LIBIA: HACIA UN NUEVO VIETNAM 



AL IMPERIALISMO LE ESPERA UNA GRAN LECCION 



Por: Luis Aponte

La historia, esa inmensa fuente de saberes, le está deparando al imperialismo en Libia, una gran lección de la cual será muy difícil que se recupere.

El imperialismo-colonialismo europeo, con Francia a la cabeza, pretende librar su particular guerra de rapiña en el continente que ha sido por siglos su particular patio trasero: África. Todo ello con el permiso y el apoyo del gendarme mayor, el imperialismo yanqui.

No ha habido en la historia continente más intervenido y expoliado por las potencias europeas y por el ahora imperio yanqui, que el continente africano. No ha habido pueblos sometidos a las peores miserias que los pueblos africanos, por obra del colonialismo europeo y del moderno imperialismo.

Como ocurrió en Vietnam, ahora en Libia a los franceses y a las demás potencias europeas de segunda, la cosa no le está saliendo como esperaban. Una resistencia patriótica se está alzando gradualmente y en tempranas horas ofrece al mundo ejemplo de heroísmo que marcarán por siempre las luchas internacionales de los pueblos. Muy difícil será que la OTAN y sus esbirros echen mano de su petróleo para amortiguar su crisis. Los patriotas libios se encargarán de impedirlo.

La resistencia en la pequeña ciudad mediterránea de Sirte a la avalancha asesina combinada de la panoplia destructiva que desde el aíre, mar y tierra lanza la OTAN y sus abominables secuaces contra la heroica ciudad, no es más que una representación de la voluntad nacional de un pueblo que está dispuesto a combatir hasta la muerte por su independencia.

Las noticias que logran romper el férreo bloqueo informativo imperial nos narran de acciones de resistencia a lo largo y ancho de todo el territorio libio. La ubicación geográfica de Libia, codiciada por el imperio dentro de sus planes de dominación, paradójicamente representa también el centro de un eventual escenario de africanización de la guerra de resistencia. Ello implica que estamos en puertas de una gran batalla: la batalla por África donde el pueblo libio y su vanguardia juegan un rol de importancia estratégica. Todas las luchas de los pueblos africanos, desde el Frente Polisario hasta los trabajadores egipcios, pasando por los ansias libertarias y anti-discriminatorias de los campesinos saharianos y subsaharianos, por las posiciones nacionalistas de los gobiernos progresistas que luchan contra el racismo y la expoliación de sus recursos por las potencias extranjeras, se ven hoy reflejadas en el combate que con las armas en la mano asume el pueblo libio bajo la bandera verde de la Yamahiriya. Es un deber de todo antiimperialista verdadero apoyar la causa libia, sin medias tintas.

Penoso es decirlo, pero mientras el pueblo libio resiste en asimétrica confrontación, cierta izquierda eurocéntrica se mira el ombligo y filosofa sobre la inmortalidad del cangrejo. Mientras los medios de contra-información imperiales callan o tergiversan lo que realmente está sucediendo en las ciudades, aldeas, oasis y desiertos libios, algunos intelectuales, falsamente de izquierda, hacen gala de un chovinismo imperial imperdonable y miran hacia otro lado. La masacre del pueblo libio les es insensible. Su arrogancia es la expresión de un pensamiento domesticado por la verborrea ideológica burguesa y por los sitiales que dentro del mundo “intelectual” el imperialismo les permite.

Para el pueblo libio llegó el momento de las armas para defender su soberanía. No le queda otro camino. ¿Quiénes condujeron a esta situación? Los pueblos son amantes de la paz. Los revolucionarios y las revolucionarias luchamos por la paz. Fue en paz que el pueblo libio alcanzó sus mejores logros en índice de desarrollo humano y en dignificación. Muchas veces la paz de Libia fue amenaza por groseras injerencias, igual que en otras partes del mundo, incluyendo a la Venezuela bolivariana. La paz prevaleció, haciéndose quizás en pro de ella concesiones que hoy vemos como errores. En esencia los mismos errores que aquí cometimos con la burguesía apátrida venezolana y su autocracia petrolera luego de las batallas de abril de 2002. Los pueblos, como nos dice el Che, no pueden confiar en el imperialismo, ni un tantico así.

Pero los pueblos aprendemos. Existe una sabiduría acumulada que facilita el dominio de la dialéctica. El pueblo libio y su vanguardia han aprendido de las experiencias propias y de otros pueblos y seguramente serán aprovechadas en esta epopeya.

Como consecuencias probables de esta lucha, que la hace cualitativamente destacada, están el sincretismo del renacimiento del nacionalismo árabe nasserista con la espiritualidad misericordiosa y tolerante del islamismo; la apertura de un proceso de renovación del socialismo árabe en rompimiento con las facciones neoliberales vendidas al imperialismo; el impulso de un proceso de reencuentro del mundo árabe con el África subsahariana.
Todo ello en el marco de un mundo policéntrico o pluripolar que se abre paso a pesar de la locura imperial.

Aunque el presente es de lucha y sacrificios, el futuro es de victoria.