¿HUBO INTENTO DE GOLPE DE ESTADO EN EL ECUADOR? 



LA REVUELTA POLICIAL DEL 30S 



Ernesto Andino Bravo
Poeta y periodista de los Cabreados
Free lance

30 El de septiembre de 2010 se inició con una revuelta policial que reclamaba sobresueldos por ascensos y condecoraciones suprimidos en la víspera por la Asamblea Nacional de mayoría Alianza PAIS, partido del gobierno del presidente Correa, con la aprobación de la Ley Orgánica del Servicio Público.
El Presidente hizo gala de su prepotencia al acudir al Regimiento Quito en donde fue vejado de palabra y obra por los policías revoltosos. Deteriorada su salud por una operación en sus rodillas y por la inhalación de gases lacrimógenos fue conducido al vecino Hospital de la Policía Nacional. Allí fue atendido y allí pasó todo el día y hasta la noche cuando fue “rescatado” por contingentes militares y policías especializados del GOE y GIR, previo tiroteo que acabó con la vida de al menos dos soldados y dos policías muertos y muchos heridos. ¿En qué momento la revuelta policial se convirtió en un intento de Golpe de Estado?

Ese bochornoso levantamiento no debe repetirse jamás, pero esa revuelta ha sido y es hábilmente manipulada por el Gobierno con visos de engaño manifiesto. ¿Si hubo intento de Golpe de Estado, necesita tanta propaganda y tantas cadenas de radio y televisión, para convencer al pueblo con la verdad oficial? Frente a esa verdad, existe la verdad de la oposición que niega la existencia de un intento de Golpe de Estadio, que desmiente categóricamente que el Presidente de la República haya estado secuestrado y que, inclusive, sostiene que jamás hubo intento de magnicidio a pesar de que fue evidente que durante el rescate fue abaleado el vehículo en el que iba Correa y en donde murió el policía que formaba parte del escudo humano. Pero, sin duda, existe otra verdad que permanece oculta y que no ha sido develada porque no se han investigado a fondo los antecedentes, los cruentos sucesos y las consecuencias de ese fatídico 30 S.

En versión de una agrupación denominada Vientos del Pueblo se sostiene que “todo gobierno burgués se sostiene en base al engaño sistemático y la represión legal y militar. El capitalismo a medida que va desarrollando el poder económico de los grandes burgueses y terratenientes, va gestando además, un cuerpo ideológico que droga el imaginario colectivo a través de la propaganda comercial y política para mantener su hegemonía. Los gobiernos populistas, autodenominados socialistas del siglo XXI, son un ejemplo evidente de ello. A través de un lenguaje pseudo izquierdista han fortalecido y re-institucionalizado los tan desgastados Estados capitalistas de América Latina.

El caso de Ecuador demuestra cómo las clases dominantes curan el desgaste de la institucionalidad capitalista. El gobierno de Alianza País ha fortalecido el aparato de Estado como instrumento de dominación de clase, y en ello el aspecto comunicacional ha jugado un papel clave en la estrategia de engaño a los sectores populares. Así, lo ocurrido el 30 de septiembre del año anterior fue mediáticamente manejado por el gobierno para tratar de representar en el imaginario colectivo la idea de un Golpe de Estado que nunca existió.”



El levantamiento de las tropas policiales del 30 de septiembre de 2010, rápidamente secundado por grupos militares que se tomaron el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito y el Ministerio de Defensa fue una reivindicación sectorial de la policía, pero que se degeneró en hechos violentos que desprotegieron a todo el país. Naturalmente que, según mucho0s analista, grupos políticos como Sociedad Patriótica liderado por Lucio y Gilmar Gutiérrez, así como partidos tradicionales identificados con las derechas, tal vez buscaron desestabilizar al gobierno, pero todos estuvieron muy lejos de intentar un Golpe de Estado.

Un Golpe de Estado requiere de cuidadosa planificación y tal como se dieron los hechos, las tropas policiales sublevadas parece que actuaron mucha espontaneidad, pero si hubo intento de Golpe de Estado, los líderes o jefes merecerían el premio a la torpeza.

Por otro lado, en América Latina y en el Ecuador los golpes de Estado, generalmente se han dado por parte de las Fuerzas Armadas y jamás por las policías. Las Fuerzas Armadas han sido subordinadas del Pentágono, las embajadas yanquis y la CIA y, por tanto, los golpes de Estado han sido planificados y ejecutados desde las embajadas del imperio. Entonces cabe preguntar si a Estados Unidos le interesaba propiciar un golpe de Estado en Ecuador tal como lo hiciera en el pasado y en los recientes golpes de Estado contra el presidente Chávez en Venezuela y contra el Gobierno de Zelaya en Honduras.

Que se sepa, el Gobierno de Correa no ha investigado esa posibilidad y más bien ha tratado de imponer su tesis de intento de golpe de Estado, para aprovechar el infame suceso y convertir al Presidente en víctima, mártir y héroe, agrandar su figura mesiánica y obtener el apoyo popular tal como lo hace un líder populista.

“Para que se dé un verdadero Golpe de Estado es necesario que exista una voluntad de derrocamiento y un nivel de fuerza para hacerlo por parte de los grupos interesados”. Ciertamente que la Policía no es una institución política y menos una fuerza que sea capaz de derrocar un gobierno legítimamente constituido. Se debe recordar que ese 30 de septiembre, “las cúpulas policiales y militares nunca manifestaron un afán de derrocar a Correa, sino que exigían la revisión de las regulaciones laborales, de tal manera que pocas horas después del "secuestro presidencial", el Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ya había manifestado su irrestricto apoyo a Correa”.

Es preciso señalar que los sucesos del 30 de septiembre fueron la expresión de las insatisfacciones económicas de las tropas policiales y de un pequeño grupo del Ejército. Sin embargo, una vez producidos los hechos, quizá hubo grupos que pretendían utilizarlos para sus propios fines políticos, pero no es posible afirmar que hubo un intento de golpe de Estado y si no lo hubo, el montaje mediático de ese intento, deviene en una farsa exagerada y manipulada por el gobierno, para su propio provecho.

¿Correa estuvo secuestrado? Parece que nunca y así se demuestra con las declaraciones de la Ministra de Coordinación Política y del Ministro de Turismo que pasadas la cinco de la tarde declaraban ante el país que el Presidente estaba bien y que era él quien ejercía el mando desde el Hospital de la Policía; es decir el Presidente de la República mantuvo el control de la situación, realizaba llamadas telefónicas, ordenaba, recibía la visita de sus Ministros, sus de sus asambleistas y, naturalmente, de médicos y enfermeras del Hospital de la Policía. Así mismo ofrecía entrevistas a periodistas, en especial a los representantes de medios internacionales. ¿Una persona secuestrada tiene tanto poder?

Según Vientos del Pueblo, aquel día salieron varios centenares de personas a defender “su gobierno” y la “democracia”, que según ellos estaba en juego. Ese día se demostró la precaria capacidad organizativa del gobierno en los sectores populares, porque el pueblo no salió a las calles, sino principalmente los burócratas, tecnócratas, y demás parásitos que viven del gobierno”, además algunos ex forajidos y reducidos grupos de los que se dicen izquierdas al servicio de Alianza País y su gobierno. Socialistas y comunistas burocratizados desempeñan un penoso papel en el aparato burocrático, pero le sirve al gobierno para declararse izquierdista y hasta socialista del siglo XXI.

En el gobierno de Alianza País, de tanto repetir mentiras y engaños, existen personajes que perecen autoconvencidos de que es verdad que el presidente Correa estuvo secuestrado, de que si hubo intento de Golpe de Estado y de que si hubo intento de magnicidio. ¿La mentira se ha coinvertido en verdad? El Ministro de la propaganda nazi, Goebles estuviera feliz de comprobar que en el Ecuador, sus tesis dan frutos extraordinarios.

Al presidente Correa le gusta sobremanera la tarima, desde donde pronunciar fogosos discursos ante las masas entontecidas por su palabrería y su innegable carisma. En el 30 de septiembre del 2010, su imagen sufría un lógico desgaste y era preciso encontrar nuevos motivos que le permitan subir en las encuestas y como todo populista requería nuevos enemigos a quienes insultar y enrostrar el intento de golpe de Estado. El 30S era lo que quizá, inconscientemente, buscaba para afianzar su imagen, ahora reforzada como víctima de las derechas, de la prensa “corrupta” y de un grupo de policías manipulado desde afuera por cobardes. En su papel de líder absoluto de la “revolución ciudadana” podía acceder a una mayor concentración del poder y convocar a nuevas consultas populares para inaugurar la “democracia plebiscitaria” y meterle mano a la maltratada justicia.

Con la incuantificable ayuda del 30S, el presidente Correa maneja a su antojo a la Asamblea Nacional, a la Administración de Justicia, a la Corte Constitucional, al llamado Quinto Poder, y pronto tendrá a su disposición al Consejo Nacional Electoral, al Tribunal Contencioso Electoral, a la Defensoría del Pueblo.

Es un gobierno fortalecido y como tal convocó al pueblo a celebrar el 30S que terminó conmemorativo y calificado como el día de la defensa de la democracia, pero de qué democracia? Sin duda de la democracia de la “revolución ciudadana” hábilmente dirigida por las derechas de la vieja partidocracia incrustada en el Poder de la República.

En el Ecuador existe un gobierno cuasi totalitario. Correa desperdició la oportunidad de convertirse en un estadista que el momento histórico exige, al transformarse en un gobierno derechoso con ínfulas de izquierdista, en un verdadero populista con evidente abuso del poder que se demuestra en el gasto exagerado en campañas propagandistas y en el gasto del presupuesto del Estado, al llevar a Quito a cientos de personas de todo el país, para conmemorar el fatídico 30S.

La Policía Nacional es una institución que forma parte de los aparatos represivos del Estado, tiene una estructura militar caduca y casi la totalidad de sus miembros son funcionales a la estructura social ecuatoriana y al gobierno de turno. Son esmerados represores en las manifestaciones y actos de protesta contra cualquier gobierno, pues, al fin sólo cumplen con la función diseñada para ellos, dentro de una democracia formal o más aún cuando existe una dictadura, por eso llama la atención que partidos que se dicen revolucionarios como el Movimiento Popular Democrático -MPD- o Pachakutik que es el brazo político de la CONAIE, se manifestarán a favor de la revuelta policial, actitud que con otros partidos de las derechas de la partidocracia, quizá dio el pretexto que necesitaba Alianza PAIS y su gobierno para fabricar el cuento de intento de Golpe de Estado.

En el primer aniversario del 30S, la cúpula policial pidió perdón al pueblo ecuatoriano por su bárbara y violenta actitud. Esa policía que se insubordinó ha sido tecnificada, dotada de armamento y ha obtenido mayores beneficios y prebendas del gobierno que fue agredido. Hoy la policía sale a calles y pueblos a reprimir duramente a cada protesta y a cada persona que expresa su oposición al gobierno y sus medidas contrarias a la revolución nacional, social y libertadora.