CARTA ABIERTA A VICENTE CORREA DELGADO 



MIENTRAS VIVA SEGUIRÉ BATALLANDO 



*Vicente Correa Delgado*

*En donde se encuentre:*

Que conste que en el encabezamiento de esta carta no utilizo las menciones de señor, ni economista, esas distinciones son para los que hacen honor a su condición. Tampoco me dirijo al Presidente de la República, porque ese cargo ha sido denigrado, mancillado, degradado por su persona. No utilizo las clásicas cortesías: de mis consideraciones, distinguido, apreciado, etc no es merecedor de ninguna de ellas. Me dirijo a Vicente Correa Delgado, prefiero ignorar su primer nombre ya que para mí representa una especie de leviatán.

Por mucho tiempo he meditado, si vale la pena dirigir esta misiva a un individuo que luce egocéntrico, narcisista, ególatra, megalómano y que tiene un comportamiento autoritario, prepotente, porque quien escribe la misma, aborrece la vanidad y el despotismo; al fin, me decidí a escribir estas líneas, pensando más en el pueblo ecuatoriano que en su persona.

Conozco las consecuencias que puede tener la misma, de las cuales, el único responsable será el personaje al que va dirigido este mensaje. Antes que ser eliminado, prefiero la cárcel o el destierro porque mientras viva podré seguir batallando hasta ver su final. Eso sí, pido que no lastimen a mi esposa y mis hijos, aunque ellos participan de mis ideas, combaten desde otros frentes.

Hago mías las palabras del ilustre ambateño Juan Montalvo Fiallos que con su escrito batallaba contra los malos gobiernos. Decía: “¡Ay de mí! Si es necesario morir porque digo la verdad, aquí estoy: las amenazas no bastan, deben verificarse; ¿acaso es amable la vida cuando se la vive tan odiosa? Odiosa es la que se lleva adelante en las tinieblas de la barbarie, respirando el hálito pestilente de la esclavitud, oyendo los alaridos de la corrupción”.

Hasta antes de su llegada al poder en forma clandestina, (porque usted siempre fue un ilustre desconocido), los ecuatorianos soportábamos el paso de gobiernos entreguistas y serviles de derecha, centro, populistas, socialdemócratas; quizás la virtud de estos fue la de presentarse tal como eran, y sabíamos con quién teníamos que enfrentarnos, en ocasiones nos traicionaron y recibieron su merecido. Pero vivíamos relativamente tranquilos, en calma, sin sobresaltos, sin tener que soportar la agresión, la mentira, el doble discurso y una serie de embates de un personaje que, en base al engaño, la maldad y la traición, logra encaramarse a la más alta magistratura del país, sin haber participado jamás en la vida política de la nación, peor aún en las luchas de los sectores sociales por sus reivindicaciones.

Vivíamos sin ser ultrajados, vejados, insultados; cuando de pronto, irrumpe en el escenario un individuo que logra captar el poder y arremete con todo cuanto puede, valiéndose de una campaña publicitaria y de mercadeo inmisericorde con la que logra engañar a buena parte de los ciudadanos, sobre las supuestas bondades del modelo y el gobierno; individuos unos que, por un mendrugo de pan, un plato de lentejas, el cargo público, y otros que, anonadados por las ofertas populistas, no han podido reflexionar sobre el verdadero contenido y la obra de su gobierno.

Valiéndose de los principios y el prestigio de la Doctrina Socialista, sostuvo en un principio, que implementaría cambios en la sociedad ecuatoriana, proclamando la “Revolución Ciudadana” y el denominado, “Socialismo del Siglo XXI”, concepto creado por el alemán Heinz Dieterich Steffan, pronunciado por primera vez por Hugo Chávez Frías, el 30 de enero del 2005 en el V Foro Social Mundial y que en esos momentos se había puesto de moda en algunos países de América Latina. Lamentablemente, el pueblo ecuatoriano, inclusive los menos crédulos, habíamos confiado en su palabra, sin meditar en ese momento en lo que significaba una verdadera revolución que, representa, “el cambio violento en las instituciones políticas, económicas y sociales de una nación”.

Olvidamos que uno de los grandes revolucionarios de América, Ernesto “Che” Guevara, (de cuya imagen, canciones, frases, se había apoderado inescrupulosamente el nuevo mandatario), definía a la revolución como: “Un cambio o transformación radical con respecto al pasado inmediato… en lo social, económico, cultural, político”. Agregaba, “Los cambios revolucionarios tienen consecuencias trascendentales y suelen percibirse como súbitos y violentos, ya que se trata de una ruptura del orden establecido”. Y concluía, “Las revoluciones nacen como consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas”. Nada de esto ha ocurrido en ocho años de su gobierno, su presencia no es producto de un proceso histórico, peor aún de una construcción colectiva; en ningún momento se ha roto el orden establecido, más bien se lo ha consolidado, “perfeccionado”, modernizado al puro estilo neoliberal, al que decía repudiarlo. Ha sido la voluntad omnímoda de un individuo, la suya, desde luego equivocada, la que ha prevalecido.

Ha presumido ser una especie de predestinado para ejercer la primera magistratura, al estilo de los vulgares, mediocres monarcas y dictadores que han gobernado en forma autoritaria y servil sus repúblicas, aquellos que siempre pensaron que eran los redentores, salvadores de la patria, y que por lo tanto deben perpetuarse en el poder. No se da cuenta del daño > que ha causado al país creyendo que maneja una sociedad de subordinados y que el supuesto “orden” implantado corresponde a un “orden divino”. Estos procesos duran hasta cuando el gobernante se saca la máscara y los pueblos reaccionan ante la serie de atropellos y situaciones adversas.

Olvidó que la sabiduría popular expresa, “quien mucho habla mucho hierra”, y se dedicó a vociferar en los medios de comunicación de los que se apropió: todos los sábados, con reprís los domingos, repeticiones toda la semana, reproducidos por más de 300 radioemisoras y estaciones televisoras locales, a lo largo y ancho del país; en festividades de Provincias, Cantones y Parroquias en entrevistas diarias que fueron difundidas tanto a nivel nacional como internacional. Con su discurso retorcido y banal, nos ha tratado de convencer de que todo tiempo pasado en Ecuador fue una tragedia, y ha condenado reiteradamente a la llamada por usted “partidocracia” como la causante de todos los males de la República; sin embargo, su gabinete y sus principales colaboradores, se ha llenado de figuras provenientes de los más recalcitrantes partidos de extrema derecha: Social cristianos, populistas, demócratas cristianos, hasta socialdemócratas, marginando por completo a figuras de los movimientos sociales, de sectores sociales progresistas.

Trató de forma hegemónica de imponer un estilo y método únicos en el comportamiento y hasta en el discurso de los burócratas de todas las instituciones del Estado, (a los que frecuentemente sometió y humilló), funciones de las que reiteradamente se apropió y acudiendo a la cantaleta de la legitimidad ganada en las urnas, trató de aplicar a las malas un orden opresor.

Ha gastado despilfarradamente los dineros del Estado y por lo tanto del pueblo ecuatoriano, en viajes y festines de nutridas delegaciones con artistas incluidos, para dar rienda suelta a su manía del espectáculo y el Show, dentro de la patria y por varios países del mundo, ¿cuánto le cuestan al país sus doctorados honoris causa?; las comilonas diarias en Carondelet, espectáculos artísticos en todos los eventos, concentraciones pagadas a sus “partidarios” con transporte y comida incluidas, sabatinas, asesorías y consultorías millonarias, invitados especiales, artistas del cine y el espectáculo generosamente remunerados, para que argumenten sobre las supuestas “bondades” y “logros” de su gobierno”.

Ha insultado, humillado, perseguido, criminalizado, judicializado, encarcelado a sus opositores políticos y dirigentes de las organizaciones sociales que ejercen el legítimo derecho a la protesta y la resistencia (reconocido en la Constitución), acusándolos de “terrorismo”, “sabotaje”, “subversión”, conceptos utilizados por los imperialistas para diezmar poblaciones enteras: Ellos, nuestros “terroristas”, “saboteadores” y “subversivos”, reivindican el respeto a los derechos humanos, laborales, de la naturaleza, educativos, gremiales. Sabe que la criminalización de la > protesta a niveles aniquiladores, denigrantes, como se lo ejecuta, tiene efectos psicológicos y disuasivos en la población, la misma que sufre de: impotencia, ansiedad, desesperación, despersonalización, pérdidas de autoestima y ve frustradas sus esperanzas, sus aspiraciones y proyectos.

Esto demuestra su condición de cobarde amparado en el poder. Los niveles de represión de su gobierno no tienen límite, porque inclusive se presentan cargos contra manifestantes pacíficos y transeúntes, al tiempo que se solaza y felicita a las fuerzas de seguridad represivas por su desempeño.

En su gobierno los sectores monopólicos son los que más se han beneficiado. Ejemplo de ello, son las utilidades de la banca privada que crecieron más que en ningún otro período de la historia: de 15 grandes grupos económicos monopólicos existentes al comienzo de su gobierno en el 2007, estos se multiplicaron, llegando a 120 a mediados del 2015. Otro ejemplo es el de la salud, según un informe del Centro de Derechos Económicos y Sociales (CDES), titulado “Privatización de la Salud en Ecuador”: “las ganancias de los ocho prestadores de servicios que dominan el sector, creció un mil por ciento, (de US$ 2,6 millones a US$ 26 millones) entre el 2011 y el 2012… los ingresos por ventas de servicios médicos y hospitalarios de estos ocho hospitales y clínicas, que representan el 1% del sector, obtuvieron el 40% de los ingresos del mercado al que pertenecen” (En lalineadefuego.info 16/12/15).

Ha permitido que las transnacionales mineras, petroleras se hayan apoderado de los recursos naturales a cambio de miserables contratos y > regalías para el Estado ecuatoriano; y, lo más grave, la agresión, el atropello a las poblaciones que resisten y rechazan estos proyectos que amenazan con su existencia; la brutalidad de la extracción minera y petrolera no respeta derechos humanos, ecosistemas, economías locales, desplaza poblaciones, destruye viviendas, escuelas, iglesias. Este es por ejemplo el caso de la población de la Parroquia Tundayme, Cantón El Pangui, Provincia de Zamora Chinchipe, en donde, el 12 de mayo del 2014 y el 30 de septiembre del 2015, la transnacional ECSA subsidiaria de Tongling Nonferrus Metals y CRCC China Railway Construcción Corporated, desalojaron brutalmente a sus habitantes, destruyendo sus viviendas y hasta la misma iglesia. Aquellos territorios dadivosamente concedidos sin beneficio de inventario a dichas transnacionales, quedarán finalmente demolidos y contaminados luego de la extracción minera. Porque, sabido es que, “toda termina contamina y el que diga lo contrario es un mentiroso o un ignorante”.

El modelo extractivista que el supremo mandatario impone a la fuerza no solo destruye sino que contamina el planeta.

Pretendió erigirse en líder mundial de la defensa del medio ambiente y la ecología, lanzando al mundo la iniciativa de dejar bajo tierra el petróleo de los campos del Yasuní en la Amazonía, la región de mayor diversidad biológica del mundo. La innovadora idea que desde luego no fue
originalmente suya, incluía el gasto de cuantiosas sumas de dinero en los cabildeos de su “equipo negociador” para obtener una “compensación económica astronómica” de la comunidad internacional, que, dicho sea de paso, nunca llegó. Su verdadera intención siempre fue explotar y por ende depredar dichos territorios, como ocurrió con la Chevron-Texaco y otros desastres naturales provocados por las petroleras, incluyendo Petroecuador.

Así, mientras usted promocionaba la iniciativa ITT (denominada Plan A), el Plan B (la explotación petrolera) estaba en marcha, en circunstancias en las que inclusive ya se avizoraba la caída de los precios del crudo, con valores que representan prácticamente lo que cuesta la extracción del mismo (extraer petróleo en Ecuador en los actuales momentos, no es negocio). Sin embargo, siguió fingiendo hipócritamente su ecologismo, sin desperdiciar las oportunidades que las “organizaciones gubernamentales internacionales” (cómplices del desastre ecológico y medio ambiental a nivel mundial), le brindaban para participar como figura principal en distintos foros internacionales sobre el tema.

Mientras científicos de Europa y los Estados Unidos afirman que los cultivos transgénicos que están obligatoriamente asociados al uso de herbicidas y pesticidas como el mortífero Glifosato, provocan cáncer, alteraciones hormonales y glandulares, lesiones graves al hígado y los riñones y tasas de mortalidad 2 y 3 veces superiores a las normales, usted, (irrespetando la Constitución de Montecristi en donde “Se declara al Ecuador libre de cultivos y semillas transgénicos”, y tildándolo de una “novelería”), busca a toda costa abrir el camino para que se instauren las semillas y los cultivos transgénicos en el país. De manera apresurada se permite asegurar que dichos cultivos podrían cuadruplicar la producción, aseveración que no tiene ningún sustento científico. Organizaciones campesinas de toda América Latina han declarado de manera categórica que, “los cultivos transgénicos sólo provocan destrucción y despojo, llevan a la concentración de la tierra y la riqueza, envenenan a los seres humanos, los animales y los cultivos, destruyen las fuentes de trabajo y los expulsan de la tierra”. Su rabisalsera estrategia, fue la del paternalismo con los menesterosos a través de dádivas y agasajos, porque ellos son generosos y están dispuestos hasta a ofrendar sus vidas en favor de quienes les prestan ayuda. Para ello, dispuso de ingentes recursos del presupuesto del Estado que, como en ningún período anterior de la historia republicana, se aprovechó de los altos precios del petróleo y la recaudación tributaria coercitiva. Según el Economista e investigador de la realidad nacional Eduardo Valencia, citado por Fernando Villavicencio, en su libro “El egonomista”. “Correa y el socialismo de los ricos”: “el gobierno de la Revolución Ciudadana (2007-2014), fue premiado con los más altos ingresos de los últimos tiempos, USD 219.345 millones, y se han gastado eso y mucho más”… “Durante el mismo período, los gastos llegaron a USD 231.443 millones, generando un déficit acumulado de USD 12. 098 millones” (Ob. Cit. Pág. 49). Debido a ello, su política asistencialista, paternalista y clientelar caracterizada por los altos subsidios, la misma que nos tiene al borde de la quiebra, que ni siquiera a los gobiernos a los que usted motejó, como los de “la larga y triste noche neoliberal”, se les ocurrió, política de la que se han beneficiado especialmente los ricos.

Las obras “emblemáticas” de su gobierno, como las carreteas, puertos, aeropuertos, hidroeléctricas, responden a una estrategia que desde el año 2000 fue planteada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y que fue aprobada por todos los presidentes de Suramérica en Brasilia. Este megaproyecto, denominado “Iniciativa para la Integración Regional Sudamericana” (IIRSA), pretendía crear la infraestructura adecuada para que las trasnacionales exploten los recursos naturales de nuestros países y puedan movilizarlo con facilidad. Usted ha cumplido este mandato a cabalidad; pero debe entender que, el pueblo no come cemento, ni asfalto, que los puertos y aeropuertos no son utilizados por los pobres, que las centrales hidroeléctricas abastecerán de energía con mayor rigor a las trasnacionales; que el país necesita cinco mil escuelas y no apenas 88 “del milenio” que se han construido en este gobierno hasta fines del 2015; que las Unidades de Policía Comunitarias (UPC), construidos a lo largo y ancho de todo el país y la modernización de esta entidad, obras también “emblemáticas” de la “revolución ciudadana”, responden al temor que se siente frente a una nueva sublevación por parte de los uniformados, y además le sirven para la represión.

Los necesitados, la masa, el pueblo lo que requiere es trabajo, salario para poder comprar la comida para alimentar a su familia; y, que los hospitales, escuelas, colegios tengan los suficientes médicos, maestros y materiales con los cuales cubrir las necesidades básicas de la población de algunas provincias, cantones y parroquias que viven en completo abandono, con pésimos servicios de agua potable, alcantarillado, calles destruidas, etc. Basta con dar una mirada superficial a los sectores suburbanos del país para constatar la miseria en la que vive gran parte de la población.

Pero los humildes no somos ignorantes, hemos comenzado a darnos cuenta de la realidad. La crisis económica por la que atraviesa el país está ayudando a despertar del engaño, por ello la serie de protestas y manifestaciones que se generan en las calles, aquellas que la soberbia del gobernante atribuye a conspiraciones. El pueblo comienza a indignarse, el autócrata se aferra al poder que desde hace rato lo tiene perdido. El pueblo no quiere que se vaya, quiere simplemente que juegue limpio, que no dialogue consigo mismo, que no siga el engaño.

Para el gobernante, toda desobediencia civil es una peste y todo desorden debe ser controlado aún los más pequeños, contando principalmente con los que se expresen en los medios de comunicación, sabe que Juan Montalvo al referirse al asesinato de Gabriel García Moreno decía, “Mi pluma lo mató”, por ello hay que arremeter y controlar a dichos medios. Pero también hay que controlar la desobediencia de los más pequeños que pueden hacerse grandes e incorregibles como los jóvenes de Luluncoto, a los que se castigó sin pruebas y con escarnio, solamente por portar entre sus objetos personales literatura progresista y efigies del Che Guevara. Sus ideas, eran las de un Ecuador socialista; aquel sistema que usted pregonó para captar los votos de los jóvenes y humildes a los que más tarde traicionó.

Ha distorsionado el verdadero sentido de la política: de servicio, de amor al pueblo y ha inducido a sus subalternos a que inviertan el sentido de las cosas, los servidores públicos se han convertido en sus servidores. Primero el amor al poder y a quien lo ejerce, que de ello, “depende el bienestar”, (el culto a la persona como en los regímenes fascistas y totalitarios del pasado), para lo que inclusive, habrán de convertirse en delatores y perseguidores de oficio a los supuestos renegados y contrarios, sabrán combatir a sus opositores hasta mas no poder, hasta eliminarlos, interponer cuantas causas judiciales sean necesarias a sus rivales, sin piedad ni compasión hasta su exterminio.

Usted no es consciente, pero cada día que pasa, el pueblo tiene que enfrentar con mayor certeza el agotamiento del modelo y la crisis que sus políticas económicas caprichosas han generado, básicamente por el despilfarro de los recursos: un exagerado gasto público y un inmenso aparato burocrático que trabaja, en gran parte, por contrato para así poder mantenerlos atados al supuesto proyecto político, pero más que nada al cabecilla, si no, no se renueva el contrato; con un endeudamiento externo agresivo nunca antes registrado que supera los límites que recomiendan los propios organismos internacionales y el mismo funcionamiento de la economía; según el Observatorio de Política Fiscal, “considerando los saldos actuales y las ventas anticipadas de petróleo, la deuda pública total ya superaría los US $ 36.000 millones” (julio del 2015)”; la respuesta a ello, no ha sido la austeridad que cualesquier gobernante sensato hubiera decretado; más bien, al puro estilo dictatorial y monárquico se ha multiplicado la propaganda, los festejos, los festines; a cada personas sensata que emana un comentario o crítica, se le persigue, judicializa, encarcela, al mismo tiempo les dice a sus aduladores: “Si los perros ladran es señal que avanzamos”.

Ha pretendido hacer sentir el peso de su figura en todos y cada uno de los rincones de la patria, sobre todo, porque ello representa la captación de gente apacible, acostumbrados a vivir en concordia, su presencia es la del caudillo, del Estado dispuesto a subordinar a los súbditos; y, de paso recordarles su compromiso en futuras contiendas electorales, su obediencia y amor a la patria. Su astucia ha sido la de no dejar nada al azar, ni el más mínimo evento pueblerino, local, nacional e internacional. Su presencia y locuacidad en un recinto pequeño hasta sus intervenciones en los Organismos Internacionales dejan mucho que desear, por repetitivos, cansinos, llenos de lugares comunes, y sobre todo cuando pretende hacer gala del conocimiento de otro idioma y da su charla en Francés y/o Inglés, atropellando, a más no poder, las bases gramaticales y sintácticas de dichas lenguas.

No le importa si su fama es buena o mala, lo importante es ser famoso y eso lo ha pretendido conseguir con su omnipresencia y la creación de nuevas leyes que han infundido temor, rechazo e inseguridad, en lugar de lo que usted esperaba, temor, respeto y seguridad. Ha fingido gobernar haciendo sentir el peso de la ley que ha sido manipulada a su antojo, con un poder judicial y jueces controlados por su administración.

Ha utilizado inclusive la religión para sus fines, consciente de que la mayoría de los ecuatorianos son católicos. Sus alocuciones, en ocasiones perversas, recurren a frases cargadas de religiosidad y amor al prójimo, pretendiendo con ello conseguir que ese prójimo le tenga una veneración semejante a la que le tiene a Dios. Por ello, se debe liquidar a los ateos personificados en sus oponentes políticos porque son los pronosticadores que hacen difícil resguardar la fe, el amor sumiso y obediente de sus adherentes.

A pesar de los mensajes subliminales de su aparato propagandístico que rebasa los límites de la tolerancia, estos se han vuelto en su contra, porque el pueblo vive otra realidad; trató de imponernos su verdad por decreto y teníamos que a la brava asumirlo con fervor. La patria, nunca fue de todos, peor en su gobierno; el “infinito amor”, “las manos limpias”, “los corazones ardientes” y “las mentes lúcidas” eran tan solo otro cliché de la mentada propaganda. En su lugar, y en la práctica se ha > creado algo que era desconocido y poco común entre ecuatorianos: el miedo, el odio, el aborrecimiento, la animadversión, el rencor, la antipatía, la ojeriza, la enemistad.

El supuesto nuevo orden que se quería imponer para acabar con el desorden anterior, partía de la figuración, algarabía, entusiasmo, frenesí, exaltación, arrebato, enardecimiento, aclamación, apoteosis, alejadas de la realidad y de las reales necesidades de la gente. Los nuevos desórdenes que usted impuso había que imponerlos severamente en nombre del orden y la paz, nunca amedrentarse, no reconocer los errores y peor pedir perdón ha sido su divisa. Ha aparentado ser bueno, estratégicamente, pero no ha dudado a la hora de la maldad, ha creído que el ensañamiento educa y jamás ha dado un paso atrás, ni ante el clamor de las madres, de los perseguidos, ajusticiados, encarcelados; ni como un homenaje, respeto y consideración a su propia madre.

La Constitución de Montecristi, auspiciada, avalada y calificada por su propia persona como la mejor del mundo y que iba a durar 300 años, ha sido vulnerada cuando le ha dado la gana; más aún, con la aprobación del paquete de 15 enmiendas constitucionales impuesto por su soberbia.

Una obediente y sumisa Asamblea Nacional, a espaldas del pueblo, le dio su partida de defunción al aprobar dicho paquete, creando mayor división entre ecuatorianos, esto, constituye otra de las barbaridades ideadas por su maquiavélica y diabólica figura con el propósito de mantener sometida, subordinada, inmovilizada, sojuzgada a la población. Estas enmiendas son un verdadero atentado a la democracia, la independencia de las funciones del Estado, la participación ciudadana, la libertad de expresión, los derechos de los trabajadores, los derechos de la naturaleza, la igualdad de oportunidades en política, la alternabilidad en el ejercicio del poder; y, complementariamente se busca reforzar la represión a los ciudadanos incluyendo en el rol de las Fuerzas Armadas la seguridad integral del Estado.

La lista de rapiñas que se han cometido en su gobierno, son innumerables, el pueblo no debe olvidar los contratos millonarios de su hermano Fabricio con el Estado, el caso COFIEC y la falsificación de un título universitario de su primo Pedro Delgado, la valija diplomática con droga enviada y capturada en Italia, los sobreprecios en las llamadas obras “emblemáticas” como el caso de: la planta de gas de Monteverde, la central hidroeléctrica Manduriacu, la rehabilitación de la refinería de Esmeraldas, el proyecto hidroeléctrico Coca Codo Sinclair; cualquiera de estas felonías en otros tiempos hubieran sido motivo para la destitución, ya que por actos semejantes han sido destituidos otros presidentes.

Las futuras generaciones recibirán como legado de su administración una patria fragmentada, deshecha, despedazada con profundas diferencias y odios que usted ha fomentado, una ciudadanía coartada en su libre y legítimo derecho a expresarse, una ciudadanía despolitizada; con un persistente crecimiento económico negativo, con la reproducción y profundización de los problemas de competitividad, un incremento de los precios de bienes y servicios, desequilibrio y déficit de la balanza comercial, reducción del comercio interno y externo que pueden conducir a una prolongada recesión con elevados costos sociales: desempleo y pobreza.

Con una plutocracia ávida de más ganancias que quiere permanecer en el poder, a la que usted llama “restauración conservadora”, pero que en el fondo ha sido la que ha gobernado; una juventud indiferente, insensible a los problemas sociales y con miedo a manifestarse por la represión y mordaza que se ha impuesto en los centros educativos secundarios y universitarios; con cerca quinientos mil jóvenes fuera de la universidad porque no aprobaron un capcioso examen de ingreso; con organizaciones sociales divididas, fragmentadas, pisoteadas; con una política clientelar encargada de fomentar y crear organizaciones paralelas que enfrentan y disputan su protagonismo con las históricas y genuinas organizaciones de trabajadores, maestros, artesanos, jubilados, de la salud, estudiantiles, etc.

Una Seguridad Social liquidada, por su decisión arbitraria de eliminar de un plumazo y sin justificación alguna la millonaria deuda del Estado para con la Seguridad Social, imponiendo un futuro incierto para los jubilados (los adultos mayores) que al parecer, no cuentan para nada en su escala de valores; con una disminución del 40% de los aportes del Estado para las pensiones jubilares y con el traspaso de los Fondos de Pensiones para atender los problemas financieros del quebrado Fondo de Salud.

Un país en bancarrota e hipotecado a los intereses chinos y taiwaneses, con un endeudamiento externo como nunca antes se ha registrado en la historia del país; con instituciones débiles producto de su sometimiento al poder; con un andamiaje jurídico coercitivo y represivo; con el control casi total de los medios de comunicación en donde prevalece el despilfarro, la propaganda, la imagen y las mentiras del gobierno arbitrario y vengativo;

Un fallo de la Corte Internacional de Arreglo de Diferencias (CIADI) que obliga al Estado ecuatoriano a pagar mil millones de dólares más los intereses a la compañía OXY, porque antes de lograr un acuerdo con dicha compañía, con su acostumbrada demagogia pretendió hacernos creer que era tan poderoso, que por sus bravuconadas, desplantes, desafíos, los organismos internacionales iban a correr y más bien rendirle pleitesía.

Seguramente, cosa semejante ocurrirá con el caso Chevron-Texaco por la inoportuna intervención de su “mano sucia”, con “show mediático” incluido: la intervención de artistas del espectáculo, personajes políticos y una cruzada internacional que lo echaron a perder todo. Cuánto dinero gastado en esta campaña, en vez de llegar a un acuerdo definitivo con dicha transnacional.

Justo cuando los afectados habían logrado una sentencia a su favor surgió “la mano sucia” y este consorcio apeló a los organismos internacionales, de esta manera se detuvo el cumplimiento de la misma. Ya hay una primera sentencia en contra de los damnificados, en marzo del 2014 el Juez de Manhattan Lewis Kaplan de la Corte de Nueva York dictaminó que en el litigio de la Corte de Sucumbíos hubo una serie de irregularidades. Es muy probable que la trasnacional finalmente salga victoriosa, como ya ha ocurrido en otras ocasiones (en marzo del 2010 la Corte Permanente de Justicia de la Haya sentenció a favor de la Chevron y en contra de Ecuador por un monto de US$ 700 millones –más los respectivos intereses-; recientemente, en diciembre del 2015 la Corte Suprema de Gibraltar otorgó a la Chevron una compensación por US $ 28 millones que deberá pagar el Estado ecuatoriano). Seguramente luego contrademandará, como es costumbre de estas transnacionales, por daños y perjuicios.

El cambio de la mentada “Matriz Productiva”, no es más que un readaptado intento de revivir el proceso de “Industrialización por Sustitución de Importaciones”, fallido intento promovido por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), de las décadas de los años 50 y 60 y que no tuvo ningún resultado –particularmente para el caso de Ecuador -. Es otra de las falacias creadas por su gobierno, ya que se basa en 14 sectores productivos priorizados de la mediana y pequeña industria que durante este gobierno, lo dicen los propios actores involucrados, no han recibido la atención necesaria; y, 5 sectores estratégicos: petroquímica, metalurgia, siderúrgica, astilleros y refinería, sectores que no disponen de las condiciones mínimas para su desarrollo. Este modelo requiere de fuertes > inversiones. Según la CEPAL, de los doce países de América Latina con mayor Stock de entrada de Inversión Extranjera Directa (IED), nuestro país ocupa el último lugar.

La lista podría continuar; sin embargo, no quisiera cansar a los lectores. Para terminar quisiera solamente referirme a otra trillada aventura de la “revolución ciudadana”: la del “Buen Vivir” o “Sumak Kawsay” sustentada en la cosmovisión de los pueblos indígenas a los que por cierto, usted trata despectivamente, llamándolos de “ponchos dorados”, “indios con plumas”, > “primitivos, ignorantes, atrasados y mediocres”. Según los propios indígenas, entre ellos Luis Macas, Blanca Chancoso, Nina Pacari, Ariruma Kowii, dirigentes históricos del movimiento indígena, el Buen Vivir es una apropiación indebida del concepto. Macas sostiene que: “El error fundamental, es que este concepto que nació de las comunidades indígenas es precisamente una negación de como los indígenas conciben el desarrollo, que difiere totalmente del que impone el gobierno. Ahora el desarrollo viene desde fuera”. Este gobierno, como dice Macas, “no ha tenido en consideración los valores identitarios, propios”, (de las comunidades indígenas). Por lo tanto, concluye “mal podemos hablar de la sociedad en su conjunto hacia el desarrollo”. (El Comercio 27/5/2015).

Por lo expuesto, estimo que las condiciones para lograr rectificaciones y profundos cambios en la conducción económica, social y política del país, sobre la base de los principios de equidad, solidaridad, justicia, están dados y siguen vigentes. Sin embargo, sí el gobierno insiste en la necedad de continuar haciendo las cosas al revés y en contra de los sectores populares, la única alternativa de aquellos que no tenemos el poder del dinero, seguirán siendo las calles, a pesar de la fuerte represión que se ha instaurado en el país.

Finalmente, quisiera retarle a que cuando deje o termine de ocupar el alto cargo que hoy ostenta, -y ojalá sea lo más temprano-, que no huya como hacen los cobardes, a que se quede a vivir en el país como un ciudadano más y se dedique a agredir e insultar a la gente como lo ha hecho mientras ha sido gobernante, para ver cómo le va. Igualmente cuando ya no controle la función judicial, y los jueces sean independientes y actúen por su cuenta, que demande a todos los que haciendo uso de su legítimo derecho cuestionen y critiquen su pasada administración.

Pienso que el enjuiciado sería usted y tendría que responder por cargos de lesa humanidad, atentados a los derechos humanos, de la naturaleza, y otros de una larga lista de contravenciones públicas que efectúo cuando en forma prepotente le tocó conducir los destinos de nuestra pobre República.

*¡Patria o muerte!*

*Rodrigo Eduardo Cevallos Idrovo*
*Cédula de ciudadanía: 0100293844*