RAFAEL CORREA DELGADO ENTRE LA FICCIÓN Y LA REALIDAD 



ENTRE SUEÑOS DE CAMBIO Y REALIDAD 



Rodrigo Santillán Peralbo
Fue Presidente de la UNP, del Colegio de Periodistas,
Vicepresidente de la FELAP y de la OIP.
Autor de varias obras
y profesor principal de la
Universidad Central del Ecuador

Quienes lo conocieron de estudiante en el Colegio San José La Salle de Guayaquil, afirman que Rafael Correa Delgado se destacaba por su inteligencia y liderazgo entre los grupos estudiantiles, como una especie de compensación a su infancia desvalida y sumida en la pobreza. Nació en un hogar profundamente católico razón por la cual fue ingresado en el Colegio San José La Salle de Guayaquil. Fue miembro de los Boy Scout y colaboró con los Padres Lasallistas en actividades culturales y religiosas. Fue presidente de la Asociación Cultural Estudiantil Lasallana (ACEL). También se destacó como catequista al enseñar religión a niños y adolescentes. Era y es un católico creyente y practicante y fue miembro de “los gustavinos”, una organización religiosa creada por Gustavo Noboa Vejarano que fue su profesor y después Presidente de la República. Vivía y vive entre la ficción y la realidad según sus sueños políticos de cambio y sus palabras y sus obras.

El padre del futuro Presidente del Ecuador Rafael Correa, a mediados de los años sesenta cumplió una condena de tres años por tráfico de drogas en una cárcel del imperio, situación que fue revelada por Lucio Gutiérrez, Álvaro Noboa y sus enemigos políticos durante la campaña del referéndum de 2007 sobre la Asamblea Constituyente. Correa contestó a sus detractores: "Tuve una niñez muy dura. Cuando tenía cinco años, mi padre, un desempleado, llevó droga a Estados Unidos y cayó preso. Él fue víctima del sistema, no un delincuente, un desempleado que desesperadamente buscó alimentos". Cuando niño, una hermana, murió ahogada en una piscina. Tiene dos hermanos mayores, Fabricio, el primogénito, y Pierina.

Estudió en la Facultad de Economía, Administración y Auditoría de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG). Fue asistente de cátedra y trabajó como especialista industrial en el Centro de Desarrollo Industrial del Ecuador (CENDES), un organismo adscrito al Ministerio de Industrias.

Fue presidente de la Asociación de Estudiantes de la Facultad de Economía y de la Federación de Estudiantes Universitarios Particulares del Ecuador (FEUPE) de tendencia derechista y “pelucona”. Durante un año a realizó labores de voluntariado social en la misión que los lasallanos tenían en Zumbahua, poblado de la Sierra Central, de la provincia de Cotopaxi, a 3.600 metros de altitud.

Obtuvo una beca otorgada por el Gobierno de Bélgica y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y así estudió en la Universidad Católica de Lovaina-La-Nueva. En Bélgica conoció a su futura esposa, Anne Malherbe, con la que iba a tener tres hijos: Sofía, Anne Dominique y Rafael Miguel.

Fue profesor asociado en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil y posteriormente profesor titular del Departamento de Economía de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ). En la cátedra se mantuvo 12 años. Llegó a ser Director Departamental y profesor de las asignaturas de Macroeconomía, Microeconomía, Economía Cuantitativa, Desarrollo Económico y Economía Empresarial.

Trabajó hasta 1993 en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) del Ecuador, con competencias administrativas en programas financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En 1997 estudio en Estados Unidos en la Universidad de Illinois. En mayo de 1999 obtuvo una segunda maestría y en octubre de 2001, el doctorado. También fue profesor visitante en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en la sede del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), en la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB), en la Universidad Estatal de Guayaquil, en la Universidad Católica y la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL). Fue asesor de economía ecuatoriana, en especial la consultoría de prospectiva y riesgos, para diversos organismos y entidades, entre los que se citan el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Japan Bank for International Cooperation (JBIC) y la Asociación Ecuatoriana de Agentes de Carga y Logística Internacional (ASEACI).”

Fue un duro crítico de las administraciones de Jamil Mahuad y del ex coronel Lucio Gutiérrez mediante artículos que escribía sobre economía. El lenguaje utilizado en el libro La vulnerabilidad de la economía ecuatoriana: hacia una mejor política económica para la generación de empleo, reducción de la pobreza y desigualdad, auspiciado por el PNUD, parecía de un economista de izquierda.

En la Presidencia de Alfredo Palacio González fue Ministro de Economía, cargo que desempeñó por tres meses y días, tiempo que aprovechó con mucha habilidad para darse a conocer a nivel nacional, sobre todo por sus críticas al Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial. El cargo lo obtuvo al ganarse la confianza de Palacio de quien fue asesor cuando se desempeñaba como vicepresidente de la República con Lucio Gutiérrez, desde enero de 2003.

Desde el Ministerio de Economía, Correa se manifestaba en favor de revisar la normativa sobre la “explotación petrolera por concesionarias privadas y de las negociaciones de los tratados de liberalización comercial, y, por otra parte, el pago de la "deuda social" mediante una redistribución presupuestaria en beneficio de las áreas de salud, educación y protección social. Se trataba de un cambio de rumbo que sin embargo no ponía en cuestión ni la dolarización de la economía, vigente desde la presidencia de Mahuad (y cuya entrada en vigor activó la insurrección que tumbó a aquella administración), ni los compromisos asumidos ante los acreedores de la voluminosa deuda externa” se dice en una corta biografía difundida por el Centro de Estudios y Documentación Internacionales de Barcelona-España-.

Correa, en su discurso público se comprometía a impulsar una política económica de izquierda a pesar de que cuando asumió el Ministerio de Economía confirmó que el dólar estadounidense iba a seguir siendo la divisa nacional del Ecuador. Desde ese cargo eliminó el Fondo de Estabilización, Inversión Social y Productiva, y Reducción del Endeudamiento Público (FEIREP), que receptaba el excedente de los ingresos de Petroecuador, y destinaba el 70% del mismo al pago de las deudas públicas interna y externa. Con los recursos del FEIREP, el Gobierno, aseguraba Correa, podía cubrir necesidades fiscales y programas sociales. Para Correa la política petrolera de los gobiernos anteriores fue "desastrosa" y había "rayado en la traición a la patria". “En cuanto al FEIREP, le parecía un mecanismo que favorecía los intereses de los compradores de bonos de deuda pública al fijar por ley un porcentaje de la renta petrolera para el pago de aquella. En junio, el Congreso aprobó la supresión del FEIREP y su reemplazo por la Cuenta Especial de Reactivación Productiva y Social, Desarrollo Científico-Tecnológico y de la Estabilización Fiscal (CEREPS), que establecía una nueva distribución de la financiación, con una reducción de la partida destinada a la recompra de deuda pública desde el 70% al 35%. La activación de la CEREPS, más los avisos de Correa de que el Ecuador, en caso de iliquidez fiscal –perspectiva no en ciernes gracias a los elevados precios del petróleo- dejaría de privilegiar el pago de la deuda sobre sus "obligaciones internas", y sometería a referéndum el Tratado de Libre Comercio (TLC) en vías de negociación con Estados Unidos, despertaron recelos en los organismos multilaterales de crédito y en instancias de poder económico de Estados Unidos.”

Con fuertes críticas al FMI y BM y al manejo de la deuda externa que contrastaba con su decisión de cumplir con todos los compromisos de la deuda, Correa iba labrando su precandidatura a la Presidencia de la República y su carácter de populista al ir a Zumbahua, cubierto con poncho y sombrero, al tiempo que criticaba a las derechas oligárquicas por el apuro de firmar el TLC que fue rechazado enérgicamente. Así Correa se unía, sin invitación previa, a los movimientos indígenas y sociales que repudiaban el TLC.

Correa aparecía en la cresta de la ola de rechazo popular al TLC. Era ya un el nuevo candidato outsider, el líder de las clases marginadas y el insultador de las élites dirigentes. Era el que supo interpretar el rechazo del pueblo a las viejas formas políticas. “No por casualidad, a partir de la sorpresiva visita a la comunidad indígena, Correa potenció su discurso de sabor decididamente izquierdista. Así, denunció la existencia de una "conspiración interna y externa", impulsada por acreedores y bancos, que perseguía desestabilizar al Gobierno y hacer fracasar su plan de atención a los sectores sociales, a la vez que propuso una "nueva arquitectura financiera donde se vuelva impostergable la creación de un tribunal internacional de deuda", se dice en una biografía de Correa del CIDOB.

El 4 de diciembre de 2005, Correa se autoproclamó precandidato "independiente" en un acto celebrado en la Universidad Andina Simón Bolívar y allí anunció que en 2007 iba a expedirse la "partida de defunción de la partidocracia tradicional". Ya contaba decididamente con el respaldo de Alberto Acosta, Gustavo Larrea, Manuela Gallegos, Fander Falconí y otros de izquierda decidida o de centro izquierda.

El cuasi candidato no desperdició oportunidad alguna para promocionarse a través de los medios de comunicación social que en la actualidad critica severamente. En enero de 2006 asistió en La Paz a la toma de posesión presidencial del líder indígena socialista Evo Morales. Dijo que era "la demostración del gran giro hacia lo social que está tomando América Latina respecto del caduco sistema neoliberal".

Asistió a la sexta edición del Foro Social Mundial, en Caracas. En marzo del 2006, asistió a la toma del poder de la socialista Michelle Bachelet como presidenta de Chile. En agosto visitó a Néstor Kirchner. Luego se entrevistó con Chávez en Caracas a donde asistió a dictar una conferencia en la Universidad Bolivariana de Venezuela. En febrero, participó en La Habana en el VIII Encuentro Internacional de Economistas, y el 13 de agosto envió una carta de felicitación a Fidel Castro con motivo de su octogésimo aniversario. Así se iba granjeando el apoyo de fuerzas de izquierda y del movimiento indígena agrupado en la CONAIE.

Correa dijo que admiraba a Chávez, con quien compartía un nacionalismo de izquierda, el rechazo a cualquier TLC al que ofreció “botar al tacho de basura de la historia, pues no es un tratado de libre comercio, es un bobo aperturismo y claudicación de la soberanía nacional". Repudió “al Acuerdo de Libre Comercio de Las Américas (ALCA), así como una valoración negativa del presidente George W. Bush, cuando Chávez, en septiembre, arremetió contra el estadista norteamericano en la Asamblea General de la ONU y le identificó con el Diablo, Correa opinó que "llamar diablo a Bush es ofender al Diablo, porque éste podrá ser malvado, pero es inteligente", para añadir que el mentado se trataba de un presidente "tremendamente torpe que ha hecho mucho daño a su país y al mundo". Sin embargo, insistió en que una cosa era la Administración Bush y otra Estados Unidos, "un país al que quiero mucho", tras haber vivido cuatro años y haberse sacado allí dos títulos académicos. A su entender, Ecuador y Estados Unidos debían tener relaciones de "mutuo respeto"

Correa no se oponía a la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Droga (ATPDEA), un instrumento estadounidense que concedía preferencias arancelarias a las importaciones de los países de la región comprometidos en la lucha antidroga, pero no estaba dispuesto a ligar su prórroga a la aceptación del TLC. También afirmó que un Gobierno suyo estrecharía los lazos con Venezuela, Bolivia y Cuba, y por el contrario no renovaría con Estados Unidos el acuerdo sobre la Base de Manta. Dijo: "si soy presidente en el 2009, primero me cortan la mano antes que renovar ese contrato". En cuanto a la polémica sobre las operaciones en el país de la Occidental Petroleum Corporation (Oxy), Correa hizo suya la exigencia de la CONAIE de que Petroecuador rescindiera a esta compañía estadounidense el contrato para la extracción de crudo en la Amazonía ante el cúmulo de violaciones de la Ley de Hidrocarburos que se le imputaban. Cuando en mayo el Gobierno ecuatoriano declaró caducado el contrato con Oxy y su homólogo estadounidense, como represalia, suspendió las negociaciones sobre el TLC, algunos comentaristas señalaron que Correa y otros aspirantes presidenciales que habían hecho de este doble no un estandarte programático se habían quedado cojos de reivindicaciones.”

Correa siempre negó ser el "candidato del chavismo" en Ecuador y rechazó el calificativo de "bolivariano", unos epítetos que difícilmente podía esquivar habida cuenta de las tomas de postura arriba comentadas, que parecían prefigurar, si tomaba posesión del Palacio de Carondelet, un alineamiento geopolítico con el eje liderado por Caracas. Con más vehemencia aún desmintió que Chávez estuviera financiándole, algo que daban por seguro todos los observadores. Preguntado en entrevistas por el líder de la zona con el que se sentía más identificado, su respuesta fue que con el argentino Kirchner, "por su pragmatismo, porque llegó sin levantar expectativa alguna, y ha levantado a la Argentina de la destrucción menemista". Correa se veía a sí mismo como un "socialista con fuentes cristianas, no marxista", y como un "humanista cristiano de izquierda" que creía en una ideología "de amor y no de odio", y que soñaba "con un Ecuador sin miseria, con un Ecuador sin niños en la calle, donde todos y todas, sin opulencia, pero con dignidad y con elementales niveles de bienestar, puedan vivir felices".

De conformidad con la Ley, los candidatos deben ser auspiciados por un partido político. Junto a sus amigos y forjadores de su candidatura creó Alianza País, un movimiento de izquierda que pronto captó la adhesión de la CONAIE y su brazo político Pachakutik, del Partido que se dice de izquierda radical, Movimiento Popular Democrático –MPD- del Partido Socialista-Frente Amplio y de otros sectores, inclusive de los restos del movimiento guerrillero Alfaro Vive Carajo.

Con el soporte ideológico de Gustavo Larrea, Alberto Acosta, Manuela Gallegos y varios grupos intelectuales se forjaba el proyecto de "revolución ciudadana" y "cambio radical", capaz de enfrentar a los candidatos de la derecha y, entre ellos, al Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN) de Álvaro Noboa Pontón, el Partido Sociedad Patriótica 21 de enero (PSP) de los hermanos Lucio y Gilmar Gutiérrez, y el derechista y muy bregado Partido Social Cristiano (PSC), que seguía estando liderado por el ex presidente y ex alcalde guayaquileño León Febres-Cordero.

“Con la implicación de representantes de una amplia variedad de colectivos y sectores de la sociedad civil, Correa puso en marcha la Alianza Ciudadana del Ecuador, que rápidamente pasó a denominarse Alianza PAIS, expresión que como acrónimo significaba Patria Altiva i Soberana. El movimiento político fue lanzado formalmente en Quito el 19 de febrero de 2006 con un "festival cívico" que sus organizadores definieron como el "semillero de la nueva patria". El 29 de julio, más de dos centenares de delegados provinciales de la Alianza PAIS, reunidos en Asamblea Nacional, oficializaron la candidatura de Correa, que fue proclamada el 5 de agosto en Palestina, Guayas, y registrada ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) dos días después.

Como compañero de binomio y candidato a la Vicepresidencia Correa escogió a Lenín Moreno Garcés, un antiguo funcionario del Estado que en la actualidad dirigía una fundación dedicada a la investigación y la promoción del humor como fuente de salud y bienestar emocional, tema sobre el que había publicado varios libros.

El Plan de Gobierno 2007-2001 de la Alianza PAIS enumeraba cinco ejes programáticos o "revoluciones" con las que acometer la "transformación radical del Ecuador" y "construir el país que soñamos", "un país alegre, optimista, propositivo, donde no haya nadie sin futuro", "un país solidario y comprometido con las angustias de sus habitantes dentro y fuera de sus fronteras". En primer lugar estaba la revolución constitucional y democrática, que pasaba por la inmediata convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente vía referéndum para reformar el Estado en un sentido descentralizador y mejorar las instituciones del sistema democrático; el nuevo texto supremo reemplazaría al promulgado en 1998.

El enemigo a batir aquí era el "poder mafioso de la partidocracia". Puesto que el Congreso estaba "moribundo" y la Asamblea Constituyente ya se encargaría de "estructurarlo profundamente", la Alianza PAIS renunciaba a presentar candidatos a diputado. La decisión resultaba insólita, ya que Correa, de ganar, afrontaría un proceso constituyente con un Legislativo potencialmente hostil hasta el último escaño, salvo que negociara con los mismos partidos que ahora descalificaba. En segundo lugar, no podía faltar una revolución ética, que conllevaría un "combate frontal" y una "lucha a muerte" contra la corrupción y la evasión fiscal, y el establecimiento de mecanismos de transparencia en la administración pública. En el gobierno de Correa no han faltado las denuncias de corrupción.

En tercer lugar, Correa proponía una revolución económica y productiva, para acabar con un "esquema económico perverso que privilegia la especulación financiera, que beneficia en extremo a los acreedores del país". Para ese fin, se ejecutarían políticas públicas activas, de fomento de la inversión, la producción y el empleo ("500.000 puestos de trabajo generados"), así como la modernización integral del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), un generoso programa de subsidios para la adquisición de vivienda ("160.000 familias con escrituras"), una reforma agraria, una "política energética soberana" centrada en el fortalecimiento de Petroecuador, la extensión del control estatal a todas las etapas de la industria hidrocarburífera y la revisión de los contratos con las compañías adjudicatarias, amén de una "política soberana de deuda externa" que, por ejemplo, no vacilaría en reestructurar el servicio de la deuda, o incluso declarar una moratoria en el pago de la misma, si el Gobierno necesitaba ese dinero para cubrir necesidades domésticas.

En otras palabras, la Alianza PAIS preconizaba "un cambio radical en el modelo económico porque el neoliberalismo ha fracasado; hay que pasar de una economía rentista, financiera y descontrolada, a una economía que apoye al sector productivo y a la generación de empleo, sobre todo a través de la economía popular". Por si a alguien le quedaban dudas, Correa enfatizó que un Gobierno aliancista respetaría la dolarización, que a fin de cuentas había traído estabilidad monetaria, aunque él se lamentaba de que el Estado hubiese perdido la herramienta de la depreciación para relanzar las exportaciones y corregir el déficit comercial, no quedándole más opción que subir los aranceles a las importaciones. Por último, el Plan de Gobierno contemplaba una revolución educativa y de la salud, y una revolución por la dignidad, la soberanía y la integración latinoamericana, que entre otros puntos preveía consultar en referéndum a la ciudadanía sobre el futuro de un TLC cuya firma ahora, en los términos negociados con Estados Unidos, significaría un "suicidio social" para el Ecuador.

Con ese Plan, Correa alcanzó su “primera victoria electoral en 2006 frente al multimillonario Noboa. El vertiginoso ascenso de Correa tuvo mucho que ver con unas técnicas de captación de voto que dentro y fuera de Ecuador fueron calificadas de "demagógicas". Unos eslóganes que reflejaban voluntarismo y optimismo (Pasión por la patria, Porque otro país es posible), un repertorio de nociones pegadizas y, sobre todo, el efectista logotipo animado de un cinturón restallando a la voz de "¡dale correa!", en fácil aprovechamiento metafórico del apellido del candidato, conformaron una puesta en escena triunfalista donde el aspirante presidencial se deshacía en sonrisas, exudaba dinamismo juvenil y vislumbraba un futuro luminoso para el país”, según el CIDOB.

En plena campaña por la segunda vuelta, Correa dejó en claro su estilo descalificador, pendenciero y bravucón. Los gestos populistas adornados por insultos captaron los votos desde las derechas moderadas hasta las izquierdas de toda laya, por eso, el 26 de noviembre de 2006, obtuvo el 56,7% de los votos. En su primera conferencia de prensa tras la votación, el político izquierdista se proclamó presidente electo y aseguró que había ganado "el afán de cambio" en una "jornada histórica". También reafirmó que la Asamblea Constituyente era "inclaudicable".

En diciembre de 2006, “el mandatario electo completó la designación del Gabinete, cuyos miembros más destacados eran María Fernanda Espinosa Garcés en Relaciones Exteriores, Guadalupe Larriva González en Defensa (la presidenta del PS-FA, convertida en la primera mujer ministra de Defensa y de hecho el primer civil en portar esta cartera en varias décadas), Ricardo Patiño Aroca en Economía y Finanzas, Gustavo Larrea Cabrera en Seguridad Interna y Externa, y Alberto Acosta Espinosa en Energía y Minas.

“El 14 de enero de 2007 Correa fue investido simbólicamente por los líderes indígenas de Zumbahua. Las autoridades civiles le confirieron el bastón de mando, el poncho y el sombrero, tres atributos tradicionales de poder en las comunidades andinas, mientras que las yachags o sabios quechuas le practicaron un ritual chamánico para limpiarle de cualquier mala energía y atraerle los buenos auspicios de los dioses. El ceremonial indígena evocó el oficiado justo un año atrás en Tiahuanaco con Evo Morales, quien flanqueó a Correa en Zumbahua junto con Chávez. "La larga noche neoliberal está terminando (…) Se acabó la democracia de plastilina (…) Empieza a surgir la democracia digna y socialista del siglo XXI", fueron algunos de los mensajes lanzados por Correa en la parroquia cotopaxense donde hizo voluntariado social en su juventud.

Al día siguiente tuvo lugar en el Palacio Legislativo de Quito, sede del Congreso Nacional, la ceremonia oficial del traspaso de poderes y la jura del cargo, a la que asistieron, además de Chávez y Morales, el nicaragüense Daniel Ortega, el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, la chilena Bachelet, el peruano Alan García, el paraguayo Nicanor Duarte, el colombiano Álvaro Uribe y el haitiano René Prevale, además del iraní Mahmoud Ahmadinejad, cuya presencia en Quito levantó muchos comentarios en el sentido de que podía ser sintomática de las intenciones del nuevo presidente en la arena internacional.”

Comenzó una etapa de manoseo político, de prepotencia gubernamental no exento de garroterismo ejercido por el MPD. Organizó el “Congreso de los Manteles”, impuso su propio Tribunal Supremo Electoral, disolvió al Tribunal Constitucional y lo reemplazó con sus amigos, al tiempo que inauguraba los estados de emergencia primero y de excepción después, según concepciones de la antigua y nueva Constitución.

Con el Congreso, Tribunal Supremo Electoral y Tribunal Constitucional obedientes a Alianza PAIS convocó a Asamblea Constituyente mediante referéndum que captó el 81,7% de los votos favorables.

Correa se felicitó por el "triunfo histórico" al tiempo que afirmaba que el país iba “a tener una democracia representativa y mucho más participativa, para despolitizar los tribunales y los organismos de control, para descentralizar, para superar el nefasto modelo neoliberal" a la vez que abría el camino al etéreo "socialismo del siglo XXI". Con mucha demagogia lanzó el Plan Ecuador, para contrarrestar al Plan Colombia.

Con efecto publicitario efectista “dio por terminadas las relaciones con la "burocracia indeseable" que el FMI y el Banco Mundial representaban, ruptura que escenificó con sendas medidas contundentes: con el FMI, declaró cancelada la deuda nacional tras el pago a la institución de 9 millones de dólares, y en cuanto al Banco Mundial, declaró persona non grata a su representante en el país, el brasileño Eduardo Somensatto, por su actitud de "chantaje" en 2005 al Gobierno de Palacio y a él en particular como ministro de Economía y Finanzas, cuando congeló un préstamo en represalia por la supresión del FEIREP.

Inmediatamente comenzó sus diatribas contra la prensa. A medios de comunicación y periodistas los colmó de epítetos insultantes y demandó al diario La Hora por calumnias. “El presidente alimentó las imputaciones de prepotencia al ratificar en su puesto a Ricardo Patiño, censurado por el Congreso el 13 de julio por cuatro supuestos delitos luego de divulgar la cadena Teleamazonas un video en el que se veía al ministro haciendo unos comentarios que sugerían una connivencia del Gobierno con ciertas operaciones especulativas de agencias aseguradoras que comerciaban con bonos ecuatorianos”. Fue la etapa de los famosos “pativideos”

Se granjeó la simpatía del pueblo al ordenar el embargo de propiedades de los banqueros Isaías, propietarios de alrededor de 200 empresas y cuatro canales de televisión críticos con el oficialismo. “Las elecciones del 30 de septiembre de 2007 a la Asamblea Nacional Constituyente marcaron el tercer triunfo consecutivo de Correa en las urnas en menos de un año y, con sus demoledores resultados, garantizaron la elaboración de la Carta Magna que el presidente perseguía para vertebrar su proyecto de Estado refundado, con unas instituciones políticas fortalecidas a costa de los poderes fácticos tradicionales. Con una participación del 73,2%, la Alianza PAIS acaparó el 69,5% de los votos y metió 80 asambleístas en un hemiciclo de 130 miembros, lo que fue una holgada mayoría absoluta.

Tamaña victoria dio alas a Correa para decretar, el 4 de octubre, que el 99% de las ganancias extraordinarias –entendidas tales como el diferencial entre el precio de mercado y el precio pactado por las compañías y el Estado-obtenidas por las empresas petroleras que operaban en el país, y no el 50% como hasta ahora, fuera a las arcas fiscales del Estado y el 1% restante se quedara en el bolsillo de aquellas en concepto de beneficios. Para el Gobierno, la medida era impostergable si Ecuador pretendía "retomar el control soberano" de sus recursos. Cinco compañías, Petrobras, Repsol-YPF, Perenco, Andes Petroleum y City Oriente, ya habían aceptado renegociar sus contratos de participación.

Instalada en la Ciudad Alfaro, Montecristi, Manabí, el 29 de noviembre de 2007, la Constituyente empleó ocho meses, dos de ellos de prórroga, en elaborar el nuevo texto constitucional. Pero antes, como primeras disposiciones, ratificó a Correa en la Presidencia, se revistió de capacidad plenipotenciaria y ordenó el receso indefinido de las funciones del Congreso, que en la práctica, tal como había anunciado el presidente, quedó disuelto.”

El 28 de septiembre de 2008 la nueva Constitución Política de la República del Ecuador fue aprobada en referéndum con un 63,9% de votos afirmativos frente a un 28,1% de votos negativos, y un 7,2% de votos nulos. Correa saboreaba su victoria y entre tanto se deshizo de sus amigos que tal vez le iban a causar molestias o hacerle sombras. Acosta, Larrea, Falconí, Manuela Gallegos salieron de su entorno que para esa época ya era dominado por las derechas y por los restos de la vieja “partidocracia” que dijo combatir.

Alianza PAIS se fortalecía con una extraña mezcolanza de derechas e izquierdas; es decir un verdadero coctel político de oportunistas en busca de empleos y prebendas y Correa demostraba que su verdadera vocación era la concentración del poder. Para eso se rodeó de fieles amigos que más que amigos, son fieles sirvientes xenuflexos, dispuestos a cualquier cosa para mantenerse en el poder y en el círculo cercano al dueño del poder y con más poder que Febres Cordero, el anterior dueño del país. En la actualidad es indiscutible el poder del presidente Correa, pero también existen sospechas que detrás del poder están los que son el poder en las sombras: Los Mera, Alvarados, las derechas y sus delegados.

En el proceso, Correa perdió el apoyo del Movimiento Indígena estructurado en la CONAIE pero, antes dividió al movimiento. Perdió el apoyo de partidos como el MPD, Pachakutik, Red de los Roldós, Izquierda Democrática y movimientos sociales progresistas y democráticos, pero ganó a muchos “in-dependientes”, al Roldosismo de Bucaram y otros de menor cuantía. Cuenta hasta ahora, con el respaldo de una parte del Partido Socialista-Frente Amplio, con dirigentes en puestos de segundo y último nivel y con los restos burocráticos del que fue el glorioso Partido Comunista del Ecuador. Hoy gobierna con el apoyo de sectores populares que, desde siempre, estuvieron relegados y marginados.

El presidente de la “patria ya es de todos” despliega millonarias campañas propagandísticas para persuadir que es un gran gobierno que ha levantado al país de su histórica frustración. Carreteras, puentes, proyectos hidroeléctricos, millonarias inversiones en salud pública, educación e inversión social son reconocidas inclusive por los opositores que a más del gasto ven corrupción en todas partes y en todos los niveles del gobierno de la “revolución ciudadana”. Desde luego, ni las millonarias cifras, ni las reiterados e inconstitucionales estados de excepción y emergencias han resuelto los problemas vitales.

El llamado a consulta popular demostró que Rafael Correa Delgado perdió en ese sufragio a pesar de que ganó el SI en todas las preguntas, pero ninguna de ellas rebasó el 50%. De tal manera que si se sumaran los votos por el NO, los votos nulos, los votos en blanco y las abstenciones, el presidente Correa resultó el gran perdedor; sin embargo de que fue una pelea desigual entre la propaganda del SI oficial y el NO opositor. Perdió más de dos millones de votos que antes tenía a su favor. Según el opositor Palacios, la campaña publicitaria, las giras interminables del presidente, los bonos y las tarimas, solo convencieron a 3,6 empadronados de cada 10 para que el 7 de mayo vayan a votar por el SÍ. ¿Cuántos más habrían decidido de otro modo si la pelea hubiese sido pareja?

Los que no siguen a Correa, en cambio, crecieron de 1,4 millones de ciudadanos a 4,6 millones (votos NO, nulos y blancos), sin contar con el ausentismo y los votos que se perdieron con el fraude. Hay otro dato a tomar en cuenta. Los seguidores del Gobierno casi no aparecieron durante la campaña electoral, y en situaciones críticas como el 30 de septiembre no han sido más de 2.000 o 3.000 en pocas ciudades, afirmaba el ex editorialista del diario El Universo.

En las urnas, 4,6 millones le negaron el SÍ a las reformas”.

EL CALVARIO DE LA ECONOMÍA
El Banco Central del Ecuador contestaba al economista Vicente Albornoz en su artículo del día lunes, 8 de agosto de 2011, publicado en Diario El Comercio, “Rafael Correa, el presidente que más se ha endeudado”.

Decía que el analista, que fue diputado de la Democracia Cristiana (DP) durante los regímenes de la partidocracia, afirma que el gobierno actual ha sido el que ha recibido más “préstamos frescos” en los últimos 20 años. Afirma, así mismo, que el gobierno del Presidente Correa tiene hasta el momento USD 11,477 millones de deuda desembolsada y comprometida en dólares de 2011.

Los datos del Banco Central señalan que el monto de préstamos nuevos entre enero de 2007 y junio de 2011 no fue de USD 11,457 millones sino de USD 5,001 millones nominales o su equivalente de USD 4,811 millones en términos reales (deflactado por la inflación promedio anual). En el caso de la venta anticipada de petróleo por USD 2,000 millones y los préstamos pactados por USD 4,254 millones, no pueden ser agregados al monto de créditos desembolsados, en primer lugar, porque una parte de esos recursos no cumple con la definición de deuda externa y, adicionalmente, la otra parte no ha sido desembolsada. Resulta improcedente agregar la deuda externa desembolsada, la deuda externa no desembolsada y otras formas de financiamiento, como son los créditos comerciales, durante el Gobierno del Presidente Rafael Correa y comparar esto con los datos de deuda externa desembolsada de los anteriores gobiernos. En definitiva, se está cometiendo el error metodológico de contrastar dos conceptos distintos, lo que en lenguaje común se denomina “comparar peras con manzanas”.

El Banco Central sostiene que los economistas de las derechas desinforman y que sus análisis afecta a la confianza de los distintos agentes, tan cacareada como un super valor por los neoliberales al momento de la crítica, pero muy poco respetada al momento en el que realizan sus análisis sobre ideologizados. Por dar simplemente un ejemplo, nadie querrá arriesgar su capital en la construcción de un edificio si se le informa que la economía ecuatoriana no es sostenible, que la dolarización está en riesgo, etc. En pocas palabras, informar que el Ecuador se dirige a un futuro terrorífico, atenta contra el desempeño de la economía ecuatoriana, del cual dependemos todas y todos. Es así que se vuelve trascendental que la ciudadanía exija calidad técnica y objetividad en los artículos que se publican, con el fin de que los agentes económicos construyan expectativas realistas que aporten al desarrollo del país. Desde el año 2007, se desinforma al sostener que se atenta contra la dolarización, que el desempleo va a llegar a las nubes, que la pobreza se incrementará considerablemente. Estamos en el año 2011, es tiempo ya de exigir pruebas y que los autores de la desinformación, informen si sus escenarios apocalípticos se cumplieron o no.

Acerca del uso de la deuda externa, afirma que se respeta el artículo 290 de la Constitución que establece que el endeudamiento público será destinado exclusivamente a financiar programas y proyectos de inversión para infraestructura, o proyectos que tengan capacidad financiera de pago. Inclusive, el Gobierno Nacional en el Art. 124 del Código Orgánico de Planificación y Finanzas Públicas, se impuso un techo de endeudamiento público correspondiente al 40% del PIB.

El Estado tiene distintos tipos de financiamiento, como son el endeudamiento, las donaciones, la venta anticipada de petróleo neto, por nombrar algunos. No se puede aducir que todo financiamiento equivale a deuda. Por ejemplo, el hecho de que algún país amigo done al Ecuador un millón de dólares no equivale en ningún caso a que la deuda externa del Ecuador se incrementó en un millón de dólares. Lo mismo sucede con las ventas anticipadas de petróleo neto que corresponden a acuerdos comerciales, son mecanismos para asegurar las ventas futuras de petróleo y que actualmente ascienden a un monto total de dos mil millones de dólares, según afirmaciones del Banco Central del Ecuador.

O sea que conseguir dólares con el compromiso de vender petróleo ecuatoriano a China antes de que se lo produzca barril por barril, no es una forma de endeudamiento. Vender petróleo ecuatoriano hasta el año 2015 o 2030 no es hipotecar el futuro del país.
Lo cierto es que el Ecuador dolarizado, sufre las consecuencias del dólar devaluado y en el futuro cercano sufrirá las consecuencias de la debacle económica del capitalismo mundial. Este sistema está agotado y el presidente Correa vive entre la ficción del cambio al estilo de la “Revolución ciudadana” y la realidad que exige cambios profundos en sus estructuras y formas de producción, entre las esperanzas del pueblo y las angustias reales del día a día de más de 14 millones de ecuatorianos que, posiblemente, terminarán en otra frustración histórica.

El gobierno de Correa, hasta esta fecha, no adopta ninguna medida para enfrentar la crisis económica ocurrida en Estados Unidos y Europa que, indudablemente, golpeará al Ecuador y, entre tanto, continúa el derroche populista y al final será el pueblo el que pague las secuelas de la improvisación, el dispendio, el populismo y la demagogia, muy a pesar del crecimiento del 8% del tercer trimestre del 2011, según informaba el Presidente en una de sus tantas sabatinas. ¿Ese crecimiento económico es ficción o realidad? Si es realidad de nada ha servido para disminuir el empleo y subempleo, para disminuir la pobreza y reducir el déficit de la canasta básica familiar mediante el incremento de la producción y de la oferta.