LA CELAC ES ENERGIA REVOLUCIONARIA PARA LA INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA 



ESPERANZADORA INTEGRACION DE NUESTROS PUEBLOS 




Debían pasar 200 años para que la de unidad de América Latina y del Caribe soñada por Bolívar y San Martín, Hidalgo y Artigas, Sucre y O´Higgins y cien más, comience a concretarse en realidades de esperanzadora integración social, política, económica y cultural de los pueblos. Es la energía revolucionaria y antiimperialista latente desde el Río Grande del Norte hasta la Tierra del Fuego, la que impulsó el surgimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, como un nuevo paradigma de unión que se anida en conciencias y sentimientos de hombres y mujeres libres, democráticos y progresistas de esta pare del mundo que es el futuro de la humanidad.

Los orígenes de la CEALC podría estar en el 15 de septiembre de 1815, fecha en la que Simón Bolívar estableció las bases de la Unión Americana en su célebre “Carta de Jamaica”, considerada por muchos el más grande documento profético de El Libertador. Posteriormente, el 07 de diciembre de 1824, dos días antes de la Batalla de Ayacucho, Bolívar convocaba -a través de un documento- a los gobiernos de Colombia, México, Río de la Plata, Chile y Guatemala. Dicho documento llamaba a un Congreso Americano en Panamá, el cual no debía ser postergado en tanto hubiera sido “un crimen privarnos de las ventajas que produciría aquella Asamblea desde su instalación”.

El 22 de junio de 1826, se instala el Congreso Anfictiónico de Panamá, con la presencia de Nueva Granada, Venezuela y Ecuador, como países grancolombianos. Guatemala, México y Perú y Provincias Unidas de Centro América. Chile y Buenos Aires no asistieron por problemas de situación interna. Bolivia no llegó a tiempo y Gran Bretaña envió un observador.

El ideal de Bolívar fue torpedeado por los agentes de Estados Unidos y por las traiciones de Paula de Santander, pero la idea sembrada estaba convocada a no morir jamás porque anhelaba la paz entre los pueblos, la defensa de intereses comunes de los Estados liberados del imperio español, de la unión para repeler cualquier agresión o amenaza extranjera.

Estados Unidos, con el poder de las armas y del dólar, aplicó muy bien la lógica maquiavélica de “divide para reinar” y así Latinoamérica y el Caribe se convirtieron en el patio trasero y en el lago particular del imperio. La constante división y los reiterados intentos de fragmentar a nuestras patrias con propuestas separatistas y autonomistas de las oligarquías y grupos elitarios obedientes al dictado de Washington ya sea por intereses económicos o por subordinaciones ideológicas, impidieron la unión y consolidación de varios procesos integracionistas como la Comunidad Andina de Naciones, MERCOSUR, CARICOM.

La debilidad de los Estados latinoamericanos y caribeños ha estado en ese sometimiento al dictado imperial que, desde siempre y para su propio provecho, permitió un trato desigual en lo económico, político y social, discriminatorio en las economías asimétricas propias del subdesarrollo y en la existencia del sistema de explotación cuasi colonial que ha depredado los recursos naturales hasta agotar las reservas que son el patrimonio de la humanidad.

El analista José Manuel Loza Oblitas, decía que la tónica de la globalización y la necesidad de integración, primero económica, nos ha impelido a la creación de diferentes organismos, ya sea subregionales como regionales, habiéndose culminado el sábado 3 de diciembre con la puesta en marcha de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con características diferentes, que tienden a la unidad económica y política, un sueño bolivariano que no se llevó adelante en el Istmo de Panamá en 1826”.

El mundo avanza hacia nuevas concepciones socio-políticas, ideológicas y económicas, en tanto el capitalismo se hunde en una crisis integral y tal vez insuperable. En la segunda década del siglo XXI la humanidad busca ansiosamente nuevos modelos de desarrollo y supervivencia, y en América Latina y el Caribe se avanza, inexorablemente, en la propuesta de cambio de época que posibilite el fin de las políticas imperiales de expansión neocolonial, dominación y expoliación. Los pueblos se compenetran conciencialmente con nuevos conceptos de democracia participativa, y con la legítima aspiración de alcanzar la igualdad, justicia social, equidad, libertad y ejercicio pleno de los derechos humanos.

Para contrarrestar exitosamente el divisionismo sembrado por el imperio, se concreta un nuevo proceso integracionista que heredó el espíritu del Congreso Anfictiónico de Panamá y que bien puede considerarse como la continuación del Grupo de Río que comenzó a formarse el 18 de diciembre de 1986 por la Declaración de Río de Janeiro, que se propuso ser un bloque permanente de consulta y concertación política entre países del grupo. La naciente CELAC se amplia y fortalece con los países del Caribe y adquiere un vigor extraordinario con identidad propia al liquidare el tutelaje imperial.

A su vez, al Grupo de Río lo precede el Grupo de Contadora que surgió en enero de 1983, por iniciativa de los gobiernos de Colombia, México, Panamá y Venezuela que se propusieron promover la paz en Centroamérica, especialmente frente a los conflictos armados en El Salvador, Nicaragua y Guatemala. Trataban de liquidar la insurgencia izquierdista con un claro interés estadounidense disimulado con un fuerte llamado al cese de la presencia militar e injerencia política de la Casa Blanca.
La guerra revolucionaria en Centro América fue combatida por Estados Unidos con la CIA y los ejércitos dominados por esa tétrica organización y por el Pentágono. El Grupo Contadora fue apoyado por Ecuador y luego por Perú, Argentina, Brasil y Uruguay. Así nació el Grupo de los Ocho que abordó temas regionales como el conflicto de las Islas Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña, la deuda externa y la propuesta de convertirse en un organismo de consulta para la resolución pacífica de las controversias.
Ese Grupo, en 1990, en una cumbre realizada en Río de Janeiro, adoptó el nombre de Grupo de Río que ha funcionado con cierta regularidad, con claras intenciones de impulsar los procesos integradores de América Latina y es en esos históricos antecedentes en los que comienzan a tomar cuerpo los nuevos conceptos de integración a partir de ópticas políticas y económicas apoyadas por los pueblos y los grupos intelectuales.
Con la CELAC se ha dado un paso gigantesco en la construcción de la unidad que arrancó con las propuestas de Simón Bolívar, pero hay que advertir que son los pueblos los nuevos protagonistas de la historia, porque son ellos los que recogieron el mandato de los libertadores para impulsar a los gobiernos a levantar las banderas de los postulados integracionistas. “El detalle es que mientras hay "indignados" en los países capitalistas que cuestionan su propio modelo de desarrollo, por estas tierras hay pueblos pidiendo a gritos que mueran los imperios, que muera el capitalismo y renazca la idea de promover modelos políticos, económicos y sociales de rostros humanos, solidarios e incluyentes”.
Más que una bandera de lucha, la unidad latinoamericana ha sido siempre una aspiración, un ideal revolucionario que vive en la mente de los pueblos. Factores internos y externos siempre se conjugaron para acabar con los sueños de avanzar por las sendas de la tranquilidad espiritual. El modelo capitalista nos sembró la idea de la falsa riqueza, de la eterna crisis y la imposibilidad de la integración. Los porcentajes de bienestar del modelo capitalista solo para un 5% de la población mundial. Sin duda, es nefasto el modelo capitalista para el progreso de los pueblos. Si alguien lo duda revise la crisis que enfrentan algunos países europeos y hasta el mismo imperio asesino de los Estados Unidos, decadente y detestable en todo.
El politólogo Eduardo Marapacuto agregaba que la unidad latinoamericana ha sido siempre una aspiración, un ideal revolucionario que vive en la mente de los pueblos. Factores internos y externos siempre se conjugaron para acabar con los sueños de avanzar por las sendas de la tranquilidad espiritual.
Ahora las circunstancias son otras, porque los factores internos se conjugan en torno a claridad ideológica, que ya alumbra buena parte de estos territorios. Ya no andamos con linternas buscando el camino, sino que hemos despertado en conciencia y acción para condenar los desmanes que cometen los imperios y sus lacayos para adueñarse de los recursos y las riquezas de Estados soberanos, tal como lo han hecho y lo hacen actualmente con países árabes y africanos. Los países latinoamericanos simplemente no se dejaron y así unidos, con Venezuela en la vanguardia, se derrotó de manera certera al tristemente célebre Alca.

Este nuevo esquema se las trae. Ya no es lo meramente económico, sino lo político, lo estratégico y lo geopolítico, es la voz de una región que no atropella y no invade, sino que es la voz de la revolución que se ha hecho canto para integrar los pueblos de la patria grande. Desde este espacio apostamos con fe a la CELAC y a la integración latinoamericana.

Entre el 2 y 3 de diciembre comenzó a respirar con vida propia la CELAC, un organismo regional compuesto por 33 países, con una veintena de acuerdos y declaraciones entre los que destacan "la Declaración de Caracas, el Manual de Procedimientos, el Plan de Acción de Caracas 2012, para el funcionamiento orgánico de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y la Declaración Especial sobre la Defensa de la Democracia en los países de la CELAC".

En la Declaración de Caracas, los 33 países se han comprometido a que la CELAC "avance en el proceso de integración política, económica, social y cultural, haciendo un sabio equilibrio entre la unidad y la diversidad de nuestros pueblos", en aras de que dicho órgano "sea el espacio idóneo para la expresión de nuestra rica diversidad cultural y, a su vez, sea el espacio adecuado para reafirmar la identidad de América Latina y el Caribe".

El texto reincide con especial ahínco en el respeto a la pluralidad de culturas y pueblos latinoamericanos.

En este sentido, la CELAC establece en el documento como pretéritos inquebrantables "el respeto al Derecho Internacional, la solución pacífica de controversias, la prohibición del uso y de la amenaza del uso de la fuerza, el respeto a la autodeterminación, el respeto a la soberanía, el respeto a la integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos de cada país, la protección y promoción de todos los derechos humanos y de la democracia".

Proclamas y deseos, sin duda muy importantes, en un proceso que debe continuar adelante, no como una sustitución a organismos internacionales, sino como una reafirmación de soberanía latinoamericana, en busca de los preceptos declarados en el documento de Caracas, labor que estará a cargo de la Presidencia pro témpore, a la cabeza del Jefe de Estado de Chile, para que en el 2012 ya se delineen los pasos que se aplicarán en el futuro.

Es deseo de los pueblos, dentro de su diversidad cultural, política y social, el conseguir que la integración sea un mecanismo paulatino y permanente en la consecución de la unidad de esta parte del planeta, que podría constituirse en un futuro en una potencia no para someter, sino para implantar la igualdad y la justicia en las relaciones internacionales”, en palabras de Loza Oblitas.
39 puntos contempla la Declaración política aprobada por los mandatarios reunidos en Caracas en la Sesión Fundacional del organismo hemisférico. Entre otros considerandos, los 33 mandatarios, Jefes de Estado y de Gobierno, confirmaron que la CELAC es la más alta expresión de la voluntad de unidad en la diversidad y ratificaron los valores y principios siguientes:
Respeto al Derecho Internacional, la solución pacífica de controversias, la prohibición del uso y de la amenaza del uso de la fuerza, el respeto a la autodeterminación, el respeto a la soberanía, el respeto a la integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos de cada país, la protección y promoción de todos los derechos humanos y de la democracia, se constituyen en los pilares programáticos y filosóficos del nuevo organismo.
LA DECLARACIÓN DE CARACAS
“En el Bicentenario de la Lucha por la Independencia hacia el Camino de Nuestros Libertadores”

1. Las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina y el Caribe, reunidos en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, los días
2 y 3 de diciembre de 2011, en el marco de la III Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC) y la XXII Cumbre del Grupo de Río, y en el año de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Venezuela, y en memoria y homenaje a la trascendental obra histórica de El Libertador Simón Bolívar, acuerdan:

2. Reconocer la valiosa contribución del Mecanismo Permanente de Consulta y Concertación Política -Grupo de Río- creado en diciembre de 1986 en Río de Janeiro en los temas centrales de la agenda regional y global y en favor de las más altas aspiraciones de nuestros países, así como el impulso que ha otorgado a la cooperación, como a la integración y al desarrollo de la región, la CALC, creada en diciembre de 2008, en Salvador de Bahía, Brasil.
3. Reafirmar la declaración de la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe (Riviera Maya, México, 23 de febrero de 2010) y, en particular, la decisión de constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que comprende a los 33 Estados soberanos de nuestra región.
4. Saludar la creación del Foro Unificado CALC y Grupo de Río de composición abierta, Co-Presidido por Chile y Venezuela que impulsó la excelente tarea de redactar el documento de procedimientos de la CELAC, dando cumplimiento efectivo a la Declaración Ministerial de Caracas del 3 de julio de 2010.
5. Reconocer los importantes logros y consensos alcanzados en las reuniones de las Ministras y los Ministros de Relaciones Exteriores realizadas en Caracas, durante julio de 2010 y abril de 2011, así como las reuniones ministeriales especializadas de lo social, ambiental, energético, financiero y comercial, en el marco de la Presidencia venezolana de la CALC.
6. Conscientes de los desafíos que la crisis económica y financiera internacional presentan al futuro de nuestra región y a nuestras legítimas aspiraciones de inclusión social, crecimiento con equidad, con desarrollo sustentable e integración.
7. Convencidos de que la unidad e integración política, económica, social y cultural de América Latina y el Caribe constituye, además de una aspiración fundamental de los pueblos aquí representados, una necesidad para enfrentar con éxito los desafíos que se nos presentan como región.
8. Conscientes de que la conmemoración del Bicentenario de los procesos de Independencia en América Latina y el Caribe, ofrece el marco propicio para la consolidación y puesta en marcha de nuestra Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
9. Decididos a promover y proyectar una voz concertada de América Latina y el Caribe en la discusión de los grandes temas y en el posicionamiento de la región ante acontecimientos relevantes en reuniones y conferencias internacionales de alcance global, así como en la interlocución con otras regiones y países.
10. Reconocer que nuestros países han avanzado en procesos de Integración regional y subregional y en la conformación de diversos mecanismos a lo largo de las últimas décadas, reflejo de su vocación de unidad y su naturaleza diversa y plural, que constituyen un sólido cimiento a partir del cual edificamos la Comunidad que agrupa a todos los Estados latinoamericanos y caribeños.
11. Conscientes de la aspiración común de construir sociedades justas, democráticas y libres y, convencidos de que cada uno de nuestros pueblos escogerá las vías y medios que, basados en el pleno respeto de los valores democráticos de la región, del Estado de derecho, sus instituciones y procedimientos y de los derechos humanos, les permita perseguir dichos ideales.

12. Ratificar nuestro apego a los Propósitos y Principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas, y el respeto al Derecho Internacional.
13. Destacando el camino trazado por los Libertadores de América Latina y el Caribe hace más de doscientos años, un camino iniciado de manera efectiva con la independencia de Haití en 1804, dirigida por Toussaint Louverture, constituyéndose de esta manera en la primera República Independiente de la región. De la misma manera recordamos que la República de Haití liderada por su Presidente Alexandre Pétion, con la ayuda prestada a Simón Bolívar para la Independencia de los territorios que en el presente conocemos como América Latina y el Caribe inició las bases para la solidaridad e integración entre los pueblos de la región.
14. Inspirados en la obra de los Libertadores, y asumiendo plenamente su legado como acervo fundacional de nuestra Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

15. Conscientes de que han transcurrido 185 años desde que se ensayara el gran proyecto de los Libertadores, para que la región se encuentre hoy en condiciones de abordar, por la experiencia y la madurez adquirida, el desafío de la unidad e integración de América Latina y el Caribe.
16. Inspirados en el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, acto fundamental de la doctrina de la unidad latinoamericana y caribeña, en el que nuestras jóvenes naciones soberanas plantearon la discusión de los destinos de la paz, el desarrollo y la transformación social del continente.
17. Destacando la participación de los pueblos indígenas y afrodescendientes en las luchas independentistas y reconociendo sus aportes morales, políticos, económicos, espirituales y culturales en la conformación de nuestras identidades y en la construcción de nuestras naciones y procesos democráticos.
18. Reconociendo el papel histórico de los países de la Comunidad Caribeña (CARICOM) en el proceso de liberación, desarrollo e integración en Latinoamérica y el Caribe, y enfatizando el compromiso permanente de CARICOM y los Pueblos Caribeños para contribuir con el desarrollo integral y sostenible de la región.
19. Exaltando la conmemoración del Bicentenario de Independencia, los países latinoamericanos y caribeños honramos la memoria de nuestras luchas independentistas y reafirmamos el pensamiento integracionista que enarbolaron nuestros héroes y heroínas.

20. En el marco del Bicentenario de la independencia, nos hemos reunido los 33 países de América Latina y el Caribe, luego de los esfuerzos concretados en la Cumbre de América Latina y El Caribe (CALC) realizada el 17 de diciembre de 2008 en Salvador de Bahía y la Cumbre de la Unidad realizada en Cancún el 23 de febrero de 2010, para poner en marcha la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
21. Que conforme al mandato originario de nuestros libertadores, la CELAC avance en el proceso de integración política, económica, social y cultural haciendo un sabio equilibrio entre la unidad y la diversidad de nuestros pueblos, para que el mecanismo regional de integración sea el espacio idóneo para la expresión de nuestra rica diversidad cultural y a su vez sea el espacio adecuado para reafirmar la identidad de América Latina y El Caribe, su historia común y sus continuas luchas por la justicia y la libertad.

22. Que teniendo en cuenta la diversidad en los procesos de formación de la identidad latinoamericana y caribeña, la CELAC se convierta en un espacio que reivindique el derecho a la existencia, preservación y convivencia de todas las culturas, razas y etnias que habitan en los países de la región, así como el carácter multicultural de nuestros pueblos, y plurinacional de algunos de nuestros países en especial de las comunidades originarias que promueven y recreen la memoria histórica, los saberes y los conocimientos ancestrales.

23. Que reconociendo el derecho que tiene cada nación de construir en paz y libremente su propio sistema político y económico, así como en el marco de las instituciones correspondientes de acuerdo al mandato soberano de su pueblo, los procesos de diálogo, intercambio y negociación política que se activen desde la CELAC deben realizarse tomando en cuenta los siguientes valores y principios comunes: el respeto al Derecho Internacional, la solución pacífica de controversias, la prohibición del uso y de la amenaza del uso de la fuerza, el respeto a la autodeterminación, el respeto a la soberanía, el respeto a la integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos de cada país, la protección y promoción de todos los derechos humanos y de la democracia.
24. Con fundamento en los valores y principios del párrafo anterior y recogiendo la práctica del Grupo de Río, la CELAC promoverá el desarrollo de instrumentos para garantizar el cumplimiento de los mismos.
25. Que es necesario continuar unificando esfuerzos y capacidades para impulsar el desarrollo sostenible de la región, concentrando los esfuerzos en el creciente proceso de cooperación e integración política, económica, social y cultural para así contribuir con la consolidación de un mundo pluripolar y democrático, justo y equilibrado, y en paz, despojado del flagelo del colonialismo y de la ocupación militar.
26. Que es necesario profundizar la cooperación y la implementación de políticas sociales para la reducción de las desigualdades sociales internas a fin de consolidar naciones capaces de cumplir y superar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
27. La necesidad de avanzar sobre la base de nuestros principios en el fortalecimiento y consolidación de la cooperación latinoamericana y caribeña, en el desenvolvimiento de nuestras complementariedades económicas y la cooperación Sur-Sur, como eje integrador de nuestro espacio común y como instrumento de reducción de nuestras asimetrías.

28. Que la CELAC, único mecanismo de diálogo y concertación que agrupa a los 33 países de América Latina y El Caribe, es la más alta expresión de nuestra voluntad de unidad en la diversidad, donde en lo sucesivo se fortalecerán nuestros vínculos políticos, económicos, sociales y culturales sobre la base de una agenda común de bienestar, paz y seguridad para nuestros pueblos, a objeto de consolidarnos como una comunidad regional.
29. Que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), teniendo presente el acervo histórico del Grupo de Río y de la CALC, impulsará planes de acción para la implementación y el cumplimiento de los compromisos plasmados en las Declaraciones de Salvador de Bahía y de Cancún, en el Plan de Acción de Montego Bay y en el Programa de Trabajo de Caracas. Enalteciendo el proceso histórico vivido, las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina y el Caribe deciden:

30. Adoptar, con base en los principios de flexibilidad y de participación voluntaria en las iniciativas las declaraciones y documentos adoptados en las reuniones ministeriales especializadas sobre Desarrollo Social y Erradicación del Hambre y la Pobreza, celebrada en Caracas, 24 y 25 de marzo de 2011; reunión de seguimiento y evaluación de los avances del Foro de Ministros de Ambiente, Caracas, 28 y 29 de abril de 2011; reunión Ministerial sobre Energía, Caracas, 12 y 13 de mayo de 2011; reunión Ministerial sobre la Crisis Financiera Internacional y Comercio Exterior, Caracas 18 y 19 de mayo de 2011; reunión entre Mecanismos regionales y subregionales de integración en América Latina y el Caribe en el marco de la CALC, Caracas 25 y 26 de Octubre de 2010; reunión entre mecanismos regionales y subregionales de integración en América Latina y el Caribe en el área económico-comercial, Montevideo, 6 y 7 de abril 2010; Reunión entre mecanismos regionales y subregionales de integración en América Latina y el Caribe en el área productiva, Caracas 5 y 6 de mayo de 2011; reunión entre mecanismos regionales y subregionales de integración en América Latina y el Caribe en el área social e institucional, Caracas, 10 y 11 de junio de 2011; reunión de conclusiones entre mecanismos regionales y subregionales de integración en América Latina y el Caribe, Caracas, 11 de junio de 2011; reunión de coordinación de las iniciativas regionales en las áreas de infraestructura para la integración física de transporte y telecomunicaciones e integración fronteriza, realizada el 24 y 25 de marzo de 2011 en México; Reunión Regional de Mecanismos Latinoamericanos y Caribeños sobre Asistencia Humanitaria, realizada el 30 y 31 de mayo de 2011 en Panamá; reunión regional sobre protección a los migrantes, Perú 26 y 27 de junio de 2011.

Dando cumplimiento al Programa de Trabajo de Caracas para la implementación de los mandatos de la CALC plasmados en las Declaraciones de Salvador de Bahía y de Cancún, así como en el Plan de Acción de Montego Bay, en el período 2010-2011 acordado por los Cancilleres el 3 de julio de 2010.
31. Poner en marcha la CELAC, como mecanismo representativo de concertación política, cooperación e integración de los Estados latinoamericanos y caribeños y como un espacio común que garantice la unidad e integración de nuestra región.
32. Reafirmar que el propósito común de integración, unidad y cooperación dentro de la CELAC se sustenta en los acervos heredados por los principios compartidos y consensos adoptados en la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre la Integración y Desarrollo (CALC) y el Mecanismo Permanente de Consulta y Concertación Política Grupo de Río, que luego de fructífera labor cesan formalmente en sus acciones y dan paso a la CELAC.

33. Incorporar el Plan de Acción de Caracas 2012 como parte integral de esta Declaración, con el objetivo de llevar a la realidad nuestro compromiso político de defensa de la unidad y la integración, la cooperación, la complementariedad y la solidaridad.
34. Aprobar el “Estatuto de Procedimientos de la CELAC”, como parte integral de la presente Declaración, poniendo así definitivamente en marcha su organización y funcionamiento.

35. Invitan a la Presidencia Pro-Témpore de la CELAC a que en el ejercicio de su Presidencia implementen el Plan de Acción de Caracas 2012 en especial lo relativo a los ejes temáticos en las áreas social, ambiental, energético, económico, cultural y otras áreas prioritarias determinadas en el Plan de Acción de Caracas. Asimismo, encomendar a los Ministros de Relaciones Exteriores a que formulen propuestas para destinar los recursos materiales y financieros necesarios, sustentados en los criterios de máxima efectividad y austeridad establecidos en el documento de procedimientos de la CELAC.

36. Comprometer la voluntad de nuestros gobiernos para instruir a los mecanismos y organismos regionales, a que promuevan entre ellos la comunicación, cooperación, articulación, coordinación, complementariedad y sinergia, cuando corresponda y a través de sus respectivos órganos directivos, para contribuir a alcanzar los objetivos de integración planteados en esta Declaración, asegurando el óptimo uso de los recursos y la complementariedad de esfuerzos.
37. Reafirmar la invitación para celebrar la Cumbre de la CELAC en la República de Chile en el 2012.
38. Celebrar en la República de Cuba la Cumbre de la CELAC en 2013.
39. Acoger la realización de la Cumbre de la CELAC en el año 2014 en la República de Costa Rica.
Dado en Caracas, cuna de El Libertador Simón Bolívar, República Bolivariana de Venezuela, el 3 de diciembre de 2011.
Del análisis de La Declaración, se concluye que es un documento de hondo contenido social, económico, político y cultural y, sin duda, es un grito de combate contra el imperialismo y, a la vez, destaca el apoyo a las comunidades indígenas y locales, sin descuidar la "implementación de políticas sociales para la reducción de las desigualdades sociales internas", con el fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, definidos por las Naciones Unidas.
Cabe destacar que en el plano económico, la CELAC servirá de plataforma para el fomento de la cooperación económica "Sur-Sur", como eje vertebrador de las relaciones comerciales entre los diversos miembros y, de nuevo, en pos de reafirmar la unidad latinoamericana.
“Por otra parte, en el plan de acción para 2012, se apuesta por la creación de una nueva estructura financiera en la región que permita a la CELAC y, por ende, a sus Estados miembro, hacer frente a la crisis financiera”, sin imposiciones del FMI y BM.
En la CELAC se trataron temas sobre defensa de la democracia y orden institucional, las islas Malvinas, la necesidad de acabar el bloqueo estadounidense a Cuba, la inclusión en los países de la región, seguridad alimentaria, especulación financiera, los derechos de los migrantes, la postura de Bolivia y Perú sobre la coca originaria y ancestral, eliminación de las armas nucleares, lucha contra el terrorismo y el problema del narcotráfico, etc”
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (CELAC) deberá caminar por senderos plagados de obstáculos que sembrarán el imperio y las derechas políticas y económicas. Aún es pronto para considerar que pueda convertirse en una alternativa a la Organización de Estados Americanos (OEA), dominada por Washington, pero es un grito que más temprano que tarde pondrá fin al tutelaje imperial. Es un proceso de grandes objetivos tendentes a consolidar la integración regional para convertir a América Latina y el Caribe en el subcontinente del futuro y en un esperanzador presente que permita la consolidación de un mundo multipolar.
Con la CELAC, otro mundo es posible.

COMITÉ INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA PARA AMÉRICA LATINA
- CISPAL-

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