vencer conspiraron contra el triunfo de aquella experiencia que dejó perpleja a la burguesía mundial: la contrarrevolución y la intervención extranjera, la muerte de Lenin y la inconsecuencia de algunos dirigentes revolucionarios, personificada en Stalin. No obstante, el socialismo era tan justo y necesario que sobrevivió a todo aquello y apenas veinte años después, lo que había sido el bárbaro imperio de los zares, convertida en la Unión Soviética, enfrentó a la maquinaria bélica alemana que había sido rearmada por el capitalismo internacional para destruirla y ya había puesto de rodillas a la Europa capitalista, humillado a la orgullosa Francia haciéndola capitular y ocupándola, y puso a Inglaterra al borde del colapso.
Franklin D. Roosevelt, el más competente de todos los políticos norteamericanos, comprendió que sin aquella fuerza formidable no era posible derrotar al fascismo y pactó con Stalin.
La muerte de Stalin en 1953 y la honesta y lúcida determinación con que el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética criticó sus errores, ofrecieron una oportunidad para la rectificación, cosa que la burocracia instalada en el Kremlin y en el partido no permitió.
Tras la derrota del fascismo, gracias sobre todo al inmenso sacrificio del pueblo Soviética, en la escena mundial aparecieron fenómenos nuevos, entre ellos el movimiento de liberación nacional, el hundimiento del sistema colonial del imperialismo y el crecimiento del nacionalismo afroasiático con fuertes tendencias socialistas y, en América Latina, la Revolución Cubana a unos kilómetros de los EE.UU. procesos que en conjunto, al prestigiar el socialismo de hecho, aplazaron la debacle del llamado “Socialismo real”.
Ya desde Stalin, la Unión Soviética y los países del llamado “Socialismo Real”, se sumieron en el más rotundo inmovilismo.
Pese a todo, las ideas socialistas siguen vigentes y las oportunidades están abiertas.
En Venezuela, Chávez avanza con un Socialismo cristiano y bolivariano; En Ecuador, Correa plantea una Revolución ciudadana; En Bolivia, Evo libra una batalla que al sumar y movilizar las potencialidades de los pueblos originarios, puede trascender el poder político inmediato e incluso las fronteras nacionales; En Cuba, Fidel, Raúl, las nuevas y viejas generaciones, analizamos críticamente lo hecho y se relanza un proyecto ya consolidado.
Debe tenerse en cuenta, la oposición que Siempre tendrán los que intenten el camino Socialista -más de 50 años de intentos de destruir la Revolución Cubana, Golpes de Estado en Venezuela (2002), Bolivia (2008), Honduras (2009), Ecuador (2010); según Evo, estamos 3 a 1, a favor nuestro. El Imperialismo sigue siendo poderoso y eso no puede perderse de vista. Los intentos Socialistas, debido a las diversas formas de guerra que emplea ese enemigo poderoso, hasta ahora nunca han logrado hacer lo que quisieron sino lo que pudieron.
Experiencias útiles
El inmovilismo disfrazado de estabilidad y la desconexión de las cúpulas dirigentes con las masas, son manifestaciones conservadoras contra la que hay que luchar (ver lo sucedido en la URSS, etc.). Quien pretenda ser representante de su pueblo no tienen otra opción que proyectarse junto a él.
El socialismo, que no es cosa del pasado sino, del porvenir, puede crecer en ambientes en el que convivan diversas formas de propiedad, criterios marxistas y moral cristianas, etc. Lo que está probado es que no admite el dogmatismo, la exclusividad ideológica y la burocratización.
Experiencia cubana
Hace más de medio siglo la Revolución cubana se declaró socialista. El 16 de abril de 1961, cuando acompañábamos a las víctimas del cobarde ataque aéreo de los EE UU en víspera de la Invasión imperialista y de nuestra Victoria en Playa Girón, se proclamó el carácter Socialista de la Revolución.
Una Revolución que transitó del anticolonialismo del siglo XIX al antiimperialismo del XX, tenía que ser necesariamente anticapitalista y siendo como fue, una Revolución auténtica, que llegó al poder sin intervención extranjera –no tanques soviéticos-, la cubana nunca se percibió como un asunto interno: fuimos 1er Territorio Libre de América y, en esencia, un eslabón de la Revolución mundial.
A pesar de la debacle del “Socialismo Real”, hace ya más de 20 años, y de lo que eso significó para Cuba, especialmente en el terreno económico, la Revolución Cubana, a 160 Km. de los EE.UU. sobrevivió y llega a este Siglo XXI fuerte y en renovación. ¿POR QUÉ?
- Líderes verdaderos, Camilo, Che, Raúl, en especial Fidel, fundador del movimiento revolucionario que nos dio la independencia definitiva; con una trayectoria limpia, ejemplar, incorruptible, siempre en la Vanguardia (hasta en momentos de peligro como Girón y otros), con un discurso político honesto y popular, con capacidad de convocatoria como para lograr un consenso nacional, no sólo mayoritario, sino permanente.
- Capacidad de movilización de grandes mayorías para todas las tareas prioritarias de la Nación:
- Defensa, con la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias, o sea, Armas para el Pueblo, la Más alta expresión de Democracia (Victorias en Girón, Lucha Contra Bandidos, etc.);
- Educación (desde la Campaña de Alfabetización hasta la Universalización de la Universidad); Cuba ha creado una sociedad más diversa y rica, porque ha enriquecido a sus individuos; su más de 1 millón de profesionales, su población con un mínimo de 9no grado, es la mayor de sus conquistas.
- Producción (Movilizaciones Voluntarias para Zafras azucareras, recogida de Café, etc.);
- Internacionalismo, con el ejemplo del CHE como bandera -participación militar en Angola (derrota del Apartheid) y otros países de África colonial, apoyo a los Movimientos Revolucionarios en América Latina, a Vietnam, etc.; ahora, fundamentalmente envío de miles de médicos a más de 100 países que los necesitan; también de educadores a campañas de Alfabetización, entrenadores de Deportes, etc. Nuestro Internacionalismo se practica como DEBER, NO como favor, por eso COMPARTIMOS Guerrilleros, Soldados, Médicos, Maestros, sin pedir nada a cambio.
Esas acciones Solidarias, Desinteresadas, NO podrían haberse hecho exitosamente con fuerzas que sólo se movilizan por un salario o un interés material.
- Interrelación Pueblo–Gobierno. Cada Congreso, aprobación de Ley de importancia o toma de decisión sobre aspectos vitales para el país está precedido de procesos Asamblearios y de consultas en que la inmensa mayoría de los ciudadanos expresa sus opiniones, directamente o a través de mecanismos como “Opinión del Pueblo”, etc. Esos criterios son procesados y tenidos en cuenta por la dirección estatal y política del país. Así se realizó el VI Congreso del PCC en abril 2011, en el 50 Aniversario de Victoria Girón y Proclamación carácter Socialista de la Revolución, teniendo en cuenta millones de criterios recogidos en Asambleas en todos los sectores de nuestra sociedad –no sólo entre militantes del Partido-, y los acuerdos tomados sobre esa base democrática ya están siendo aplicados, haciendo más eficiente nuestra economía para hacer más seguro nuestro avance hacia el Socialismo, nunca de vuelta al capitalismo que ya sufrimos hasta el 1ro de enero de 1959.
Todo eso ha permitido que una consigna de la que se ha abusado tanto en América Latina, pero que pocas veces se ha logrado en la práctica: “EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO”, en Cuba sea una realidad; un Partido Único, el de la Independencia de Cuba, donde caben todas las posiciones y criterios que no vayan en detrimento de lo Esencial: la defensa de la Soberanía de la Nación Cubana y la creación de una Sociedad más justa y equitativa.
Esa experiencia participativa, verdadera DEMOCRACIA, da a las Masas un Criterio de Pertenencia único, porque sólo una Revolución Genuina es capaz de transformar a las Masas en colectivos de Individualidades; sólo un proceso Revolucionario convierte a los individuos en actores protagónicos, hacedores conscientes de su destino, el germen del “hombre nuevo” que soñó el Che; mujeres y hombres educados en principios de dignidad y solidaridad humana son los que han hecho Invencible a la Revolución Cubana. Sólo con hombres y mujeres como esos lograremos construir el Socialismo del Siglo XXI.
Integración latinoamericana
El ALBA, fundada en La Habana el 14 de diciembre del 2004 por Fidel y Chávez, con la experiencia del internacionalismo cubano como base, ha sido un paso importante hacia la integración de América Latina. Los días 2 y 3 de diciembre próximo fundaremos en la capital Bolivariana, Caracas, la COMUNIDAD DE ESTADOS LATINOAMERICANOS Y CARIBEÑOS (CELAC), un hecho histórico con el que los sueños de Bolivar y Martí de la Gran Patria Unida, NUESTRA AMÉRICA, se vislumbran no como utopía sino como una realidad alcanzable; pero OJO: tendremos que luchar; el enemigo común es aún fuerte.
Conclusiones
En un encuentro con estudiantes universitarios -noviembre 2005- Fidel dijo: "Uno de nuestros mayores errores al principio, y muchas veces a lo largo de la Revolución, fue creer que alguien sabía cómo se construía el socialismo."
Lección importantísima, no sólo por venir de un hacedor de historia como él, sino porque desafía la tendencia en una parte de la izquierda de reducir la construcción del socialismo a la aplicación de recetas, modelos, fórmulas.
No hay modelos para el socialismo, pero hay principios, y un horizonte único: el anti-capitalismo, por eso el socialismo cubano, lejos de ser un proyecto del siglo XX, lo es del XXI; la Humanidad retomará sus “locuras” más hermosas, cuando esté en condiciones de universalizarlas. Mientras tanto, nuestra pequeña heroica isla seguirá trabajando para hacer realidad las Utopías, y no cejará en su empeño de crecer y de compartir sus conquistas.